Pablo 20 siglos después - 02

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Original en audio

Fecha: 20090125

Título: La narracion es la estructura fundamental de la evangelizacion

Original en audio: 52 min. 24 seg.


Esta es una lectura del libro de Esdras: "Se me acercaron los príncipes, diciendo: "El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de los pueblos de las tierras y sus abominaciones; de los cananeos, hititas, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos" Esdras 9,1.

"Sino que han tomado mujeres de entre la hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo se ha mezclado con los pueblos de las tierras. Es más, la mano de los príncipes y de los gobernantes ha sido la primera en cometer esta infidelidad"" Esdras 9,2.

"Y cuando oí este asunto rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté, desolado. Entonces se reunieron conmigo todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Isarel por causa de la infidelidad de los desterrados. Y estuve sentado, atónito, hasta la ofrenda de la tarde" Esdras 9,3-4.

"Pero a la hora de la ofrenda de la tarde, me levanté de mi humillación, con mi vestido y mi manto rasgados, y caí de rodillas y extendí mis manos al Señor, mi Dios, y dije: "Dios mío, estoy avergonzado y confususo, para poderlevantar mi rostro a ti, mi Dios, porque nuestras iniquidades se han multiplicado por encima de nuestra cabezas, y nuestra culpa ha crecido hasta los cielos" Esdras 9,5-6.

"Desde los días de nuestros padres hasta el día de hoy hemos estado bajo gran culpa; y a causa de nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de estas tierras, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergüenza pública, como en este día" Esdras 9,7.

"Pero ahora, por un breve momento, ha habido misericordia de parte del Señor, nuestro Dios, para dejarnos un remanente que ha escapado y darnos un refugio en su lugar santo para que nuestro Dios ilumine nuestros ojos y nos conceda un poco de vida en nuestra servidumbre" Esdras 9,8.

Esto es del capítulo nueve, versículos del uno al ocho, de Esdras

Este texto no es demasiado conocido, pero indudablemente suena familiar a cualquiera que tenga alguna cercanía con la Biblia.

No es demasiado extraño encontrar esta clase de confesiones de pecados, en los salmos también aparecen muchos, pues el más conocido, el 51, pero hay muchos salmos que son de ese tono penitencial.

Y como nosotros hemos crecido en la fe y hemos crecido como personas oyendo esta clase de textos, tal vez hemos perdido la capacidad de extrañarnos frente a ellos, porque hay algo singular que está sucediendo aquí.

Estamos en el caso de una literatura nacional que no ensalza a la nación, y viene a suceder que esto es extraordinariamente singular. Porque la literatura de los griegos exalta a Grecia, la literatura antigua griega; la literatura de los aztecas ensalza a los aztecas; la literatura de los romanos, literatura realmente antigua, esa que se funde en la leyenda y el mito, ensalza los orígenes de Roma.

Una vez leí que julio César creía, creía a pie juntillas, que en su familia finalmente había uno que había sido engendrado, o concebido, o dado a luz por la diosa Afrodita, él lo creía.

Es decir, lo que es normal en culturas aborígenes, lo que es normal un poco en todas partes, realmente en todas partes en el mundo, es que la literatura de un pueblo ensalce a ese pueblo.

Pero resulta que en Israel nos encontramos algo singular: Israel no tiene otra literatura sino lo que llamamos las Escrituras Hebreas, osea, lo que para nosotros es el Antiguo Testamento.

Por su puesto, ellos no utilizaban esa terminología; la terminología Antiguo Testamento o Nuevo Testamento, o esos apelativos los inventó Tertuliano.

Los judíos miran casi como un insulto que se hable de lo suyo como un Antiguo Testamento, para ellos esa es la Palabra de Dios.

Entonces, la única literatura que ellos tienen no es una literatura que exalta al pueblo, y repito, culturalmente hablando esto es completamente único; incluso culturas que sólo tienen tradición oral, que no tienen textos escritos, siempre hablan del origen divino.

El inca, por ejemplo, en la cultura esta de Bolivia y Perú, el inca es el hijo del sol y es de origen divino. La divinización de emperadores era rutinaria en Roma, era prácticamente un paso más dentro de la burocracia o dentro de las costumbres.

En los egipcios, no hace falta decirlo, con una característica, que en los egipcios el Faraón no siempre tenía el oficio de sumo sacerdote, no siempre era cabeza religiosa, porque en los romanos sí, en los romanos el Emperador era el sumo pontífice, pero en los egipcios no.

En los egipcios el Faraón era un jefe civil, pero aun siendo civil, él tenia que manejar la relación con la casta sacerdotal, y el objetivo era que la casta sacerdotal lo presentara a él como divino, no como sacerdote sino como Dios. Esta ha sido la norma, hasta donde yo conozco, que experto no soy en esto, pero es un dato interesante.

Hasta donde yo conozco, no hay una sola excepción, es decir, solamente Israel es la excepción de un pueblo que tiene una sola literatura, lo que nosotros llamamos, repito, Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, y esa literatura no exalta al pueblo.

De hecho, en esa literatura, en ese Antiguo Testamento, todos los que podrían ser grandes personajes son presentados en sus aspectos más prosaicos, vergonzosos, incluso, sucios.

