Sacu005a
Fecha: 20001002
Título: Los Angeles, para Francisco de Asis, fueron modelos de amor, de humildad, de union y de fraternidad
Original en audio: 4 min. 56 seg.
Hermanos Míos:
Hay una hermosa coincidencia en este día. La Iglesia Católica celebra hoy, dos de octubre, a los Santos Ángeles Custodios, nuestros Ángeles de la Guarda. "Mira que envío un Ángel delante de ti. Hazle caso" Exodo 23,20-21, hemos escuchado en la lectura del Éxodo.
Y el Señor Jesús ha dicho que esos amigos, compañeros y protectores nuestros "contemplan siempre la gloria de Dios" San Mateo 18,10. De modo que son modelos de adoración y amistades preciosas en nuestro camino hacia Dios.
Pero estamos también en la preparación de la fiesta de nuestro Padre Francisco de Asís, hoy es el día octavo ya de la novena. Y estamos en esta iglesia que lleva un nombre de profundo significado para la Orden Franciscana, la Porciúncula, el nombre completo es: Nuestra Señora de los Ángeles de la Porciúncula; ese es el nombre completo.
Francisco de Asís es conocido por su amor a la naturaleza, por la pobreza de su vida, por la llagas que Dios le regaló como muestra de su unión con Cristo Crucificado. Francisco de Asís fue un contemplativo, fue también un hombre de servicio, un amante, en todo el sentido de la palabra, del amor de Dios expresado en la naturaleza y en la Cruz de Nuestro Señor.
Francisco de Asís, llegando hacia el final de su vida, que fue muy breve, quiso encontrar como un lugar en que la tierra se juntara con el cielo; para esa casa particular que pensaba fundar, él mismo escogió qué religiosos iban a estar. Por ese entonces la Orden Franciscana empezaba a crecer, crecer en número y crecer en santidad.
Y Francisco eligió lo más granado, lo mejor, podríamos decir, de sus frailes para ese nuevo convento que iba a fundar, el convento en que debía unirse el amor a la Virgen, la oración con los Ángeles, la contemplación, la fraternidad, en un ambiente de pobreza en medio de la naturaleza.
Por eso, esa capillita que Francisco quiso fundar en ese pequeño terreno, porción pequeña, porciúncula, esa capillita es como la expresión más acabada, más visible del amor de Francisco. Y precisamente Francisco quería que el modelo para esos frailes fueran los Ángeles.
Por eso me parece hermosísimo que estemos nosotros hoy recordando a San Francisco, celebrando a los Ángeles Custodios en esta capilla, en esta iglesia, la que lleva el nombre del gran sueño de Francisco, podríamos decir, la obra más delicada de su corazón.
Y allá precisamente hubo una de esas pequeñas ermitas junto a la capilla que era su sueño, allá murió Francisco.
Nos impresiona pensar el gran grado de unión que tuvo Francisco con la humildad y con el amor de Jesucristo, y nos impresiona pensar, también, que quiso que fueran modelos de amor, de humildad, de unión, de fraternidad y de adoración los Ángeles; y que los frailes miraran a los Ángeles, para que en ellos descubrieran cómo hay que celebrar las grandezas de Dios, especialmente presentes en la Santísima Virgen María.
Sigamos nuestra celebración, agradeciendo a Dios por nuestros Ángeles Custodios, siendo más fieles a las inspiraciones del Espíritu en nuestra vida, y agradeciendo también la santidad de Francisco cuya fiesta está ya muy próxima.