Pablo 20 siglos después - 04

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Fecha: 20090127

Título: El estilo gnostico y el estilo cristiano

Original en audio: 55 min. 42 seg.


Bueno, el propósito general de esta reunión, o de esta serie de charlas, es redescubrir nuestro carisma como un camino de encuentro de la unidad en la diferencia.

Y la palabra diferencia aquí alude a esa tensión, ese fue el comienzo de todo, esa tensión que hay entre un extremo, que es la intolerancia, y otro extremo, que es la indiferencia.

Obviamente, la búsqueda de la verdad tiene que ver con esos dos extremos. Y la idea es que el encuentro con esa verdad, nosotros estamos postulando que se puede dar, a través de la evangelización.

Es decir, la tesis central de todas estas charlas es que la evangelización cristiana, rectamente entendida, evita esos dos extremos: evita el extremo de la intolerancia, fruto del fundamentalismo; y evita el otro extremo, el extremo de la indiferencia, fruto del ecepticismo o del relativismo.

La sana evangelización, la verdadera evangelización no tiene por qué caer en esos extremos. Entonces estamos tratando de dar algunas pinceladas, perfilar qué es evangelizar, qué significa evangelizar, de manera que evitemos esos dos extremos, y podamos cumplir con el cometido propio del mandato del Señor.

"Cuando era Cardenal Joseph Ratzinger, nuestro actual Papa, escribió esto, en unos retiros espirituales de hace unos cuantos años: "Con demasiada frecuencia los hombres se inclinan a quedarse tranquilos y esperar a ver si llegan a su casa pruebas de la realidad de la revelación, como si fueran árbitros y no personas que lo necesiten.

"Han decidido examinar al Omnipotente de una manera neutral y objetiva, con plena imparcialidad, con la cabeza clara. Pero el hombre que procede así se convierte en señor de la verdad, se engaña.

La verdad se cierra a estas persona y se abre únicamente a quien se le acerca con respeto y humildad reverente: "Derribó los poderosos de su trono y ensalzó a los humildes" San Lucas 1,52.

"El hombre que se hace señor de la verdad y la deja después de lado, cuando ella no se deja dominar, coloca el poder por encima de la verdad, su norma se convierte en el poder, pero precisamente así se pierde a sí mismo. El trono sobre el que se sitúa es un trono falso; su presunta ascensión al trono es ya en realidad una caída".

Eso fue publicado bajo el título: "Mirar a Cristo", fueron unos ejercicios espirituales que dio el Papa Ratzinger por allá en el año 1986.

La verdad no se puede imponer como que tú digas: "Esta lloviendo o "no está lloviendo". el filósofo Spinoza quería hacer una construcción racional que fuera como los teoremas de la geometría, una cosa que se puede demostrar, se puede deducir, una cosa que resulta obligatoria de aceptar.

Pero el Evangelio no es eso, por su misma estructura, el regalo sólo puede ser regalo si es ofrecido, no si es impuesto. Uno no puede anunciar un regalo, y en el acto de anunciarlo, imponerlo. Si el regalo va a ser el Evangelio, si el Evangelio es gracia, sólo puede ser ofrecido, sólo puede ser propuesto.

Y en este sentido, yo creo que es interesante hacer el contraste, que es lo que vamos a intentar en esta reunión final del día de hoy.

Nos disponemos ha hacer el contraste entre el estilo gnóstico y el estilo cristiano. Hay varias razones para para mencionar a la gnosis en este contexto. Lo primero es que la mayor parte de lo que llega a Occidente, proveniente de aquí del Oriente, adquiere ese rostro gnóstico.

Es decir, el Budismo Zenn como llega a Occidente, y toda esta mentalidad de la búsqueda de una armonía, de una espiritualidad, de una trascendencia adquiere ese aspecto, esa característica, ese sabor que podemos llamar, de un modo general, gnóstico.

Entonces, incluso en este movimiento, esa especie como de corriente medio filosófica, medio religiosa que se llama la Nueva Era, pues la gnosis es fundamentalmente como la columna vertebral que se puede encontrar ahí.

Y no sé cómo sea las situaciones en otros países, pero por lo menos en Irlanda, si tú vas a una librería, la sección de religión toda es de eso, toda es en tornoa meditacion, a autosuperación.

Es una espiritualidad, pero una espiritualidad sin un Redentor, sin una Cruz, sin el mensaje de la gracia. Entonces yo creo que resulta interesante hacer ese contraste, porque es bueno saber en qué se parece y en qué no se parece nuestra propuesta a esa oferta religiosa que es la muy común hoy, por lo menos en Occidente.

Otra razón es porque, como ya aparece en el libro del Apocalipsis y como definitivamente aparece en mucho de la literatura cristiana de los primeros tres siglos, pues la gnosis fue, hasta cierto punto, la gran alternativa o el contraste con el que tuvieron que luchar los cristianos de aquella época.

Lo vemos bien en Clemente de Alejandría, lo vemos bien en San Ireneo, lo vemos bien en el mismo San Justino. Es decir, la gnosis era lo que estaba ahí alrededor, y ellos tenían que definir su ser de cristianos en contraste con ese mensaje. Con esto quiero decir que en los orígenes mismos del cristianismo está este debate con la gnosis.

