Pablo 20 siglos después - 13

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Fecha: 20090207

Título: Tres errores de enfasis que pueden cometer los evangelizadores

Original en audio: 44 min. 56 seg.


Estamos hablando de errores, no en el sentido de cosas que condenamos, sino en ese sentido de los teólogos medievales, es decir, señalando una postura.

Cuando Santo Tomás habla de escribir contra los gentiles no es que esté disgustado con ellos, o que los considere sus enemigos, o que se considere superior a ellos, sino es una manera de fijar su propia postura frente a otra, de manera que sea posible un diálogo fecundo.

Ese es también el interés aquí. Mucho de lo que comentamos, o prácticamente todo lo que comentamos en estas predicaciones puede ser objeto de discusión, y en parte de ello se trataría.

Esta colección de "errores" (entre comillas), también nos ayuda a diferenciar lo que son fallas en el contenido y fallas en el énfasis. Las fallas en el contenido serían las herejías, y aquí no estamos hablando de herejías, aquí estamos hablando de fallas de énfasis, es decir, qué sucede cuando ponemos demasiado nuestra esperanza en algo.

Como el caso del que pone su esperanza en lo que la Iglesia era en otra época, pues está haciendo un énfasis en el aspecto de la tradición, pero tanto se queda en eso, que de pronto se cierra a lo que Jesús llamaba "los signos de los tiempos" San Mateo 16,3.

Entonces, por favor, téngase en cuenta que aquí hablamos sobre todo de ese aspecto del énfasis, dónde hacer énfasis.

El quinto error precisamente está o sucede cuando se disparan condenas o anatemas contra todos, a veces en un tono doctrinal, a veces en un tono moral. Son esas condenaciones globales sobre lo pervertido que está el mundo o lo equivocado que está el resto de la humanidad.

Estoy seguro que esa no es una enfermedad que se esté padeciendo aquí, sino lo menciono porque sucede. A veces se toma una actitud así como de gueto, como de protección, y la menera de protegerse uno a veces es considerarse mejor que el resto de la humanidad, por ejemplo, los no cristianos, o por ejemplo, los no católicos, o a veces los que no siguen una determinada tendencia dentro de la Iglesia.

Llega el momento en el que incluso dentro de la Iglesia se presentan esas especies casi de sectas: el que no entre por la línea neocatecumenal, o el que no entre por la línea carismática, o el que no entre por tal o cual línea, entonces está completamente equivocado.

Debemos siempre saber que esas actitudes así vigorosas, rigoristas, terminan es creando más divisiones y creando más malestar. Mucho mejor es reconocer los dones que cada movimiento o que cada comunidad tiene, pero sabiendo que ninguna es la representación perfecta y completa de la Iglesia.

La Iglesia incluye, se alimenta, se embellece con todos estos movimientos, pero ninguno de ellos agota todo lo que la Iglesia es.

Y esto, pues, impone un deber bastante arduo para el pastor, por ejemplo, para un párroco, porque ¿qué hace un párroco cuando le llega gente de distintas corrientes o de distintos movimientos? Es a veces difícil.

En concreto, conozco más de un caso de párrocos que ven que llegan los neocatecumenales y es difícil, porque estos amigos, con todas las bondades que tienen, el vigor de evangelización, tienen muchas cualidades, pero a veces quieren que el párroco tiene que hacer esto y esto y esto otro.

Y si luego los otros del otro movimiento quieren que el párroco también sea otra cosa, pues el párroco prácticamente tiene que tener un síndrome de múltiple personalidad para poder esponder a todos. Es un poco complicado, a veces es un poco complicado.

El documento "Pastores Dabo Bovis", de Juan Pablo II, dice que la solución para estas distintas peticiones o exigencias de los varios movimientos apostólicos actuales, está en lo que se llama la caridad pastoral.

El pastor ha de buscar en cada movimiento cómo se vive, cómo se practica ahí el Evangelio, cómo acontece el milagro de la caridad en cada movimiento y tratar de alentar eso, pero no significa que necesariamente tenga que matricularse por completo en cada uno de ellos.

La actitud de disparar anatemas es casi normal, de pronto todos caemos en eso una vez u otra, condenamos una cosa u otra.

Cuando yo estaba en mis años de formación para el sacerdocio, estaba en todo su furor la Teologíá de la Liberación, y cuando había reuniones, por ejemplo, de la CRC, la Conferencia de Religiosos de Colombia, casi que tú esperabas que en la puerta te recibieran con la pregunta: "Bueno, tú eres de la Iglesia piramidal o de la Iglesia de base?" Como si esas cosas se pudieran resolver así, como si uno pudiera meter a las personas en casillas así de fácil.

Esto de los anatemas o de las condenaciones no esúnicamente que el Papa o el Obispo, sino nosotros mismos nos volvemos así, cuando nos cerramos a la posibilidad de encontrar una verdad en el hermano o en la experiencia que tiene.

Hay muchos modos de explicar y de justificar las estrategias defensivas, lo que yo no veo y, sobre todo, no veo en el Nuevo Testamento, es una Iglesia a la defensiva. Es muy distinto recibir el tesoro de la fe o el depósito de la fe, como ya lo llama San Pablo en sus cartas pastorales, eso es una cosa; y estar a la defensiva es otra cosa.

