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Fecha: 20021129
Título: El diablo no esta suelto, esta amarrado
Original en audio: 14 min. 23 seg
Una pregunta difícil: ¿el diablo está suelto o está amarrado? Todo el mundo cree que está suelto, aquí todos creen que está suelto. Pero, ¿al diablo le gusta que se predique el Evangelio? Y fíjese que podemos predicar el Evangelio; ¿al diablo le gusta que la gente se arrepienta y se confiese? Pero hay gente que se arrepiente y se confiesa de los pecados; ¿al diablo le gusta la Misa? Pero fíjese que sí la celebramos.
Entonces, al fin, ¿el diablo está suelto o está amarrado? Y entonces, si él está suelto, ¿por qué nosotros podemos predicar el Evangelio? ¿Por qué la gente se arrepiente de los pecados? ¿Y por qué se puede celebrar la Misa y los demás sacramentos, si él está suelto?
Parece que estuviera amarrado. Yo pienso que es un error decir que el demonio está suelto; ese es un error. ¿Quién tiene más fuerza, el demonio o una persona humana? ¿Una persona tiene más fuerza que el diablo? ¿O el diablo tiene más fuerza que una persona?
Un Ángel tiene más fuerza que el diablo, porque así dijo la lectura. Pero yo no hablo de un Ángel, sino hablo de una persona. ¿Quién tiene más fuerza, un Ángel o una persona? Un Ángel tiene más fuerza, tiene más inteligencia, y el demonio es un Ángel, lo que pasa es que es un Ángel malo, un Ángel que se volvió malo; ése es el demonio.
Entonces, si el demonio es un Ángel malo, el demonio tiene más fuerza que nosotros; si el demonio estuviera suelto, nosotros no podríamos predicar el Evangelio; si el demonio estuviera suelto, nosotros no podríamos celebrar la Misa, la gente nunca se arrepentiría.
El demonio está amarrado, pero entonces uno dice: "Pero si el demonio está amarrado, ¿por qué pasan cosas malas? ¿Ustedes qué piensan? Porque el demonio no está suelto, si el demonio estuviera suelto, -el demonio no quiere a los niños-, el demonio acabaría con todos los niños. El demonio no quiere la vida, el demonio intenta es matar, la Biblia dice que el demonio es homicida, es a matar.
Entonces, el demonio no está suelto, el demonio está amarrado, pero si el demonio está amarrado, ¿por qué pasan tantas cosas? ¿Usted qué dice?
Hay una comparación que es bonita. Vamos a comparar al demonio con un perro, un perro rabioso, un perro pero rabiosos y malo, muy rabioso y muy malo, pero malísimo; pero estaba amarrado. Ahora yo le hago esta pregunta: Si el perro está amarrado con una cadena, y yo me paro lejos de la cadena, ¿el perro me puede hacer algo? ¿Qué me va a hacer el perro? Cuando me ve, ¿qué me hace el perro?
Ladra, me muestra los dientes, echa babaza, ¿pero me puede hacer daño? Para que me haga daño ¿qué tengo que hacer yo? Quitarle la cadena, ¿pero quién le quita la cadena a ese perro? Fíjese que fue un Ángel poderoso el que le puso la cadena al demonio; ése no es el ser humano el que le puede quitar la cadena la demonio, sino, ¿cómo es que ese perro rabioso nos hace daño? Si nos acercamos, si lo molestamos, ahí es cuando el demonio me hace daño; peor que todos lo perros rabioso es el demonio.
Entonces le voy a contar esto. ¿Qué nos queda como enseñanza hoy? Mire, que el diablo es poderoso, sí, no se le puede negar; que tiene poder, sí, y tiene inteligencia, tiene fuerza, eso no se lo negamos; es poderoso como un perro rabiosos, ¿quién se pondría a pelear con un perro rabiosos? Yo creo que ninguno de nosotros.
Un Ángel sí puede. Por eso dice la Sagrada Escritura, la lectura de hoy fíjese lo que dijo: "Yo vi un Ángel que bajaba del cielo, llevando la llave del abismo, y una cadena grande en la mano" Apocalipsis 20,1.
Un Ángel mandado por Dios sí puede pelear con el demonio; pero uno no tiene que pelear con el demonio, ¿entonces qué tiene que hacer uno con el demonio? No acercarse a él, eso es lo que hay que hacer.