Y finalmente, pues, un hombre de la talla de Von Balthasar, el teólogo Hans Urs dice que la gran tentación de la Iglesia en el siglo XXI, el gran problema y la gran tentación para la Iglesia no son las sectas, no es la secularización; la gran tentación es la gnosis.

Pues a ver, Von Balthasar es un autor polémico en algunas cosas, pero todo mundo admite su valor, su tremendo valor intelectual y hasta cierto punto su talante profético, por ejemplo, la necesidad de la reentrada de lo simbólico y de lo estético en la teología, pues eso lo mencionó y lo practicó Von Balthasar mucho antes que cualquier otro; o sea que estamos frente a un personaje de talla mayor.

Y este hombre dice eso, dice que el gran peligro para cristianismo no son las sectas, el gran peligro no es la división que se intenta reparar por medio del Movimiento Ecuménico; el gran peligro no es la secularización que es lo que mucha gente tal vez se diría, la laisización extrema, tampoco; el gran peligro, dice él, es la gnosis.

Bueno, si las cosas son así, pues puede resultar útil examinar un poco la historia de este movimiento, sobre todo porque hoy los medios de comunicación no se interesan demasiado en la religión, pero cuando se interesan tienden a presentar la gnosis como si fuera una expresión válida del cristianismo, o del pensamiento cristiano.

Estoy hablando de grandes cadenas de televisión como National Geographic, como Discovery Channel, fundamentalmente esos dos que tienen alcance mundial, literalmente, porque los he visto también aquí.

Canales de televisión de esa capacidad de penetración, pues hablan de la gnosis, hablan del cristianismo en términos realmente gnósticos, sin decir que son gnósticos; por ejemplo, cuando presentan a Pablo como el inventor del cristianismo, esa una idea afín a unas ideas gnósticas; o cuando presentan el evangelio de Judas, del cual vamos a hablar un poco más en esta sesión.

Es bien interesante el asunto, porque en un mundo que ya está secularizado, hablo por lo menos de Occidente, las únicas vitaminas, la única información religiosa, el único barníz de religión que llega a la gente, no es el barniz propio del Evangelio como tal, ni la propuesta de la Iglesia, sino lo que llega es información fragmentaria y que depende mucho más del gnosticismo que cualquier otra cosa. Una razón más entonces para prestarle atención a este fenómeno.

Bueno, a ver, ¿qué es el gnosticismo? La gnosis, la palabra significa conocimiento, en griego. El gnossticismo es en parte un movimiento filosófico, en parte una especie de religión difusa que pone la salvacion, sin utilizar esa palabra, en adquirir un conocimiento supremo, oculto o reservado a ciertos elegidos.

Para el gnosticismo es muy importante el concepto de conocimiento secreto, una clave, una clave que abre la existencia, una clave que abre el misterio del mundo. En ese sentido, la gnosis conecta con el anhelo de encontrar un sentido a la vida, que es una de las muchas maneras de plantear la urgencia del Evangelio que la gente tiene: cómo darle un sentido a la propia existencia.

Entonces la gnosis es una propuesta, en ese sentido; va en esa dirección porque de lo que se trata ahí es de ofrecer unas claves.

Ellenguaje esotérico, -pues esoterismo quiere decir eso, lenguaje reservado a unos pocos-; el lenguaje esotérico es muy propio de la gnosis, y aunque nuestro mundo occidental parece muy blindado, parece completamente blindado a la religión, pues es sorprendente el número de personas que tienen una fascinación por esto, por el conocimiento oculto, lo arcano, lo secreto, descubrir claves, eso tiene un encanto muy grande.

El escritor católoco británico, Gilbert Chesterton, decía: "Cuando se deja de creer en Dios no desaparece la fe; cuando se deja de creer en Dios se empieza a creer en todo", y eso parece ser cierto porque, por ejemplo en Italia, que tiene un índice de secularización, pues, acelerado, prospera más que nunca en la historia todo lo que tiene que ver con astrología, brujos, futorología.

Con algunos de ustedes comentaba que hay fábricas donde compañías, empresas serias que contratan brujos para que les hagan rituales, estoy hablando de compañias de microprocesadores y de tecnología de la información.

Un amigo que trabaja para un de estas empresas, allá en California, me contaba esa historia: que un día, pues, él no tenía que ir al trabajo; les dijeron básicamnete que les pagaban el día, pero que no tenian que ir, y él, un poco extrañado, se le pasó por alto, o lo que fuera, y de todas maneras fue ese día, y se encontró que lo que estaban haciendo era que ese día estaban haciendo un ritual ahí, y echando agüitas de colores y cosas que uno asocia con una mentalidad precientífica.

Y esta gente trabaja en computadores, trabaja con tecnología de punta, pero, por lo visto, una vela a Dios y otra al diablo. Entonces ahí estaban pidiéndole a unos chamanes, o como se llamen, el nombre que tenga eso.

Es decir, esto está vivo, y esta mentalidad, la necesidad de encontrar la clave de la existencia, esto está vivo; las personas que sacan una tarjetica con un número, -como me cantabas-, y luego van a una gaveta para ver cuál fue la carta que le salió, esa persona está buscando un sentido para su vida, de un modo primitivo, de un modo que puede parecer de pronto risible, infantil, pero no está muy lejos de los de la tecnología de la información en California, también esos están buscando, de alguna manera, un sentido.

