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Fecha: 20120808
Título: Fiesta de Santo Domingo de Guzman
Original en audio: 4 min. 55 seg.
Dominicos y dominicas de todo el mundo tenemos razón para alegrarnos el día de hoy; esta es la fiesta de nuestro padre Santo Domingo y ante todo quiero que tomemos en serio lo que significa esta palabra.
Padre es aquel que da vida pero no de cualquier forma, según explica Santo Tomás de Aquino, lo propios de la relación entre padre e hijo es que participan de una misma naturaleza, lo vemos en el mundo animal, lo vemos en el mundo vegetal donde esperamos que de un árbol de higos, nazcan o tengamos higos y así sucesivamente.
Pues lo mismo significa nuestra relación con Dios; ser hijos de Dios es ser partícipe de la naturaleza divina, como nos explica el apóstol San Pedro. Según eso, ¿qué quiere decir llamar a Santo Domingo, nuestro padre? Quiere decir, tener una participación en su forma de ser, en su manera de mirar a Cristo, de mirar al Evangelio y de mirar a la Iglesia.
Eso es lo que significa llamarlo padre y considerarnos como sus hijos. Bueno, entonces preguntamos cómo miró Domingo a Cristo, cómo miró al Evangelio y cómo miró a la Iglesia? Y encontramos que su mirada está fija en una palabra que viene a ser central para nosotros dominicos y dominicas de todo el mundo y de todos los tiempos, esa palabra es “salvación”.
La mirada de Domingo hacia la persona de Jesucristo es ante todo la miarada en el Salvador; yendo de camino, a menudo recordaba a sus compañeros: “pensemos en nuestro Salvador” y ¿por qué es tan importante esta palabra? Porque la expresión más sublime y la más importante del amor divino, según Domingo, es precisamente, el tender una mano a aquel que cae, levantar a aquel que yace en sombras de muerte.
Esa caridad que no deja perecer o que incluso saca del sepulcro del pecado, esa caridad es la que realmente conmueve las entrañas de Domingo, lo vemos en su manera de orar, por las noches a grandes voces suplicaba a Dios diciendo: ¿qué será de los pecadores? Es indudable que para Domingo, así como la mayor expresión del amor es rescatar al pecador, así también la peor de las tragedias es quedar en las garras del pecado, y darle la espalda al amor de Dios.
Así que Cristo es ante todo para Domingo, el Salvador! ¿Y qué es entonces el Evangelio? Por supuesto que es palabra de salvación pero hay que destacar aquí algo: Domingo mira a ese Evangelio como la verdad que Dios nos ha revelado porque en el mundo en el que él vivió y seguramente en nuestro propio mundo, hay cantidad de mentiras y la gran mentira, la más terrible de las mentiras, es que mi vida no le importa a Dios, la más terrible de las mentiras es aquella que desfigura el rostro de Dios o aquello que considera que no hay un Dios sino dos dioses o que nuestra vida es un juguete del destino.
Entonces, ¿de dónde aprendemos, qué es en realidad la vida humana? ¿cómo hay que vivirla y quiénes somos para Dios? Y aprendemos del Evangelio… entonces, el Evangelio, ¿qué es? Revelación de la verdad divina! No una verdad abstracta sino esa verdad que impacta el corazón, esa verdad que nos abre al amor sublime del Padre.
Y así entendemos también entonces, ¿Qué es la Iglesia? Pues la Iglesia es la convocación de aquellos que han recibido ese Evangelio de salvación. La Iglesia es la magnífica de los que han creído la buena nueva y por eso, para Domingo no existe otra casa que la Iglesia.
Con razón se le ha llamado “luz de la Iglesia”, con razón se destaca que toda su vida y su ministerios son un medio de la Iglesia. Nada mas contrario a Santo Domingo que pretender querer a Cristo, dándole la espalda a la Iglesia, no tiene nada que ver con nuestro carisma!
Que la enorme inspiración, la preciosa luz de Domingo, impregne nuestros corazones y que nosotros, especialmente dominicos y dominicas sepamos llevar esa luz a nuestros hermanos.