Abraham no es presentado como un ser perfecto; Abraham es presentado como uno que, cuando está en Egipto, miente por miedo, por salvar el pellejo. Entonces presenta a su esposa, no como esposa, sino como hermana.

Luego Dios se lo reprocha, entonces él explica que si se la presentaba como esposa, pues según la costumbre egipcia, había que matar al esposo para quedarse con la esposa, entonces él dijo: "Bueno, aunque de pronto vayan a abusar de ella, por lo menos me salvo yo". Pero Abraham mintió, y la mentira de Abraham aparece ahi en la Biblia.

Sigamos recorriendo. Uno de los profetas que recibe un elogio mayúsculo en la Biblia es, por supuesto, Samuel, que viene como a inagurar el tiempo de los profetas; sirve como de visagra entre el tiempo de los jueces y el tiempo de los reyes y profetas.

Y de Samuel se dice, dos o tres veces, en los libros que llevan su nombre, se dice este elogio: "Y ni una sola de sus palabras cayó" 1 Samuel 3,19, o sea, imagínate lo que es eso, eso equivale a decir: "Dios siempre habló por él".

Es como un predicamento de infalibilidad que se dice de Samuel, y sin embargo, igual se dice que Samuel fue incapaz de formar a sus propios hijos. Los hijos de Samuel no sirvieron para nada. Si nos vamos a David, David fue el rey por antonomasia, pero sabemos que las culpas de David están ahí a la vista.

Salomón, el sabio más grande, pero Salomón aparece en la Biblia como el que introdujo la idolatría en el corazón de jerusalén.

Judas Macabeo, valiente y con grandes logros militares, pero no logró lo que quería, y así los presentan los libros que llevan su nombre, por eso terminan los Macabeos, y muy héroes y muy todo, pero no lograron su propósito.

Resumen: en las escrituras hebreas no aparece exaltado el pueblo, ni aparecen exaltados los líderes del pueblo, sino que cada uno de ellos aparece retratado con sus diferentes límites.

Ya se trate de la cobardia, ya se trate de la idolatría, como en el caso de Saúl, ya se trate de la propia conveniencia, como el rey Ezequías, que le dice el profeta: "Mira que va a suceder esto y esto", y entonces el otro dice: "Bueno, pero por lo menos eso no será en mi tiempo", y sigue gozando su reinado. Eso es un egoísmo pavoroso, y ahí así aparece.

Eso es el retrato, podriamos decir, iconoclasta, es el retrato crudo de los líderes del propio pueblo, eso no es propio de la literatura nacional de ninguna otra cultura. Ni el pueblo en su conjunto, ni sus líderes aparecen exaltados.

¿Y esto qué tiene que ver con lo que veníamos hablando antes? Pues antes hablábamos del conflicto entre la indiferencia y la intolerancia, y ese conflicto, es conflicto para nosotros, porque nosotros nos llamamos predicadores, somos misioneros por excelencia, por vocación, por llamado.

Y ser misionero es tener una palabra que decir a otros, es tratar de cumplir el mandamiento del Señor: "Vayan, anuncien a todas las naciones" San Marcos 16,15, Mateo 28,19 ¿pero cómo va uno a anunciar a todas las naciones si resulta que eso suena como a imponer una determinada verdad?

¿Cómo anunciar hoy, -en el fondo la pregunta es esa-, cómo anunciar hoy? Desde la pura razonalidad ya vemos que ese es un camino que no da.

Sí tenemos que ser racionales, por su puesto, y tenemos que ser razonables, pero no podemos ser racionalistas, no podemos caer en creer que ahí está la respuesta a todo, sobre todo cuando se destaca, o hemos destacado, las diferentes dimensiones que tiene ese fenómeno que llamamos "Razón".

Si la Razón, asi como con R mayúscula, la razón no es la respuesta, ¿entonces qué puede ser una respuesta? Pues estamos yendo a la Biblia para tratar de encontrar una respuesta.

Y lo que encontramos en la Biblia, y lo primero que nos llama la atención, es que se trata de una literatura que no exalta al que la porta, literatura que no exalta al mensajero, que no exalta al que la porta, al que la lleva, al que la proclama.

En contraste, prácticamente con todas las demás culturas antiguas y modernas, la literatura hebrea no ensalza la nación hebrea.

Las consecuencias que surgen de esta afirmación, que parecen al principio, pues, un dato más, las consecuencias son inmensas.

Mientras que para los romanos, o para los egipcios, o para los caldeos, el tema de la gloria, la majestad, el honor de un gobierno es el todo, en la literatura hebrea, en lo que llamamos Antiguo Testamento, lo que importa es la gloria de Dios; la gloria de Israel cae por tierra.

Esdras, en el texto que hemos oído, cuando medita en su propia condición y en la condición de su pueblo, no tiene sino razones para avergonzarse. Es decir, la gloria de Israel cae por tierra; el único que merece gloria es Dios.

Esto es muy interesante, es de una importancia capital para lo que significa la tarea misma de evangelizar. La gloria de Dios es el contrapeso, podriamos decir, de toda esa serie interminable de falencias y de miserias que aparecen en Israel y que aparecen en la raza humana.

Pero además de la gloria de Dios aparece la misericordia, y aparece la gratuidad, y aparece la elección, y aparece el pequeño resto.