Entonces la oferta gnóstica es la oferta de un sentido para la existencia, es la oferta, -tengo que repetir la palabra-, de encontrar un conocimiento que le da una clave a tu vida. Ese es el gnosticismo.

Y ha tenido muchos, muchos rostros, muchos rostros, sobre todo la gnosis ha tenido una capacidad de asimilar cultos. En distintos lugares tiene distintos rostros y va asumiendo distintas religiones.

Los que saben de esto dicen que la gnosis es anterior al cristianismo, pero cuando surge el cristianismo pues la gnosis tuvo perfectamente la capacidad, no tuvo la dificultad en asimilar a Cristo como el gran gnóstico.

Cristo, para los gnósticos, lo vamos a ver ahora, pues, es uno más de ellos; la gnosis tiene esa capacidad. En este movimiento se inscriben antiguos y recientes adversarios o enemigos de la fe cristiana, desde los que combatió San Ireneo hasta las tendencias panteístas de la Nueva Era.

La propuesta en la Nueva Era es algo así como: "Si tú entras profundamente en tu yo, lo que encuentras es que tú eres Dios, y lo que encuentras es que el universo eres tú y tú eres el universo".

Es una propuesta panteísta o panenteísta, ahí toda extraña, que logra, fundamentalmente, conservar un vocabulario cristiano cambiando todo el sentido de las palabras.

Tal vez lo más difícil del gnosticismo es eso: que tiene la capacidad de conservar el lenguaje de distintas religiones, incluyendo el lenguaje judío también. La gnosis judía, usualmente se le llama kábala-, pero bueno, ahí entran otros ingredientes numerológicos.

Entonces la gnosis tiene esa capacidad de conservar un ropaje del vocabulario de otros sistemas de creencias, incluyendo el cristianismo, pero dándole un nuevo sentido a las palabras.

Las tendencias gnósticas han abundado en lo largo de la historia y entonces están los cátaros, por ejemplo, están los rosacrucistas, los herméticos, los esotéricos, los cabalísticos, los iniciáticos, hay una cantidad de gente.

Y para mí esto es sorprendente, porque esto siginifica que cuando hoy tenemos que enfrentar el desafío gnóstico, en el fondo estamos enfrentando el mismo enemigo del tiempo de San Ireneo del siglo II, y en el fondo seguimos enfrentando el mismo adversario que Santo Domingo conoció en los cátaros de su tiempo.

Y el anhelo de los cátaros, -pues catarsis es purificación, es el acto de purificarse, eso es lo que significa en griego-. Entonces cátaro es el puro, los cataroy, cataroy en griego es eso, los puros, entonces la catarsis también es otro modo de plantear una búsqueda profundamente humana, que en este caso es la búsqueda de la pureza.

De pronto hay veces en la vida en que una siente eso, que siente como esa urgencia, como de una perfección, como de un ser inmaculado; hay otras épocas en la vida que uno puede caer en una especie de conformismo, de mediocridad, o sencillamente eso no está en el centro del radar.

Pero hay épocas en la vida en que tal vez nosotros mismos hemos sentido también eso, como ese deseo de que todo, todo lo que soy, todo lo que tengo, todo lo que me rodea esté limpio, esté puro, que no haya contaminación, que no haya suciedad, que no haya doblez, que no haya impureza.

Para los cátaros eso significaba que no haya materia; era como levantarse por encima de la materia. Con mucha frecuencia las personas que han sufrido el embate del materialismo, luego se van al otro extremo, entonces buscan un catarismo, buscan esa especie de liberación de todo lo material.

Y por eso, curiosamente, los extremos se juntan, entonces hay personas que no tienen inconveniente en juntar la avidez, la codicia de lo material, de lo más material, incluyendo el dinero, el poder, la fama, cosas muy de este mundo, con una práctica, por ejemplo, de meditación Zen, o mantras de la India que les ha dado su maestro, su gurú; o por ejemplo, el yoga mismo, muchos lo miran como eso.

El yoga lo miran como una especie de levantarse del mundo material, entonces claro, la pregunta que uno se hace es: frente a ese lenguaje de purificación, y de búsqueda de la luz, y de encontrar el secreto de la existencia, ¿qué pitos toca Cristo? ¿Qué pitos toca la fe? ¿Dónde quedamos nosotros?

En el centro de nuestro mensaje, decíamos en la última reunión, está la Cruz, el anuncio de la gracia, el anuncio del amor. Bueno, pero uno podría decir: "Ese en un enfoque; otro enfoque es este: "¿Realmente es así? ¿En qué puntos son compatibles o no son compatibles? ¿O por qué son distintos?" Ese es el tipo de pregunta que debemos hacernos ahora.

Y nos vemos como obligados hacer esa pregunta, repito, porque mucha gente lo que siente es: "Mira, si yo le voy a dar un tono de religión, si yo le voy a dar un poco de religión a mi vida, no va a ser tu religión: de la Cruz, y de la institución, y del cura, y del sacramento, y de la Confesión; si yo le voy a dar, si acaso, si acaso se me ocurre darle algo de espiritualidada mi vida, yo voy a buscar una espiritualidad como esta".

