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Fecha:19981023
Título: Pedir a Dios que nos regale la inteligencia del tiempo
Original en audio: 23 min. 33 seg.
Jesús nos invita, con fuerza, con vehemencia, a tener inteligencia sobre el tiempo en el que estamos viviendo.
Esto me hace acordar de una película que ha sido muy famosa en este año, la película del Titanic. El Titanic choca contra una montaña de hielo, y ese barco que se suponía insumergible, pues empieza a anegarse, y todos sabemos el desenlace, finalmente, hay una mortandad terrible, un número muy pequeño de personas logra salvarse.
En torno a este hecho hidrológico, en torno a este hecho de ingeniería náutica, pues la película teje diversas historias muy significativas, muy profundas, sobre todo una historia de generosidad, de afectividad que se da entre los protagonistas, un par de muchachos.
Una de las cosas interesantes, no sólo de la película, sino de lo que seguramente sucedió, es ver las reacciones de las personas: El orgullo del capitán, la satisfacción del ingeniero, la autosuficiencia de muchos de los pasajeros.
Es interesante ir viendo las distintas reacciones de las personas, porque yo creo que eso tiene que ver mucho con el Evangelio y con tener la inteligencia del tiempo.
Resulta que, a penas acabado de suceder el accidente, apenas el barco raspó contra el iceberg, el ingeniero tiene noticia de lo que acaba de suceder, e inmediatamente comprende el desenlace.
En una escena patética, extiende sobre una mesa el plano del barco, y empieza a predecir lo que él, como persona experta, sabe que va a suceder: "Se van a llenar esta y estas y estas bodegas, si se llenará hasta aquí, todavía alcanzaríamos a sobrevivir, pero es inevitable, en el punto donde nos golpeó la montaña de hielo, va a producir una inundación en un número demasiado grande de bodegas, y por consiguiente, nos vamos a hundir."
El ingeniero tiene la inteligencia del tiempo, se da cuenta de qué es lo que está sucediendo, de para dónde van las cosas.
No todas las personas tienen esa misma inteligencia, no todas las personas se dan cuenta de lo que está pasando. Y la película, a mi modo de ver, yo no soy experto en cine ni mucho menos, la película tiene entre sus muchas cualidades, el irle presentando a uno las distintas escenas casi simultáneamente.
Es decir, mientras que el ingeniero comprende con pavor que el barco se va a pique, mientras eso lo entiende el ingeniero, los enamorados sienten que su amor es más fuerte que todo lo que pudiera suceder, y la gente que está en los amplios y lujosos salones de reuniones, de baile, de negocios, de comida, sigue.
Y entonces uno como que puede hacer el mapa del barco y uno como que puede mirar: "Esto se está llenando de agua aquí, y en esta sala la gente sigue bailando"; uno lo sabe, ellos no lo sabían; uno sí lo sabe, porque uno está viendo la película.
Y además, obviamente, pues el capitán y su gente tienen que tratar de conservar hasta donde sea posible la cordura, tiene que tratar de mantener a la gente más o menos en su sitio, entonces no se podría decir desde el principio a todo el mundo: "Mire, resulta que nos vamos a hundir".
Luego vienen las críticas en uno y otro sentido, hay quienes dicen: "Hombre, si se hubiera advertido desde el principio qué era lo que pasaba, pues se hubieran podido salvar mas vidas".
Tal vez sí, o tal vez hubiera más de esos asesinatos como uno que aparece en una escena donde ya el pánico de la gente es incontenible y uno de los oficiales, en un desesperado esfuerzo por frenar la avalancha de personas, asesina, mata a uno de los pasajeros desesperado.
Pero luego, cuando comprende lo que acaba de hacer, viendo lo absurdo, lo caótico, lo imposible de su situación, se suicida. Probablemente, si se hubiera despertado el pánico de toda aquella gente, hubiera habido más de esos asesinatos y de esos suicidios.
Pero yo vuelvo a mi escena: el barco llenándose de agua, y nosotros sabiendo lo que pasa, pero mucha gente sin saberlo, eso es lo que se llama la inteligencia del tiempo.