Lo que quiero deciros es, que de este dato, que es comprobable antropológica y culturalmente comprobable, que sólo hay una nación que tiene una literatura que no la exalta a ella misma, de ese dato se puede desglosar toda la serie mayor de temas que sirven de columna vertebral para el anuncio del Evangelio.

La gloria de Dios, la misericordia, la gratuidad o la gracia, la elección, la misión, el pequeño resto, todo brota de esa convicción, esa convicción que está latente pero también patente en el Antiguo Testamento.

La convicción de que sólo Dios merece ser exaltado, sólo vale la pena mostrar, manifestar, hacer brillar su gloria. Porque la nación que porta ese mensaje no es una nación que se sienta orgullosa de sí misma.

La Biblia es un libro escaso en elogios, es un libro sobrio en la descripción de la maldad o en la narración de prodigios; la Biblia tiene un propósito diferente. A ver si logramos explicar un poco esto.

Los asirios tenían como capital de su imperio a Nínive, por su puesto, y, ¿cómo era Nínive? Bueno, Nínive era una gran ciudad, no tan grande como lo dice el libro de Jonás, que hacía falta tres dias para cruzarla, eso ya es exagerado; pero Nínive era una ciudad gigantesca, y el palacio de los reyes asirios era una cosa monumental.

Azurbanipal, por ejemplo, y otros reyes, cuando iban a sellar tratado, un tratado de paz o de alianza con otras naciones, el rey asirio permanecía en su sala, en su placio, su sala regia, dentro de su palacio, y el rey con el que iba a sellar el tratado iba a visitarlo allá.

Pero entonces, resulta que el palacio del rey asirio tenía una larguísima entrada que servía de contexto, -ya que estábamos hablando de contextos-, que servía de contexto para la negociación.

Entonces vamos a ponernos este retrato: llegaba algún rey babilonio o caldeo que iba a hacer negocio, iba a sellar alianza con los asirios. Entonces lo reciben ceremoniosamente en la entrada, y tiene que atravesar un largo corredor allá en el palacio de Nínive, ¿y qué había en ese corredor?

Bueno, te encuentras, por ejemplo, una pared llena de calaveras, son los generales del pueblo fenicio; luego, avanzas otro poco, y te encuentras un cuarto que está tapizado con pieles humanas, esto es el pellejo de los reyes de Attaturq; y avanzas otro poco, y te encuentras un recipiente con un líquido repugnante, donde parece conservarse algo, son los ojos que se le sacaron a los reyes de no sé dónde.

Entonces tú, antes de hablar con el rey, tú tienes que ver todo eso, o sea, lo que ha sucedido a los otros, y cuando ya has visto todo eso, cuando ya has visto, ¿cierto? La gente que ha sido empalada, el otro que fue quemado vivo, el otro, pedazos de carne humana, cuando ya has visto todo ese recorrido, entonces ahora sí te sientas: "A ver, ¿qué es lo vamos a negociar tú y yo?"

Es decir, los asirios son el caso típico de un reinado sostenido en el puro terror. Cuando uno lee, por ejemplo, que el reinado del norte, -se dividió estos dos: Juda e Israel-, y cuando uno lee que los del reino del norte se entregaron, -porque de hecho los asirios invadieron el reinado del norte-.

Cuando uno lee que los del reino del norte se entregaron prácticamente sin resistencia, ahí llegaron los asirios e hicieron lo que les pareció, y asi desaparecieron esas diez tribus del norte, sólo quedaron prácticamente Judá y Benjamín, que eran los del sur, con jerusalén como capital.

Cuando uno lee que los del reino de Israel se entregaron así, que prácticamente se vendieron baratos, casi dos siglos antes de la caída de Jerusalén, uno dice: "Eran unos cobardes"; no, no eran ningunos cobardes, es que ellos sabían cómo era el cuento con los asirios.

El rey de Israel no es un rey que se presente como esos sádicos que eran los reyes asirios. La descripción de la maldad en la Biblia, -la Biblia habla del mal, y de la maldad, y del pecado, del crimen, y del... Pero es sobria, terriblemente sobria.

Y lo mismo en los milagros, en los prodigios, y así es tambien en el Nuevo Testamento; en el Nuevo Testamento uno de los criterios para la conformación del canon del Nuevo Testamento fue, que aquello que se pusiera con demasiada descripciones novelescas, eso no es canónico, eso no es inspirado.

Porque bien sabemos que había por lo menos sesenta, ochenta evangelios de... Nosotros quedamos con cuatro, pero había que el el evangelio de Tomás, que el evangelio de Felipe, que el evangelio de Pedro, que el evangelio de judas, del cual evangelio de judas tenemos que hablar después algunas cosas, porque es muy importante ese texto: el evangelio de judas.

Entonces uno de los criterios para el canon es, que la Biblia no se detiene demasiado ni en la descripción de los prodigios, ni en la descripción de la maldad; el único propósito es, que aparezca, que aparezca quién es el único verdadero, quién es el único santo, quién es el único dueño.

Y el bueno y el santo no es el rey; el bueno, el santo no es el profeta; el bueno, el santo, el perfecto no es Israel; es únicamente el Dios de Israel. Este dato es muy importante porque, cuando nosotros pensamos en lo que significa evangelizar, tenemos que decir que evangelizar no es argumentar.