Entonces, pues, aquí nos toca hacer a nostros como hacen los comerciantes cuando van a poner una tienda nueva: primero miran el vecindario y cuál es la competencia. Entonces la competencia es esta, y es una competencia que, repito, es antigua y es nueva, que tiene muchos rostros.

Es muy posible, aunque eso sólo lo podréis decir vosotros, es muy posible que esto mismo pueda servir para abordar el diálogo con personas que vienen de tradiciones de tipo taoísta, o que vienen de tradiciones de tipo budista, porque en el fondo, pues, eso es lo que luego se exporta a Occidente y se convierte en Nueva Era, o se convierte en gnosticismo, pero sigue siendo lo mismo.

Bueno, hablemos un poco de cómo queda Cristo dentro de esta visión gnóstica. Para el gnosticismo Cristo es un maestro, y sólo eso. Lo que importa de Cristo es el mensaje y no el mensajero; lo que importa de Cristo, según el gnosticismo, es lo que dijo, lo que enseñó, no lo que a Él le pasó.

La principal diferencia entre cristianismo y gnosticismo es que a nosotros nos interesan las dos cosas: lo que Cristo dijo, pero también lo que a Cristo le sucedió. Porque los gnósticos todavía podrían admitir lo que Cristo dijo y lo que Cristo hizo, pero para nosotros es tanto o más importante lo que a Cristo le sucedió, lo que Él padeció, que lo que Él hizo, o lo que Él dijo.

Entonces aquí está el primer punto, que yo creo que es clave: para el gnosticismo Cristo es portador de un mensaje, para nosotros importa el mensaje, lo que Cristo dijo, Cristo como activo, pero también nos interesa Cristo como pasivo, es decir, como el que padece. En su sentido etimológico pasivo vienen de eso, de passior, padecer.

Porque fíjate que si el centro de nuestro mensaje realmente es la Cruz, en la Cruz no es mucho lo que Cristo hace, lo que Cristo hace en la Cruz es, según la descripción en Filipenses dos, es despojarse, es el anonadamiento, es el quitarse, quitarse todo, el desnudarse de todo, y en ese anonadamiento, en ese abajamiento se revela un infinito que conecta con mi infinito. Eso es lo que hemos dicho antes.

Entonces, la primera diferencia entre cristianismo y gnosticismo es que en el gnosticismo, -referente a Cristo, claro, en el gnosticismo Cristo es un maestro, entonces la persona gnóstica, cuando va hablar de Cristo, lo que va hacer es mencionar los discursos de Cristo, las palabras de Cristo, y por su puesto que si yo tomó las palabras de Cristo, muchas las puedo poner en paralelo con cualquier otro maestro religioso.

Yo puedo tomar las palabras atribuídas a Lao Tsé y compararlas con los discursos de Cristo, incluyendo las Bienaventuranzas, por ejemplo, y hay estudios interesantes de Taoísmo y Cristianismo que van en ese sentido.

Por ejemplo, tomando las Bienaventuranzas, muchas de las expresiones paradójicas que Cristo utilizó como recurso pedagógico de su predicación, como aquello de: "Los primeros serán los últimos, y los últimos los primeros" San Mateo 20,16.

Expresiones como esas, o: "El que quiera ser primero, que se haga el último" San Marcos 9,35, esas expresiones pedagógicas no están lejos de muchas de las formulaciones pedagógicas que se atribuyen a Buda, o que aparecen tambien en esta idea del "Yin el Yan"; no, no están muy lejos.

Entonces, Cristo como maestro, resulta fácilmente comparable, se le puede poner fácilmente en paralelo con otros maestros. Pero resulta que a nosotros nos interesa Cristo como maestro, Cristo como mensajero, pero nos interesa también el mensajero, no sólo el mansaje que Él trae, sino el mensajero mismo.

O dicho de otro modo, la primera diferencia grande entre el Cristo gnóstico y el Cristo de nuestra fe, es que para nosotros es demasiado importante lo que Crsito padeció, esa es la primera gran diferencia: el padecer de Cristo.

Los gnósticos ven a Cristo como un maestro, y por eso lo que importa no es el sacrificio de Cristo. Para los gnóstico el sacrificio de Cristo es como la gripa que se llevó a Cristo; o sea, si Buda se murió de una gripa, o si Lao Tsé se murió de un cáncer, pues Cristo se murió en la Cruz; pero en sí mismo no dice nada; el sacrificio de Cristo no dice nada, es el final de un maestro, todo maestro tiene que morir.

Este maestro particular, que es Cristo, murió así, pues ese es el final de Él. Pero de ahí no se extrae nada, en el Cristo gnóstico; en cambio, para nosotros es exactamente lo contrario: todo viene, la redención misma acontence en la Cruz. Es ahí, en el sacrificio de la Cruz, donde nosotros podemos declarar la victoria.

Dice Cristo a sus Apóstoles: "Ahora va a ser juzgado el príncipe de este mundo; ahora va ha ser expulsado fuera" San Juan 12,31, y en el evangelio de Juan es clarísimo, que cuando el Señor se refiere a "su hora", esa "hora" es fundamentalmente la hora de su glorificación y su glorificación, el ser levantado, es fundamentalmente el ser levantado en la Cruz.

