O306001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20061104

Título: Descubre quien es el que ocupa el primer lugar en tu vida

Original en audio: 16 min 52 seg.


En los detalles, el Espíritu Santo dejó regalos para nosotros. Abramos nuestros ojos ante el texto y descubramos una sorpresa: "Entró Jesús en casa de uno de los principales para comer" San Lucas 14,1, entró a un banquete, entró para comer.

El ejemplo que da Jesús es: "Cuando te conviden a una boda" San Lucas 14,7, no es cualquier comida, es una boda, el ejemplo que da Jesús lo toma de una boda.

El momento que Él estaba viviendo era una comida. ¿Será que esto es un accidente? Nosotros creemos que hay una obra del Espíritu Santo que ha dirigido la realización de la Escritura. La Escritura es todo menos un accidente. ¿Accidente? No, ahí debe haber algo.

Se ha interpretado siempre este texto haciendo referencia sólo al hecho de la humildad; el mensaje sería: "No se haga alabanzas usted mismo, deje que otros lo alaben", y ahí terminaría todo.

Pero resulta que los estudiosos de la Biblia en la Edad Media descubrieron que había cuatro sentidos de la Escritura, hoy es un buen día para recordar eso.

El primer sentido es el sentido literal, lo que dicen las palabras. Luego está el sentido moral, la aplicación que hacemos de las virtudes que se ensalzan o los vicios que se reprochan; está también el sentido anagógico, el sentido último, el futuro, el cielo, la escatología, ese es el tercero; y el cuarto es el sentido alegórico.

Yo quiero basarme en eso para hacer una interpretación alegórica de éste texto apoyándome, simplemente en que el ejemplo que da Jesús es el de una boda. Mira cómo dice: "Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú" San Lucas 14,8.

Uno puede suponer que en una boda el puesto principal es para los novios, para los esposos. Jesús le está hablando a un auditorio de hombres, les está diciendo a esos hombres, porque como no había costumbre entre los judíos de que comieran juntos hombres y mujeres.

Les está diciendo a ellos: "No ocupes el puesto principal" San Lucas 14,8, entonces la lectura de repente cobra un sentido bellísimo. El primer puesto es el puesto del esposo, "tú no ocupes el puesto del esposo", y da esta razón: "No sea, que hayan convidado a otro de más categoría que tú" San Lucas 14,8.

La interpretación alegórica: mira en una boda la unión que hay entre el alma cristiana y Cristo; y convidados a la boda somos todos los que estamos cerca los unos de los otros, por ejemplo, si yo pienso en el alma de alguno o alguna de ustedes, yo tengo que aplicarme este texto.

Yo soy un invitado a tu boda porque tú eres para Cristo, y yo soy un invitado, pero no debo ocupar el puesto principal. Hay un algo en el alma humana que sólo lo puede llenar el convidado de mayor categoría, sólo el convidado de mayor categoría; el invitado de mayor categoría, que es el mismo Cristo, sólo Él puede llenar ese puesto principal.

Como aquí hay un matrimonio, entonces se pronto alguien puede preguntar: "¿Y entonces yo cómo quedo ahí?" San Pablo lo responde en el capítulo séptimo de la Primera Carta a los Corintios, cuando dice: "Queda como solución que los que compran como si no poseyeran; los que disfrutan de este mundo como si no lo tuvieran; los casados como si no lo estuvieran" 1 Corintios 7,29.

¿Eso qué quiere decir? ¿Que es una farsa? ¿Que es una irrealidad el matrimonio? No, el matrimonio es perfectamente real, pero la mejor manera de vivir el matrimonio es saber que hay siempre algo en el otro corazón que yo no lo puedo llenar, que sólo lo puede llenar el invitado de mayor categoría, y yo le tengo que dejar ese puesto a él, al invitado de mayor categoría.

