O214004a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

El Evangelio de hoy, está tomado del capítulo veinticuatro de San Mateo; se trata de una parábola. Este es un modo tan frecuente de enseñanza de Cristo, que nosotros podemos darlo casi por conocido, y ese es un gran peligro; el día que uno cree que ya conoce la Palabra, uno deja de escuchar la Palabra. Este mensaje quiero decirlo y quiero darlo para todos, pero muy especialmente para mis hermanos diáconos, sacerdotes, porque con facilidad nos pasa a nosotros los sacerdotes que sentimos que ya conocemos; “ah, ese texto ya lo conozco”.

La parábola de hoy, por ejemplo, tiene perlas escondidas y conviene sacarlas a luz. Observa lo que sucede: Cristo está comparando dos modos de obrar, dos comportamientos. Hay personas que permanecen fieles en su tarea, y a pesar de que no esté el amo, hacen las cosas bien, mientras aguardan que él regrese (cf. Mt 24, 45-47). La manera como Cristo describe este hacer las cosas bien, es dar la comida a su tiempo, cosa que en sí misma me parece bellísima; “dar la comida a su tiempo”, quiere decir que cada uno de los que somos servidores de Cristo, tiene algo para dar y para compartir con los hermanos, y que cada uno de nosotros es fuente de vida para otros; eso es bellísimo. Pero, viene el otro modo de comportamiento: el de aquella persona que piensa que el amo va a tardar mucho, y entonces, como piensa que el amo va a tardar, empieza a tratar las cosas de la casa, que es la casa de su amo, como si fueran las cosas de su casa, entonces, maltrata, es déspota, insulta, se dedica a emborracharse, es decir, se aferra al momento presente (cf. Mt 24,48-51). Fíjate ese contraste: el servidor fiel tiene a la vista el momento futuro, tiene a la vista lo que va a suceder al regreso del amo, y aprovecha el tiempo presente, dando vida a los otros; el siervo perverso, en cambio, también sabe que el amo va a volver, pero se aferra nerviosamente, codiciosamente al momento presente, y entonces se dedica a comer y a beber, y entonces se concentra en ese placer del momento presente, y entonces se prepara para un horrible castigo; lo llama Cristo, “el castigo de los hipócritas”.

Así que aquí hay algo muy importante: en el fondo, este siervo perverso sabe que el amo va a venir; por eso dice: “pensando que su amo tardará”; no dice: “pensando que no vendrá”, sino “pensando que tardará”. O sea, tiene la seguridad, tiene la certeza de que el amo va a venir, eso lo sabe bien, y sin embargo, se dice mentiras, y sin embargo, se engaña, y sin embargo, trata de aferrarse al momento presente. Eso es lo que nosotros hacemos con el pecado; nosotros sabemos que la vida termina pronto, nosotros sabemos que vamos a morir, nosotros sabemos que finalmente la presentación de este mundo se acaba. ¡Eso lo sabemos!; en el fondo de nuestro corazón, en el fondo de nuestra conciencia sabemos que eso es así, pero nos decimos mentiras y nos aferramos al momento presente, y “comamos y bebamos que mañana moriremos”. Ese es el mensaje principal, y por eso la palabra “hipócrita”, porque así como el hipócrita es el que sabe una cosa y muestra otra, así también, estos son hipócritas, porque se dicen mentiras, porque viven en la mentira.

Parece entonces, que el mensaje central de esta parábola es: “No te digas más mentiras, tu sabes que esta vida se va a acabar, tu sabes que te aguarda el encuentro con el que es tu salvador y también tu juez, tu sabes que el Señor está a la puerta”. ¡No te digas mentiras!, ¡no te digas más mentiras!