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Fecha: 19991228

Título: ¿Que de nosotros esta fundado en Dios?

En Audio: 14 min. 5 seg.


Herodes había resultado en el poder gracias a una serie de malentendidos y a una serie de intrigas y manejos políticos.

La habilidad humana, y la confusión de las circunstancias, y un ejército, y la crueldad, esas eran las fuerzas, esos eran los recursos de Herodes: un ejército a su servicio, crueldad que lo hiciera famoso, una ascendencia confusa porque estaba lejanamente emparentado con los macabeos que eran gente de feliz memoria en el pueblo elegido, y luego la política, las intrigas, las conversaciones con el Imperio Romano.

El reino de Herodes no tenía piso en las promesas de Dios, no tenía piso en la Alianza, no tenía piso en la Palabra, estaba cimentado solamente en la fuerza, en la crueldad, en el manejo de las circunstancias, en las políticas y las intrigas.

En el fondo de su corazón Herodes sabe que no es el rey; es el que tiene el poder, por lo menos el poder de la fuerza, el poder para encarcelar, el poder para matar, pero no tiene a su favor la Palabra de Dios; además, su origen "idumeo" era como una bomba de tiempo.

"Idumeo" significa de los descendientes de Edom, y desde la época del destierro había odio a muerte entre los hebreos y los idumeos, porque cuando llegó Nabucodonosor para el destierro, estos apoyaron con sus aplausos y con sus burlas la obra de Nabucodonosor. No movieron un dedo para ayudar a los judíos, sino que se pusieron de parte del enemigo.

Desde esa época un odio mortal separaba a estos dos pueblos, pero resulta que Herodes, un idumeo, ha manejado de tal manera las circunstancias y ha utilizado a su favor la confusión, y ha logrado así, teniendo semejante origen, alzarse como rey de los judíos; sobre todo ha querido aprovechar el orgullo nacional por el Templo. Este Herodes fue quien hizo reconstruir el Templo, orgullo de los judíos.

De manera que tenia contentos a los judíos con el Templo y tenia contentos a los romanos con el control polìtico de la zona; experto en tener contenta a la gente, en darle lo que quiere, en identificar las necesidades de las personas para darles lo que quieren y tenerlos de alguna manera sobornados, controlados; experto en responder al querer de la personas, no en responder al querer de Dios; ese es Herodes.

Y él sabe que su reino no tiene fundamento; entre otras cosas esto explica la actitud despectiva, indiferente de Jesucristo cuando le ponderaban el Templo: "Mire, el Templo que nos hicieron, llevamos trinta y ocho años trabajando en este Templo".

Jesús sabia que ese Templo, así fuera para la gloria de Dios, se había hecho a precio de traicionar el oráculo de Natan, es decir, de la dinastía de David.

Ese Templo así pareciera majestuoso, era el precio que había pagado el pueblo de Israel por soportar ese "asco" de reyes que habían sido los Herodes, primero el Grande, el que edificó ese Templo, y luego Herodes su hijo, que fue quien mandó ejecutar a Juan Bautista y fue el que se burló del mismo Cristo a la hora de la Pasión.

Jesús no se deja impresionar por el fasto de ese Templo, le parece demasiado precio y le parece casi un insulto a la gloria de Dios; para Él esa es la imagen de un pueblo prostituido, un pueblo que ha vendido su fidelidad a la palabra y a la Alianza, y que en ridícula compensación, recibe como juguete nacional un edificio grande y adornado.

De ahí la sentencia de Jesucristo sobre ese Templo: "esto no puede quedar piedra sobre piedra" San Mateo 24,2.

¿Por qué Jesús habla así? Ahora lo entendemos mejor: porque había sido construido a precio de traicionar Palabra de Dios, a precio de traicionar la Alianza, y Jesucristo tenia la convicción profunda de que aquello que no esté edificado en Dios no está sobre roca, y se caerá, y se destruirá, efectivamente así sucedió.

Con semejante rey y con semejante reino, como era el de Herodes, entendemos su angustia cuando aparecen esos sabios de Oriente diciendo que nació el Rey; dijo Herodes: "Ahora sí se me complicó".