Lo que importa, en cambio, según los gnósticos, es que Él tenía una enseñanza, entonces claro, cuando hablan de Cristo como teniendo una enseñanza, pues enseñanzas han tenido muchos, entonces Cristo resulta siendo un maestro más. De pronto, por respeto a ti, se puede presentar a Cristo como "el gnóstico por excelencia".

Es decir, el que tenía gran conocimiento; pero según la versión gnóstica, no es que Cristo dé ese conocimiento por ser Cristo, sino que ese conocimiento fue el que hizo Cristo a Cristo.

Es decir, el protagonismo en la gnosis está en el conocimiento, un conocimiento que es accesible a nosotros; dicho de una manera esquemática, la misma gnosis que hizo Cristo a Cristo, esa misma gnosis me puede hacer a mí gnóstico. Lo importante es acceder a este conocimiento, al cual, según ellos, han podido acceder algunos a lo largo de la historia del mundo.

Algunos, pues, serían para ellos Buda, o sería para ellos Confucio, o Lao Tsé, no sé, los grandes líderes religiosos.

Según eso, en la visión gnóstica la religiones no importan; ellos insisten mucho en ese punto, la religión no importa, la religión es más o menos la escalera que has utilizado para llegar al segundo piso; pero si subiste por fuera, si subiste por la escalera interior, o si subiste por el ascensor, o si llegaste en globo, no importa, lo que importa es que estás ahora en este conocimiento superior.

Entonces, las religiones no importan; Cristo mismo no importa. Esto es lo que la Congregación Para la Doctrina de la De criticaba de ese autor que escribe tan sabroso, Antony de Mello, porque ese hombre sí que escribe bien, es que es delicioso de leer; no sé qué tan conocido sea entre vosotros, pero es que escribe muy bien, es buenísimo, como escritor es magnífico.

Pero el problema, le señalaba el Vaticano, el problema, según señalaba esta Congregación, es: "Oye, en tu sistema, en tu propuesta, pues Cristo es accesorio, se puede quitar a Cristo; y lo que tú propones,la "iluminación" que propones, -porque esa es la gran palabra de la gnosis, la "iluminación"-.

Esa "iluminación" que tú vendes, que tú propones, igual existe, igual se da con Cristo o sin Cristo; y por consiguiente, todo lo que tiene que ver con el sacrificio de Cristo, tiene una presencia de menos del uno por ciento en los escritos de Antony de Mello.

Es decir, lo que tiene que ver con la sangre, la redención, la gracia, y lo que viene de ahí, los sacramentos, etc., tiene importancia más o menos cero en Antony de Mello, lo cual no le quita nada, repito, como talento de un escritor, que lo tiene, pero de ahí a decir escritor cristiano, pues habría una diferencia.

Da lo mismo llegar a la gnosis, o sea, la iluminación, al conocimiento por cualquier camino. A los gnóticos les parece que en el fondo todo da lo mismo, y que los profetas, y las maneras de ver a Dios, pues más o menos se pueden intercambiar. Ningún gnóstico intentará a ti convertirte en terminos de "deja tu cristianismo"; jamás, jamás.

El gnóstico lo que te va a decir es: "Tú, utiliza tu escalera", y esto es lo que produce mayor perplejidad al cristiano, porque para nosotros que algo tenemos de esa matriz en la que hemos nacido, que es la matriz de la conversión, para nosotros siempre hay un dejar atrás algo, y volverse hacia algo; para nosotros esa palabra sigue estando ahí, incluso si no la practicamos, o si no la pronunciamos demasiado en nuestra predicación, pues sigue estando ahí.

Entonces uno como que tácitamente cree que toda religión va a predicar lo mismo; no. El gnosticismo precisamente es un sistema en el que no existe la conversión, lo que existe es el gradual crecimiento en la luz, eso es lo que existe.

Por que es lo mismo que un profesor, el profesor que te está enseñando un idioma, lo que detecta es que tú vas avanzando en el idioma; pero un buen profesor jamás te dice: "Bueno, y ahora olvidarás tu lengua, y mañana empezarás a hablar sólo esta otra lengua"; no, el profesor jamás quiere que tú dejes tu lengua. El profesor lo que quiere es que tú te vayas llenando del nuevo conocimiento.

Así es la gnosis, la gnosis el nuevo conocimiento, el nuevo y verdadero conocimiento.

Bueno, ¿y qué problema tiene eso? Pues muchos problemas tiene, porque entonces ahora viene el tema del cuerpo. Decía, en una de sus catequesis, decía el Papa Benedicto que los movimientos gnósticos, con respecto al cuerpo, siempre pecan por exceso o por defecto.

Es decir, o todo lo corporal se vale, y se llega al extremo libertino; o todo lo corporal estorba, entonces se llega a un ascetismo que condena todo, incluyendo el matrimonio. Y esto fue lo que conoció Santo Domingo, estos eran los cátaros, que condenaban el matrimonio.

Pero eso viene, a veces ¿de qué raíces? Condenaban el matrimonio porque el matrimonio es la creación de más materia, y la materia en sí misma es el problema; si de lo que se trata es de un ascenso en el conocimiento, si de lo que se trata es de un ascenso espiritual, entonces la materia sobra.

