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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19980513

Título: "Yo soy la verdadera vid, permaneced en mi"

Original en audio: 29 min. 46 seg.


La imagen de la vid aparece varias veces en el Antiguo Testamento, sobre todo es el Profeta Isaías quien tiene un cántico de la vid, un cántico a la viña del Señor, y esa viña del Señor es la casa de Israel, es el pueblo de Dios.

Pero esa viña de la que habla el Profeta Isaías es una viña que no dio fruto, es una viña en la que Dios, como labrador, se esforzó mucho y sin embargo no dio fruto.

Y hay una pregunta terrible que queda en ese cántico del profeta Isaías, pregunta el profeta, dándole su voz a Dios: “¿Qué más se puede hacer a mi viña? Si la cuidé, si cavé el lagar, si hice el cercado, si aboné, ¿que más podía hacer yo por mi viña? ¿Y qué esperaba yo de mi viña? Que diera frutas, que diera uvas y sin embargo, ha dado agraces. Uvas frustradas y amargas y vino de amargura" Isaías 5,4. Esta queja la dice Dios por boca del profeta Isaías.

Luego, nos encontramos el Salmo 80, en el que es ese pueblo el que se mira a sí mismo como una viña, y se lamenta de su propia culpa, ahí se duele de su pecado, y se queja delante de Dios suplicando su presencia y le dice: "La han talado, han talado tu viña, Señor, y han prendido fuego, ven a visitar tu viña" Salmo 80,15-17.

Una viña arrasada por el enemigo, una viña destruida, espejo de la desolación que deja Satanás cuando arrasa, cuando destruye, cuando se ensaña en un alma, en una familia, en una comunidad, en un pueblo, porque efectivamente, la expresión es esa: "se ensaña", "la han talado y le han prendido fuego" Salmo 80,17.

Y por eso el pueblo suplica con estas palabras: "Señor, ven a visitar tu viña" Salmo 80,15; también hay ese pueblo de Israel que se mira como la viña de Dios, pero como una viña que no puede dar fruto, porque está arrasada, porque está maltrecha, podríamos decir, porque no tiene recursos en sí misma, porque no puede rehacerse a sí misma.

Esta imagen de la viña arrasada, esta imagen de la vid desolada, esta imagen de las uvas frustradas y amargas, esta es la imagen perfecta de lo que hace el pecado en nuestra vida, y una viña que no sirve para otra cosa sino para dar uvas, si se frustran las uvas, se frustra todo.

La madera de la vid no sirve para otra cosa, no sirve sino para llevar la sabia que luego se vuelve dulzura de vino; la amargura de vinagre, la madera de la vid no sirve para hacer casas, casi ni siquiera sirve para echarla a arder, no sirve para nada.

Esta es la imagen de la vida destruida, en castellano, vid y vida están muy próximo en el sonido pues la vida destruida es como la vid destruida, arrasada, que no sirve ni para madera, que se convierte en rastrojo y cuyo destino sólo puede ser el fuego. Frente a esa viña, frente a esa imagen de la viña desolada, hoy tenemos una nueva vid, una vid verdadera.

Dice el Señor Jesús: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador" San Juan 15,2, la comparación no puede ser más clara.

Jesucristo es como el representante del pueblo de Israel, es como el embajador plenipotenciario, es como aquel que, ante Dios, está presentando los anhelos de la humanidad, pero al mismo tiempo es aquel que, ante la humanidad, está presentando las bondades de Dios.

Y esta imagen de la vid nos habla maravillosamente de qué hace y cómo obra Dios, Él es la Vid verdadera y con esto nos está diciendo que el plan que Dios tenía para su pueblo desde antiguo, ese plan que no pudo realizar el pueblo de Israel, porque no cumplió la alianza, porque no vivió el pacto, porque se comprometió y no cumplió, porque prometió y no cumplió, eso que no pudo hacer el pueblo, Uno de entre el pueblo, Uno tomado del pueblo, Jesucristo, lo ha realizado en Él.

El trabajo de Dios no fue estéril en Él, el cuidado de Dios no fue estéril, en Él el amor de Dios dio fruto, y por eso nosotros, unidos a Él, nos volvemos fecundos y damos frutos, así como separados de Él perdemos nuestro propio ser, nos disolvemos y nos reducimos a la nada.