Lo que encontramos es una Iglesia que defiende su fe, no una Iglesia miedosa y en actitud defensiva. Hay que distinguir esa dos cosas: una cosa es defender la fe, y otra cosa es defenderse uno desde el miedo, desde el pánico.

Ahora, ¿y cuál es el miedo? ¿De dónde proviene ese miedo? Pues, aquí comento en estos apuntes: ¿Cómo identificar qué parte es celo por la pureza del Evangelio y qué parte es físico miedo? Lo objetivo del miedo no está en la manera como se caracteriza el error, sino el afán de caracterizar la verdad.

Es decir, cuando uno defiende la pureza de la fe, uno intenta estar seguro de qué es lo que definitivamente no nos pertenece. Si alguen dice: "Mira, es que no son tres personas en la Trinidad, sino que tenemos una cuaternidad", como a mí me pasó: una vez una señora me escribió y me dijo: "Estoy segura que el Papa declarará que la Virgen es la cuarta persona de la divinidad".

Pues ahí uno tiene que tener la defensa de la fe, la defensa ahí implicala identificación de algo que es incompatible. Pero una cosa es reconocer el error y otra cosa es creerse dueño de la verdad, son dos cosas distintas.

Entonces, la actitud de defensa de la fe es el reconocimiento del error, mientras que la actitud defensiva es creer que ya tenemos todo resuelto, que ya tenemos todo explicado.

En estas mismas hojas, para los que tengan así un poco de interés en la cuestión teológica, ahí hago alguna reflexión sobre el tema de los dogmas. Esto es basado en buena parte en Schillebeek y otros autores relativamente recientes, es una análisis sobre esta frase que dije hace un momento: una cosa es identificar y otra cosa es creer que ya tenemos la verdad, son dos cosas diferentes.

Y si se logra hacer esa diferencia, como dice Lonergan, esa "diferenciación de conciencia", uno gana muchísimo.

Entonces, ahora no vamos a entrar en esas hojas; pero están ahí por si a alguien le puede interesar ese tema sobre los dogmas.

Pasemos más bien a nuestro siguiente error, el número seis, que de nuevo es un error de énfasis. La apologética es necesaria, la defensa de la fe es necesaria, la presentación de argumentos es algo inherente a la Iglesia, es algo que ya existe desde el Nuevo Testamento y que aparece, especialmente con claridad en el siglo II. Dos representantes típicos son: San Justino, por su puesto, y San Ireneo.

Son dos representantes de esa clarificación de la fe, clarificación y defensa de la fe en términos de apologética. Pero el error está en creer que la evangelización va a suceder solamente a base de apologética.

Podemos decir que la apologética es como un garrote para apartar las fieras, los lobos que quieren comerse al rebaño; y sí se necesita garrote, se necesita un garrote, pero a base de garrote no se va tampoco demasiado lejos. Alguna vez hay que utilizar apologética y argumentación, pero no se va muy lejos.

Y es muy interesante porque San Pablo, que es el que nos está sirviendo como de acompañamiento en estas reflexiones, sin duda discutió con muchísima gente, muchos, paganos, y judíos, y con otros apóstoles, y con cristianos, con todo el mundo.

Pero al llegar al final de su vida escribe esto en Primera Timoteo, capítulo uno, versículos del tres al cuatro: "Como ya te rogué, al irme a la región de Macedonia, quédate en Éfeso para ordenar a ciertas personas, que no enseñen ideas falsas ni presten atención a cuentos y cuestiones interminables acerca de los antepasados" 1 Timoteo 3,4.

"Estas cosas llevan solamente a la discusión y no ayudan a conocer el designio de Dios que se vive en la fe" 1 Timoteo 1,4. esta es la versión de "Dios Habla Hoy", para ese texto, los versículos deltres al cuatro.

y luego en los versículos tres al al cinco del capítulo seis, entonces tenemos esto: "Si alguno enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de Nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés morboso en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas y constantes rencillas entre hombre de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la verdad es un medio de ganancia" 1 Timoteo 3,5.

Bueno, esas palabras, y todavía hay otros textos, Pablo nos advierte sobre el riesgo de tomar la discusión como un fin y no como un medio. Una buena discusión debería ser la manera de encontar la verdad.

Pero el problema de las discusiones es, que para entrar en una discusión y encontrar la verdad, se necesitan unas características emocionales y espirituales que no son frecuentes; se necesita un deseo, eso, muy puro de poner la verdad por encima de uno, y en la práctica todos tenemos nuestro ego así, y en una discusión casi que lo que está más en juego es "quién gana aquí".

El problema de las discusiones es ese, que en una discusión, en el acto mismo de discutir, ya casi que obligo a mi oponente a que se aferre a su propia opinión, porque ya eso se vuelve una cuestión de amor propio. Perder una discusión es quedar mal, perder una discusión, pues creo yo que es como perder la cara, es quedar en ridículo, sobre todo cuando la discusión es con otra persona.