El ideal budista es la dasaparición de la materia, el dominio completo, el dominio total de la materia hasta llegar a la momificación en algunas ramas del budismo japonés, eso sí me parece escalofriante a mí.

Es que vi un especial de eso, que no sé si haya llegado aquí, sobre las personas que se momificaban a sí mismas, una rama del budismo que llego a japón, es de las personas que se momifican a sí mismas.

Entonces empiezan a practicar meditación y meditación, y a comer menos y a hacer más ejercicio, y más meditacion y más ejercicio, y algunos de esos, cuando ya llegaban a ese estado super avanzado, según ellos, de la perfección, de la iluminación, entonces se encerraban en un hueco, y ahí hasta morir.

Es decir, literalmente se suicidaban, por el dolorosísimo camino de dejarse morir de hambre y asfixia, después de haber preparado el cuerpo tomando una cantidad de sustancias, que en la práctica lo que hacen es que no se descomponga.

Y entonces, claro, cuando después de muchos años cuando iban a sacar el cadáver, no había cadáver, sino que la persona estaba hecha una momia; pero no por que lo hubieran momificado otros, sino que él mismo se había hecho momia.

Entonces, es la victoria, la propuesta gnóstica finalmente es la victoria sobre la multiplicidad, es la victoria sobre la materia, es la victoria sobre la contingencia; lo material, lo corpóreo, lo concreto, lo sensible, lo corporal, todos esos son sinónimos, y todo eso va en contraste con lo uno y único, lo espiritual, la luz, la trascendencia.

Entonces, la gnosis es la doctrina pero es también el arte de ese ascenso, finalmente lo que se trata es de eso, un ascenso que consiste en dejar todo lo material, como se ve, pues está aquí también la tendencia platónica, pero más que platónica, neoplatónica, realmente. Uno lee a Plotino, y es como un manual de esto.

Entonces el cuerpo no importa; pero resulta que para nosotros el cuerpo sí importa, porque si no hay cuerpo no hay sacrificio, si no hay cuerpo no hay victoria de Cristo, si no hay cuerpo no hay Encarnación, entonces no hay un amor de Dios hasta el extremo.

Entonces yo no puedo decir que Dios se ha interesado por mí, porque lo maravilloso de la Encarnación, es como dice uno de los himnos de la Liturgia de las Horas: "Ver a Dios en las creatura"; yo no puedo decir eso, en la gnosis yo no puedo decir eso, por que el Dios de la gnosis es el Dios en el fondo neoplatónico, que jamás desciende.

El descenso de Dios, que es lo que nosotros anunciamos en Cristo, en Filipenses: "Se anonadó a sí mismo, tomó la condición de esclavo, y murió, y muerte de Cruz" Carta a los Filipenses 2,7-8.

Todo eso es hacia abajo, hacia abajo, hacia abajo. Ese mensaje Cristiano, es exactamente lo contrario de esto: el único Dios creíble para la gnosis, es el Dios que está ausente, que está lejano, y que desde allá, te atrae con los rayos hermosos y bienhechores de su propia belleza.

Tampoco está muy lejos del Dios aristotélico. El Dios aristotélico, el acto, que sólo se piensa a sí mismo, no tiene nada digno de qué pensar, no tiene nada en qué pensar sino es a sí mismo; el Dios aristotélico no puede pensar en el mundo contingente; el Dios de Aristóteles no puede pensar, no tiene un objeto de pensamiento que puedan ser los seres humanos, porque entonces no sería un acto tan perfecto como es.

Para ser el acto perfecto, que sólo puede pensar lo que es digno de ser pensado, y lo único digno de ser pensado es el acto mismo de ser.

Entonces, tanto el Dios aristotélico, -en eso no estaba mejor Aristóteles que Platón, o Aristóteles que Plotino-, el Dios aristotélico es el Dios que no puede bajar, que no se puede encarnar, porque es acto y se piensa a sí mismo, no tiene otro objeto mejor de pensamiento.

El cuerpo entonces estorba, la Encarnación no es posible, el sacrificio de la cruz es cuando mucho, irrelevante, o si no, irreal.

Así como no importan las religiones, para la gnosis, tan poco importa el cuerpo; la materia sobra y es mala por naturaleza, según la mayoría de los gnósticos; la materia y el cuerpo son irreales y son estorbosos.

Por eso, y aquí llegamos a lo del evangelio de Judas, esa obra es muy importante, muy importante y creó, bueno, ya esa polémica va pasando, pero en su momento creó una polémica tremenda, cuando encontraron ese documento.

A ver, ese documento ya se conocía de antes, por lo menos hace unos cuatrocientos años, pero lo que fue nuevo con respecto al documento este, con respecto a estos últimos años, es que se dató, se pudo hacer una datación fiable, y se vio que venia del tiempo de los Apóstoles.

Entonces claro, los medios, évidos de sensacionalismo, dijeron: "Bueno aquí tenemos la verdadera visión del cristianismo, en el evangelio de Judas". Esa obra es interesante, el texto completo se puede conseguir en Internet, el texto completo del evangelio de Judas.