El hecho, el accidente del Titanic, el desastre del Titanic, pero además la película, para mi gusto, yo no sé, es buena, es muy buena, yo digo que es de las mejores películas que yo haya visto, pero esa no es gran referencia, porque he visto muy poquitas, de manera que tiene que competir con un pequeño número.
El hecho es que esa película enseña muchísimas cosas, porque ese barco puede representar muchas cosas, por ejemplo, ese barco puede representar una familia, ese barco puede representar una pareja, ese barco puede representar un país, ese barco puede representar el mundo, la Humanidad que de pronto se está yendo como a pique, que ya se golpeó, que ya está herida de muerte, pero que sin embargo, sigue teniendo amplias recámaras donde parece que nada hubiera sucedido.
Y como la película está bien hecha, entonces en esas mismas recámaras, en esos mismos salones, en donde había las grandes fiestas y en donde había las grandes diversiones, en esas mismas fiestas suceden la cosas terribles, como por ejemplo, la entrada cruel, la entrada impetuosa, despiadada del agua que va estregando a las personas, ahogando a las personas sin compasión.
Pues uno se pone a pensar en que ese Titanic pueden ser muchas cosas, ese Titanic pueden ser, por ejemplo, los destinos del mundo.
Si una persona, como este ingeniero, sabe la situación real, y alguien se encuentra con él y le dice: "¿Oiga, usted por qué no disfruta?", disfrute el viaje", es un viaje muy amable, ¿por qué no lo goza, hombre?", tómese una copa, diviértase un poco, baile una pieza.
A él no le sale ni bailar, ni comer, ni beber, ni reírse, ni nada; él sabe lo que está pasando, él comprende lo que está pasando; no le sale nada de eso.
Ese Ingeniero, el que tiene la comprensión de todo lo que está sucediendo, es Jesucristo, y por eso muchas veces Jesucristo aparece ante nosotros como un personaje demasiado serio; Él no es amargado, amargado, no; le parecece amargado al que sólo conoce los salones y no conoce cómo se está inundando el barco, a ése sí le parece amargado.
Claro, porque se encuentra con el Ingeniero: "¡Ay!, pero esa cara suya si....."¡ay!, Cristo, quite esa cara, ponga buena cara. Y hay gente que entonces empieza a maquillar a Cristo, esfuerzo inútil, esfuerzo estúpido; no hay que maquillar a Cristo; no le cambiemos la cara a Cristo.
Hay gente que le tiene fastidio a la cara de Cristo: "Mire, esa cara que tiene, en todos los crucifijos con la misma cara, como de una angustia, como de una cosa!..." Y entonces la gente quiere cambiarle esa cara a Cristo, que no se le vea la angustia, que no se vea el dolor, que no aparezca el sufrimiento.
"¿Pero, cuándo entenderás?", -nos diría Jesús., "¿cuándo entenderás que el barco" está herido de muerte? ¿Cuándo entenderás el daño pavoroso, el río de sangre, la iniquidad que cunde en el mundo? ¿Cuándo comprenderás esto?"
Y ese ingeniero no sabía comer, no sabía beber, no sabía bailar, seguramente era un bgran bailarín, seguramente era un hombre que sabía de exquisita comida, porque él era muy amigo del capitán.
Y por ahí alcanzan a tener un primer diálogo, donde él con toda gallardía y con toda presencia, le comenta de sus amplios conocimientos y todo lo que ese barco va a ser: "y realmente se trata.... sí, es la mayor nave que haya hecho la humanidad, la hice yo; sí, es gigantesca, realmente, magnífica".
Esa especie de modestia, esa extraña e increíble modestia, es decir, modestia en la que no se puede creer, de la persona que en realidad siente un fantástico orgullo por lo que ha logrado, pues ese fantástico orgullo del ingeniero, luego se transforma en esa angustia.
Este es un primer elemento, esta es la primera aplicación que yo quiero que tengamos hoy.
