Pasion de Cristo 11

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20070525

Título: Jeses es presentado ante Anas

Original en audio: 18 min. 3 seg.

Evangelo según San Juan 18,13;19-24


Estamos todos meditando la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, porque hemos llegado a la convicción de que en esos minutos, en esas horas preciosas de dolor, pero sobre todo de amor, se reveló y se realizó la redención nuestra.

Allí Dios manifestó como nunca su poder, su sabiduría pero muy especialmente su compasión; y de esa compasión hemos sido beneficiados todos, por eso es tan saludable meditar en la Pasión de Nuestro Señor.

El pasaje que hoy nos interesa es el encuentro ante Anás, y yo creo que unas explicaciones de tipo histórico nos pueden ayudar.

Si nosotros vamos a los primeros libros de la Sagrada Escritura, encontramos que se habla de una institución querida por Dios: “El sumo sacerdote”, se supone que hay una familia, la familia sacerdotal, que son los levitas, llamados así porque son descendientes de Leví, uno de los doce hijos del patriarca Jacob, y Jacob es hijo de Isaac, que es hijo de Abraham.

Se supone que la familia sacerdotal son los levitas, y dentro de esa familia sacerdotal, dentro de la cual todos los varones eran considerados sacerdotes, hay como una rama especial, es la rama de los descendientes de Aarón, él era el hermano de Moisés.

Entonces vamos haciendo este mapa: está la familia de Jacob, un hijo que se llama Leví, los descendientes hombres de la tribu de Leví, son todos levitas, y dentro de todo ese grupo hay un grupo especial, que son los sacerdotes llamados como tales, que son los descendientes de Aarón.

Dentro de los descendientes de Aarón, hay un personaje muy especial que se llama Sadoc, quien fue sumo sacerdote allá en el tiempo del rey David, y estuvo fiel a David en medio de todas las dificultades que éste tuvo.

Y de Sadoc viene una rama, podemos decir, dentro de todos los descendientes de Aarón, podemos decir, están los descendientes de Sadoc y los descendientes de Sadoc se llaman los saduceos.

Estos saduceos eran la familia sacerdotal por excelencia en tiempos de crisis, y ellos se consideran, podríamos decir, como la esencia misma de la fe del pueblo, y creían que ellos eran eso únicamente, por su ascendencia, por su linaje.

Porque hay que tener en cuenta que estos saduceos eran muy incrédulos, ellos, por ejemplo, no creían en ninguna clase de retribución después de esta vida, ellos no creían que hubiera una vida después de esta vida. Por eso varias veces entraron en conflicto con Cristo, tratando de hacerlo quedar en ridículo.

Los saduceos, los descendientes de Sadoc, que fue uno de los descendientes de Aarón, estos saduceos tenían esta clase de ideas, y ellos se habían convertido como en una especie de “club”, un sitio cerrado, exclusivo porque ahí no se podía entrar, si uno no era de la familia de Aarón o de la descendencia de Sadoc.

Ellos se consideraban un linaje escogido y consideraban que tenían el deber y el derecho de conservar la pureza de esa sangre, y por eso sus matrimonios eran tácticamente escogidos para que el poder religioso, que era también poder político, jamás saliera de sus manos. Esa era la idea que tenían los saduceos.

Les contaba que en el Pentateuco se habla de esa institución del sumo sacerdote. A Aarón, precisamente, que viene a ser ese sumo sacerdote, y los descendientes de Aarón, deberían tener como esa especie de privilegio.

Pero es muy interesante ver que allá, en la legislación de Moisés el sumo sacerdote era vitalicio; pero ya cuando llegamos al tiempo de los saduceos, pues a ellos les parecía demasiado tiempo esperar a que se muriera el sumo sacerdote.

Entonces se habían inventado ellos que el sumo sacerdote podía ser elegido, de acuerdo con unas norma que también fueron de ellos, eso no estaba en la Ley de Dios, eso no estaba en la Ley de Moisés.