Entonces, la discusión no suele ser un mecanismo apropiado para la propagación del Evangelio.

Recordemos aquí las palabras de Santo Tomás cuando habla sobre la razón y su uso en materias de fe. Lo que nos dice Santo Tomás es que la razón debe servir para quitar los malos entendidos que pueda poner el adversario.

Pero la razón no la define Santo Tomás, no la describe como un arma ofensiva, sino como una manera de neutralizar al otro: "Si tú me atacas con esto, permíteme que te explique, mira, no es como tú crees". Es evidente que el papel de la razón es ese: neutralizar el ataque de la otra persona, punto. La fe no viene de la discusión.

Entonces, ¿hay momentos en los que hay que utilizar la apologética? Sí, sí hay que utilizarla. Pero es muy interesante elcontraste entre un San justino, un San Ignacio, o un San Ireneo, que son plenamente ortodoxos, y un Tertuliano, por ejemplo, que empezó ortodoxo pero que luego se desvió y acabó en esta secta, en el Montanismo.

Resulta que si uno lee los textos apologéticos de Tertuliano, el hombre tenía un placer en lanzarse a atacar. Para él, la razón, la solidez del Cristianismo era tan grande, que él se sentía autorizado para atacar a los demás, para atacar a los que no creían.

Entonces, por ejemplo, en ese mundo pagano, se burla agriamente, con ironía del culto a los emperadores y todas esas cosas, pero es eso, como el que ha encontrado una lanza de buena factura, "y con esto me lanzo yo a destruir al enemigo".

Mientras que uno ve a Justino, a Ignacio, o a Ireneo, y la actitud es muy diversa, aunque Ireneo tiene sus pasajes bastante fuertes; pero aún ahí, la intención siempre es: "Mira, espérate, vamos a clarificar esto; lo que tú estás diciendo, así no es".

Ese es el objetivo de la razón , ese es el objetivo de la argumentación: mostrar que si nuestra postura es atacada, esa objeción o ese ataque no tiene sentido, hasta ahí.

Se necesita mucho dominio de sí mismo para detenerse ahí, porque todos tenemos un pequeño Tertuliano adentro, y es verdad que existe el placer de hacer quedar mal a la otra persona, de rebatirla, de vencerla, es algo que está muy dentro de nuestra raza. Pero la recomendación de Pablo y la recomendación de Tomás de Aquino, yo creo que tienen que pesar bastante aquí, y esa recomendación es: "No utilices eso".

Entonces, ¿cómo es la dinámica de la propagación de la fe en un ambiente hostil? Según Santo Tomás, y lo que nos dice San Pedro en su Primera Carta, capítulo tres, y lo que nos dice San Pablo, la dinámica es esta.

Estamos en un ambiente hostil de mayoría pagana, o de mayoría agnóstica, o lo que sea, entonces, ¿ahí qué? Los ataques que nos lancen hay que neutralizarlos con razones claras y con información suficiente. Ese es el primer paso. O sea, uno en ese sentido no se queda callado. esclarece la verdad de los hechos, pero sin irse al ataque de la otra persona.

Número dos: hay una coherencia de vida, que es lo que San Pedro llama el "ser capaces de dar razón de nuestra esperanza" 1 Pedro 3,15.

Y número tres: estamos atentos a nuestro veradero ataque, y nuestro verdadero ataque no es la razón de la otra persona, sino las fracturas, las debilidades, allí donde el otro se siente sin piso, allí donde está en necesidad, es allí donde una caridad oportuna y una audacia evangélica sabe llegar a prestar un servicio de amor y a quitar todo vestigio de prejuicio para que brille la luz del Evangelio nuestro.

Entonces fíjate el procedimiento que aparece aquí para la evangelización: ante las calumnias y ataques, se presentan razones sin contratacar; luego, se lleva una vida honesta y religiosa, como decía San Pablo, se lleva una vida coherente, se lleva una vida que da un testimonio creíble, y estamos listos para dar razón de nuestra esperanza.

Y mientras eso, estamos orando y esperano la ocasión en que la cultura en la que nos movemos, o la gente que tenemos cerca, tiene su momento de fractura. Esa fractura puede ser un desconcierto que la persona pasa, o puede ser una quiebra económca, o puede ser una enfermedad, o puede ser lo que sea.

Estamos atentos a ese momento, y en ese momento, entonces, la caridad se hace solícita y cercana, y ahí viene Romanos 10,10: "La fe entra por el oído" Carta a los Romanos 10,10.

Cuando yo encuentro una persona, que en mi desconcierto, o en mi soledad, o en el absurdo que me está tragando, se hace compañero de camino, y es un cristiano, eso significa mucho para mí; y si esa persona, en el momento apropiado dice expresamente de su amor y de su encuentro con Cristo, hombre, ese Cristo se convierte en una persona interesantísima para mí.

¡Se convierte en una persona que yo quiero conocer también! A ver quién ese ese Cristo que obra así, quién es el que te hace obrar así, por qué tú me tratas de esa manera; ya se trate, repito, de una enfermedad, o ya se trate de una cuestión existencial, o de una cuestión cultural, ahí nos toca estar atentos. ¡Esta es la dinámica de la evangelización!

