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La primera lectura del día de hoy está tomada del capítulo 31 del profeta Jeremías, es un capítulo bien importante porque en él se encuentra el anuncio de una nueva alianza. Dimensionemos lo que esto quiere decir, “nueva alianza”. Para un judío no hay nada más importante que la alianza y ésta es la que Dios hizo a través de Moisés, es la alianza que está relacionada con el cordero de pascua, con la ley, el don de la Torá; es la alianza que sirve de referencia para todas las victorias de Dios porque Él fue quien sacó a nuestros padres de Egipto, pero ahora Jeremías nos dice que hay una nueva alianza ¿cómo es una nueva alianza?, quiere decir que ¿qué pasó con la anterior? pues el texto que hemos oído y que está en la misma Biblia con la que oran los judíos de hoy, ese texto no es nuevo, y si por alguna casualidad hay algún judío o esté escuchando este mensaje, con el mayor respeto le estoy invitando al capítulo 31 del profeta Jeremías, donde se habla de una nueva alianza y específicamente dice que la antigua alianza que fue sellada con Moisés es una alianza que fue insuficiente, esa alianza no funcionó, por eso viene una nueva alianza (cf. Jer 31,31-34).
El contenido no fue que falló en la ley de Moisés, sino que esta ley de Moisés permanece externa, afuera; está escrita en tablas de piedra, pero Jeremías dice: “esta nueva alianza la voy a meter en su pecho, va a estar escrita adentro” (cf. Jer 31,33), y por eso en esta nueva alianza nadie tendrá que enseñar al otro: “mira, conoce al Señor”; es decir, esta nueva alianza supone una especie de contacto de corazón a corazón entre el Señor y cada uno de los miembros del pueblo de la nueva alianza, exactamente eso es lo que hace el don del Espíritu Santo, porque cualquier enseñanza de cualquier rabino, cualquier maestro, el que sea se queda afuera, es algo que me explican y en cierto sentido soy yo quien tiene que traerlo a la vida y tiene que aplicarlo; el don del Espíritu no es así “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rom 5,5). La efusión del Espíritu Santo, esa llegada, esa fuerza, esa luz del Espíritu; esa es la ley que queda escrita en el corazón, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, es el Espíritu quien hace esa obra y por eso la nueva alianza, no será una prolongación de palabras, explicaciones e interpretaciones de la ley de Moisés, como realizaban los rabinos, como queda plasmado en el Talmud ¡no! no es así, la nueva alianza es gracia y regalo del Espíritu que llega a nuestros corazones, que en nosotros hace su obra y que así hace posible que vivamos como el Señor lo ha querido, para que demos fruto y un fruto que permanezca.