Esta explica la clase de relación que había entre una persona como Anás y una persona como Caifás. Anás era el suegro de Caifás; Anás y Caifás pertenecían a ese “club” exclusivo, ese linaje privilegiado de los saduceos.

Por supuesto, la gran autoridad era Anás, porque aunque él no era oficialmente sumo sacerdote, dadas esas reglas que ellos se habían inventado, de todas maneras siempre seguía siendo el poder que obraba detrás de bambalinas.

Voy a hacer una comparación un poquito fuerte, pero créanme que sí cabe. Podemos decir que Anás era el equivalente a lo que dentro de la mafia italiana era “el padrino”. Es ese personaje que no siempre está apareciendo en público, es el que maneja el poder, el que habla, el que está gobernando, aunque no siempre esta en primer plano; ese era Anás.

Anás sabía muy bien que su poder dependía de muchas cosas: dependía de mantener compacta su familia, más o menos como en la estructura de lo que conocemos de la “mafia”, la típica mafia siciliana, donde ay un cierto culto por la familia. Así eran Anás, Caifás, la familia sacerdotal, linaje escogido, y ellos tenían una cantidad de privilegios y tenían mucho dinero.

Como ellos, se supone, representaban el poder religioso, ellos vendían la imagen ante los romanos de que gracias a ellos, el pueblo, la plebe no se sublevaba.

Es decir, ellos presentaban ante los romanos como representantes, embajadores, mediadores, que mantenían al pueblo aplacado; y en realidad era así, porque la gente detestaba a los romanos, entonces estos saduceos usaban su poder religioso de esa manera política.

Por eso a los romanos les convenía tener muy buenas relaciones con ellos, pero por otra parte como guardianes del Templo, pues tenían también ingresos bastante grandes, aunque la condición en general de las personas era muy pobre, pues todos esos diezmos y sacrificios, todas esas ofrendas, pues aportaban pingües ganancias a este “club” exclusivo de los saduceos.

Nos dice Juan 18,13 que llevaron a Jesús primero a la casa de Anás porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote ese año. Si uno se pone a analizar esa frase, pues no tiene sentido.

Y no es que el Evangelista nos esté diciendo mentiras, sino que está poniendo en evidencia la contradicción. Si Caifás era el sumo sacerdote ese año ¿por qué lo llevan dónde Anás? Si Anás, se supone, que no tenía el poder religioso, el poder religioso lo tenía Caifás, y era Caifás el que tenía que juzgar.

Pero ellos no querían cometer ningún error, ellos querían estar sobre seguros.

Y por eso llevan a Jesús ante el verdadero poder, ante “el padrino”, es decir, ante Anás, y Anás empieza el interrogatorio con Jesús, nos dice Juan 18,19, le pregunta acerca de las enseñanzas y de los discípulos; de lo que se trata aquí es de presentar a Jesús, como a alguien que está desobedeciendo la Ley de Moisés.

Jesús tuvo dos juicios: tuvo un juicio religioso y tuvo un juicio civil; el juicio religioso fue este ante Anás, aunque Anás no era sumo sacerdote, pero ahí está la evidencia de la política en la que se movía esta gente. Entonces, ahí tenemos el juicio religioso.

Luego, el juicio civil o el juicio penal, debería llamarlo, va a suceder ante Pilato, pero en realidad va a ser la prolongación del juicio religioso. Porque son las autoridades judías las que llevan a Jesús ante Pilato y lo presentan como un adversario, un enemigo del César.

Observemos cómo se manejan los cargos en tiempo de Jesús. En el juicio religioso se le intenta presentar como un blasfemo: alguien que está predicando rebelión contra la Ley de Moisés y que por consiguiente, según la Ley de Moisés, debe morir.

Ante Pilato se le presenta como un usurpador que quiere ser rey y que por consiguiente quiere limitar o quiere acabar con el poder del César, y como es un rebelde y como es un usurpador, debe dársele la máxima pena.