Si queréis, olvidaros del resto de lo que pueda compartir estos días, olvidad el resto, menos esta frase: evangelizar no es argumentar. El evangelio no es una argumentación, no lo es.

Entonces lo que estamos hablando aquí, finalmente, es cuál es la estructura epistemológica del Evangelio, en un contexto entre la indiferencia, por un lado, y la intolerancia, por otro lado. Eso es lo que nos interesa aquí.

Estamos tratando de situar cuál es la estructura epistemológica, cuál es la estructura sintáctica básica de eso que llamamos evangelizar.

Cuando tenemos que ir a culturas tan diversas, cuando tenemos que movernos en contextos tan opuestos, ¿qué es evangelizar? Y lo primero que nos enseña la Biblia es que la argumentación no es equivalente a la evangelización.

Lo más cercano que tenemos es, ¿qué es lo que hace el Antiguo Testamento? El Antiguo Testamento da testimonio; evangelizar es dar testimonio; evangelizar es contar una historia que proclama la gloria de Dios, eso es evangelizar, contar una historia.

La estructura esencial del lenguaje en la evangelización es una estructura narrativa. Porque la narración es el género literario que es compatible con la vida humana. Cuando nosotros queremos saber cómo es una persona, no podemos escapar la narración, no hay manera de escaparla.

Como diría Heidegger: "El ser acontece en el tiempo en el hombre; el ser y el tiempo se juntan en el "dasein", en el ser ahí, que es el hombre; y por consiguiente, no se puede describir el ser humano sin contar una historia, y por consiguiente, es la narración la estructura fundamental del Evangelio.

La narración es la estructura fundamental de la evangelización, todo lo demás, todo lo demás es secundario, es accesorio, en algún momento sirve y en otro momento estorba.

¿Y qué es todo lo demás? Todo lo demás son las siguientes cosas, mira: todo lo demás es, por ejemplo, la estructura dogmática, todo lo demás es la estructura de ideas, la racionalidad, la coherencia que tenga, eso es todo lo demás.

Entonces en un cierto momento de la historia se puede encontrar en una síntesis teológica que a nosotros nos parece convincente y maravillosa, pero esa síntesis teológica es la organización de nuestra mente para la comprensión de aquello que ya creemos, pero esa no es la evangelización.

La evangelización no es eso. La evangelización no se identifica con ese conjunto articulado de ideas que uno tiene en la cabeza, esa no es evangelización.

La evangelizacion es narración que propicia encuentro; narración que facilita encuentro, esa es la evangelización.

Y luego vamos a ver, especialmente el día de mañana, Dios mediante, vamos a ver cómo una exacerbación de la lógica y del razonamiento lo que hace es impedir que suceda el encuentro. Por eso tenemos que hablar un poco de las limitaciones que tienen algunos de los métodos que han sido más comunes en Occidente desde la época de los griegos.

La evangelización es narración que propicia encuentro, narracion que declara la gloria de uno que es distinto de mí.

Yo no soy una amenaza para ti, porque vengo a contarte, no lo bueno que yo soy, ni lo fuerte que yo soy, ni lo sabio que yo soy, ni lo poderoso que yo soy. En cierto sentido lo que voy a contarte es, cómo fui de tonto, cómo estaba de equivocado, y qué mal me ha ido. Esa es la evangelización.

Y eso es lo que aparece en el Antiguo Testamento. En el fondo, la historia del Antiguo Testamento es Israel diciendo: "Oid, naciones todas, mirad cuán tontos hemos sido". Esa es la evangelización. Resume, tú mismo, en dos reglones el Antiguo Testamento, y tendrás que decir algo como eso.

Si tú eres hebreo y si tú vas a resumir el Antiguo Testamento en tres frases para contárselo a otra persona, lo que tú estás diciendo es: "Pues dáos cuenta todos, enteráos, que nosotros hemos sido tan sucios, tan pecadores y tan lentos, que no nos hemos dado cuenta del Dios que nos ha amado por encima de lo que valemos". Esa es una narración, es una narración que propicia un encuentro.

¿Cómo lo propicia? Declarando la universalidad de la miseria. Es decir, mencionábamos en nuestra reunión anterior que la razón no es un universal suficiente, ¿entonces cuál es el universal suficiente, si la razón no lo es?

Porque resulta que yo soy occidental, y vengo aquí y me encuentro con que esta gente tiene sus caracoleos, y me encuentro con que esta gente quiere agarrarme la mano para ver si yo miento o no miento; yo estoy incómodo, y: "¡suélteme!"

Entonces la razón tiene mil rostros: a veces es alegoría, a veces es diatriba, a veces es silogismo, a veces es torta de power point; todo eso es racionalidad. Entonces, ¿qué es universal? Si la razón no es el universal por excelencia, ¿cuál es el universal? El universal es la miseria.

Entonces la evangelización es una narración de la miseria propia que manifiesta un amor inmerecido, y por consiguiente, propicia un encuentro. Esa es la evangelización. Narración que propicia encuentro.

Y resulta que la narración es universal, eso sí que es universal, porque no hay manera de referirse a la vida humana sin hacer narración; y la miseria es universal.

