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Fecha: 2000929

Título: Los Angeles son servidores continuos de Dios en la obra de nuestra salvacion

Original en audio: 19 min. 42 seg


Hermanos Míos:

Nos reúne la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Las lecturas, desde luego, vienen al caso; y es hermoso descubrir, en este testimonio de la Escritura, lo que significan los Ángeles dentro de la providencia de Dios.

La providencia de Dios es una manera de hablar de los planes que Dios tiene y que Dios realiza con nosotros. Porque Dios nos hizo sometidos al tiempo, nos hizo temporales y por eso el amor de Dios, que es infinito, se vuelve también temporal, se vuelve dosificado. La dosificación del amor de Dios es lo que llamamos también la providencia de Dios.

Y en esa dosificación, Dios hace aparecer multitud de personas, de situaciones, de circunstancias, "porque todo concurre para el bien de los que aman a Dios" Carta a los Romanos 8,28, como dice el Apóstol San Pablo.

De manera que Dios va haciendo que cada circunstancia, los días de sol y de lluvia, los deberes, las alegrías, los problemas, las tribulaciones, las esperanzas, las tristezas,todo, vaya siendo precisamente a ese amor dosificado, es el amor que conduce.

De dosificación sabe mucha gente, por ejemplo, los médicos, que tienen un remedio, pero le dan todas las pastillas al paciente, porque no se trata de suicidarlo, sino se trata de darle a poquito: "Tome esto y esto", es una dosis, es una porción para que se mejore; "haga esto para que se mejore".

De dosis conoce también el ama de casa, que sabe que en la despensa están todos los chocolates, pero no va a embutir todos los chocolaticos en el niño, sino que espera, y le va dando uno o dos chocolates al día, porque si no hiciera eso, si le diera todos los chocolates del mundo, pues entonces se queda sin chocolates, y de pronto también, sin niño.

Por eso hay que dosificar, es la dosificación. El amor es dosificado, eso hay que descubrirlo; saber amar es saber dosificar también el amor. Claro que es un gran misterio cómo es que el amor es al mismo tiempo infinito y dosificado. La respuesta está en que el amor, que es infinito, es también infinitamente sabio, y por eso conoce que hay que dar cada cosa en su debido momento.

Otros que saben mucho de dosificación son los profesores. Un buen profesor seguramente conoce mucho de Dios, porque el profesor al comienzo del año, mira a sus estudiantes, los ama, sabe adónde quisiera que llegaran, pero tiene que dosificarlos, porque sabe que los contenidos del final de año no se pueden dar al principio; lo que van a entender de aquí a cinco meses, de aquí a ocho meses, de aquí a diez años, no es lo que pueden entender hoy.

Y por eso el buen profesor va dosificando. Entonces empieza adaptarse, y en parte cede ante la fragilidad del estudiante, que no tiene manera de comprender; pero en parte también le exige.

De dosificación también conocen los papás, los padres de familia; todo papá sabe de dosificación. Enseñar a caminar a un hijo es una experiencia lindísima de providencia, es una experiencia hermosísima de dosificación del amor.

En efecto, para enseñar a caminar al hijo, ¿qué hay que hacer? Pues no se puede tener al niñito cargado, porque entonces no camina, pero tampoco se puede ir uno al segundo piso y decirle: "Bueno, cuando llegue acá, hablamos"; no, hay que estar lo suficientemente cerca para que el niño esté seguro, lo suficientemente lejos para que el niño avance.

Y entonces en ese acercarle y alejarle los brazos, en ese decirle "tú puedes", sonreírle, quitarse; esa es la dosificación. Todo papá que haya enseñado a caminar a un chinito, japonesito, colombianito, todo sabe de providencia. La providencia es eso.

Eso es lo que hace también Dios con nosotros. A veces el niño se disgusta: "¿Por qué no me das?" Tú tienes la llave de los chocolates; ¡no seas mala conmigo, mamá, dame todos los chocolates"; la mamá dice: "No, hay que guardar"; así nos decía por ejemplo mi mamá: "Hay que guardar para mayo".

Yo no sabía si mayo era una persona, no sabía si era para mayo del año entrante; cuando llegaba el mayo del año entrante, uno decía: "Bueno, ahora sí todo lo que guardamos..." La dosis en eso, se llama la providencia.