Dice el Señor Jesucristo: "Sin mí nada podéis hacer" San Juan 15,5, esta expresión es elocuente porque presenta la total frustración de una vida sin Dios, claro, alguien podría decir: "No, pero es que sin Dios todavía se pueden hacer muchas cosas", es más, parece que nuestro mundo estuviera apostando a ver cuánto se puede hacer sin Dios.

Parece que sin Dios se pueden construir sistemas filosóficos, industrias poderosas, tratados de libre comercio, lugares paradisíacos, parece que se puede hacer mucho sin Cristo.

Pero eso mucho, esa tarima, esa torre de Babel a la que se quiere subir la humanidad y en la que también nos hemos subidos nosotros por nuestro orgullo, por nuestra soberbia, esa tarima, esa torre en la que nos subimos, realmente ¿para quién es? ¿Qué produce? ¿Qué fruto trae? ¿Cuál es su desenlace?

Y por eso Jesucristo llama nada a la vida que no está unida a la oferta de amor que Él nos trae, sí, sin Cristo se pueden hacer muchas cosas, desde luego, ¿pero cuál es el desenlace, el final de esas cosas?

Porque así como la pompas de jabón no resultan apreciables, porque aunque sean bellas son efímeras, así también la obras que se hacen sin Dios son como pompas de jabón, adornan con su belleza, impresionan por su número y desaparecen con rapidez.

Jesús, entonces, nos invita a unirnos con Él para ser fecundos, nos invita a permanecer en Él para ser verdaderamente fecundos y nos cuenta cuál es la vida de los sarmientos que están unidos a esa vid verdadera que es Él. Mira lo que dice: "El sarmiento que no da fruto, la rama que no da fruto es arrancada y la que da fruto es segada" San Juan 15,2; el Padre celestial es el viñador, y este viñador, este labrador, a unas ramas las arranca y a otras la poda.

Yo no puedo dejar de destacar que arrancar y podar se parecen mucho, fíjate como ahí ninguna rama queda tranquila, unas son arrancadas y otras podadas y podar se parece a arrancar, ahí no queda rama tranquila.

Esto es lo que en otros lugares dice Cristo con la expresión: "Voy a juzgar este mundo" San Juan 5,22,San Juan 5,27, San Mateo 11,20-24. Cristo es Juez de este mundo, esto quiere decir que nadie queda en su puesto.

Hay algunas dinámicas que se hacen en convivencias, en las que, por ejemplo, se les pide a las personas que cambien de puesto, pues así es Cristo, Cristo a nadie deja tranquilo, a unos los arranca y a otros los poda; y podar, ser podado se parece bastante a ser arrancado.

Esta es la parte que tal vez puede tocarnos más directamente a nosotros, Cristo va a hacer contigo, si tú quieres, una operación, que se parece mucho a ser arrancado; Cristo te va a podar, y la poda que hace Jesucristo, la poda que hace propiamente el Padre celestial, Dios nuestro Padre, te va a quitar cosas.

Vamos a atender este mensaje, porque uno no lo quiere atender, es aburrido, es incómodo. Cristo el Señor, que es la Vid, y tú el sarmiento; el Padre celestial, que es el labrador, te va a quitar cosas, no se puede podar dejando todas las hojas en su sitio.

Jesús no dijo que el Padre celestial, el viñador, a las ramas malas las arranca y a las buenas las acaricia, así como hacen algunas señoras que le hablan a las plantas. A mí me siempre me ha dado idea de soledad, yo digo que si hablaran con algún pobre o con algún necesitado, lo que sea....

Entonces, hablan con las plantas, las limpian, les echan aceitico, en fin. Jesucristo no dijo que a los sarmientos malos los arranca y a los sarmientos buenos les echa aceitico para que brillen, no. Dice: "Los poda" San Juan 15,2; y los poda quiere decir que les va a arrancar cosas.

Si uno mira una rama, si uno se pone en la situación de la pobre rama, para la rama todas las hojas son igualmente importantes, todas sus hojas son bellas, todas sus hojas son sus hojas, son las suyas y probablemente a todas las quiere.

Pero el Padre Celestial sabe a cuál hoja toca quitar y a cuál hoja le toca dejar, y esta es la parte donde dejamos el ámbito de la magia y entramos en el ámbito de la fe, porque el ámbito de la magia es que se cumpla mi voluntad, y el ámbito de la fe es que yo cumpla la voluntad de Dios.