Entonces la narración de mi miseria ya me pone en contacto con tu miseria, no importa cuál sea tu cultura. Ya puedes ser tú hinduista, animista, confucionista; ya puedes ser tú secularizado, intolerante, fundamentalista, islamista, cristiano, ateo; ya puede ser lo que quieras.

Hay algo, hay un universal, ese universal, no es el universal intelectual de la razón, aunque en cierto sentido sí lo es, -pero ese tema seria muy largo, es mirar aquella la declaración del Concilio Vaticano I-.

En cierto sentido la razón humana sí lo es, en cierto sentido, pero el verdadero universal es el universal existencial, y el universal existencial es: "Tu vida es narración, y la mía también; y tu vida tiene miseria, y la mía también; espérate te cuento mi miseria, y a ver de ahí qué te puede servir a ti". Esa es la evangelización, fundamentalmente es eso.

Miseria, a su vez tiene muchas expresiones, miseria que significa indigencia, miseria que significa contingencia, miseria que significa incoherencia, miseria que significa pecado. Son como los cuatro grandes sentidos de la miseria.

De acuerdo con las distintas culturas, brilla una o brilla la otra. Entonces hay culturas donde brilla más la miseria como indigencia. En muchos lugares de África, de Suramérica la miseria brilla como eso, como indigencia física, necesidad física de alimento, de bebida, de agua potable, incluso, de vivienda.

Pero ese no es el único rostro de la miseria, porque existe la miseria como incoherencia, que es a lo que apela San Pablo en el capitulo primero de su Carta a los Romanos; ese capitulo hay que mantenerlo fresco en la memoria porque es maravilloso.

Es como el discurso que hace Pablo de su manera de ver el mundo pagano, y esencialmente lo que está diciendo es: "Pues mira cómo no eres capaz de vivir ni con lo que tu misma conciencia te dice".

Entonces miseria que se convierte en incoherencia, miseria que se convierte en suciedad: "Si …es que siento asco de mi vida", "es que siento que soy repugnante", "me siento sucio".

La evangelización, de acuerdo con esto que nos presenta la Biblia, la evangelización se convierte en una narración, una narración que pone en contacto mi miseria y la tuya, y las dos se encuentran en la miseria del Hijo de Dios. Esa es la cruz; la cruz es la miseria de Cristo.

En el centro del mensaje cristiano está la cruz, -de esto vamos hablar un poco más en nuestra siguiente sesión-. Pero la clave está en eso, que la evangelizacion sea narración, y que la evangelización sea encuentro entre la miseria de unos y la miseria de otros, Ese es el universal.

Entonces, eso no significa que no tenga sentido buscar otros universales, pero hay que tener cuidado con eso, porque a veces lo que podía ser un medio se convierte en un fin.

Por ejemplo, la promoción humana entendida como facilitar educación, como facilitar servicios sociales, promociones, en fin, de la salud, ese ha sido un recurso muy usado por la Iglesia en la evangelización.

Pero cuidado, porque se puede volver un fin en sí mismo. Entonces en un momento dado se convierte en un fin el tener los mejores resultados académicos.

Desconozco mucho de la realidad de vuestra Provincia, y mucho más aquí, pero por lo menos en mi Provincia eso ha pasado, que el gran orgullo de los que están metidos en educación es: "Mira que ya hemos sacado el puesto número tanto entre los colegios del país".

Pero ya el orgullo no es: "Mira, qué pureza de corazón de esos muchachos", "mira, que están orando cada vez mejor", "mira, que están conmovidos por la Palabra de Dios"; no, no, no, no. Ya la alegría es la academia por la academia. Entonces llega el momento en el que lo que era un recurso para evangelizar se convierte en un fin, con todas las consecuencias que eso trae.

Porque luego, cuando ya tú tienes una institucionalización, y no podemos dejar de tener alguna, pero cuando tú tienes una institucionalización, como es un colegio, entonces ya dependes de un Ministerio de Educación.

Y el Ministerio de Educación te dice: "Bueno, ahora que tienes este colegio, tienes que someterte a esta legislación laboral, tienes que dar estas asignaturas, tienes que hacer, tienes que, tienes que..."

Lo cual no está mal. Pero, a ver, hagamos balance. Lo que quiero decir no es quitemos colegios o tomemos colegios; lo que quiero decir es, con colegios o sin colegios, la estructura fundamental del anuncio no cambia.

Y es esta estructura fundamental la que tiene que servir como norma para la institucionalización y no la institución, en la encarnación en la que la hayamos conocido, convertirse en una norma para lo que nosotros evangelizamos.

Entonces, esta estructura fundamental tambien afecta la teologia. Un caso típico es lo que sucedió con Santo Tomás. Santo Tomás de Aquino, un talento especulativo de lo mayor que ha tenido la humanidad. Santo Tomás de Aquino, con toda su capacidad de abstracción, pero hay unos que le quieren ganar la partida.

Entonces: "Si Santo Tomas subió hasta este piso, pues yo voy ha ochenta pisos más arriba, hasta llegar a la perfecta descripción de la racionalidad de la teología".

Entonces, decía el Padre Marie Dominique Chenu: "Bueno, es que han convertido, los que así obran, han convertido a la teología en una metafísica sagrada".