Hay otros nombre bonitos para esto que estamos meditando; otro nombre bonito es la dispensación; se parece a una dispensa, la dispensa es el lugar desde el cual se dispensan las cosas, es como la bodega. Podemos pensar que Dios tiene, así lo mira el libro de Job, que Dios tiene -es tan bonito, ¿no? Claro que es mentira en el sentido de que la ciencia pues ya sabe que no es así-.

El libro de Job mira como si hubiera unos graneros inmensos en los cielos donde está el granizo; el granizo estaba por allá guardado en unas bodegas, y Dios, cuando llega el momento, saca puñados de granizo; es decir, como que allá está la inmensa despensa y Dios va dispensando el granizo. Dios todo lo tiene en sus manos, y Dios va dispensando en el momento preciso y de la manera precisa.

Lo más admirable es que Dios dispensa también aquellas personas que nosotros nos encontramos. Muchas veces sucede que las personas llegan a nuestra vida exactamente cuando tenían que llegar, y eso lo reconoce uno sobre todo en las experiencias de fe; uno dice: ""Ah, qué bonito hubiera sido encontrarme con ese predicador, con ese confesor, con ese sacerdote hace diez años, hace quince años".

Mire: hoy usted está poniendo cuidado, hace diez o quince años, tal vez usted hubiera mandado a ese predicador a freír espárragos; lo hubiera mandado a la porra. ¿Usted cómo trataba a la gente en esa época? Todos los mandaba a la porra, ¿ve? ¿Qué quiere decir? Que Dios también nos da las personas en el momento apropiado.

Es muy hermoso cuando Dios arregla las cosas como desde temprana edad, pero Dios nunca se rinde, nunca. Dios se parece a esos genios del ajedrez, sobre todo los que ha tenido Rusia, que ha dado tantos genios al ajedrez. ¡Los grandes genios del ajedrez dan unas sorpresas tan grandes! Este Kasparov o el otro, Karpov, esos son unos duros.

Muchos de ellos, resulta que está la partida casi perdida, pero el hombre no pierde la paciencia, está como esperando el momento; y cuando llega el momento, cualquier error que tú cometas, el hombre cae y gana la partida.

Así obra Dios con nosotros, lo que pasa es que uno no tiene tanta paciencia, porque la vida de uno es corta, porque los sentimientos de uno son cortos, porque el amor de uno es corto; pero Dios tiene una paciencia increíble, y eso es fantástico, con su inteligencia, conociendo todo lo que rodea tu vida y todo lo que rodea todas las vidas, como la de ese muchacho por el que estamos orando hoy, y otras vidas, que uno dice: "Este caso está más que perdido".

No, señor, Dios es el gran Ajedrecista, no se sabe qué va a pasar, en el momento apropiado, ese corazón se puede abrir; Dios sabe a qué persona enviar y en qué momento preciso; y esas personas que Dios envía están dentro de su providencia, y no sabemos qué pueda pasar ahí. El género de muerte, todo está en las manos de Dios.

La manera cómo uno va a morir, la manera cómo uno va a morir está en la mano de Dios; Dios piensa la mejor manera: "A ver, ¿cuál será la mejor muerte para este gordito?" Venga a ver....." Dios sabe cuál es la muerte que es conveniente para esa persona.

"Ah, ¿pero cómo es que Dios se pone a pensar en mi muerte? ¿Entonces Dios piensa en mi muerte?" Claro, si Dios no la pensara, si escapara a la providencia de Dios, ¿tu muerte en manos de quién estaría? ¿Del absurdo? ¿Del demonio? ¿De quién?

Nooo, Dios piensa la mejor manera: "A ver, a este señor, ¿cómo lo voy a traer a mi Casa?" ¿Ves? Es que Dios dice las cosas de otro modo; mientras que uno piensa cómo voy a morir, Dios piensa es: "Bueno, y a este señor, ¿cómo lo voy a traer a mi Casa? A ver, qué será lo mejor?" Y empieza a buscarse una serie de cosas, y en la providencia de Dios todo cabe, y eso estamos celebrando hoy.