Es decir, nos defendemos con una coraza de muy buenas razones, bien presentadas y justas, dentro del terreno de lo objetivo y lo verdadero, hasta donde conocemos. Esa es la defensa, la defensa es de razones; pero el ataque, es un ataque y un asedio de amor, por ponerlo en esos términos. Es el ataque de la caridad que busca su oportunidad para llegar a la otra persona.

Entonces hay una asimetría: cuando nos atacan, nos defendemos desde el plano de la justicia y la verdad; cuando avanzamos, avanzamos en el plano de la caridad y la misericordia. Tiene que haber ese desnivel. Cuando se da ese desnivel, se hace posible el avance de la evangelización.

Lo de Santo Tomás, lo pongo aquí también en los apuntes, y al final digo: "Una Iglesia empeñada en evangelizar, no puede fiarse mucho de la potencia de sus razones, porque el problema de las personas no está en las razones".

La persona que dice que la Iglesia es estúpida insistiendo que no se puede usar preservativo, esa persona no está aceptando razones, no está buscando la verdad; esa persona quiere justificar el uso del preservativo esta noche. Ese es su problema.

Su situacione es: quiere seguir utilizando lo suyo. Le conviene, le sirve. Ya San Agustín decía: "Sólo niega a Dios aquél a quien no le conviene que Dios exista"

Entonces, la pelea moral de la Iglesia, por ejemplo, o la pelea de la gente con la historia de la Iglesia, no es que la gente esté buscando la verdad, no la están buscando, no les interesa, eso no es lo que les interesa; lo que les interesa es seguir el tipo de vida que llevan. Entonces uno tiene que saber eso.

Al ser atacados, sería iluso pensar, que abase de llenar, por ejemplo, un tablero con muchas reflexiones profundas, la persona va a decir: "Oye, pues sí, yo lo que necesito es autodominio". No, la persona ese salto no lo va a dar.

Pero lo que nosotros sí podemos hacer es plantear aquellas cifras, aquellos datos, aquellos elementos que puedan mostrar, desde el terreno de lo objetivo: "Oye, date cuenta, que lo que tú estás acusando, realmente no correponde a la realidad. Esto que tú dices no correponde a la realidad".

Entonces, si las personas nos encuentran sensatos, y nos encuentran tranquilos, y encuentran que nuestras razones son sólidas y que no contraatacamos, los dardos incendiarios caen. Y ya ahí, esperamos a que llegue el momento apropiado para poder avanzar. La defensiva, con razones; el avance, desde el amor, desde la caridad.

Y nosotros seguimos avanzando también aquí porque hay mucho terreno todavía.

De nuevo, un error de énfasis. El diálogo interreligioso es importante y garantiza la convivencia en países donde somos minoría los cristianos. El diálogo interreligioso, por ejemplo, es fundamentalen estos países donde hay persecusión ahora mismo, Irak o en la India.

El movimiento ecuménico es importantísimo, es la vacuna a largo plazo en contra de todas estas guerras de religión que asolaron el suelo europeo por mucho tiempo. Las causas sociales compartidas, lo que hablábamos ayer de las ONGs y la justicia y la ecología, todo eso es importante.

Pero lo que yo señalo aquí como error, es creer que con eso solo ya estamos evangelizando. Ahí es donde creo yo que hay un error.

Una tendencia muy propia de la Izquierda política, ha sido la de fortalecer a los grupos más pequeños asociándolos entre sí. Gracias a este procedimiento, las minoría étnicas resultan haciendo bloque con los partidarios de la ecología,los colectivos homosexuales, los grupos en contra de la guerra, por dar un ejemplo.

El efecto esperado es, que lo que ninguno de ellos hubiera podido conseguir por sí solo, lo puedan conseguir sumando los votos de todos. El candidato que así resulte elegido, se supone que queda obligado a seguir escrupulosamente una agenda que vaya dando su parte a cada uno de los pequeños grupos que le dieron la victoria.

Pues esto clarísimo en España, pero no sólo ahí, en todas partes los gobiernos, en las democracias, se van volviendo gobiernos de coalisiones.

Y eso lo pongo como premisa para lo que sigue. A medida que la Iglesia Católica desaparece de la gran escena pública y se convierte en una minoría cultural y demográfica, no han faltado quienes aseguren que ha llegado la hora de empezar a hacer las alianzas políticas del caso. Esta es la mentalidad que subyace a creer que estamos evangelizando cuando hacemos causa con otro.

Según ellos, la Iglesia debería estar en la primera línea cuando se convoca al foro mundial social, o cuando se habla de catástrofes ecológicas. Algunos van más lejos, por ejemplo, estas feministas a ultranza de los Estados Unidos, y quieren que sea la Iglesia quien luche en primer lugar contra las discriminaciones que sufren los homosexuales.

Todo esto no carece de lógica, pues la Izquieda siempre tene el recurso de ver en Jesús a no que no se alió con el poder establecido, sino que se puso de parte de los exluídos de la sociedad judía de su tiempo; es decir, los publicanos, los samaritanos, las prostitutas, sabemos que incluso los niños estaban dentro de los discriminados de esa época.