Por que resulta que se llega a un punto en el que la Trinidad no es la buena noticia de un Dios que ha salido al encuentro del ser humano, sino la Trinidad es la especialización de un metafísico sesudo, que ha estudiado tanto y sabe tanto, y por fin domina el octavo o noveno grado de abstracción, -que se suponen que eran tres-.

Y ya domina de tal manera ese grado de abstracción, que ya te demuestra que por qué tenia que ser así.

Pero el triunfo de la metafísica sagrada es la derrota de la evangelización. Porque en el momento en el que tú tienes perfectamente explicado a Dios, entonces ya no necesita la Biblia. Que eso era lo que le pasaba a muchos de estos tratados, estos libros y manuales de teología, especialmente anteriores al Concilio Vaticano II.

Pasaba que era una metafísica sagrada, según la expresión de Chenu, era una metafísica sagrada tan perfecta, que ya no necesitabas la Biblia. O sea, ya le ganaste la partida a la Biblia, ya no necesitas la Biblia, ya puedes demostrar la Trinidad, ya, es decir, a ver, bueno, la Biblia te sirve, para los pies de página.

Después de que tú has demostrado cómo Dios es de lógico, y cómo tenía que ser trino, y cómo tenía que ser Palabra, y tenía que ser Espiritu, y tenía que proceder, o sea, las procesiones, tenía que salir en procesión de esta y de esta otra manera, cuando ya tienes todo demostrado a Dios, pues, vas decorando en pies de páginas, pues, tal cual cita: Romanos, Evangelio de Mateo, Evangelio de Juan.

Pero llega un momento en el que una vez más, lo que debía servir de mediación, lo que debía servir de instrumento, se convierte en un fin.

¿Y qué pasa cuando la teologia es eso? Que una cantidad de gente que arde de celo por anunciar a Jesús, no tiene todo el talento metafísico para subirse, para treparse por allá en ese andamio, "a ver si finalmente logro comprender cómo es que las personas son relaciones".

Porque las personas divinas se diferencian únicamente por sus relaciones, así me enseñaron a mí, lo único que las hace distintas es eso, por que el Padre es distinto del Hijo, sólo porque el Padre es el Padre y el Hijo es el Hijo.

Entonces, el que no lograra entender eso, pues no podía ser sacerdote. Y estuvimos a punto, en la Iglesia Católica, estuvimos a punto de perder a Juan Maria Vianney por eso. Porque era malo para gramática latina y porque era malo para metafísica.

Y un hombre de un amor inmenso a Cristo, un hombre apasionado por el Evangelio, casi lo hemos perdido, y seguramente que al lado de él perdimos muchísimos, porque no tenían talento metafísico y no tenían gramática latina.

¿Ahí quién ganó? Ciertamente no ganó el Evangelio, ahí no ganó la Iglesia. ¿Eso significa que entonces podemos hacer una hoguera con todos los manuales de teología, y podemos crucificar a Garrigou-Lagrange, que gastó lo mejor de su vida, -porque ése sí que era talento para esto de la metafisica, ése sí sabia de eso-.

¿Entonces vamos a tomar a Garrigou-Lagrange y hacemos una pira con todos sus libros y que aquello sea como un un aquelarre? Pues no. Necesitamos talentos metafísicos, pero necesitamos que esos talentos sepan que no son salvos, ni por esas ideas, ni por esos libros, ni por esas cátedras; necesitamos que se han salvos en la persona de Jesucristo

Necesitamos que ellos emprendan que la misma gracia que se convierte en regalo y alegría para el último de los cristianos, es regalo y alegría para ellos, y si deja de serlo, en algún momento te perdiste, en algun momento perdiste la ruta. Eso necesitamos.

Quiero volver un momento a la serie de grandes temas bíblicos, porque aquí están muchas cosas que nos interesan como Dominicos.

Por ejemplo, aquello de la misericordia y la gratuidad, son dos palabras que nosotros las tenemos en nuestro ADN, podríamos decir. El Dios compasivo, el Dios de la gracia. A Santo Domingo se le llama así, ¿no? El predicador de la gracia; algo tiene que haber ahí para que se hable de ese modo.

Pues bien, la percepción de la misericordia y la percepción de la gracia, va unida a la percepción del propio límite.

El evangelizador no es el que está seguro de lo que tiene, sino el que está seguro de lo que no tiene, porque el que está seguro de lo que tiene, está firme en eso que tiene; y el evangelizador es uno que tiene su seguridad afuera de sí. Es desde esa firmeza externa como se realiza la evangelización.

O sea, ¿qué significa, de acuerdo con esto del Antiguo Testamento, qué significa anunciar una buena nueva? Significa tener mi certeza afuera de mí, eso es.

El dia que yo pueda decir: "Mi certeza esta afuera de mí", afuera de mí significa, afuera de mis ideas, por buenas que me parezcan; afuera de mi conciencia, por limpia que me parezca; afuera de mis buenas obras, por eficientes que yo las considere; afuera de mi organización, por bien administrada que yo la tenga. Es eso.

La Iglesia para poder evangelizar necesita eso, y en ese sentido, yo creo que le doy la razón a mucho de la mentalidad protestante, por que la mentalidad protestante, en el fondo, surge de ponerle un tremendo, un gigantesco signo de interrogación a esa certeza de la Iglesia en sí misma.

