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Fecha: 19970505

Título: Agradecer a Dios el recorrido que hizo el Evangelio para llegar hasta nosotros

Original en audio: 4 min. 11 seg.


Este texto tan breve de los Hechos de los Apóstoles, es de lo más significativo y hermoso que nos encontramos en este libro. Se refiere precisamente al momento en el que el Evangelio llega a Europa. Filipos, que es la primera ciudad de Europa que fue evangelizada, y es significativo que lo haya sido a través de las mujeres.

Jesús confió la noticia de la Resurrección, en primer lugar, a unas mujeres. Y la acogida que ellas dieron a esta Palabra fue la que puso en movimiento a los Apóstoles, que por sí mismos no podían sino lamentar la pérdida y el fracaso al que se veían abocados por la Cruz de Cristo.

Pues bien, así como fueron las mujeres las primeras que anunciaron el Evangelio en esta tierra, también fueron mujeres las primeras que acogieron la Palabra de Dios en Europa, concretamente, se recuerda el nombre de esta señora, Lidia, que adoraba al Dios verdadero y que acogió la palabra de Pablo, que se bautizó con toda su familia.

Esta es una segunda razón por la que es tan importante este texto. El sentido de la palabra familia en los antiguos romanos y griegos era todavía más amplio de lo que es ya en nuestros días.

Nosotros, cuando decimos familia, nos referimos, desde luego, pues al papá, a la mamá y a los hermanos; los romanos y los griegos, cuando decían familia, incluían no sólo a estas personas, sino a todos los que vivían en la misma casa, hasta llamar familia, por ejemplo, a toda la servidumbre, a los esclavos, o a lo que llamamos empleados o trabajadores que tuvieran. Todo eso era su familia.

Por eso cuando se dice aquí que, "Lidia se bautizó con toda su familia" Hechos de los Apóstoles 16,15, hemos de suponer que realmente ese sacramento del Bautismo lo recibieron todos los que pertenecían a la casa de ella. Este es un texto importante para descubrir la praxis de los griegos sobre el Bautismo y, especialmente, el Bautismo de niños.

Podemos suponer, efectivamente, en este y en otros textos como los que los que van a aparecer en esta semana en los Hechos de los Apóstoles, que había niños en esa familia y que estos niños fueron bautizados.

De la misma manera que nosotros no le preguntamos a un niño si quiere hablar en griego, o en latín, o en español, o en francés, ni decimos: "Bueno, entonces no le hablemos nada, para esperar que a los quince años escoja qué lengua es la que quiere hablar, así tampoco en las familias se comunica una fe y no se comunica otra.

El niño griego acompañaba al papá a ofrecer los sacrificios a los ídolos; el niño romano acompañaba y presenciaba los sacrificios idolátricos; el niño cristiano, desde el principio descubre que hay un amor grande y recibe el Bautismo. Este texto, entonces, que hemos escuchado, es también importante por esa razón.

Me llega al alma esta Palabra de Dios porque nospermite seguir como el camino del Evangelio. Las grandes estaciones ¿cuáles han sido? Primero, Jerusalén; luego el Asia Menor, en todas estas comunidades que se hacen en Listra, Derbe, Iconio, etc., y luego un salto más a Filipos; el suguiente salto definitivo será al centro del Imperio Romano, a Roma misma, para desde ahí difundirse por todo el Mediterráneo.

Bien pronto, entre esos creyentes que acogueron el Evangelio predicado por Roma, habrá españoles, y las colonias cristianas de las más antiguas son españolas; y desde España a nuestra tierra.

Es hermoso mirar en la mente una y otra vez ese recorrido del Evangelio y agradecer a Dios que haya recorrido tantos kilómetros, tantos siglos y tantas culturas hasta llegar a nosotros.