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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19960418

Título: ¡Soy del cielo!

Original en audio: 6 min. 3 seg.


Objetivo principal del tiempo pascual es ayudar a los cristianos a comprender las riquezas que se esconden en esa frase tan sencilla: "Cristo Resucitó", o también: "Dios resucitó a Cristo de entre los muertos".

Puede decirse que durante todo el tiempo pascual, la Iglesia está tratando de aprender qué significa esto, "Cristo resucitó". ¿Esto qué quiere decir?

Pues quiere decir que la muerte no tiene poder sobre Él, quiere decir que su muerte tiene entonces el carácter de un sacrificio que es expiatorio y propiciatorio, expiatorio de nuestros pecados, propiciatorio de la gracia.

Quiere decir, entonces, que el Espíritu puede ser ya comunicado a los creyentes; quiere decir que va a haber una comunidad de creyentes que será la Iglesia, quiere decir que hay unos sacramentos, y quiere decir, tal vez, cientos de cosas más que son las que vamos aprendiendo poco a poco a través de este tiempo pascual.

¿Cuál ha de ser la actitud del cristiano entonces durante estos días de Pascua? Debe mantenerse, el cristiano que quiera vivir con provecho la Pascua, debe mantenerse entonces con esa pregunta en la cabeza: "¿Bueno, ¿qué es al fin lo que quiere decir la resurrección de Cristo? ¿Qué significa eso para Él, qué significa eso para el mundo, qué significa en mi vida, qué significa en la Iglesia?"

"¿Qué es la resurrección del Señor?" Si uno se mantiene con esta pregunta, encuentra muchas respuestas porque las lecturas de Pascua, empezando por las de la Octava con los relatos de las apariciones y siguiendo con el evangelio según San Juan, del cual escucharemos abundantes fragmentos durante este tiempo de Pascua, las lecturas, digo, de este tiempo, están precisamente para eso.

Hoy, por ejemplo, el evangelio nos habla de la diferencia entre aquellos que son de la tierra y aquellos que son del cielo. Ya antes Jesús le había dicho a Nicodemo: “Hay que nacer de nuevo del agua y del Espíritu” San Juan 3,5, de modo, pues, que otra de las dimensiones de la resurrección es que es como una nueva creación.

¿Nosotros de dónde hemos salido? Pues del amor, bueno, y del deseo, del amor y del deseo de un hombre y una mujer, ¿sí? Eso sirve para explicar lo que nosotros somos.

Voy a hacer una comparación un poquito brusca: el sólo amor de un hombre no hubiera producido lo que yo soy, de manera que se necesitaba más; el sólo amor de una mujer, tampoco, se necesitaba más. Bueno y el sólo amor de un hombre y una mujer y su atracción, deseo y en fin, ¿eso explica mi vida?

Podríamos decir: "Mi vida según la carne sí, pero lo que soy yo como cristiano no se explica con eso, y eso es lo que nos dice el evangelio de Juan.

Así como en el plano puramente natural, el sólo amor de un hombre y el sólo amor de una mujer no explican mi vida, así, desde una visión integral de lo que yo soy, eso que yo soy, no puede ser explicado simplemente desde el amor y el deseo de hombre y mujer.

En mí hay un algo que sólo puede ser explicado con el amor que viene del cielo, y como eso decisivo es lo que marca el ritmo, y la pauta, y la dirección, y el sentido, y el desenlace de mi vida, el cristiano, si lo medita bien, debe decir: "Yo soy del cielo, he nacido del cielo, soy una nueva creación, soy una obra que no existía, una obra que no procede de los amores, de los intereses, de los negocios, de las concupiscencias, de las alianzas, de los compromisos de esta tierra"

"Soy del cielo, he nacido de un amor completamente gratuito de mi Padre Dios y ese amor se ha comunicado en el Espíritu Santo. Soy del cielo, y por eso puedo hablar realidades celestiales".

Meditemos en lo que esto significa. Frase que no digo para que ahora pensemos: "Bueno, y si soy del cielo, ¡imagínate cómo me tengo que portar!" No saquemos de primeras las consecuencias morales, saquemos de primeras las consecuencias para nuestra fe, para nuestra alegría, para nuestra alabanza, para nuestro amor.

"Soy del cielo, he nacido del amor eterno de Dios. Él quiso que yo existiera no sólo como criatura sujeta al pecado, sino como criatura destinada, llamada a compartir su misma vida.

"Soy del cielo".

¡Aleluya!