Detrás de estas propuestas de tipo pragmático, hay una mentalidad esencialmente democrática y una pretensión esencialmente política.

La mentalidad se resume en esto: necesitamos ser mayoría porque en la Iglesia se hace lo que diga la mayoría; y la pretensión, que yo digo que es política, se resume en esto: una vez conquistado el poder, podemos hacer avanzar nuestras propias agendas.

Así puestas las cosas, es evidente que estamos con un enfoque esencialmente ajeno, sino contrario a la Sagrada Escritura.

Es verdad que Cristo critica el abuso del poder, y en esto se parece a la Izquierda; pero Cristo no hace alianzas estratégicas, esto es muy importante, cristo no hace alianzas estratégicas para desbancar a los dominadores romanos o a la casta saducea.

Entonces, ahí es donde digo que está pendiente ese punto que dibujábamos en este tablero en algunas de las sesiones anteriores.

¿Cómo estar en los movimientos ecológicos y a la vez que quede claro que no estamos? O sea, estamos pero no estamos, porque sí tenemos que estar, porque la ecología nos concierne a todos, y nosotros hablamos de defensa y cuidado de la Creación, y todo aquello.

Pero resulta que esos mismos ecologistas, en una gran proporción, por lo menos en Irlanda, tienen dentro de su agenda inmediata la legalización de la marihuana. Pues uno se pregunta qué tiene que ver la legalización de la marihuana con la ecología, pero eso es así: los grupos pacifistas, los grupos hippies, los grupos ecologistas y la legalización de la marihuana, ¡eso todo va junto!

¿y entonces qué hacemos para apoyar la ecología, pero que al mismo tiempo se vea que no estamos apoyando la legalización de drogas psicotrópicas? ¿Ahí qué hacemos? Pues ese es el punto, ¿ahí qué hacemos? Porque resulta que Jesús no hace esa clase de alianzas estratégicas, y si lo miramos bien, Jesús hubiera podido hacerlas.

Jesús hubiera podido hacer alianza, por ejemplo, con los zelotes, hasta cierto punto, porque qué es eso de que los paganos gobiernen sobre los judíos; o hubiera podido hacer alianza, aunque parezca extraño, con los fariseos, porque en el fondo los fariseos lo que estaban diciendo es: "Nosotros hemos incumplido la Alianza, y tenemos que arrepentirnos y cumplir la Alianza".

Luego, lo que pasa, es que los fariseos se perdían en las minucias, pero la intención de fondo no era mala, no era perversa. Ellos querían volver a la fidelidad de la Alianza.

Jesús hubiera podido empezar a hacer alianzas, siguiendo es mentalidad de: "Bueno, hagamos una serie de coalisiones, y ya cuando estemos en el poder, miramos qué le toca a cada uno". Pero Jesús no obra así; por el contrario, se queda bastante solo.

Esa soledad de Cristo que Él anuncia, sobre todo en el Evangelio según San Marcos, esa soledad de Cristo es un terrible signo de interrogación hoy: ¿qué significa esa soledad para nosotros?

Eso de salvar a la Iglesia, uniéndola con otros, es sencillamente un desconocimiento de la naturaleza misma de la Iglesia. Además, como lo demuestra el ejemplo de las alianzas políticonupciales de Salomón, los pactos con los intereses de esta tierra se pagan a precios demasiado altos.

Acuérdate que Salomón hacía política, una especie de política de alcoba ahí toda rara, que eran los matrimonios con todas las tribus, reyes y reyezuelos que hubiera ahí alrededor, y entonces así se mantenía la paz.

Pero resulta que ahí hay un problema, y es que todas estas esposas y concubinas que él llevó a vvivir a Jerusalén, llevaban entre sus amplios ropajes y sus equipajes, llevaban sus ídolos. Entonces, nos dice el Segundo libro de los Reyes. "Nunca llegaron tantos ídolos a Jerusalén, como en la época de Salomón" categoría:2 Reyes .

Salomón hizo alianza con todo el mundo, Salomón siguió la estrategia de la Izquierda política en España actual: "Vamos a hacer alianza con todos, y así no peleamos con nadie, y así esto camina hacia adelante".

Pero el precio fue carísimo, el precio fue altísimo, porque entonces cada una de estas mujeres, efectivamente garantizaba un segmento de paz, pero traía un pedazo más de idolatría.

Entonces, lo que yo estoy diciendo en este momento en este punto es: cuidado con darle demasiada fuerza a esas alianzas; cuidado con creer que con esas alianzas ya lo tenemos todo resuelto, porque no es así.

Entonces, parece que lo único que nos toca a nosotros es estar y no estar. Y ojo, esto vale también para los partidos de Derecha, esto no es únicamente para la Izquierda.

Mire, tenemos este caso; voy a contar un caso de mi país: resulta que una serie de laicos fervorosos, iniciaron un movimiento político, esta es la historia de todas las democracias cristianas. Iniciaron, heredando una cosa muy pequeña de democracia cristiana que había en Colombia, tratando de capitalizar y revivir eso, iniciaron un movimiento político, al cualllamaron "Laicos por Colombia".