Según ese texto, que es un texto gnóstico, y que por eso vienen bien con lo que venimos comentando, lo que Cristo quiere no es salvarnos. Fíjate lo que nosotros decimos en el Credo: "Por nosotros y por nuestra salvación bajó", ese es el Credo, esa es nuestra fe.

En el evangelio de Judas lo que Cristo lo que quiere no es salvarnos; en el evangelio de judas lo que Cristo quiere no es hacer la voluntad del Padre; en el evangelio de Judas lo que Cristo quiere es un camino para deshacerse de su cuerpo. Fíjate lo interesante.

Por su puesto eso es incompatible con la revelacion bíblica, si no por otra razón, pues porque para nosotros hay un único Dios que es creador de todo. Acuérdate que tanto albigenses como cátaros, en el tiempo de nuestro Padre Domingo, solían apelar, sobre todo los cátaros, solían apelar al "libro de los dos principios", ese texto existe tambien, bueno, en Internet no sé si existe.

Pero esta colección francesa, "sus secretian", tiene ese texto, "el libro de los dos principios", que era el libro que servia de Biblia para los cátaros en tiempos de Santo Domingo.

Y esencialmente lo que plantea el libro es un neoplatonismo, según el cual pues la materia es mala, porque la materia ha sido hecha por un semidios, adverso al Dios único, verdadero luminoso, perfecto. La materia es mala.

Hay dos principios, no uno, y ese semidios está en constante conflicto con el Dios. Estos dos dioses pelean; el uno, es el dios espiritual y autor del espíritu; y el otro Dios, aunque era espíritu, también es un espíritu caido, pero que hace la materia, que produce la materia.

Los que escribieron el apócrifo evangelio de Judas era gnósgsticos interesados en defender sus ideas; es decir, que el cuerpo no importa y que lo que importa es llegar a la luz; Cristo entonces, ¿quién es Cristo? Pues Cristo esra, como decís en España, era un tío ansioso de llegar a esa luz y dispuesto a usar cualquier método para lograrlo. Cristo lo que quería era deshacerse de su cuerpo.

Entonces el sacrificio de Cristo no es real; todo es como una farsa o una obra de teatro en la que a Él le toca hacer el papel del bueno y a Judas le toca hacer el papel del malo; pero ni Cristo es el bueno ni Judas es el malo, sino que están como representando un papel.

Es muy interesante ver en la obra "Adversus Heereses" de San Ireneo, que este tipo de argumentación ya la tiene que enfrentar Ireneo: que si la Pasión de Cristo era real o no era real, lo cual en el fondo equivale a la pregunta: si la Encarnación es o no es, si es verdad o no es verdad que asi nos ha amado Dios.

Por último, notemos la conexión que esto tiene con los sacramentos. San León Magno decía que lo visible de Cristo había pasado a los sacramentos. Nosotros, al recibir la absolución, por ejemplo, al confesarnos, escuchamos a Cristo que nos perdona. San Agustin decia: "Cuando alguien bautiza es Cristo quien bautiza", somos como tocados por Cristo.

Pero definitivamente donde mejor se ve esto es en el sacramento de la Eucaristía. "El cuerpo de Cristo", es la expresión que decimos al entregar la Eucaristía para ser comulgada; "el cuerpo de Cristo".

Es decir, nuestra fe requiere, para su anuncio integral, nuestra fe sólo puede admitir que hay la verdad maravillosa, asombrosa de la Encarnación, que eso existe, que es un hecho, y que esas realidades está directamente conectada con el sacrificio.

Es decir, que Cristo ha recibido una naturaleza humana íntegra y que ha entregado una naturaleza humana íntegra en la Cruz; que la ha recibido para salvarnos y que la ha entregado para que se realice esa salvación.

Nos falta entonces una última pregunta ahí. Ese gnosticismo así planteado ¿puede servir de mediación entre la intolerancia y la indiferencia? Digamos que para una mentalidad descreída, para una mentalidad laicizante, el gnosticismo es la alternativa perfecta.

Bueno, yo no quisiera hablar mal de nadie, de nada ni de nadie, pero pero a mí me parece que buena parte de la popularidad de Dalai Lama, por lo menos en Irlanda y en otros paises tiene que ver con eso. Se le mira como el ejemplo de una espiritualidad que no riñe con nada. Casi como nos dijeran: "Ojalá fuerais todos como el Dalai Lama"

Es decir, aparentemente para mucha gente, el verdadero interlocutor en la confrontación entre intolerancia e indiferencia, el verdadero interlocutor, según ellos, es el gnosticismo, en las versiones, o en los sabores, o en las presentaciones que tiene el gnosticismo hoy en día.

¿Pero cuál es el problema ahí? Pues depende de cuál sea la necesidad de la que tú estás hablando, depende cuál sea la necesidad, y depende de cuál sea la salvación que tú estés predicando, porque en el fondo toda esta propuesta es lo que puede alcanzar tu mente con entrenamiento, es el entrenamiento de tu mente.

Y resulta que el cristianismo empieza donde terminan los límites de lo que el ser humano puede; es decir, la palabra "gracia" siempre está exactamente al otro lado de la valla, hasta donde yo alcanzo a llegar.

Entonces el gnosticismo, a pesar de su atractivo y a pesar de las proezas que se logren con mucha meditación, con mucho recogimiento, todo eso está todavía de este lado de la valla; toda vía eso esta en lo que el ser humano puede.