Claro, en cuanto a la Iglesia es depositaria del Evangelio, y en cuanto Cristo vive en la Iglesia, la Iglesia puede decir que tiene certeza en sí misma, pero vamos, no es tener certeza en ella, sino tener certeza en Jesús.

Entonces el evangelizador es aquel que tiene certeza fuera de sí; no la tienen sus ideas, no se trata de que tenga pobres ideas o que desprecie sus ideas, aquí no estamos haciendo elogio del apofatismo, este no es el elogio de la falta de ideas, ni es el elogio de la emocionalidad, o qué sé yo.

Esta es la convicción de en dónde estamos salvos, en dónde hay salvación, y esa convicción es: sólo cuando yo tengo certeza fuera de mí, ahí soy digno de evangelizar. Lo cual resuelve una cantidad de problemas, una cantidad inmensa de problemas. Por ejemplo, el tema de la inculturacion, o el tema de si se evangeliza o se impone una cultura.

En Bolivia, en México, un poco en mi país, pero no tanto, en Colombia no tanto, pero en Bolivia sí que es bien claro en eso; en Brasil también, se vende la idea de que: "Mira, el cristianismo es una imposición cultural que nos llegó de un país que se llama España, y como ya la dominación se acabó, se acabó el cristianismo. Ya España no nos manda, ya somos independientes, pues terminemos de serlo".

Y la manera de terminar de serlo es que tienes a Evo Morales, el Presidente de Bolivia, que recién elegido, lo primero que hace es ir donde los brujos a que le hagan una limpia, y un limpia es el ritual, con incienso y otras hierbas, un ritual que incluye unas danzas y unos movimientos, y no sé cuántos, y unas cuantas palabras y unos conjuros, para que el Presidente sea libre de todo espiritu maléfico.

Eso fue lo primero que hizo Evo Morales una vez elegido. Ahora, yo no creo que él crea en eso, pero eso es lo que en ingés llaman un "estatement", ¿no? Eso es decir: "Mira, estoy renunciando a todo imperialismo, estoy afirmando lo que nosotros somos desde nosotros".

Entonces fíjate, si la evangelización es: "Nosotros, imperio español, avanzamos sobre vosotros, y os vamos a enseñar lo que significa ser humano, para que aprendáis a ser humanos, la reacción a esa evangelización es Evo Morales. "Ah, pues si es eso lo que vosotros creéis, pues nosotros nos afirmamos en nuestro indigenismo, y aquí todos a mascar coca, y aquí todos a vestirnos de plumas, y aquí...."

Cosa que es un arcaísmo, un anacronismo, que ni el mismo Morales se lo cree. Pero es lo lo que te quiero decir: si el evangelizador va con esa idea, de que "yo estoy firme en mi cultura cristiana, y vengo a enseñaros", pues la respuesta, tarde o temprano, va a hacer esa.

Entonces, la única evangelización posible, es la evangelización del que tiene la certeza fuera de sí, y ese es Israel. Israel no se presenta ante las naciones diciendo: "Como nosotros somos los buenos, entonces tenéis que estar subyugados a nosotros".

En el fondo, el mensaje del Antiguo Testamento es: "Nosotros, aún siendo lo que somos y sin merecerlo, hemos descubierto un Dios que ha sido capaz mantener alianza con nosotros. Eso puede interesaros". Eso es evangelizar.

Evangelizar es describir, a través de una narración, contar en una historia, cómo el mérito cae, y le abre espacio a este nuevo lenguaje, el mensaje de la misericordia, el mensaje de la gracia.

Entonces, ¿qué significa ser elegido, dentro de esta perspectiva? Ser elegido significa haber experimentado esa gracia, y poder contarla, eso es ser elegido. Entonces ser elegido no es privilegio.

Ahora hay un problema que se presenta en este país donde vivo, en Irlanda, se presenta con el tema del clericalismo. Resulta que, con toda esta opresión y contada esta influencia británica, desde siglos allá en Irlanda, pues la institución que respondía por la educación, que respondía por la salud, que respondía por todo era la Iglesia.

Entonces, un poco lo que sucedió también en Polonia, aunque cada caso es cada caso. Y eso está muy bien, porque la Iglesia se convirtió en el refugio de millones de irlandeses a lo largo de todas estas décadas.

Pero al mismo tiempo, eso hizo que la Iglesia Católica, en Irlanda, acumulara un poder tan inmenso; y eso hizo que el sacerdote y la religiosa, en Irlanda, se convirtiera muchas veces en la única voz que se escucha, y en tiranos finalmente.

Entonces ahora viene la revancha, ahora viene el desquite. Entonces viene el desprecio. En el tiempo que yo llevo en Irlanda, si no son cinco veces, son más, que han pasado por la televisión pública este especial que se llama "The Magdalens Sisters".

Y "The Magdalens Sisters" es una historia de una Congregación, las Hermanas de María Magdalena, que tenían orfanatos, pero estas religiosas eran unas neuróticas que se solazaban humillando a las niñas.

Porque resulta, se la llamaba "las Magdalenas", porque ellas tenían un apostolado, a¨ver, que era noble: recibían niñas muy pobres, por una parte, y tambien niñas ricas caídas en desgracia: (embarazo indeseado).

