Pasion de Cristo 05

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Fecha: 20070405

Título: Prediccion de las negaciones de Pedro

Original en audio: 14 min. 55 seg.

San Marcos 14,26-31


Yo creo, mis hermanos, que estamos todos de acuerdo en que uno de los aspectos más dolorosos de la Pasión de Cristo fue la traición de sus amigos; porque el odio de los enemigos ya es algo que el mismo Cristo podía conocer fácilmente.

En varias ocasiones los evangelios nos dicen que los fariseos, o los saduceos, o los herodianos, o los escribas estaban tratando de poner a prueba al Señor, estaban tratando de hacerlo caer; es decir, que la animosidad de los enemigos estaba perfectamente claro, lo que no estaba claro es que los amigos iban a resultar tan frágiles, los amigos iban a traicionar de la manera como lo hicieron. Y hoy tenemos que meditar en la traición de los amigos de Jesús.

No es una meditación lejana, porque pienso que la mayor parte de nosotros nos hemos declarado amigos de Jesús, y por eso tenemos que mirar nuestros pecados como traiciones de los amigos de Jesús también; es decir, no estamos estudiando este tema como quien estudia algo lejano en la historia.

Estamos recorriendo estos versículos del Evangelio, como quien recorre con vergüenza talvez, con humildad talvez, las propias limosidades del corazón, porque cada uno de nosotros tiene que reconocer, estoy seguro, que incluso habiendo llamado a Jesús "amigo", incluso habiéndonos considerado amigos de Jesús, le hemos fallado muchas veces y de muchas maneras.

Pero hay una traición que destaca: la de Judas, y sobre esa hemos hablado en otra ocasión; y hay otra traicion que destaca, la de Pedro. Recordemos que Pedro, recibió ese nombre del mismo Jesús; y es un nombre que hace referencia a la estabilidad, a la firmeza, -Pedro viene de piedra-.

y con esa expresión y con ese nombre, Jesús de algún modo estaba preparando la firmeza de la fe de ése discípulo, y sin embargo en el evangelio de Marcos capitulo catoprce, encontramos que es el mismo jesús el que anuncia la traición de ése que era el discípulo, el discípulo como por excelencia, el discípulo como por antonomasia, el único discípulo que escucha de Jesús palabras como estas: "Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" San Mateo 16,18.

Esas palabras sólo las escuchó Pedro, y es interesante lo que nos dice San Agustín, que muchas cosas que dijo Jesús a todos los Apóstoles, también las dijo en particular a Pedro; y ese caso no se presenta con ningún otro caso de los discípulos, es decir, no sucedió, por ejemplo, con Mateo, que Jesús dijera algo a todos y también a Mateo.

En cambio, con Pedro sí sucede así; en el capitulo veinte del evangelio de San Juan, encontramos que Jesús dice a Pedro: "Lo que ustedes perdonen, quedará perdonado" San Juan 20,23; pero también encontramos en los Evangelios Sinópticos, que Jesús le dice a Pedro que él tiene esas llaves, él tiene ese ministerio de las llaves.

Y hay una correspondencia entre ese abrir y cerrar de las llaves, y el atar o desatar de los pecados, que se dice a los discípulos; es decir, no se puede decir que Pedro es siempre el primero en la lista de los Apóstoles. En Nuevo Testamento, siempre que se hace una lista de los Apóstoles, unas tres o cuatro de ellas, siempre el que se menciona primero es a Pedro, y en muchos pasajes es Pedro quien toma la iniciativa.

Y Pedro es el único que responde explícitamente cuando Jesús pregunta: "¿Ustedes quién dicen que soy yo?" San Marcos 8,29, Pedro es el de la iniciativa, y Pedro es el que recibe la aprobación del Maestro. Es evidente también que antes de la Pasión de Cristo, han aparecido algunos aspectos de la debilidad del mismo Pedro.

Recordemos, por ejemplo, que Pedro fue el que trató de darle consejos a Jesús, como de reorganizarle la misión a Jesús; cuando Jesús estaba hablando de la Cruz, Pedro le decía: "No, esto no te puede suceder", así le habló Pedro.

Entonces Jesús tuvo que corregirlo fuertemente, y le dijo: "Apártate de mi vista" San Marcos 8,33, pero la traducción más exacta sería: "Detrás de mí", "a mi espalda", "al seguimiento", a ti lo que te corresponde es seguirme a mí, Pedro"; "tú no vas delante".

Lo que le dice Jesús en ese pasaje no es tanto: "Me fastidia verte; quítate", eso no es lo que le dice: "opisemu" (preposición griega que puede traducirse como detrás), "detrás de mí, Pedro, porque eres tú el que tiene que seguirme a mí, no yo quien tiene que seguirte a ti".