Aparentemente, era una oferta perfecta para la Iglesia, porque llegaron hasta el Senado, llegaron hasta el Congreso nuestro, y llegaron a tener uno o dos representantes, no gran cosa, pero bueno, uno o dos.

Y estos de "Laicos por Colombia", estos sí estaban en el Congreso de la República de Colombia y estaban defendiendo la doctrina de la Iglesia abiertamente. Es decir, este señor, el jefe de esto, pues era la voz que se levantaba cuando cualquier proyecto de aborto, o lo que sea, este hombre se levanta y pone cuatro verdades, ¿no? Y pone ahí cuatro verdades.

Es decir, aparentemente, un gran negocio para la Iglesia hacer alianza con ese partido.Y ese partido no es de Izquierda; si algo era, era de Derecha, perfectamente conservador, tradicional, respetuoso de las autoridades civiles y eclesiásticas, sobre todo; fidelísimo a la doctrina de la Iglesia.

Pero entonces pasaban cosas extrañas, por ejemplo. una vez pidieron participar en un evento muy grande en contra del aborto, y eso tenía de todo, como suelen tener los eventos nuestros allá en Colombia, fácilmente viene una combinación de cosas.

Entonces, tenía concierto, y tenía alabanza, y tenía oración carismática, y tenía predicaciones y todo eso en defensa de la vida.

Bueno, en medio de todo eso, aparece este congresista; en ese evento particular yo era el orador invitado, y este hombre se dió cuenta que yo tenía ahí como la charla principal o la conferencia principal.

Entonces se me acerca el respetable congresista y me dice: "Fray Nelson, qué gusto saludarlo, compartimos una misma causa, permítame que le diga, Padre. Yo quisiera dirigir la palabra a todos estos". Y dice uno: "¿Me está haciendo un favor o le estoy haciendo un favor?" Ahí empieza el tema.

Y luego el otro tema es este: que cuanto más la Iglesia se une a un partido político, peor le va. ¿Por que? Porque resulta que un par de obispos, no muchos, un par de obispos, se declararon resueltamente en favor de este partido nuevo, el de "Laicos por Colombia", ¿pero cuál es el problema? Que resulta que en esa época había tres partidosos, vamos a simplificar y a decir que había tres partidos en Colombia.

Uno lo vamos a llamar el Partido Liberal, luego tenemos el Partido Conservador y luego tenemos a los Laicos por Colombia, representados. Estaban esos tres partidos.

En el momento en el que la Iglesia, por boca de este par de obispos, dice: "Hey, nos gusta "Laicos por Colombia; católicos, votad a "Laicos por Colombia", pues todos los miembros de los otros partidos empiezan a mirar a la Iglesia como su enemiga: "Porque tú estás queriendo fragmentar, dividir y aplastar nuestras aspiraciones políticas".

Entonces, favorecer un partido político específico, apoyar una causa política específica, se paga a un precio altísimo, porque si tú favoreces al cinco por ciento de la población, te has ganado, gratis, un noventa y cinco por ciento de enemigos. Y esto ha creado malestares sin fin.

No soy experto, ni mucho menos, de la situación española; pero yo lo que veo, por ejemplo, es que el famoso PP, el Partido Popular, tiene el mote de ser el Partido de la Iglesia, que no es de la Iglesia, porque el Partido Popular hace rato que ha impulsado propuestas completamente opuestas a lo que propone la Iglesia.

Pero cada vez que el PSOE quiere descalificar a los obispos o quiere descalificar al Partido Popular, vuelve a jugar con esa idea que está en el inconsciente colectivo.

Entonces, si Rouco, que es el que hay que mencionar aquí, va a decir cualquier cosa o hace una manifestación, y llega asistir alguno de los del PP, inmediatamente: "Ahí está luchando queriendo resucitar el franquismo, no sé qué, no se cuánto". Y con ese espectro se asusta a la gente y se desacredita a los dos.

Y si luego, el PP toma fuerza, y algún obispo dice que el PSOE es un desastre, entonces: !Ahí seguís apoyando al PP.

Es decir, esta clase de alianzas, por un momento parecen un gran negocio: "Vamos a aliarnos con la gente más sana". En Colombia, antes de "Laicos por Colombia", que así se llamaba ese Partido, -está prácticamente extinto-, antes de eso, el Partido que era propiamente el de la Iglesia era el Partido Conservador.

Y entonces teníamos un predicador, -esto requiere un poco de mímica-, teníamos un predicador allá, dominico, para más señas, de avanzada edad actualmente, el cual reunía a las novicias, de algunas de las varias congregaciones dominicanas, y las ponía a orar frente al Santísmo la letanía, y lo que había que responder era: "Confunde a los Liberales".

Entonces la letanía era algo como esto: "Por tu preciosa Sangre, confunde a los liberales; "por tu corona de espinas, confunde a los liberales".