El cristiano es una persona que tiene el mapa más completo. A ver, ese "más" es un comparativo, no es un superlativo; tiene un mapa que es más completo que el de las otras personas, no necesariamente el más completo de todos.
Ser cristiano es ver más, es entender más lo que está sucediendo y lo que se viene, lo que viene encima; el qué va a pasar: "Espere, espere un momento, no tan rápido, ¿qué va a pasar con la familia?"
Esas son las preguntas que hacen que uno se acerque a la oficina del ingeniero: "-Un momento, ¿qué es lo que está pasando con la familia? ¿Qué fue lo que usted dijo?" "-Que sólo una tercera parte de los matrimonios permanecen unidos, esto significa que de diez personas que se casan, seis o siete se separan, de diez familias, seis o siete se destruyen.
Esto significa que mucho más de la mitad de la gente crece oyendo insultos, recriminaciones, acusaciones, venganzas, desesperación, fastidio; mucho más de la mitad de la gente vive eso". "-¡Ah!, ¿y qué va a pasar entonces?" Es esa comprensión. No es una visión terrorista.
¿Cuál es la diferencia entre un terrorista y Jesucristo? Es que la visión terrorista aumenta los males o crea los males, Jesús no vino aquí a aumentar ni a crear, vino a destapar a muchas ollas, y a que se viera lo que se estaba pudriendo, y a que se viera lo que se estaba dañando: ¿qué está sucediendo con el corazón humano? ¿Qué está sucediendo con la juventud? ¿Qué está pasando con la infancia? ¿Cómo va la familia? ¿Cuántas personas están creyendo y cuántas no?
Porque resulta que si vamos a hablar, por ejemplo de economía, lo grave no son las cifras, lo grave son las predicciones que hacen los mismos economistas; son esas predicciones las que causan el más completo desasosiego, la más completa desolación, en los que invierten en las Bolsas, es eso, son las predicciones; lo grave no es lo de hoy, lo grave es lo que se predice para mañana.
Sí, todavía nosotros podemos perfectamente encerrarnos en algunos cascarones y no saber lo que pasa, como la gente que se metió allá en una sala y seguía bailando y poniendo música, hasta que los cortos eléctricos impedían la música.
De manera pues, que uno también puede recluirse por allá y decir que no está pasando nada, pero sí está pasando, y está pasando demasiado, y está sucediendo algo grave, y por eso Jesús, como en una explosión de su corazón, que sí veía las cosas, ve en todo esto una farsa, ve en esa alegría una farsa.
Y porque es una farsa, utiliza esta palabra tan terrible:"¡hipócritas!" San Lucas 12,54 . La palabra ¡hipócrita! ahí lo que quiere decir es eso, es el fastidio del alma de Cristo, es el fastidio: "Esto es una farsa, este mundo es una farsa, es una gran mentira".
Que se pretenda seguir la fiesta en el tercer piso del Titanic mientras ya se está hundiendo, es una farsa, y por consiguiente "ustedes, -les dice Jesús-, han de despertar, dense cuenta lo que está pasando, salgan de la farsa". Ese es el mensaje del Evangelio de hoy: "Salgan de la farsa, dense cuenta de lo que está pasando".
"¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?" "¿Por qué no os dais cuenta de lo que está pasando?" San Lucas 12,56. Y de aquí Jesús saca una consecuencia. Resulta que Jesús andaba con una serie de gente como más o menos, gente de tres con dos en conducta, no eran lo más recomendable ciertamente.
Y en esto Jesús es heredero de toda una tradición. Dicho sea entre paréntesis, el rey David, el gran rey David, en sus luchas, se rodeó de una cantidad de gente como de mala muerte, y antes de él, Gedeón, en el libro de Los Jueces, se rodea de una cantidad de gentesita como de mala muerte -yo por eso creo que Kejaritomene va bien, así como vamos vamos bien, yo creo que por ahí es, creo que por ahí es-.