Es verdad que estos aspectos cuestionables o estos defectos de Pedro ya habían aparecido en los textos de los evangelios, pero el balance, incluso antes de la Pasión es clarísimo. Pedro es el que va primero, Pedro es el que recibe tantos encargos y tantas palabras de Cristo, y ahora dice Cristo en el capitulo catorce: "Todos vosotros os apartaréis" San Marcos 14,27, y no hace excepciones, Pedro de pronto estaba esperando que hiciera una excepción.

Por eso Pedro dice: ”Aunque todos se aparten, yo no lo haré" San Marcos 14,31. Muy de acuerdo con su naturaleza espontánea, primaria, impetuosa, Pedro dice: "No, caigan los demás, yo permaneceré en pie”; y Jesús le hace ese anuncio profético: "Hoy, esta misma noche, me negarás tres veces" San Marcos 14,30.

Y Pedro no se lo cree, cosa que es interesante porque alguien podria decir de una manera suspicaz: "¡Claro, Pedro traicionó a Jesús, por lo que le dijo Jesús!". A veces se le quieren aplicar a última hora ciertas teorías psicológicas a los Evangelios de Jesús.

Los Evangelios no entran en figuras psicológicas, sino que más bien nos presentan seres ordinarios como nosotros, y con esa misma manera espontánea, natural de Pedro, él insiste: "¡Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré!" San Marcos 14,29.

Y una vez lo que aparece en Pedro en singular, también aparece en los discípulos en plural, este es un punto que en sí mismo da para una larga meditación; porque muchas veces los Evangelios dicen las cosas dos veces: una para todos los discípulos y otra para Pedro, o como en este caso, una para Pedro y otra para los discípulos.

Pedro decía: "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré" San Marcos 14,31, luego sigue Marcos: "Y todos decían también lo mismo" San Marcos 14,31. Es interesante, ahí hay un misterio, es un misterio que tiene que ver que en el fondo todos somos como Pedro, en el fondo todos tenemos que ver con su fe.

Una vez renovada hacia la Pascua y del Espíritu Santo, es capaz de confirmarnos a nosotros, que es lo que se llama el ministerio de Pedro, o el servicio petrino, que es lo propio del Papa.

Pero aquí estamos en unas horas, no gloriosas sino más bien grises y tristes, y lo que anuncia Jesús es que este Pedro lo va a traicionar, que este Pedro, aunque tiene entusiasmo, se requiere más que entusiasmo. Yo creo que esa es la gran lección de hoy: uno no puede fiarse demasiado de las propias fuerzas; uno de puede fiarse de cosas como: "Yo he visto milagros”, ni siquiera: "Yo he hecho milagros”, porque Judas hizo milagros, Pedro hizo milagros.

Nos cuentan los Evangelios que los discípulos volvían contentos de las misiones a las que los había enviado Jesús, y volvían felices, le decían a Jesús que hasta los demonios se les sometían, y eso decía Judas Iscariote, y eso decía Pedro.

Mis hermanos, uno no puede fiarse de que uno hace lo bueno, ni puede fiarse de que ha hecho milagros, ni puede fiarse de que ha escuchado magníficos sermones, uno no puede fiarse de ese pasado.

Uno sólo puede fiarse del Corazón de Jesucristo, eso es lo que nos va a mostrar Pedro. El desenlace, de estas negaciones de Pedro, en realidad, está cuando el mismo Pedro, ya después de la Resurrección del Señor, tiene que decirle a Cristo: "Tú sabes todo, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo" San Juan 21,17, porque Cristo le preguntaba con insistencia, como desatando los nudos que quedaron amarrados con la negación.

Cristo le preguntaba: "¿Me amas, de veras me amas?" San Juan 21,15-17, y llega un momento en el que Pedro da un paso interesante porque ya no se fía de sí mismo, ya no se fía de su propio corazón, ya no se fía de su propio impulso, sino que ya solo se fía de Cristo, y por eso le dice: '“Tú lo sabes todo, eres tú quien lo sabe todo, tú sabes que te amo, tú sabes que te amo" San Juan 21,17.

¿Y por qué entonces Jesús anuncia la traición? ¿Por qué no dejo que pasara simplemente? Por muchas razones, entre muchas cosas para mostrar que Él mismo no está extrañado ni sorprendido con nuestra traición, no. ¿Qué espera un médico de un enfermo si no es fiebre, debilidad, llagas, mal color? Jesús es nuestro Médico, Jesús no se extraña de nuestras traiciones, por supuesto que le duelen, por supuesto que las llagas le duelen, y por supuesto que Él porta sus propias Llagas.

Pero Él no se extraña, especialmente, cuando vayamos al Sacramento de la Confesión, recordemos esto: Jesús no se extraña, no, Él no se extraña de nuestras caídas, de nuestras traiciones, ¡no, eso no es extraño para Él!

Él sabe de qué estamos hechos, lo importante es que, como Pedro, aprendamos a dejar de lado esa especie de autosuficiencia que a veces nos acompaña, esa demasiada confianza en nosotros mismos y aprendamos, en cambio, a crecer más y más en la confianza.

Que Cristo se glorifique en nuestras vidas, hoy y siempre.

Amén.