Mientras uno está en el ámbito de la magia uno quiere que todas las hojas de uno florezcan, que ningún proyecto se le malogre, que nada le falle, que todo salga como uno lo ha pensado y por eso cree que la sabia, la sabia ¿cuál es? La sabia es el Espíritu Santo, es la vida que mana, que está dentro del Cuerpo de Cristo.

Por eso la persona quiere que el Espíritu Santo, que el Espíritu de Dios le bendiga todos sus proyectos, todas sus hojas, todas sus flores, todas sus uvas y que todo se conserve, esa es la magia: que todo me salga bien y que Dios esté al servicio de mis proyectos, esa es la magia.

El Espíritu Santo no bendice todos tus proyectos, no le gustan todas tus ideas; el Espíritu Santo no aprueba todos tus afectos; el Espíritu Santo quisiera hacer una escogencia entre tus amigos; el Espíritu Santo no está de acuerdo con la manera cómo distribuyes tu horario; al Espíritu Santo, quizá, no le gusta tu manera de descansar, y algunas otras cosas.

Y el Espíritu Santo, que es la vida de este sarmiento, está de acuerdo con este labrador, que es el Padre Celestial.

Mira este movimiento Trinitario: el Padre es el labrador, Cristo es la vid; y el Espíritu Santo es la sabia; la sabia va por dentro; el Padre va por fuera; y la vid es cuidada por fuera y alimentada por dentro; esa imagen, que es tan bella, tiene que dar un compromiso fuerte para ti, ¿por qué?

Porque fíjate, cuando una mata se va dañando, la sabia deja de circular ahí; cuando una hoja se daña, cuando no da fruto, cuando está seca, cuando es estéril deja de circular la sabia por ahí, el Espíritu Santo se retira de ahí y no bendice esa idea, ese proyecto, no alimenta eso, y entonces eso se seca.

¡Es que las imágenes de Cristo son maravillosas! Y el Padre Celestial dice: "Está para fuera", ¿y qué siente la rama? "¿Por qué mi Dios me quitó, y por qué no me salió esto que era bueno y santo, si lo único que le pido a la vida es esto y esto?"

Si usted hiciera la lista de qué es lo único que le pide a la vida y empezara a sumar, uno sabe el tamaño de esa lista cuando se descompleta y se descompleta cuando algo funciona mal.

A uno, por ejemplo, el cuerpo le funciona perfectamente y uno no sabe que la salud del cuerpo es parte de la vida de uno, uno no sabe eso; pero cuando le falla el cuerpo, cuando uno no puede caminar, cuando se le complica y le duele, entonces dice: "Mire, lo único que le pido a Dios es que me sane la rodillita".

¡Sí, lo único, aténgase a que sea lo único! ¡Lo único que le pide a Dios es que usted sea Dios y que Dios le obedezca a usted, eso es lo único que le pide a Dios! Y por eso Dios dice: "Este jueguito se acabó". Ese jueguito, que todo lo suyo tiene que ser bendecido, que todas sus ideas tienen que funcionar, ¡a otro con ese cuento!

De manera que la sabia interior se retira y el labrador quita la hoja, quita la rama, la poda, la limpia, por eso, ¿cuál ha de ser la actitud del cristiano? Pues nosotros tenemos que saber que el problema del sarmiento no es con la vid, el problema del sarmiento es con la sabia o con el labrador, es decir, o con el Espíritu Santo o con el Padre.

Mira, Cristo es tan atrayente, es un amigazo, es tan espectacular, es tan sensacional, es tan comprensivo, que uno con Cristo qué problemas va a tener, si Cristo es maravilloso, Cristo sana, Cristo enseña, Cristo es hermoso, que uno, con Cristo, ¡qué problemas va a tener!

¿Cómo no amar a alguien que dice: "Vengan a mí lo cansados y yo les daré descanso"? San Mateo 11,28; uno, con Cristo, no tiene problema, los problemas de uno son problemas con el Padre celestial y con el Espíritu Santo.

Cuando uno empieza a sentir que el Espíritu Santo deja, seca una parte de la vida de uno, y uno siente que se le está muriendo una parte de la vida de uno, y uno a fuerza quiere que las cosas se le den; o cuando el labrador, cuando el Padre Celestial dice: "Tal vez tú no te has dado cuenta, pero esta y estas hojas ya están secas”.

Y uno no se había dado cuenta, y cuando apenas siente que le están quitando las hojas dice: "Pero esto me duele, y, ¿por qué Dios me ha hecho esto, si yo no le hecho nada?"

