O242001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20020917

Título: ¡Contemplemos a Jesucristo!

Original en audio: 5 min. 7 seg.


Hermanos:

Yo quiero que hoy nos quedemos en una actitud de especial gratitud, de especial alabanza, de especial contemplación ante este Cristo, el que vence el imperio de la muerte.

Contemplemos, hermanos, miremos con agradecimiento y con amor, miremos con admiración y con gozo, miremos con alegría y con alabanza a este Jesucristo. Miremos a este Cristo que es capaz de arrancar de las garras de la muerte a su presa.

Miremos a este Cristo, para que nuestra fe en su poder, en su sabiduría y en su misericordia, aumente. Así como la gente que presenció el milagro quedó sobrecogida, quedó confirmada en su fe, se sintió amada y visitada por Dios, así también nosotros, mirando a este Jesús, mirando la obra de su amor, mirando su presencia y su acción, sintamos, hermanos, cómo la fe crece.

Sintamos, quién es el que está al frente de nosotros. Sintamos y disfrutemos de esta santidad, de esta potencia, de esta novedad que ha llegado a nuestra vida. Sintamos, mis hermanos, cómo en Él tenemos todo, y cómo de Él podemos esperarlo todo. ¿Qué habrá que no podamos esperar de Jesucristo, si le vemos enfrentarse con nuestros peores enemigos y salir victorioso? En Él está nuestra esperanza.

Miremos a Jesús enfrentarse contra el pecado y vencer. ¡Él es inmaculado! Miremos a Jesús enfrentarse contra el demonio y vencer. ¡Él es el Santo! Miremos a Jesús enfrentarse contra la enfermedad y vencer, porque Él es sano y Sanador. Miremos a Jesús enfrentarse contra la muerte y vencer, porque Él es la vida y Él es la fuente de la vida.

Miremos, hermanos, como los israelitas miraron el cadáver del Faraón y de todo su ejército tendido a orillas del Mar Rojo, a nuestros enemigos, a nuestros terribles y crueles enemigos, el pecado y la enfermedad, el demonio y la muerte, mirémoslos vencidos, fracturados, rotos, tirados.

Están tendidos en el campo de batalla, porque un gran General, porque un Grande entre los grandes, porque Uno que es poderoso, porque Uno que tiene la unción y la gracia del Altísimo, los ha derrotado, y Ése se llama Jesucristo.

¡Miremos a nuestros enemigos derrotados y cobremos fuerza de esa contemplación! ¡Miremos a nuestros enemigos derrotados y gocémonos en la fe que tenemos en Cristo, Nuestro Señor! Pensemos sólo una cosa, mis hermanos: que en este Jesús, en quien hemos puesto nuestra fe, están todas las promesas que Dios nos ha hecho.

¡En este Jesús están todas las promesas! Ese es el Jesús que se ofrece hoy por nosotros en la Santa Misa. Ese es el Jesús que se ofrece por nosotros y que derrama su Sangre por nosotros, cuando nos confesamos. Ese es el Jesús que nos regala con su amor y con su gracia, el perdón, la unción del Espíritu. Ese es el Jesús que nos guía a lo largo del camino de la vida, y ese es el Jesús que nos espera a la Puerta del Cielo.

¡Ese es Jesucristo y en Él está puesta nuestra confianza! ¡Felices nosotros que podemos escuchar este testimonio, que podemos recibir esta vida, que podemos tener esta fe y que podemos saludarlo con su amor, con su misericordia y con su gracia primero cuando lleguemos a los Cielos!