O285005a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

El Evangelio de hoy, está tomado del comienzo del capítulo doce de San Lucas (cf. Lc 12,1-7). Podemos decir que el pasaje de hoy tiene dos partes: la primera se refiere a la hipocresía, y la segunda se refiere al miedo, o si somos más precisos, la respuesta, el antídoto que Cristo quiere que tomemos para no caer en el miedo, ese antídoto es la confianza en un Dios que es Padre de amor, Padre de providencia. Así que, ¿cómo se relacionan estos dos elementos? Cristo, por una parte, denuncia la hipocresía de los fariseos, y por otra parte, quiere que sus discípulos vivan en la confianza en Dios Padre, y de esa manera venzan el miedo. Así que yo me voy a atrever a hacer esta pregunta: ¿cómo se relaciona la hipocresía y el miedo?, seguramente deben tener una relación. En el pasaje que hemos oído, el punto que sirve de vínculo entre el tema de la hipocresía y el tema del miedo, es cuando les dice Nuestro Señor: lo que yo les digo en secreto, díganlo ustedes desde las azoteas, hablen con confianza, hablen abiertamente (cf. Lc 12,3), y ahí empieza a contarles cómo hay que vencer el miedo. Fíjate que el hipócrita no puede presentar su vida desde la azotea, porque el hipócrita tiene que esconder, y aquel que tiene que esconder, pues en el fondo tiene miedo; la hipocresía está profundamente relacionada con el miedo, porque el hipócrita, que por consiguiente está tapando algo, está escondiendo algo, ¿por qué lo esconde? Por algún tipo de miedo. Queremos esconder nuestra realidad frente a las demás personas, porque a veces sentimos que si nos mostramos como somos, no nos van a querer, o no nos van a aceptar. De hecho, es algo que varios psicólogos han estudiado, por ejemplo, en las redes sociales. Te has dado cuenta cómo muchas personas presentan toda una ficción, por ejemplo, en sus perfiles de las redes sociales, por decir algo, Facebook. Es decir, quieren presentar únicamente, como lo más amable, como lo más bonito, como lo más alegre, y a veces dentro de las mismas publicaciones de la persona, uno se da cuenta que está escondiendo algo. Me llamaba la atención hace unos meses, el caso, para mí, dramático de una muchacha que salía feliz abrazando sus amigos, sus amigas, salía en sus paseos, en sus fiestas, en sus comidas, es decir, si tú mirabas las fotos, tú decías: “esta mujer lo pasa fantástico en la vida”, pero si luego veías las palabras que soltaba de vez en cuando, aparecían cosas prácticamente equivalentes a: “la vida es un asco”, “no se puede confiar en nadie”, “amigos no existen”. Entonces, por un lado está toda esa sonrisa, toda esa alegría y todas esas fotos espectaculares; y por otro lado está todo ese dolor, todo ese vacío, y tú te preguntas, cómo es que la misma persona tiene esas dos caras. No se trata aquí de llamar hipócrita a esa persona, pero sí nos damos cuenta que, evidentemente, esa persona tiene un miedo, y ese miedo, sí que es la raíz de la hipocresía, porque no queremos mostrarnos como somos, queremos estar ocultos, y queremos presentar un rostro que no es nuestro verdadero rostro. Y, ¿por qué nos escondemos? Pues, nos escondemos porque seguramente van a aparecer nuestras llagas, van a aparecer nuestras incoherencias, y esa verdad es la que nosotros mismos no hemos aceptado. Por eso, ¿el camino, cuál será? El camino será reconocer nuestras verdaderas miserias, para reconocer, también, al Dios misericordioso. No tiene sentido hablar tanto de misericordia, si nosotros no empezamos a reconocer, por el camino de la verdad, cuáles son nuestras profundas miserias. Vamos a dar ese paso; que no termine este Año de la Misericordia sin el reconocimiento sincero de quiénes somos, para no caer en el miedo, ese miedo que a veces nos hace tener doble faz, y que nos hace hipócritas. No queremos caer en eso. El Señor, con su poder, con su bondad, con su compasión, nos libere de ese miedo y nos lleve a la verdadera confianza en su poder.