Efectivamente, como diría Cristo: "Por tus palabras te condenas" San Mateo 12,37, ese es el problema, que no has hecho nada por la voluntad de Dios, es que todo lo has hecho para tu voluntad, todo lo has hecho pensando en ti, y el labrador tiene que quitar cosas.

¿Cuál ha de ser entonces la actitud del cristiano? El cristiano se sabe unido a Jesucristo, cumple el mandato que hemos escuchado en el evangelio de hoy: "Permanece en Cristo" San Juan 15,4, ese es el cristiano, pero a la luz de este evangelio tiene que estar dispuesto a dos cosas que son duras, pero que hacen madurar.

Primera: ramas que estén a tu lado pueden ser arrancadas. Yo creo que donde más se vive esto es en una comunidad religiosa.

Ustedes comprenderán que en una fecha como hoy, uno recuerda a muchos compañeros que estuvieron con uno en otras fechas, uno se acuerda de esos compañeros, y yo puedo decir que tuve muy buenos amigos, pero se fueron; yo podría decir aquí de pronto nombres, un compañero de noviciado, con el que fuimos excelentes amigos, una persona que aprecié y admiré mucho, como a otras tantas personas, pues se retiró, se fue.

Luego, otro compañero con el que nos unía una historia, porque él había crecido muy a la vera de la Renovación Carismática, y yo le debo tanto a la Renovación Carismática, con él teníamos como un cierto "click", una cierta empatía con este otro amigo, y también se retiró.

Luego, con otro compañero que nos entendíamos muy bien en asuntos de estudio y en asuntos y de organización de la vida del convento y de otras muchas cosas, también se retiró.

Y otro compañero, con unas ideas tan claras, me parecía a mí, sobre la misión intelectual de la predicación de la comunidad y todo el mundo universitario y una cantidad de cosas, y yo tuve deliciosos coloquios con ese hermano, y se retiró.

Bueno, he llegado a la conclusión de que o yo tengo muy mala espalda o debo irme haciendo a la idea de que yo no debo tener muchos amigos, porque la lista no es corta.

Y en una época yo llegue a hacerme más o menos popular en ciertas comunidades religiosas femeninas y les gustaba que yo fuera, que diera charlas, por ejemplo, a las novicias, y un poquito de confesión, dirección espiritual, todo aquello. Pero entonces fueron observando allá que la que entrara en dirección espiritual con Fray Nelson, "para fuera".

Si hay alguien que tiene mala fama como director espiritual, no les extrañe, yo. Créanme que no me he hecho propaganda como director espiritual en ningún caso, porque tengo bien claro mis fracasos.

Entonces, a mí me ha ido muy mal en la dirección espiritual, eso es así, especialmente con las religiosas, casi cualquier hermana que viene a una dirección espiritual, yo trato y hago como lo posible y miro qué será lo mejor que le digo a esta hermana, cómo oro por ella, qué hago, y cuando ya tengo la formula, "se retiró".

"Se tarda mucho, Padre, se demora mucho en encontrar la fórmula", yo creo que sí; yo, por eso, no me hago propaganda como director espiritual.

Pero mi historia, ¿a qué viene? A que uno tiene que estar dispuesto a que algunas personas se retiren de mi camino, a que algunas ramas serán arrancadas, y eso es duro.

Es ideal, desde luego, que por ejemplo, por dar otro caso, el matrimonio, es ideal que sea el matrimonio el que camine con ese ritmo, que vaya con ese ritmo, que vayan juntos, pero muchas veces no sucede así.

Pero eso no significa que haya que disolver esos matrimonios, significa que la Iglesia va adquiriendo un caminadito cojo y el hogar va adquiriendo un caminadito cojo, porque nuestras heridas hieren a la Iglesia y nuestras deficiencias la hacen débil, de modo, pues, que uno tiene que estar preparado para eso. Efectivamente, muchas personas a nuestro lado se van a retirar.

Ese salmo que nos gusta tanto, el Salmo 91, la Iglesia lo reza en las completas del día domingo y dice: “Aunque caigan mil a tu izquierda y diez mil a tu derecha" Salmo 91,7; hay mucha gente que va a caer, se condenarán no se condenarán, eso le toca a Dios, a mí no me toca resolver eso.

Pero yo he visto caer, literalmente, caer y rodar por tierra vocaciones religiosas tan interesantes; he visto unos escándalos tan dolorosos, tan terribles de amigos sacerdotes; he visto problemas y he visto desmoronarse comunidades religiosas enteras.

