O244001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19980917

Título: Jesus llega a nosotros con todo lo que El es

Original en audio: 3 min. 4 seg.


Este fariseo, Simón, "le rogaba a Jesús que fuera a la casa de él" San Lucas 7,36. Pero, quería que Jesús entrara sin que entrara la misericordia de Jesús. Afortunadamente para él y para nosotros, no lo consiguió.

Cuando Jesús llega, llega con todo lo que Él es. Él entra a nuestro corazón, a nuestra casa, a nuestra comunidad, con todo lo que Él es. A veces nosotros deseamos que llegue Jesús, pero queremos que llegue a hacer lo que nosotros queremos, y que entre sólo hasta donde nosotros queremos.

Mas, Jesucristo entra con toda su carga de misericordia. Por eso, en algunos casos, Jesús, como en este evangelio, se parece a esos invitados pesados, a los que uno les dice: "¡Venga!", y resulta que él viene con los amigos, o con los parientes, o con la mamá, o con los sobrinos.

Así pasa con Cristo. No se puede invitar a Jesús sin que venga también la misericordia de Jesús. Y no se puede invitar a Jesús y a la misericordia de Jesús, sin que lleguen también todos los que se beneficien de esa misericordia.

Es decir, no se puede invitar a Jesucristo sin que llegue también una cantidad de prójimos que Simón no quería recibir. Simón, me imagino la cara que hizo cuando ve que va entrando esta mujerzuela, ahí, a la casa de él.

Él, que como fariseo se guardaba seguramente de tener muy buena fama y de tener muy buena imagen, ve que entra esta mujer, y tal vez piensa: "¡Ya se me dañó la invitación! ¡Yo, que quería que la invitación al Rabí, Jesús, al Maestro, Jesús, fuera como uno más en la lista de mis prestigiosos invitados!

Y ahora, me toca añadir, junto al nombre de Jesús, el nombre de esta pecadora, que todo el mundo sabe que es una vagabunda. ¡Tendré que agregar ese nombre! ¡Se me dañó la invitación!"

Si él hubiera entendido el mensaje de Cristo, hubiera comprendido que invitar a Jesús tiene esos riesgos. Invitar a Jesús a nuestra vida, supone que se cuele mucha gente que seguramente no es de nuestro agrado, pero que sí es del agrado de la misericordia del Señor y que por lo tanto, llegará junto con Él.

No sólo entró Jesucristo con su misericordia y con ese prójimo. Entró Jesucristo como Maestro. Se supone que Simón iba a tener una delicada atención con Nuestro Señor y le iba a dar a Jesús. Pero fue Jesús el que le dio un banquete espléndido de enseñanzas a Simón, y a través de Simón, también a todos nosotros.