Finalmente, pues, ellos lograron su cometido, como sabemos. Por eso Anás le pregunta por los discípulos y las enseñanzas, porque está tratando de que aparezca una blasfemia, le dice Anás a Jesús qué hay de esos discípulos y de las enseñanzas, Jesús dice: ”Yo he hablado al mundo abiertamente” San Juan 18,19.

Es muy interesante, porque en el evangelio de Juan, como he comentado en otras oportunidades, Jesús, aunque es el juzgado, en realidad obra de una manera que es la de un juez, es decir, Él termina juzgando a los que pretenden juzgarlo a Él.

En el caso de Anás es clarísimo, Anás quiere interrogarlo y le dice: "¿Qué hay de tus discípulos qué hay de tus enseñanzas?" San Juan 18,19, y lo primero que le dice Jesús es: “Yo no ando escondido, yo no mando razones, yo hablo abiertamente” San Juan 18,19.

Porque eso era lo que precisamente hacia Anás, ni siquiera era sumo sacerdote, se la pasaba escondido, moviendo sus títeres y mandando sus estafetas; manejaba las cosas desde la intriga, desde la oscuridad, y Jesús le dice: ”No, yo enseñe en la Sinagoga, yo enseñe en el Templo, yo no hablo en secreto” San Juan 18,20.

Porque el que habla en secreto, el que sí hablaba en secreto, el maestro de la murmuración y de la intriga era Anás.

"¿Por qué me preguntas a mí?, le dice Jesús. Tú sabes la versión de las cosas; lo que dicen mis discípulos es lo mismo que digo yo; yo no cambio mis versiones" San Juan 18,21, porque Anás y Caifás y toda esta gente metida en esa politiquería religioso-política, ellos sí cambiaban sus versiones.

Mucha política mucha sonrisa, mucha hipocresía, mucho decirle a Pilato lo que él quería oír, para luego decirle a la gente lo que la gente quería oír, para luego decirse ellos la verdad, si acaso llegaban a decírsela; ahí esta la gravedad de todo esto.

Ellos tenían muchas versiones. Jesús dice: ”Yo no soy así, yo no estoy cambiando mi versión, lo que yo te voy a decir ahora es lo mismo que he dicho siempre, lo mismo que dicen los discípulos”.

Y hay un significado también místico, o eclesial, profundo en esta respuesta de Cristo: ”Pregunta a los que me han oído” San Juan 18,21. El que quiera conocer a Jesús, que conozca a los discípulos de Jesús; ahí sigue hablando Jesús y eso significa una cosa muy concreta: el que quiera conocer a Jesús, que conozca a la Iglesia.

En nuestro tiempo, mis hermanos, la gente se presenta, podríamos decir, opuestos a Cristo y a la Iglesia: “Sí a Cristo, no a la Iglesia, me gusta Jesús”, como una especie de poeta, de artista, de filosofo: "Es un hombre interesante, pero la Iglesia no me interesa".

Así ha hablado mucha gente y lo que Jesús dice es exactamente lo contrario, lo que Él dice es: ”Ve, y conoce a mis discípulos, y ahí me estás conociendo a mí”.

Recordemos también, cuando San Pablo persigue a los cristianos, Jesús se le aparece en el camino de Damasco y le dice: ”¿Por qué Me persigues?” Hechos de los Apóstoles 22,7. Pablo estaba persiguiendo a los de Cristo y Cristo dice: “Me estás persiguiendo a mí” Hechos de los Apóstoles 22,8. La identificación de Jesús con los discípulos es plena es perfecta.

Entonces, mis hermanos, hay tanto que aprender de esta escena, pero sobre todo aprender cómo Jesús se mantiene en su sitio, cómo Jesús no tiene varias caras, cómo es transparente, cómo su palabra es luminosa y cómo desde esa transparencia, desde esa inocencia y desde esa luz, se convierte en Juez y Vencedor de la tinieblas.

¡Admiremos, hermanos, y amemos, y adoremos a Jesucristo!

Amén.