O321002a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20021111

Título: La fe tiene poder para arrancar y tiene poder para plantar

Original en audio: 11 min. 7 seg.


Hermanos:

Aunque el Evangelio de hoy es breve, tiene distintos temas; podemos contar tres, por lo menos: el tema de los escándalos, el tema del perdón fraterno, y el tema de la fe. Tres cosas muy actuales.

Los escándalos, esta palabra viene del griego, y significa: “Aquello que hace tropezar” Un escándalo es un obstáculo en el camino, algo que impide, algo que cierra, algo que hace caer.

“Cuidado con los escándalos” Dice Cristo. Tema actual, porque estamos oyendo de escándalos, muchos de ellos horrendos, porque tienen que ver con sacerdotes y con niños.

Y cómo suenan de terribles las palabras de Cristo, cuando dice “Al que escandaliza uno de estos pequeños más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar” San Lucas 17,2.

Es actual el tema de los escándalos, pero no le quitemos actualidad al tema del perdón, porque no podemos utilizar las palabras de Cristo como una herramienta para nuestro deseo de castigo o de venganza.

Si son actuales los escándalos, tenemos que hacer actual también La Palabra del Señor sobre el perdón; el mismo Cristo que con todo realismo nos dice: “Es inevitable que sucedan escándalos” San Lucas 17,1. Es el Cristo que con toda caridad nos dice “Si tu hermano se arrepiente perdónalo” San Lucas 17,3.

Si admitimos la palabra de Cristo que dice: “Al que escandaliza, más le valdría que lo arrojasen al mar” San Lucas 17,2. Admitamos también la palabra de Cristo que dice “Si te ofende siete veces y siete veces te dice: lo siento, lo perdonarás” San Lucas 17,4.

No podemos separar al Cristo que denuncia el pecado con toda su fuerza, del Cristo que perdona el pecado con toda su gracia. No podemos separar a Jesús que nos muestra el rostro espantoso del mal, del Jesús que nos muestra toda la gracia, la fuerza que tiene Él para limpiar ese rostro, para embellecer, ese rostro para devolver la bondad y la belleza a nuestra vida.

Sí son actuales los escándalos; tenemos que hacer actual el perdón; no estamos seguros de cuál fue el orden en el que Cristo dio sus enseñanzas, porque en aquella época no existían grabadoras, y sabemos que los Evangelios fueron escritos muchos años después de la muerte del Señor.

Así que no sabemos si estos tres temas: los escándalos, el perdón y la fe los dijo Cristo en un mismo momento ante un mismo grupo; eso no lo sabemos, pero supongamos por un instante que si fue así; es decir, supongamos que estos tres temas, estas tres realidades se presentaron así seguidas a los discípulos.

Entonces adquiere mucho sentido la súplica de los Apóstoles; si Jesús, por una parte me dice que va haber escándalos, y Jesús por otra parte me dice que tengo que estar dispuesto a perdonar, pues yo me siento incapaz de admitir ambas cosas.

¿Cómo puedo admitir que hay tanta maldad y admitir que tengo que perdonar? ¿Cómo puedo admitir que voy hacer capaz de perdonar si hay cosas que despiertan en nosotros el deseo de mandar a la gente al fondo del mar con una piedra de molino encajada en el cuello?

Si esta escena se presentó en el orden en el que está escrito, tiene sentido cuando Jesús me dice que hay tantas cosas malas en el mundo, y me dice que tengo que perdonar, yo lo menos que le puedo pedir es: “Señor, dame fe auméntame la fe, haz que yo pueda creer en eso, haz que yo pueda creer que existe un perdón capaz de limpiar el escándalo”

Por eso la súplica de los apóstoles tiene que ser hoy también nuestra súplica. La fe siempre es necesaria, pero sobre todo la fe es necesaria cuando se trata del perdón.

Uno puede creer que Dios existe, que Cristo está en la Eucaristía, que María fue siempre Virgen, y que hay ángeles en el cielo y entre nosotros, por decir ejemplos.

Uno puede creer en esas cosas, pero creer que el perdón es posible como que requiere una dosis adicional, y por eso nosotros hoy, junto con los Apóstoles le decimos al Señor: “Auméntanos la fe” San Lucas 17,5.

Y Jesús nos dice: “Si tuvierais fe como un granito de mostaza, dirías a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar, y os obedecería” San Lucas 17,5, Jesús nos muestra que la fe tiene poder, tiene poder para arrancar y tiene poder para plantar.

Casi como le dijo Dios al profeta Jeremías: “Te doy poder en tu palabra para que arranques y para que plantes” Jeremías 1,10. La fe tiene poder para arrancar y tiene poder para plantar, pero aquí no se trata de plantar en cualquier parte, plántate en el mar, ¿qué puede hacer una morera en el mar? Nada.

En el mar se pierde igual que se perdía el hombre que tenía una piedra de molino encajada en el cuello; de pronto, podemos explicar este texto de esta manera: ¿Será que a Jesús le interesa que nosotros con la fe desarrollemos poderes super psíquicos, y empecemos a trasladar los objetos con la mente?

“Voy a trasladar ese confesionario desde ahí, hasta la otra pared”. ¿Sería que Jesús estaba pensando en que nosotros con la mente íbamos a arreglar la casa?

Usted se imagina una señora que tuviera mucha fe y dijera: “En este momento le ordeno al mugre de mi casa que se salga de todas partes y se meta en esta bolsa” Esa señora ya no tendría que volver hacer aseo. Todos los días haría un acto de fe y diría: “Le ordeno al mugre que se venga para esta bolsa”, y vendría toda la mugre.

¿Sería ese el sentido de La Palabra de Cristo? ¿Mover cosas? No. Arráncate de raíz; el poder de la fe está en que puede arrancar.

Entonces preguntémonos, no por la morera, ni por la mugre de la casa, qué tiene que ser arrancado de mi vida, ¿tal vez, un resentimiento? ¿Tal vez una duda? ¿Tal vez un pecado que me ronda y me ronda y lo repito y lo repito? A eso que tiene que ser arrancado de mi vida y tiene que ser arrojado en el mar, a eso es a lo que tengo que ordenarle en el nombre de Cristo que se vaya.

El mar, para la mentalidad hebrea, no es un pocotón de agua; el mar para la mentalidad hebrea es el lugar de la perdición. Los hebreos no eran amigos del mar, los fenicios sí, pero los hebreos no. El mar es el lugar donde todo se pierde.

Cuando Jesús dice que a ese hombre habría que encajarle una piedra de molino y echarlo al mar, es como decir: “Ese tipo toca eliminarlo”. Cuando Jesús dice que la morera se planta en el mar, lo que quiere decir es: sacar y desechar, botar, cancelar, anular.

Hermanos, esa es la fe que necesitamos; una fe para arrancar de nuestra vida lo que está sobrando; quizá un odio; quizá un orgullo; quizá una tentación a la que estamos cediendo continuamente; eso es lo que tiene que ser arrancado de nuestra vida.

Si Jesús nos dice hoy que si tenemos fe, aunque sea como un granito de mostaza podemos arrancar de nuestra vida eso que está estorbando, para hacer posible el milagro del perdón.

Hay escándalos, en resumen, pero hay perdón también, en resumen; y, si tenemos fe podemos arrancar de nosotros la huella de los escándalos, y podemos limpiar nuestra alma para que reine la gracia de Cristo con su perdón.