Entonces Jesús se rodea de toda esta gente, ¿y para qué conocerlos? Que como esa gente era gente sacada del mundo herido, porque el mundo está herido como el Titanic, como era gente sacada del mundoherido, ¿qué pasaba con esa gente? Pues que esa gente, como un globo pinchado o como un barco roto, hacía agua, o se le escapaba el aire, según te guste más la imagen.
Un globo pinchado, ese era el alma de los discípulos de ÉL. Entonces, Jesús andaba con una bomba, echándoles aire, echándoles ánimo, mostrándoles amor de Dios, milagros, exorcismos, enseñanzas, y los estaba inflando, pero eran almas pinchadas, eran almas sin parchar, eran almas con agujeros, eran barcos que hacían agua.
Como muchos de nosotros, que nos hablan de amor y de todas esas cosas, y ahí como que medio repuntamos un poquito, y luego nos desinflamos como los muñequitos de aire.
Así eran los Apóstoles de Jesús, era Jesús todo el día bombeándolos, bombeándolos, echándoles aire, pero se le desinflaban, y cuando se le desinflaban, ¿qué les pasaba a ellos? Que entonces ya dejaban de pensar en el Reino de Dios, en la evangelización, la santidad, en la conversión, en..., ya todo eso pasaba a segundo plano, y empezaban a fijarse ¿en qué?: "¿Usted por qué me mira así?" ¿Cuál es su problema, a ver? ¿Y usted qué, qué, o qué, cómo?" Se volvía lo que pasa en la Iglesia.
Toda persona que se desinfla empieza es a mirar si la quieren, si no la quieren, si la aceptan, "ya no me saludan", "nunca me llamaron". Y cuando ya la persona se recluye en el ámbito de su propia carne y de sus propios intereses, cuando ya se ha vuelto una inútil para el Evangelio, entonces entra y se amarra a esos conflictos.
Entonces, ¿qué es lo que nos quiere decir Jesús aquí? Jesús veía un poquito más, Jesús lograba pasar un poquito la nariz, se daba cuenta un poquito más allá, y entonce, ve que sus discípulos, desinflados como están, sin un amor fuerte, robusto, grande, están es pendientes unos de otros a ver de quién hizo, quién no hizo, "¿usted por qué si hizo?","¿usted por qué no hizo?", "¿a usted quién le dijo, "a usted quién le contó que yo había jurado que usted había dicho, que usted...."
Entonces Jesús dice, mire: "Cuando vayas con tu adversario al magistrado" San Lucas 12,58, el magistrado, el juez, el que va a darle sentencia, ese es el desenlace de la historia.
Lo que quiere decirnos Jesús, interpreto yo sus palabras, es: "Mira, el barco está roto, el mundo está desinflado, esto es grave, la situación es grave y todos tendrán que comparecer ante el juez, si vas a comparecer ante el juez, ¿qué es eso de estar como niños chiquitos, uno con otro, "que sí, que no, me miraron, que me robaron unos colores, que no me prestan la plastilina...."
"¿Qué es eso? ¿No se dan cuenta de que todo esto es una gran farsa, y de que ustedes tienen tiempo para discutir esas cosas, porque no tienen tiempo para pensar, para llorar, para orar, para sufrir, para hacerse, matar por lo que vale la pena?
Precisamente, porque no tienen su corazón en lo que vale la pena, precisamente porque están rotos, porque están pinchados, precisamente porque se desinflan, por eso ustedes tiene tiempo para dedicarse a esas cosas.
Pero si ustedes tuvieran el alma sana, si ustedes se dieran cuenta de cuál es la realidad de las cosas, pasarían por encima de esas dificultades de unos con otros, porque tendrían en mente es: "Pilas, que hay el encuentro definitivo con Dios". Démonos cuenta de que esto es grave, y sé que todos tenemos que comparecer ante Dios".
Claro que alguien preguntaría: "Bueno, pero si ellos tenían el alma rota, si ellos tenían el alma pinchada, ¿por qué Jesús se pone a regañarlos así? Yo me imagino la cara de los discípulos, los ojos que abrieron.
