P021001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20040419

Título: La actualidad de la persecucion

Original en audio: 7 min. 33 seg.


Hermanos:

Es posible que nosotros, cuando leemos estos relatos de las persecuciones que sufrieron los Apóstoles, pensemos que todo eso ha quedado ya atrás, ha quedado en otras épocas.

En la mayor parte de nuestros países no se oye hablar de persecución religiosa, no andan metiendo gente a la cárcel porque es católica o por que fue a Misa o se confesó; esos no son motivos para encarcelar personas.

Sin embargo, podríamos equivocarnos si decimos que las persecuciones ya terminaron. Podríamos equivocarnos si tenemos en cuenta que en el solo siglo XX hubo miles de mártires, gente que murió muchas veces después de horrenda tortura por dar testimonio de su fe en Jesucristo; no está eso tan lejos.

En países como Albania Vietnam o China hasta hace poco tiempo, y no sabemos si incluso en estos momentos, hay gente que está padeciendo lo que se cuenta en la primera lectura, gente que ha estado en la cárcel y gente que ha sido privada de sus derechos simplemente porque cree en Jesucristo.

Pero a parte de esa persecución hay otros modos de persecución, hay otros modos de acoso, hay otros modos de marginación, y por eso yo creo que nosotros como creyentes tenemos que estar dispuestos a dar razón de nuestra fe, como dijera el Apóstol Pedro en su Primera Carta, invitando a todos a "tener buena conciencia y a ser capaces de dar razón de su esperanza" 1 Pedro 3,15-16.

¿Qué clase de persecuciones podemos encontrar hoy? Pues probablemente algo sabe de esto el Papa Juan Pablo II, que como recordamos, tuvo que recibir su formación sacerdotal en secreto, precisamente por la represión del régimen comunista en la Polonia de aquél tiempo.

Y es como un estribillo que tiene el Papa, especialmente en sus predicaciones, en sus discursos a los jóvenes, es como un estribillo que él tiene invitándolos a vivir en contravía, a caminar a contracorriente.

¿Qué indican estas expresiones, ir en contravía? Quiere decir que mucha gente, o que muchas otras personas, o que la corriente general del pensamiento va en la otra dirección. Cuando nos sentimos minoría. A veces puede ser por que la Iglesia se ha quedado atrás, se ha quedado rezagada en muchas cosas, y otras veces puede ser porque la corriente va en sentido contrario.

Valorar el matrimonio, valorar la familia, buscar la solidaridad real entre los pueblos, no creer que la injusticia política y económica que vemos hoy en el mundo y esa distribución tan desigual entre las riquezas y los recursos, no creer que eso tiene la última palabra entre los pueblos, eso es ir en contravía.

Proponer caminos de diálogo cuando lo más sencillo es destruir al otro y aplastarlo, eso es ir en contravía. Proponer el valor de la pureza, cuando el libertinaje y toda serie de experiencias íntimas y sexuales parecen la norma, eso es ir en contravía.

Pero tenemos que aprender de la primera lectura también que no es posible soportar la persecución sin oración.

Aquellos Apóstoles, sabiéndose perseguidos, no se consideraron de afrontarlo todo con sus solas fuerzas, ni confiaron únicamente en el apoyo, en la solidaridad, en el cariño que les pudieran tener los otros cristianos.

Se reunieron los que habían pasado por la persecución y los que podían pasar por la persecución, todos se reunieron y juntos invocaron a Dios y descubrieron que eso ya estaba predicho en la Escritura.

Y descubrieron también, entonces, que eso estaba en el plan de Dios, y descubrieron que el plan de Dios no termina en la hora triste, en la hora oscura de la persecución, sino que el plan de Dios va más allá, ese plan llega hasta el feliz desenlace que ya vimos en el gran mártir, en Jesucristo.

Así como el martirio de Cristo no terminó en el frío de la tumba, así también la persecución que sufren los cristianos no termina en la mala hora, sino termina en la gloria del cielo y se expresa también en el renacer, en el florecer, en el robustecerse de la Iglesia en esta tierra.

Y qué hermosa petición la que hacen en la primera lectura: "Concede a tus siervos anunciar tú Palabra con toda libertad" Hechos de los Apóstoles 4,29, no piden que cese el dolor, no piden que cese la tortura, no piden que cese la persecución.

Lo que están pidiendo es que a pesar de todo eso, que más allá de todo eso, que por encima de todo eso, "nosotros podamos expresar con valor, con audacia, con libertad tu Palabra, Señor" Hechos de los Apóstoles 4,29, y lo único que piden es: "Danos esa libertad, manifiesta tu poder".

¡Qué lindo! "Que aparezca tu poder, que sea tuya la gloria", y el poder que piden es el poder de curar.

Si el poder de la petulancia, de la altanería de este mundo es poder para desgarrar y poder para destrozar, el poder que pide el cristiano es el poder de sanar: "Danos poder para que se realicen curaciones".

¡Qué gran ejemplo para nosotros!

Estamos viviendo, y tal vez las cosas se pongan perores, estamos viviendo tiempos donde los cristianos somos y seremos perseguidos.

Hay que ir más allá, hay que dar un paso más, hay que ir a la oración, hay que encontrar en la palabra, la clave, hay que alimentarse en esa oración comunitaria cargada de fe y sentir cómo el Espíritu nos da fuerza para anunciar con libertad la Buena Noticia.