Entonces estaba el cuadro de las novicias, que para ese entonces era numeroso, porque era numeroso, era la época en la que había muchas más vocaciones que ahora, y todas estas niñas, que no sabían ni qué es liberal ni que es conservador, de rodillas, rosario en mano: "Confunde, confunde, confunde a los liberales"; y ya ellas mismas estaban confundidas, sin ser liberales, seguramente.

Esas escenas tragicómicas muestran el peligro de las alianzas, y la Iglesia se sentía protegida por el Partido Conservador, sentía que ése era su Partido; y por eso, se hacían oraciones oficiles como esta, que esto no me lo he inventado, se hacían oraciones para que "se confundieran los liberales".

Pero los que se confundieron no fueron los liberales, sino todo los colombianos. Porque entonces luego resultó que los colombianos empezaron a pensar, a sentir y a afirmar que el Partido Conservador era el único Partido de la Iglesia.

¿Eso qué significaba? Que automáticamente, los liberales, los del Partido Liberal, sentían que: "Mire, ya yo no pinto nada en la Iglesia, pues entonces, -ahí sí como estos locos apóstatas-, por favor, bórrenme".

Entonces, todos lo enemigos de la Iglesia, vienen de esa época en colombia, todos, todos ellos pertenecía a esa extirpe liberal que se sintió exluída, que se sintió humillada y que fue satanizada, que fue demonizada. Ellos sintieron que la Iglesia no había hecho sino atacarles, entonces se convirtieron en enemigos jurados de la Iglesia.

Los dos periódicos de mayor circulación en Colombia, que se se llaman, uno, "El Espectador", y el otro, "El Tiempo". "El Espectador" ha venido bastante a menos, y ha quedado un solo un contendor en el ring, el cual contendor es el periódico "El Tiempo", que está en manos de la familia más liberal de Colombia.

De manera que tú puedes pasar meses enteros sin que salga una sola cosa buena de la Iglesia en Colombia, y como ese es el periódico de circulación nacional, y ése es el periódico que sale en Internet y ese es el periódico de todo, pues ya ves por donde van las cosas.

¿Y cómo empezó toda esa triste historia, de la cual no hemos podemos podido zafarnos los católicos colombianos? ¿Cómo empezó? Empezó por algo muy inocente: "Entre esos Partidos políticos que hay aquí, lo que parece más compatible con nosotros son los conservadores". Entonces, hicieron alianza con los conservadores, y de ahí viene todo este mal.

Eso no significa que no haya que hacer alguna forma de alianza, -y aquí parezco contradecirme-, alguna forma de alianza hay que hacer, pero una alianza que no sea total, una alianza que no sea irrestricta.

Lo que a la gente más le resiente de la Iglesia con respecto a al Partido Conservador, es esto: que los demanes de los liberales eran argumentos de la Iglesia contra el liberalismo; los desmanes y excesos del conservatismo eran callados por los curas. La gente no es tonta, la gente se da cuenta de eso.

Entonces, ¿qué pista podríamos utilizar para no caer en este error, que en esta numeración es el error número siete? Pues la pista de solución que propongo es: alianzas vamos a seguir necesitando, por la sencilla razón de que estamos sobre este planeta, y tenemos que defender la ecología, y tenemos que defender la justicia, y tenemos que defender el diálogo interreligioso, tenemos que defender todas estas causas, y por consiguiente tendremos que aliarnos con otros.

Pero lo que yo propongo es: Que sea una alianza lúcida, crítica y con capacidad, por consiguiente, de manifestar esa crítica. Dicho de otro modo, la historia de mi país en cuanto a la fe, que no es una historia desastrosa, de hecho, la Iglesia tiene un reconocimiento muy grande, pues por algo están entrando tantas vocaciones a todas las comunidades.

O sea, la situación de la Iglesia Católoca en Colombia no es deseperada ni se puede calificar de crítica, de hecho, es una de las instituciones más queridas por la gente; pero podría ser infinitamente mejor si se hubiera tomado una sola precaución: si es obligado, si es absolutamente obligado decir una palabra sobre un Partido político, pues hay que decir lo bueno y lo malo de todos, del que más nos gusta y del que menos nos gusta. Eso, por lo menos, preserva una cierta independencia.

Si es absolutamnete indispensable entar al Foro Mundial Social, si no hay otra cosa que sea sino estar presentes ahí, que estemos ahí, pero que se vea que somos capaces de hablar de lo bueno y de lo malo y en qué estamos de acuerdo y en qué no.

Esa endependencia parece que quita un poco de fuerza a la alianza, pero es la que garantiza, a largo plazo que noostros tengamos siempre autoridad paraevangelizar.

Pasemos al error número ocho, este no requere mayor explicación, es algo en lo que fácilmente caemos todos, es el espíritu del gueto, es encerrarnos en los grupos piadosos. La piedad es buena y necesaria, digo aquí. Sin el calor de espíritu, sin el ambiente de familia, sin la fuerza de esperanza que trae la piedad, no hay palpitación, no hay ritmo de vida.