He visto matrimonios de amigos míos irse a pique. Mucha gente va a caer, y por eso nosotros tenemos que disponernos con un cierto coraje como cristianos a que, tal vez, el que esté a nuestro lado, tal vez va a caer.

Esto significa dos cosas: que hay que ser solidarios, que hay que procurar al máximo la ayuda, pero hay que saber que nosotros no somos Dios y que nosotros no podemos vivir la vida ni la vocación de nadie; nosotros no somos Dios.

Esta parte es dura, pero yo creo que hay que decirla abiertamente, por favor, el Evangelio de Jesucristo no es un multinivel, no es un juego en la pirámide, en donde cada vez, cada vez más y más gente se integrará, y luego todos juntos, ya siendo felices, "creceremos, nos multiplicaremos, nos expandiremos".

Esa no es la Iglesia, esa no es la Orden Dominicana, esa no es Kejaritomene, eso no es el estilo de Dios. Dios tiene otro estilito, que uno a veces ni se lo entiende, otro estilo raro, como que las cosas a veces florecen y crecen y entonces ya uno dice: "Ahora sí florecieron", y de pronto resulta que todas eran flores artificiales, y un día Dios las quita a todas.

Y entonces un día uno dice: "-¿Y el florero?" "-Dirás el chamizo, ¿te refieres al chamizo?" "-No, era un florero". "Sí, aquí teníamos una comunidad espectacular, sí, aquí estaba, y la gente tenía carismas...." "-Al suelo todo, era mentira, era un juego de componendas humanas".

¿Ustedes no creen que eso se nos entra en las comunidades religiosas? ¿Ustedes no creen que esas componendas y alianzas humanas hayan asomado ya hace rato en kejaritomene? ¿Ustedes creen que no? ¿Ustedes creen que uno no se da cuenta de la cantidad de gente que empieza a hacer política con uno: "A ver, cómo jugamos, a ver, si somos amigos, a ver, si estamos en la jugada"? ¡Paja, mentira, eso se cae! Un vendaval, y todas esas hojas se van.

¿Cuál es la verdad de esto que estamos celebrando? ¿Cuál es la verdad del afecto, de la amistad de ustedes? Eso lo sabe Dios, Él no lo podemos decir.

Y, por favor, que nadie tome el lugar de Dios para decir: "Yo sí decía que fulanita y zutanito son grandes hipócritas, en cambio, nosotros, que somos la fuerza renovadora, que junto a Fray Nelson procuraremos, intentaremos..."

No vengan con esas historias, que a mí esas cosas me suenan a la voz del Apóstol Pedro "Si, Señor, aunque todos te dejaran me haría matar por ti" San Juan 13,37.

¿De dónde han salido los peores chismes en contra de mí? Chismes asquerosos, chismes ridículos, chismes de mentes retorcidas, de gente que estuvo en Misa, y de pronto vuelva un día de estos, y hay algunos que se han ido y han vuelto, gente que oyó cursos.

Entonces, el cristiano tiene que ser una persona que no se fíe demasiado, porque en el momento menos pensado, va uno a decir como el "Llanero Solitario" cuando estuvo allá, los tenían rodeados los cherokee, y dijo el "Llanero Solitario" al toro bueno: "¿Ahora qué hacemos aquí rodeados?" Dijo el cherokee.

Y dice Toro Sentado: "¡Cómo, que qué hacemos, Cara Pálida, desgraciado!". Así le pasa a uno a cada rato en este cuento, dice uno no, los grandes amigos, la gente fiel, los que van a estar en la duras y las maduras, ¡y al suelo!

Entonces uno tiene que saber que si Jesús es la Vid, y uno tiene que saber que si el Padre Celestial arranca sarmientos, uno tiene que saber que uno está en Cristo y permanece en Cristo.

Jesucristo nos dijo: “Permaneced en la vid” San Juan 15,4, no dijo: "Permaneced en la alianza, quedad bien con todo el mundo, procurad no cometer errores", Jesús no dijo eso.

Jesús dijo: "Permaneced en mí, permaneced en la vid" San Juan 15,4, una y otra vez en la vid, y por eso Cristo, que era desbaratado para hablar, decía, mira: "Hay muchos primeros que serán últimos y hay muchos últimos que serán primeros" San Mateo 20,16.