Yo me atreveria a decir que el gnosticismo es un pelagianismo intelectual. Es el esfuerzo humano puesto en clave de intelecto, puesto en clave de mente, puesto en clave de ejercicio, de entrenamiento de la mente, pero sigue siendo el ser humano.

Es decir, el gnosticismo sigue siendo el hombre en su soledad. En el gnosticismo no existe el "tú", en el gnosticismo no existe una palabra que realmente venga de Dios, sino existe el ideal construido por una mente que se fascina frente a los infinitos del universo. Eso es lo que existe en la gnosis.

Es una fascinación que es comparativamente más noble que fascinarse únicamente por las riquezas o por los placeres de la carne; parece un poco más noble fascinarse por el intelecto, pero sigue siendo una fascinación intramundana en la cual el ser humano en el fondo sigue solo, en el cual no hay diálogo.

Lo máximo que logra el gnosticismo y lo máximo que logra ese ejercicio de meditación, es apagar con cortesía y con decencia el grito del ser humano; apagarlo, extingirlo pero no responderlo.

Ya otra cosa es cómo se hace para transmitir esto a quienes ahí se sienten bien, a quienes ahí se sienten felices, o parecen estarlo.

Se le puede decir al monje budista que lleva veinte, treinta años,y que ha encontrado la serenidad, se le puede decir: "Mira, en el fondo tú estas estas solo; en el fondo no hay un diálogo; en el fondo lo que has hecho es lograr apagar tu anhelo, no los has saciado, no lo has respondido, lo has apagado". Es muy difícil, es muy difícil.

Y por eso es difícil evangelizar en Asia, por eso es difícil, y por eso la Iglesia no ha encontrado, llamémoslo así, camino real, ha encontrado caminos y caminos buenos y válidos, pero no ha encontrado camino real para abordar ni el Hinduísmo, ni el Budismo, ni el Taoísmo.

Porque es difícil contarle a una persona que está fascinada por lo más alto de lo que existe en este mundo, contarle: "Todavía eso que tú encuentras, todavía eso no es; todavía eso está de este lado de la valla; todavía, después de tu máximo, así te vuelvas momia, así llegues a entrenar tanto tu mentey tu cuerpo que hagas una momia de ti, te dejes morir de hambre..."

-Es que esos huecos existen todavía. En el especial ese que vi, ahí muestran los huecos en los que se metían, quince metros bajo tierra y un tubo, y ahí a meditar, y ha respirar, y a respirar hasta que me muera-.

"Pues aunque logres esas proezas, aunque logres esos ejercicios extremos de ascetismo, todavía ahí sigues solo, todavía ahi sigue sin respuesta tu pregunta; la extinguiste, no la respondiste".

Algo parecido a la persona que tuviera mucha hambre, y entonces empieza a tomar poquitos de agua y a respirar pasito hasta que se le olvide que tiene hambre. Pero se quedó sin comer, se quedó sin comer.

Es muy difícil demostrar eso. Porque entre olvidar el hambre y saciar el hambre hay un abismo; pero hacer percibir ese abismo, a quien ya no tiene hambre porque logró olvidarse de ella, es muy difícil. Y por eso es terriblemente difícil evangelizar allí donde el Budismo es fuerte, alli donde el Taoísmo es fuerte, allí donde la Nueva Era se hace fuerte.

Y por eso Von Balthasar decía: "El verdadero reto no es el problema de las sectas pentecostales, el verdadero reto no es la laicización. Estos secularistas o estos apóstoles de la secularización pasarán y pasarán relativamente pronto".

Yo miro un país como Inglaterra, Inglaterra no puede durar mucho tiempo secularizada, por una razón muy sencilla: porque los excristianos no tinen hijos y los musulmanes tienen muchos, entonces las batallas se ganan en el dormitorio; las batallas no se ganan únicamente con la darga y el escudo.

Entonces, como la batalla se gana en el dormitorio, en veinte, en treinta años es irreprimible el conflicto en una civilización como Inglaterra, porque ¿qué vas hacer? Cuando tengas: el setenta por ciento de tu población es musulmana, a ver si les sigues diciendo que los Derechos Humanos, y a ver si ellos se aguantan que su teocracia siga ahí reprimida.

O sea que eso no tiene solución; el secularismo es un callejón sin salida; ¿que más quieren los musulmanes que el matrimonio gay? Eso es lo que más les hace felices: "Cuanto más se esterilicen estos desgraciados, estos perros, mejor; pues que terminen ellos de matarse los unos con los otros, que se castren los unos con los otros, que nosotros seguimos aquí llenando la tierra de hijos de Alá". Bueno ellos no hablan de hijos de Alá, creo yo.

En todo caso, el gran reto no es la secularización, eso pasa. Los países tienen períodos de secularización, pero en veinte, en treinta años, ya se llamen musulmanes, ya se llamen Nueva Era, y llega otra cosa. El problema no es ese. El gran problema es este.

Y las respuestas que aprendamos a dar en un contexto como en el que vosotros vivis, de alguna manera se convertirán en referencia para la Iglesia entera.

Esa es la característica profética que yo veo en una misión como la vuestra.