Una comunidad desprovista de piedad, de devoción, de amor que se expresa hacia Cristo, hacia la Virgen, hacia la Iglesia misma; una comunidad desprovista de piedad, es como una casa hecha sólo de hierro y cemento: se puede sostener en pie, pero nadie querrá vivir en ella.

Necesitamos el calor, necesitamos el fervor, necesitamos el espíritu de acogida. El peligro estriba en sentirse uno tan confortable, que no quiera ser confrontado. Es la tentación de quedarse en la casa para no soportar el viento y el frío de la noche. Es más cómoda la sacristía, son más cómodas las sonrisas que ya conocemos y las confesiones que ya sabemos absolver.

y esto fácilmente se hermana con alguno de estos otros errores. Nos encerramos en nuestros grupos piadosos, la gente que ya nos conoce, nos aplaude, nos quiere, y los demás, pues Dios sabrá qué hace con ellos, o incluso, entramos a hacer condenaciones sobre los de afuera.

Fernando Savater, el español declarado ateo, filósofo él, una vez comparó a los que gustan de los ritos religiosos con los que son aficionados a las carreras de caballos. Y le estamos dando la razón, cada vez que nos conformamos con existir como creyentes, sólo dentro de los parámeros de una rutina diseñada al milímetro para no entrar en conflicto con las leyes estatales y con lo políticamente correcto.

Entonces hay que tener cuidado con eso, creo que no hay que decir mucho más de esto, porque se entiende solo. En realidad, pues es una tentación un poco como de comodidad, como de cobardía.

Repito, sí que necesitamos que la Iglesia sea un casa, sea un lugar de acogida, pero el peligro está en que esa misma comodidad se convierta en una trampa y se pierda el celo para salir al frío a ver cómo sigue esta historia de amor.

Al final digo: "La exigencia es no encerrarnos en el círculo cómodo de los piadosos, aunque sin abandonar nunca la piedad. Hay que construir organizaciones católicas amplias, lideradas por hombres y mujeres llenos de honestidad y diligentes en la búsqueda de su propia santidad, que estén acompañados y dirigidos por pastores llenos de luz y de celo por el Evangelio".

Hay un gran ideal, pues, que se plantea. Pero es necesario, tenemos que movernos hacia allá, ¿no?

El error numero nueve, que aquí señalamos, porque hay que terminar con estos errores, eso tantas cosas negativas... Claro que Santa Catalina de Siena decía que lo negativo ayuda a conocer lo positivo, ¿no? Y que las virtudes se conocen por sus contrarios, se supone que le dijo el Padre Dios.

Noveno error: querer resolver los problemas con manuales, cánones y rúbricas. Es muy importante contar con adecuados manuales para la formación de los sacerdotes, pero todo sacerdote tendrá que aprender que más allá del manual, es Cristo vivo quien reclama toda su generosidad, su tiempo y su amor.

Y aquí volvemos a ese tema famoso del encuentro. Lo grandioso, por ejemplo, en una Primera Comunión, pues está ¿en qué? Pues no en que la persona responda al manual, aunque tendrá que tener unos contenidos en la cabecita, tendrá que tener unas respuestas y una claridad y unas oraciones, seguramente.

Pero lo grande no cabe en ningún libro, lo grande está en que la persona pueda hablar de su encuentro con Jesucristo; lo grande está en que la persona pueda hablar de Cristo como uno que ha conocido, como uno que conoce, como uno que vive a su lado.

Y en este sentido los retos para la evangelización son muchos, porque llevamos muchos años únicamente como en esa tónica de eso, del manual y del canon y la rúbrica; y repito, no es que sea un error eso, el error estaría en poner todo el énfasis en eso. Necesitamos ir más allá, ir bastante más allá.

Por ejemplo, en cuanto a las rúbricas, bien está que la liturgia recoja el caudal de vida y de hondos contenidos que viene de una historia tan venerable, como la de nuestra Iglesia; ¿pero por qué suponer que esa historia ha quedado ya terminada? Es decir, nuestra liturgia no puede ser un museo.

Aquí tenemos problemas, claro, porque a mí me parece que hay un poco en el Vaticano esa tendencia a mirar la liturgia como algo que ya quedó definido una vez para todos los siglos.

Pero bueno, sin entrar en esa polémica, el caso de la liturgia es interesante porque es descubrir cómo nosotros pertenecemos a una comunidad viva; nosotros no estamos simplemente repitiendo gestos, sino estamos participando de una corriente de vida.

Nuestros tres últimos errores los vamos a dejar para la siguiente sesión, que será también la conclusión. Y es bueno enunciarlos aquí: lo primero tiene que ver con el papel de los laicos. Algunos creen que la solución es laicos que aprendan a reemplazarnos, enonces ahí hay que hablar sobre el papel del sacramento del Orden.

Otro error es quedarnos en la búsqueda de relevancia social o visibilidad política; y el último es apresurarnos y creer que veremos pronto la cosecha.

Bueno, que el Espíritu de Dios nos ayude a evitar estos errores; pero, sobre todo, no enamore más y más de la causa del Evangelio, que nos sintamos felices y nos sintamos creíbles testificando la Resurrección del Señor, la victoria de Uno en particular, de Cristo, la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte..