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Fecha: 19970508

Título: "Su tristeza se convertira en alegria"

Original en audio: 3 min. 47 seg.


Es el Evangelio según San Juan que nos presenta en una manera muy clara los rasgos del Corazón de Cristo a la salida de este mundo. Puede decirse que Juan, que también nos da datos exteriores, históricos, sobre todo nos da esos datos interiores en el Espíritu.

Estos discursos de Cristo no es que registradas por una grabadora, han sido grabadas en el corazón de los discípulos y especialmente en el corazón de aquel discípulo que es llamado el discípulo amado.

La verdadera grabadora para captar el paso del Espíritu no es como las grabadoras que utilizamos, por ejemplo, para grabar estas palabras.

Las palabras pueden quedar grabadas en una cinta, pero el Espíritu de Dios no queda registrado en ningún papel, en ninguna cinta, en ninguna imagen, en ningún cuadro. El Espíritu Santo sólo puede quedar grabado en el corazón de los que han sido amados y se convierten en amadores por el paso de ese mismo Espíritu.

Esto fue lo que sucedió. Por eso el evangelio de Juan nos cuenta cómo estaba el Corazón de Jesucristo al partir de esta tierra; y se conjugan en ese Corazón la alegría, la glorificación y la tristeza por la traición; en ese Corazón se reúnen la certeza y la victoria y la intercesión, para que esa victoria alcance a todos los creyentes, a todos nosotros los discípulos.

Son palabras que nos revelan, por decirlo de alguna forma, la intimidad de Dios, qué estaba sucediendo en Él cuando nos salvaba. Nunca podremos agradecer suficientemente al Señor que nos conceda eso precisamente: asomarnos a su mismo Corazón.

Con cuánta humildad y sencillez, pero sobre todo con cuánta caridad les habló Cristo para decir: "Sí, se van a entristecer, pero su tristeza se convertirá en alegría" San Juan 16,20; se van a entristecer, porque esta fuente de Espíritu, que es mi cuerpo, les decía Cristo, se aparta de ustedes".

Pero se van a alegrar porque habrá, en sus propios corazones y en sus propios cuerpos, porque habrá en su voz y en sus almas, una fuente nueva, y ese mismo Espíritu, que de dentro brota de mí, lo habrá en ustedes.

En cierto modo, el precio es mi partida, pero de esa partida depende también mi llegada de un nuevo modo a ustedes. Tengo que ir en el conocimiento exterior de ustedes para que puedan conocer cómo soy yo por dentro. Así les hablaba Cristo. Y por eso, mientras se despedía, estaba entrando de un nuevo modo a sus vidas.

Glorifiquemos a Dios por estos misterios y pidamos al Padre Celeste que nos dé la mística gracia del conocimiento de la intimidad de Jesucristo, del conocimiento de cómo es Él por dentro en su amor, en su unción, en su ofrenda al Padre, en su amor por la salvación de todos.

Así nos lo conceda el Señor por la gracia de esta Eucaristía.

Amén.