Yo soy un invitado a la boda, ¿a cuál boda? Pues mira, es muy sencillo, tú conoces una persona, esa persona, hombre o mujer, está llamada a unirse a Cristo. Ya hemos dicho en otras oportunidades que puesta ante Cristo el alma humana, sea de hombre o de mujer, es femenina; la espiritualidad esponsal no es espiritualidad para mujeres, es espiritualidad para todo el que busque a Cristo.

Entonces, siempre que trate a una persona debo pensar que esa persona está llamada a ser para Cristo y, por consiguiente, tengo que darle el primer lugar a Cristo, de manera que sea Cristo, el Convidado de mayor categoría, el que ocupe el puesto principal.

Esta parece ser que es la clave del matrimonio, y esta parece ser que es la clave de la vida consagrada, y esta parece que es la clave de la vida cristiana: el puesto principal, para el invitado principal.

Luego sigue diciendo Nuestro Señor: "Vendrá el que os convidó a ti y al otro" San Lucas 14,9. Siguiendo nuestra alegoría, ¿quién es el que nos convidó? ¿Quién fue el que nos llamó? En la Biblia el que llama es Dios; en este caso, el que nos llamó es Papá Dios, el que nos creó.

Si yo me acerco a una persona y pretendo ocupar el puesto principal, entonces llega el que nos convidó, es decir, llega Papá Dios, Papá Creador y dice: "Tú, cédele el puesto al invitado principal" San Lucas 14,9.

O sea que si alguna vez hemos caído en eso, pues que nos corrijamos porque el que nos convidó, es decir, Dios Padre Creador, en algún momento nos va a decir: "Tú, quítate, el puesto que estás ocupando es para el invitado principal". Ése es el que nos convidó.

Esto es lo que se llama una lectura alegórica, "entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto" San Lucas 14,9, cosa totalmente cierta: el que ha pretendido ocupar el lugar de Dios, cuando lo desbancan, queda en tal ridículo, que, efectivamente, ocupa el último puesto.

Ahora viene la otra parte del ejemplo, por qué Jesús dijo que era una boda. Al revés, "cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba"" San Lucas 14,10.

Fíjate que, tal vez mi interpretación alegórica no es un puro capricho, ni juego de palabras. Dice: "El que te convidó San Lucas 14,10. Si yo estoy sentado en el último puesto, humanamente hablando, soy el menos visible, se supone que si estoy sentado en el último puesto, pues prácticamente, no se me ve.

Pero es que Dios tiene una vista especial para los últimos, esa vista no es vista humana, esa es vista de Dios, esa es la mirada de Dios. El que está en el último puesto, ése es el que está ante los ojos de Dios.

Por eso, por ejemplo, los libros Sapiensales dicen: "Cuidado, con la manera como vas a tratar al pobre, porque la oración del pobre atraviesa las nubes" Eclesiástico 35,21, y si el pobre en su desesperación te maldice, esa imprecación Dios la tiene en cuenta; ¡cuidado con lo que vas a hacer con el pobre!

Y dice también dice Nuestro Señor Jesucristo, al enseñarnos de la oración, ustedes recuerden lo que dice: "Tú, sal de circulación, vete a tu pieza, enciérrate", ¿eso qué quiere decir? Eso es una manera literal, o sea, si interpretamos eso literalmente, ¿qué quiere decir? Quiere decir que la Biblia no se entiende para nada, porque el mismo Cristo oró en público, oró ante los discípulos.

O sea, la enseñanza de Cristo no se puede entender simplemente como que entonces todo el que vaya a orar, "escóndase", no; se trata más de una actitud espiritual que me coloca, no en la pretensiones de las miradas humanas, no en la valoraciones de las miradas humanas, sino ante los ojos de Dios, porque Dios tiene una mirada especial por el último; a Dios le interesa el último.

Todavía podemos preguntar, nosotros que amamos la Palabra de Dios: "¿Y por qué a Dios le gustan los últimos? ¿Por qué esa predilección por el último? Hay dos razones muy fuertes que la Biblia nos ofrece.

La primera razón es que el que está de primero, o el que está en los primeros puestos, usualmente pone su confianza en sí mismo, y entonces no se confía, no se entrega a Dios. Ahí hay una limitación que tiene el que suele ir de primero.