Entonces, las monjitas, recibían, hacían la buena obra de caridad de recibir a niñitas del campo que no tenían cómo más educarse, y que por lo tanto tampoco tenían cómo defenderse; y a niñitas que tenían otra clase de miseria, la miseria de haber cometido el error de embarazarse.

Eso puede ser una gran obra de caridad, y debía serlo, y muchas religiosas de las "Magdalens Sisters", pues muchas de ellas seguramente fueron verdaderas heroínas de la caridad; pero muchas otras, puestas en una posición de poder, se dedicaron a humillar a estas, y eso consta en la historia.

Porque, ¿cuál era el tratamiento que podían darle, por ejemplo a una niña de estas? Prácticamente las trataban como perras, o sea: "Como está claro que tú te embarazaste, como está claro que tú no sabes ni hacer valer tu cuerpo..."

Entonces es mantener humillada a la otra, y hacerles cosa ridículas, y a mostrar el poder, "porque yo soy aquí la que mando, y yo soy la que tiene el hábito; y aquí, mi hábito reina, y tú eres la sucia, acuérdate; y tú eres la pobre, y aquí se hace lo que yo digo".

Es decir, el nivel de resentimiento que tiene una cantidad de gente, -pero es soterrado, esto no es publico-, pero el nivel de resentimiento que tiene una cantidad de irlandeses contra las religiosas, es una cosa que a mí me aterra.

Claro, la consecuencia es que durante todo el año, oye, todo el año dos mil siete, en toda Irlanda, dos mujeres hicieron profesión religiosa. Es decir, la vida religiosa femenina se está extinguiendo, literalmente, en Irlanda.

Y con el sacerdote pasaba mucho eso, porque había una cantidad de los que llaman las "Boarding Schools", estas escuelas donde los niños se quedan por la noches, o sea, vivían ahí internos, el internado. Entonces tenían sus internados, y muchos de estos sacerdotes eran otros tiranos, y muchos de estos, pederastas.

Entonces, en algunas de estas diócesis era verdadera epidemia, y en alguna, del obispo para abajo, del obispo para abajo, contando el obispo, eso es lo que quiero decir.

Entonces, ¿qué quiere decir esto? Que en el que la Iglesia se llena de ese "nosotros somos los buenos, nosotros somos los que sabemos, nosotros somos los que tenemos, nosotros somos los que podemos, nosotros tenemos el modelo de humanidad", en el momento en el que se toma esa decisión, se tiene, pero inevitablemente, se tiene una idea particular de lo que significa ser elegido, y que por consiguiente, de lo que significa vocación religiosa, de lo que significa vocación clerical.

Y la reacción es inmediata: "Si eso es sacerdote, entonces, no sacerdotes, no vocaciones, o lo contrario: "si eso es sacerdote, entonces ábrele la puerta, que todos sean sacerdotes, a ordenar mujeres".

Lo que hay detrás del movimiento en Irlanda y en Inglaterra, lo que hay detrás de ese empujar por la ordenación de mujeres, no es otra cosa sino esto.

La premisa para empujar hacia la ordenación de mujeres no es teológica; la premisa hacia la ordanción de mujeres no es histórica, ni es bíblica.

La premisa es: "Puesto que eso es un privilegio, pues a repartirlo entre todos", esa es la premisa. Pero por su puesto, si quitas la premisa, cae el argumento.

Si la elección no es eso, si ser elegido no es eso, si ser elegido no es de detentar esa clase de poder, sino ser elegido es ser testigos de una gracia que no merezco; si ser elegido significa contar la narrativa de cómo mi miseria ha sido colmada por la gracia, si eso es ser elegido, entonces inmediatamente se resitúa qué significa vocación religiosa, qué significa vocación sacerdotal, qué significa episcopado, qué significa todo lo demás.

Y ese es el resumen de este tema.

De la historia de Israel, sacamos una conclusión, la conclusión es: se trata de la única literatura nacional que no ensalza la propia nación, y de ahí salen una cantidad de consecuencias.

Y la cantidad de consecuencias es: qué significa evangelizar: narración que produce encuentro, narración que invita al encuentro, narración que hace posible el verdadero universal.

El verdadero universal no es la razón humana como tal, a menos que aprendamos a ensanchar, por via de hermenéutica y Gadamer y toda esta gente, aprendamos a ensanchar la palabra "razón" hasta que quepa la razón narrativa, hasta que quepa la razón trascendente, hasta que quepa todas esas narraciones.

Pero ese camino a mí no me parece menos espinoso y empinado que la metafísica de Garrigou-Lagrange.

Me parece que la Biblia toma un camino bastante más sencillo, y ese camino de la Biblia es: "Sí que tenemos algo universal; tú y yo somos narraciones, y tú y yo tenemos miserias, entonces deja que te cuente un poco de cómo mi miseria se ha colmado de gracia y regalo. Eso te puede servir a ti". Y eso significa evangelizar.

Esta lección, esto que nos enseña la Biblia se verá un poco más claro, ahí donde surge la miseria de miserias, que es la Cruz. Y yo creo que ahí podremos ver, como un poco más de luz, por qué la Cruz, necesariamente, podriamos decir, forzosamente, ha de estar en el centro del mensaje evangelizador.

Amén.