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Fecha:19980516
Titulo: El Espiritu Santo es nuestra guia
Original en audio: 7 min. 17 seg.
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra el cumplimiento de la palabra de Jesucristo. Jesús había dicho a sus Apóstoles que fueran a predicar el Evangelio hasta los confines de la tierra, y este libro nos muestra cómo hasta los confines de la tierra se propagó el Evangelio de Cristo.
Cuando uno va a decir en español de un lugar que esta muy lejos, dice la Patagonia o dice la Cochinchina y vemos que la Patagonia es un lugar que existe en Argentina y la Cochinchina también existe en el sureste de Asia. Algo parecido era lo que sucedía en tiempos de Jesús. ¿Qué era lo que ellos entendían cuando se decía "los confines"?
Estos israelitas que vivían en un pedazo de tierra de Palestina, entendían por confines, cuando ya se ve la tierra de paganos, cuando ya se llegaba a Roma, hasta España incluso, esa era la Conchinchina de ellos, esa era la Patagonia de ellos, y los Hechos de los Apóstoles nos muestra cómo hasta esa distancia llegó el Evangelio.
Por eso, este libro de los Hechos de los Apóstoles, que hemos venido leyendo en este tiempo de Pascua, termina cuando Pablo ya puede predicar en Roma, porque llegar a Roma y poder predicar Pablo, era como mostrar que lo que dijo Jesús se cumplió, es decir, hasta la Patagonia, hasta el último extremo, hasta allá llegó el Evangelio.
Pero en cierto modo, los Hechos de los Apóstoles es un libro incompleto, es un libro que la Iglesia va completando página a página a medida que el Evangelio va ganando nuevos corazones, a medida que vamos llegando a nuevas culturas, a otros países; a medida que el Nombre de Jesucristo se va pronunciando en las más diversas lenguas.
A medida que Él mismo, digno de alabanza, se levanta en todas las partes de la tierra glorificando a Dios por las misericordias que nos ha dado en Jesucristo, y por eso este libro es profundamente inspirador, porque es un libro en el que uno resulta también implicado.
Por cierto, los Hechos de los Apóstoles, en la parte que es obra de San Lucas, tiene una característica literaria. En los textos más extensos Lucas escribe como si fuera un narrador externo, pero hay algunas partes en las que él se involucra dentro del relato.
Por ejemplo, dice al comienzo de la lectura de hoy, "En aquellos días Pablo fue a Derbe y luego a Listra" Hechos de los Apóstoles 16,1, y sigue contando: "Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia, dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade" Hechos de los Apóstoles 16,6-8.
"Pablo tuvo una visión, inmediatamente después de la visión intentamos...." Hechos de los Apóstoles 16,10, estos trozos en los que Lucas se hace partícipe dentro del relato son llamados por los exégetas "Los Pasajes Nosotros", es decir, son los pasajes en los que Lucas fue testigo presencial de lo que estaba aconteciendo.
Y esto es un mensaje para el cristiano, uno no puede hablar siempre de lo que le pasó a otros, en la propagación del Evangelio no se puede decir simplemente: "Y entonces pasó...., y el otro hizo...., y a mí me contaron....", no. Hay un momento en que la propagación del Evangelio debe convertirse en "nosotros": "Y entonces también yo salí, entonces yo hablé, entonces ahí yo dí un testimonio".
En resumen, hemos dicho dos cosas: que los Hechos de los Apóstoles son el cumplimiento de la palabra de Cristo y que esa palabra no ha terminado de cumplirse. En ese sentido, también estamos involucrados en este texto, y por consiguiente, en algún momento tenemos que aprender a decir "nosotros", uno no puede hablar sólo de los demás.
Una última enseñanza que quiero compartir con ustedes, es sobre esa guía del Espíritu Santo. El Espíritu les impidió predicar en cierta parte, les dijo: "Aquí no, vayan allá, sigan a esta parte", a través de sueños, visiones, profecías, inspiraciones, incluso diálogos y deliberaciones entre ellos.
El gran protagonista, el alma de la Iglesia, el que va dirigiendo el proceso de evangelización en toda la tierra y en todo los siglos es el Espíritu Santo, es Él el que va diciendo cuáles son los pasos, ahora, aquí, con estas personas.
Entonces, hay que saber obedecer al Espíritu, no siempre es la hora de predicarle a una determinada persona, Él nos guía para saber cuándo se habla, cuándo se calla, cuándo hay que orar, cuándo hay que dejar las preferencias personales, cuándo hay que decir: "Ahora sí llegó el momento en el que hay que implicarse y pronunciar el nombre de Cristo".
De otro lado, el acontecimiento que viene, que está muy cerca del pasaje que hemos escuchado hoy, es la llegada del Evangelio a Europa, porque hasta ahora los hechos han ocurrido en ciudades de Asia.
El Evangelio llegó a Europa a través de lo que era Macedonia en esa época, en el norte de Grecia, a través de la ciudad de Filippos, donde Pablo tuvo la dicha de ayudar a constituir una comunidad que fue muy querida para el, entonces tenemos que prepararnos porque la próxima semana vamos a escuchar cómo llegó el Evangelio a Europa.
Con la bondad de Dios, que nos concede celebrar esta Eucaristía, se infunda en nosotros ese Espíritu Santo y nos haga obedientes, porque Él es el Artista, Él es el gran Director de esta sinfonía, en la que vamos todos aprendiendo a proclamar la obra de Dios manifiesta en Jesucristo.