Él estaba seguro de que ese pueblo al que tenia distraído como niño al que nunca se le da comida y se le contenta con dulces, helados, gaseosas; él estaba seguro de que ese pueblo al que tenía distraído, adormecido, comprado con sus estrategias iba a despertar; él sentía: "el día en que esta gente sepa que sí hay rey, ese día van a saber quién soy yo".

Y todos sabemos cómo es ese pueblo, precisamente la gesta de los macabeos que tendría un siglo y medio de sucedida, había dejado un precedente de violencia y de martirio; esas historias que conocemos, por ejemplo de esa mamá que entregó los siete hijos a un martirio terrible por el pueblo y por la Ley.

Decía Herodes para sus adentros: "Esta manada de salvajes que son capaces de eso, a la hora que sepan que sí tienen rey, son capaces de hacerse matar y me destruyen"; y por eso la preocupación y angustia de él.

Primero, urde un plan basándose en estos sabios de Oriente, llama a los escribas, a los que tenía comprados por otro lado, por eso Jesús trata de zorro a Herodes, porque era una familia de zorros, gente astuta, y qué peligroso es cuando la astucia parece inteligencia.

Llamó a los escribas, a los que tenía comprados a base de banquetes, como luego paso con el hijo y Herodías y todas esas historias; llamo a los escribas y les dijo: ¿cómo es eso del Mesías? Y le dicen: "Es aquí en la ciudad de David", y le citan el oráculo de Niqueas; le respondieron clarito, "es ahí donde tiene que nacer".

Esos, así estuvieran en ese momento de parte de él, ya tenían claro que él no era de la dinastía de David ni tenia nada que ver con la promesa, y entonce Herodes dice: "Que vayan estos sabios allá y después voy yo también a adorarlo" San Mateo 2,8; eso no se lo creía ni él, ni la esposa, ni nadie.

Conocemos el desenlace de la historia. Estos sabios avisados en sueños se fueron por otro camino y ahí es cuando se produce la matanza, esta cortina de sangre, ¿cuál fue la importancia de la sangre de estos mártires? Que Herodes quedó tranquilo. Esa fue la importancia, que Herodes detuvo la persecución.

Toda esa sangre tan absurdamente derramada por la crueldad de este hombre que intenta sostenerse en el poder a como de lugar, esa sangre ocultó la huída del Mesías a Egipto; esa sangre detuvo las preocupaciones de Herodes, esa sangre permitió que el Mesías creciera, que llegara a ser, que llegara a formarse, que llegara a predicar y que pudiera anunciar muchos años después: "Convertíos y creed la buena noticia; el Reino de Dios está cerca" San Mateo 4,17.

De manera que el Niño Jesús quedó en deuda con todos estos niños, que no sabemos cuántos fueron, lo más probable es que fueron una decenas, dicen los entendidos, no debemos pensar en miles o millones, aunque una sola muerte ya era demasiado.

El Niño Jesús quedó en deuda con estos niños porque ellos detuvieron la espada asesina; en ese océano de crueldad se perdió la espada cruel de Herodes y así el Mesías fue a Egipto y luego se estableció en Nazaret, y un día pudo predicar ese Reino al que Herodes, papá e hijo, tuvieron tanto miedo.

¿Qué podemos aplicar de esta fiesta a nuestra vida? Es un día para hacernos una sola pregunta: ¿qué de nosotros esta fundado en Dios? Porque la gran enseñanza sigue siendo la misma que cuando Cristo habló del Templo: "No quedará piedra sobre piedra de lo que no esté edificado en Dios" San Mateo 24,2.

Es un día para dar gracias a Dios por los caminos extraños de su misericordia, pero también es un día para preguntarnos qué en nosotros está fundado en Dios, porque aquello de nuestros afectos, de nuestros pensamientos, de nuestras amistades o de nuestros proyectos que no tenga cimiento en Dios caerá y "no quedará piedra sobre piedra" San Mateo 24,2.

Que Dios nos regale ese cimiento y nosotros lo aceptemos esa piedra angular que es solamente Jesucristo, y que sobre Él se construya toda nuestra vida.

Amén.