Por eso Dios, dirá el último, según aquello que dice la Carta de Pedro: "Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes" 1 San Pedro 5,5.

La segunda razón es esta: que allí donde la creación se hace frágil, allí donde la vida se hace tenue, allí donde las fuerzas se acaban, allí podríamos decir que es donde aparece más claramente la mano del Creador.

Porque ése que no tiene quién lo socorra, cuando es socorrido, muestra que sólo Dios pudo salvarlo; ése que no tiene a nada ni a nadie, cuando es salvado, se convierte en el más importante, porque muestra, con su propia salvación: "Sólo Dios podía hacerlo y por eso sólo Dios lo hizo", por eso la gloria de Dios está mucho más cerca del último.

Esta mirada que Cristo describe aquí, dice: "Cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que cuando venga el que te convidó, te diga....." San Lucas 14,10, esa mirada que mira al del último puesto, esa mirada que busca al del último puesto, no es la mirada de los anfitriones humanos, es la mirada del Anfitrión del cielo, es la mirada de Dios.

Por eso, creo yo, que esta interpretación no es pura invención mía. Le dice: "Amigo, sube más arriba" San Lucas 14,10, de nuevo me confirma que tal vez vamos bien.

Porque no le dice: "Amigo, sube al primer puesto", el primer puesto sigue siendo para Cristo; "sube más arriba" San Lucas 14,10, no quiere decir: "Sube al primer puesto", "sube más arriba" San Lucas 14,10 es: "Adquiere, logra tu verdadero valor".

Todavía hay algo más hermoso que puede decirse aquí. Dice: "Cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto" San Lucas 14,10, ¿qué sucede cuando la persona se sienta en ese último puesto? ¿Qué pasa ahí? Es la mano tendida de Dios, ése es el que recibe la palabra particular de Dios, la palabra que no recibe ningún otro de los comensales; ése es el que recibe la palabra de amigo, la palabra de amigo es la palabra que me levanta.

¿Qué sacamos entonces en conclusión de nuestra manera de leer este texto? Sacamos en conclusión que Cristo no estaba enseñando solamente: "Sean modestos, no sean presuntuosos, no se las den de mucho", para decir eso no se necesitaba tanto.

La enseñanza de Cristo es mucho más profunda, la enseñanza de Cristo es: descubre quién es el primero en tu vida y descubre cómo experimentar la amistad del que te creó, ¡casi nada!; descubre quién es el primero, quién es el convidado principal a tu vida.

Tú no llegaste solo a la vida, al banquete al que te invita Papá Dios, tú no llegaste solo, hay un invitado especialísimo; tu vida no está sola, está con Él y Él es el primero y principal en tu vida; reconoce para quién es ese puesto, reconócelo en tí mismo, y reconócelo en las vidas que te rodean, primera parte.

Y segunda parte, descubre cuál es la manera de percibir, de sentir la amistad del que te creó; descubre cuál es el camino para que Dios te dé tu verdadero lugar, sube más arriba, el primer lugar no es para ti, ese es para Cristo, pero tú tienes un lugar más alto del que crees.

Para encontrar tu verdadero lugar en el mundo, ya sabes cuál es el camino: reconoce a dónde te han llevado tus pecados, reconoce tus limitaciones de criatura, reconoce cuánto ama Dios a los últimos.

Y desde allá, desde ese último puesto, espera esa palabra que es la palabra de la gracia, que te acoge, que te arropa, que te levanta, que te embellece, y que hace que tú puedas experimentar la amistad de Dios, que tú puedas sentir cómo Dios te llama "amigo", cómo te abre su corazón y cómo te llama a su amistad.

Que Dios, en su amor, nos permita escrutar cada vez más la Escritura, gozarnos cada vez más en la Palabra, sentir cómo Jesús, desde las cosas más sencillas, como es la comida, estaba describiéndonos el corazón de Dios, las predilecciones de la gracia maravillosa de nuestro Dios y Creador.