Empieza a decir Jesús: "Cuando sopla el sur, decís: viene el bochorno y así sucede, ¡hipócritas!" San Lucas 12,55. Los otros abrieron los ojos, yo me los imagino, ¿no?: "Uuuy, se puso serio, esto aquí, ¿qué paso?" ¿Usted qué dijo? ¿Qué fue lo que pasó aquí?"
"¡Hipócritas!" San Lucas 12,55, dice Jesús. Todo el mundo callado aquí. "Esto ya toma características de regaño, casi de vaciada".
Pero Jesús, ¿no sabía que ellos estaban pinchados? ¿No sabía que tenían el alma rota? Sí, y de ahí podemos sacar una última enseñanza por hoy. El Evangelio es infinito, pero como nosotros somos finitos, entonces nos toca terminar en algún momento.
Vamos a sacar por eso una última enseñanza que es esta: Jesús, efectivamente, quiere sanarnos, pero a veces tenemos una idea de la sanación que es sólo por vía de ternura y de consentimiento; entonces, imagínate qué pasaría si, por ejemplo, un niño tiene un accidente, típico accidente o caída de niño: estaba, montando en su bicicleta, se cayó, se raspó el codo.
Llega el niño con su codo raspado, sangrando un poquito donde la mamá, y la mamá entonces dice: "Tú debes tener un poco de frío, espérate te pongo este saco hasta mañana, para que se te pase este frío, y al otro día le pone también una ruana, y sancóchese esta herida ahí, inféctese esa herida, eso no sería mucho amor de madre, ciertamente.
Precisamente, con el amor de madre que lo caracteriza, lo primero, -por lo menos así era mi mamá, ¡ah! tiempos aquellos-, lo primero siempre es, -yo no sé qué se habrán inventado ahora, pero lo primero siempre, merthiolate, el famoso merthiolate, después inventaron el agua oxigenada-.
Pero bueno, para uno no era ningún programa, después del raspón, que le dijeran: "Bueno, entonces toca limpiar, toca lavar", y después de eso, el frasquito de merthiolate; y uno dice: "¿Pero no dizque me quieren? eso es lo que dice uno de niño, "se supone que me quieren, se supone que me aman"; pues claro que te aman, pero es que algunas veces, par sanar, se necesita un poco de merthiolate.
Y ahí es cuando Jesús dice: "¡hipócritas!" San Lucas 12,55, ese es el merthiolate con el que uno se da cuenta, porque es que hay veces que uno es ciego porque no ve, y otras veces es ciego porque no quiere ver, entonces, para ciertos tipos de ceguera se necesita que Jesús se ponga un poco más drástico para que uno vaya viendo las cosas.
Porque si no, como hay tantos modos de decir no, Hay gente que dice: "¡No!" Y hay otra gente que dice: "Hombre, puede ser, espérate, hablemos, conversemos, tal vez mañana, pasado mañana" y en últimas le está diciendo a uno que no.
Jesús, que las sabe todas, sabe que muchas veces cuando uno empieza con la aplazadera, y que "tal vezque sí y que después, y que mañana, y que hay voy a pensarlo, y que espere, sí se está hundiendo el barco, pero es que esa canción hace rato no la ponen, espere bailamos esa, y después sí vemos cómo es lo de la hundida del barco".
Entonces, como uno tiene ese tipo de mentiras que uno se dice, y Jesús se las sabe todas, entonces sabe que en ciertos casos toca merthiolate, toca agua oxigenada en cantidades, y si no se deja, luego toca inyectarlo para sacarle la infección.
Amigos míos, si nos parecen duras las palabras, no esperemos a que sean duros los hechos. Recibamos las palabras de Jesús, así nos parezacan duras, sabiendo que provienen de un corazón repleto de amor, y con esas palabras y con ese amor, que cambie nuestra vida, para que tengamos inteligencia del tiempo.
Démonos cuenta de qué es lo que está pasando y cuál es la manera de vivir en medio de esta farsa, en medio de tantas mentiras que tiene esta tierra.