Una de las manifestaciones hermosísimas de la providencia de Dios, es precisamente el ministerio de los Santos Ángeles. A través de los Ángeles Dios dirige con providencia una cantidad de cosas en nuestra vida. Los Ángeles son manifestación de la providencia de Dios. Claro que uno se hace muchas preguntas con respecto a los Ángeles.

Usualmente las personas hoy están en dos extremos, ¿no? Unos, los de los ángeles de la Nueva Era, es decir,que son algo así como seres espirituales, maestros interiores con los cuales uno puede hacer channel.

El channel es ese ejercicio meditativo a través del cual usted se supone que logra, eso es lo que anuncian los de la Nueva Era, se supone que usted se conecta, hace channel; un channel es un canal, incluso existe la palabra en español: canalización.

Pero si uno oye "canalización, uno cree es que van a hacer un alcantarillado, no. El channel consiste en que usted se supone que hace un canal; usted se conecta con uno de esos maestros espirituales; entonces es algo así como un horóscopo súper, súper, súper personalizado, mejor dicho, es exactamente para usted.

Usted puede juntar a la mejor gitana con David Copperfield, no le da la talla de lo significa horóscopo; pero vea, así, así, preciso.

Entonces, uno de los que creen en los Ángeles, creen en esta versión de la Nueva Era, que se supone que son seres como luminosos, conciencias ilimitadas, es en unas expresiones por allá raras, que se supone que, además, el ser humano puede alcanzar. De acuerdo con la versión de la Nueva Era, uno se puede volver un ángel; por más "manteco" que haya sido, uno puede llegar a ser un Ángel, se supone que uno puede llegar a ser un Ángel. Esa es la versión de la Nueva Era.

En parte eso está ayudado en la teología católica, por las expresiones piadosas cuando se muere un niño, que dicen: "Bueno, ¡ya un angelito en el cielo!". No, señor, yo nunca predico así. "-Se me murió mi hijo", "-Pues esa es una tragedia muy grave, vamos a orar por él, que él esté en la presencia de Dios, que él reciba todo el amor de Dios".

Pero nunca hay que decirle a la gente que se vuelve Ángel, ¿no ve que eso es lo de la Nueva Era? ¡Entonces ya se volvió Ángel, el niño ese se volvió Ángel! Nooo, los Ángeles son de naturaleza distinta, porque los Ángeles nunca tienen cuerpo, en cambio, sí pertenece a la naturaleza del ser humano tener cuerpo.

Nosotros en el cielo, por la eternidad, tendremos cuerpo, ¿qué tipo de cuerpo? Lea Primera Corintios, porque yo no puedo hacerle otra homilía en este momento sobre ese tema. Primera Corintios capítulo quince.

Pertenece a la naturaleza humana tener cuerpo; no pertenece a la naturaleza del Ángel tener cuerpo. Somos seres distintos. Pero la versión de la Nueva Era, es que uno se puede volver Ángel, sobre todo si uno practica el channellig, uno se puede volver Ángel; llega el momento en que se vuelve Ángel. Esos son unos.

Y otros, que no creen en nada, ni en el rejo de las campanas, y por consiguiente, no admiten que exista ningún ser sobrenatural; ¡eso no existe nada! Entonces la cosa más trágica del mundo; porque resulta que muchos de los teólogos y profesores de dogmática y de Sagrada Escritura y de Moral y de no sé qué más cosas, sacan libros -ese es el problema que tenemos aquí en Colombia con una Facultad de Teología de Bogotá, aquí cerca-.

Pues resulta que varios de esos profesores entonces están en la tónica de que no, no hay Ángeles, que simplemente, cuando se dio la providencia de Dios, entonces pensaron las cosas de tal manera que sí funcionaron; entonces la persona en eso ve un Ángel. Y entonces para él ahí hubo como un Ángel. Como quien dice, es un nombre que le damos a la providencia de Dios.

Como por ejemplo, me iban a atracar, el hombre ya sacó la puñaleta, y en eso, le da un acceso de tos el tenaz al pobre atracador; y el tipo, con esa tos tan terrible, no pudo ni sostener el cuchillo; entonces digo yo: "Me salvó un Ángel, un Ángel de la tos me salvó"; y yo ahí aprendí que había un Ángel, que era el Ángel de la tos, que lo salvaba a uno de los atracos. Esa es la versión que dan algunos profesores de teología.