No vuelvan a decir que el demonio está suelto, de eso tienen que corregirse. Si el demonio estuviera suelto, ustedes no estarían aquí, porque el demonio les tiene odio a ustedes y el demonio me tiene muchísimo odio a mí; el demonio tiene odio a la vida, tiene odio a los niños, tiene muchísimo odio a los sacerdotes.
El demonio no está suelto, si el demonio estuviera suelto entonces yo no podría predicar, si el demonio estuviera suelto yo no podría desenmascaralo, porque esto que estoy haciendo se llama desenmascarar, denunciar al demonio; el demonio no está suelto, está amarrado.
Pero nosotros, a veces, nos acercamos al peligro, nos acercamos al lugar donde está la cadena, y ahí es donde nos hace daño. Hay que evitar eso.
Pues es muy importante lo que el Espíritu Santo les ha mostrado a ustedes. El Espíritu Santo les ha mostrado que los Ángeles de Dios son más poderosos que el demonio, y el Espíritu Santo les ha mostrado también, que si nosotros nos acercamos al peligro, podemos caer en el peligro. Por eso hay que permanecer firmes en la gracia de Dios.
Vamos a seguir la celebración de la Misa. Pues preguntémosle, a mí ya se me olvidó, ¡porque ya hace tanto tiempo! ¿Cuál es el peligro de acercarse al demonio? ¿Cómo será eso, por ejemplo?
Allí donde hay un corazón rebelde, el diablo puede tentar. Porque el primer desobediente se llama el diablo; el Satanás fue el gran desobediente. ¿Sabe cuál era el lema del demonio? "Yo no voy a hacer caso, yo no voy a obedecer, nunca voy a obedecer".
Entonces es muy peligrosa la desobediencia; no quiere decir que uno se volvió un diablo porque desobedeció una vez, ¡tampoco! Pero sí quiere decir que si uno se acostumbra a ser desobediente, el demonio nos puede agarrar; ésa es una forma.
¿Qué otra cosa nos puede hacer el demonio? Así como el demonio está amarrado con una cadena, hay una cadena de amor que nos tiene agarrados a nosotros, pues esa cadena de amor se llama la oración. Mientras nosotros estemos agarrados, mientras estemos en los brazos de la oración, es muy difícil que nosotros caigamos en ese pedacito donde está el demonio; pero si nosotros nos soltamos de la oración, ahí sí tenemos fácilmente peligro.
¿Qué otros peligros corren los niños, y a veces se meten así en el pedazo o en los pedacitos del demonio? Son muchas las cosas que lamentablemente pueden hacer, ¿sabe cuál es muy peligrosa? La mentira, porque la Biblia dice, allá en la primera Carta de Juan, que el demonio es el primer mentiroso, él es el mentiroso desde el principio y es el padre de la mentira.
Una persona que se acostumbra a decir mentiras, tiene el grave peligro de que el demonio lo va a coger como alumno, le va a decir: "Venga, yo le enseño a decir mentiras".
Y hay otro, y este es el último que decimos hoy; hay otro que es muy grave y que se llama el odio. Porque el demonio, como ya dijimos, es el homicida, homicida es una palabra que quiere decir el que quiere matar hombres. El demonio es homicida, el demonio quiere la muerte.
Cuando una persona quiere que otra persona se muera, está convirtiéndose en una alumno del demonio; y yo no quiero que el demonio sea mi profesor, yo no quiero que el demonio me dé clases a mí; es muy peligroso el odio. Por eso hay que mantener los corazones libres del odio, libres de la mentira, libres de la rebeldía y cerca de la oración.
La grosería es una de las formas de impureza, la grosería es como tener la boca sucia. Los pensamientos sucios, la boca sucia, o las cosas sucias que hacemos, también son manera de darle espacio al demonio.
Por eso tenemos que guardarnos puros, porque el que no tiene los pensamientos puros, o el que no tiene la boca limpia, o el que no tiene el corazón puro, le está dando espacio al demonio. Pero si nosotros creemos en Jesús, si nosotros estamos unidos en la oración, si nosotros confiamos en Dios, ese perro malo no nos va a hacer daño.
Así que hagan el favor de repetir después de mí esta oración: "Jesús, tú nos has liberado del daño que quería hacernos un perro rabioso y maldito que se llama Satanás. Ayúdanos a orar siempre; guárdanos del pecado; no permitas que nos acerquemos al peligro donde está el demonio. Gracias por la fe que nos das, Jesús. Tuyos somos, Jesús, y tuyos queremos ser."
Amén.