P035009a
Fecha: 20120427
Título: Invitacion para esta Pascua: Dejemonos invadir por el poder del amor de Jesucristo
Original en audio: 4 min. 56 seg.
Es Pascua y la Iglesia nos ha invitado durante esta semana a reflexionar en el capítulo sexto de San Juan. Multiplicación de los panes, ¿qué tiene que ver la multiplicación de los panes con la Pascua? Tiene que ver por la abundancia de vida que Cristo trae; tiene que ver, sobre todo, porque Él mismo es el Pan Vivo; y, sobre todo, tiene que ver porque el Pan vivo es el que da vida, es el Pan vivo y vivificante.
Yo creo que conviene recordar aquí lo que hemos dicho en otra ocasión. Cuando se habla de un Pan Vivo, es en contraste con los panes muertos. Porque los panes que comemos están muertos, y si no, los matamos nosotros, porque comer es quitar la vida. Nosotros quitamos vida para tener vida, esa es la cruel pero real situación de alimentarse.
Y como también hemos dicho en otra oportunidad, de esto no se salvan los vegetarianos. Los vegetarianos a veces dicen: "Estás comiendo vaca muerta", "estás comiendo pollo muerto", pero es que si ese grano de trigo, que sirvió para hacer tu pan, tú no te lo hubieras comido, señor vegetariano, pues ese grano de trigo hubiera servido para producir más trigo. Así que tú acabaste con el trigo por estar alimentándote.
Tú, como vegetariano, suprimiste la vida del trigo para tener vida tú. Y creo que la única solución sería comer piedras y respirar mucho porque no hay solución con los vegetales ni con los animales.
Nosotros nos alimentamos quitando vida, pero ahora Jesús dice que Él es el Pan Vivo". El Pan Vivo es el pan que llega vivo a nosotros. San Agustín lo aplicó de un modo tan hermoso. Él dijo: "En lugar de lo que sucede con otros alimentos, que cuando nosotros los ingerimos los volvemos parte de nuestro ser,en la Eucaristía, cuando nosotros comemos a Cristo, Él nos vuelve parte de su ser". Y también le dijo Dios a Santa Catalina de Siena que cuando uno comulga, cuando uno recibe la Eucaristía, recibe a Cristo vivo dentro de uno.
Cristo no se muere por llegar a nosotros, Cristo no se muere porque da vida; muy al contrario, nos explica San Pablo, "la muerte no tiene poder sobre él" Carta a los Romanos 6,9, lo cual significa que cuando Cristo llega a nosotros, y cuando Cristo llega vivo a nosotros, pues llega dando vida y permaneciendo vivo, y esa vida de Cristo en nosotros es la que hace que nosotros seamos cristianos.
Por eso también decía el Obispo San Cipriano que teníamos que comer el precio de nuestra redención; para no depreciarnos, para no perder el precio que tenemos, tenemos que comernos el precio de nuestra redención.
Así que este Pan Vivo que nos ha dado Cristo, este Pan Vivo que es el mismo Cristo, es el que conserva el valor en cada uno de nosotros.
Por supuesto, estas preciosas enseñanzas, estas maravillosas enseñanzas, no son de fácil aceptación; ya vemos, al término de este capítulo sexto de San juan, que algunos de los que eran discípulos de Cristo se echaron atrás, ya no pudieron seguir con Él, porque no entendieron que todo Cristo era don; su carne, su sangre, su vida, su tiempo, su Santísima Madre, su Espíritu, su Padre, todo en cristo se ha vuelto don.
Esto no lo entendía la gente, y no lo entendía porque uno siempre quiere tener un espacio, un espacio que sea radicalmente de uno, y la donación de Cristo significa que Él no tiene nada propio, y que ese modo de llegar a nosotros y de adueñarse de todo lo que nosotros somos por el poder de su amor, es como una invasión que resulta demasiado grande, demasiado fuerte.
Bueno, pues la invitación es a que en esta Pascua te dejes invadir así del amor, invadir así de Jesucristo, invadir así del poder de Dios. Si alguno le dijeron que no, tú le puedes decir que sí.