Lamento muchísimo, porque mientras que ellos están en eso que se parece casi al materialismo, en ese positivismo cerrado; mientras que ellos están en eso, la gente necesita tanta espiritualidad, que lo que no encuentra en esos benditos profesores de teología, entonces se va a recorrer librerías, "enséñeme a hacer channelling o alguna cosa de esas, a ver si yo logro la espiritualidad, si logro la meditación".

Entonces se sientan en "flor de loto", los que pueden, porque la gente de pierna gorda nunca podrá sentarse en "flor de loto"; y he conocido casos de gente que ha dejado el Yoga por la "flor de loto".

Entonces es un desastre que la gente, necesitando espiritualidad, buscando espiritualidad como dé lugar, entrando a Tower Records, Librería Nacional, Librería Lerner, Librería la Era azul, Librería el Acuario Esotérico, entrando en lo que sea, "-denme algo que me haga sentir que yo puedo como subir al cielo, como bajar", "no, señor, eso lo venden es allá como en la décima, bajando un poquito; pero si usted no quiere poner su organismo, le tengo un librito".

Entre esos dos extremos está la verdadera enseñanza católica, que es una belleza, y eso es lo que estamos celebrando hoy.

Los Ángeles no son otro nombre para las providencias de Dios. La providencia de Dios es bellísima, la providencia de Dios es grandísima, la providencia de Dios es hermosísima, y los Ángeles son manifestaciones de la providencia de Dios, pero no son otro nombre para la providencia de Dios.

Es algo parecido a una persona que se entendía muy bien con la mamá, muy bien,; y el amor que le daba la mamá, y no sé qué; entonces cuando llega el papa, la persona decía, "mire: es que mi papá es la otra forma que toma el cariño de mi mamá". Es otra persona, distinta de mi mamá; no es otra forma de..., es distinta.

Eso es lo que pasa con los Ángeles, no son otro nombre para Dios ni para las acciones de Dios, son seres distintos, libres, inteligentes, no sujetos a nuestro tiempo, amorosos, unidos a Dios, obedientes, gozosamente obedientes a Él, que han estado asociados a la obra de la salvación, como lo muestra la Sagrada Escritura en centenares y centenares de citas.

De todas esas citas, hay sólo tres nombres que aparecen, y eso eso es lo que estamos recordando hoy: que hay una presencia de Dios en los Ángeles y que Dios ha querido, regalándonos esos nombres, que nosotros sepamos que estos seres atraviesan los siglos, están como por encima de los siglos, y son servidores continuos, servidores perennes de Dios en la obra de nuestra salvación.

Moraleja. Número uno: Crea usted en la providencia de Dios, siéntase feliz porque Dios está haciendo lo mejor para usted, lo mejor está haciendo; cuanto más rápido usted lo admita, mejor. Pero si usted no lo admite hoy, pues tengo la confianza de que pueden suceder tantas cosas tan bellas, tan buenas, tan santas mañana, que usted tal vez se pueda convencer mañana. Primer punto.

Y segundo punto: Los Ángeles no son ni otro nombre para las providencias de Dios ni tampoco seres luminosos o conciencias aisladas, con las cuales se pueda hacer channelling, es una cosa distinta. Son seres personales, que no tienen una naturaleza como la nuestra, y que son aliados nuestros. Los Ángeles de Cristo son aliados nuestros, para que nosotros recibamos con mayor amor la revelación de nuestra salvación, que está únicamente en Jesucristo.

Sigamos esta celebración. Que los Santos Arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, se asocien a nuestra súplica y que también hoy particularmente, hagan bien a las personas por las que estamos orando. Sobre todo rogamos la intercesión del Arcángel Miguel, el gran enamorado de la gloria de Dios.

Que Miguel, como enamorado de la gloria de Dios, defienda los intereses de Dios en esas vidas, que por ignorancia o por lo que sea, resultan metidas en unas historias tristes de odio a su propio Creador.

Que venga esa intercesión, que crezca nuestro amor a Dios, y adoremos juntos al Señor Jesucristo, Rey de los Ángeles y de los hombres.