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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20040805

Título: Dios ha sellado la Nueva Alianza en nuestro corazon por la accion del Espiritu Santo

Original en audio: 8 min. 15 seg.


Amados Hermanos:

Les invito a que meditemos juntos por unos momentos en la primera lectura del día de hoy, tomada del Profeta Jeremías.

Podríamos decir que esta lectura refleja un momento coyuntural, no sólo en la vida del Profeta, sino en toda la revelación del Antiguo Testamento.

Es un texto que aparece así, en una Misa de día entre semana, y que tal vez puede quedar desapercibido para mucha gente. Y, sin embargo, es un texto fundamental, es un texto que, junto con otros pasajes del Antiguo Testamento, realmente nos da una verdadera clave para comprender qué era lo que estaba sucediendo y hacia dónde quería Dios orientar su plan.

A ver, ¿por qué considero tan importante este texto? Porque es el texto de las dos alianzas. Notemos que para el pueblo elegido, la alianza que se había sellado con Moisés esta como lo más grande, era como lo más sagrado que tenían. Y durante el tiempo de los Reyes, podemos decir que todos los modelos de conversión significaban siempre volver a la alianza con Moisés.

Convertirse, ¿qué significaba la palabra convertirse antes del texto que hemos oído hoy en jeremías? Convertirse significaba restablecer la obediencia a los mandatos que Dios dio a Moisés, es decir, volver a la alianza que se selló en el Sinaí, volver a los términos y cláusulas de esa Ley original. Ese era el sentido de la conversión.

Pero, de alguna manera, el texto de hoy lo que nos está diciendo es que la conversión ya no va a ser eso, que nuestros ojos no tienen que quedarse mirando a esa alianza, a los términos de esa alianza, porque aquí se anuncia una nueva alianza.

Y empiezan nuestros oídos a relacionar las palabras: nueva alianza. Es exactamente lo que celebramos en la Misa. En la Misa precisamente hablamos de la nueva alianza.

Tú recuerdas las palabras que Jesús dijo en la Última Cena. En la consagración del vino como su propia Sangre, dijo: "Este es el Cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva". Jeremías nos habla de una nueva alianza, dando por terminada en cierto sentido la alianza con Moisés. Este texto por eso es tan importante.

Y yo realmente quisiera saber de qué modo interpretan este texto los que profesan la fe judía. También en nuestro tiempo, ¿cómo lo entienden ellos? Porque realmente lo que está diciendo Dios es que la alianza con Moisés no es la alianza definitiva; lo que está diciendo es que esa alianza ha quedado atrás, y la razón por la que ha quedado atrás es porque no resuelve el problema de la desobediencia.

Mire lo que nos dice el Señor en esa primera lectura: "La alianza que voy a hacer no será como la alianza que hice con los padres de ustedes. Ellos rompieron mi alianza. Yo tuve que hacer un escarmiento" Jeremás 31,31-32.

La alianza con Moisés propone cosas buenísimas, cosas maravillosas, razonables, perfectas cosas y, sin embargo, cosas que resultan imposibles, cosas que no resolvieron el problema principal, que es el problema de la desobediencia; ese problema no se pudo resolver.

¿Qué hacemos si aparece ante nuestro ojos una Ley que bellísima, razonable, santísima, pero por dentro no sentimos la fuerza, el gusto, la alegría, el amor, el impulso, la capacidad para obedecer? Y esto a pesar de lo que dice el libro del Deuteronomio: "Cerca de ti está la palabra, está en tu corazón, no es un mandato que esté lejano, es algo que está cercano para que lo obedezcas" Deuteronomio 8,6.

A pesar de lo que dice el Deuteronomio, la palabra de la alianza con Moisés no fue nunca una palabra cercana, y por eso ¿qué terminó sucediendo? Pues lo que dice el texto de hoy en Jeremías; ahí terminó sucediendo eso.

Pues sí, muy bonita esa Ley, pero los padres, es decir, los antiguos, terminaron desobedeciendo, y vino el escarmiento, y el escarmiento al que se refiere aquí Jeremías es, sobre todo, ese terrible, ese pavoroso escarmiento, ese humillante escarmiento del destierro.

¿Y qué viene después de eso? Pues viene una nueva alianza. Y las características de esa nueva alianza están también en el texto que hemos oído, que cada vez me parece más importante. Se trata de una alianza que se sella en el corazón: "Voy a sellar con ustedes una alianza en el corazón; voy a escribir la Ley en el corazón" Jeremías 31,33.

Bueno, ¿y cuál es el estilógrafo, el esfero o la pluma para escribir esa Ley en el corazón? Pues es la acción del Espíritu de Dios, es la alianza que se sella en nosotros, dentro de nosotros, por el poder, por la acción del Espíritu en nosotros. Y ese poder del Espíritu en nosotros es precisamente el regalo de la Pascua, lo que va a venir a nosotros por la intercesión de Jesús y por el sacrificio de Jesús en la Cruz. Por eso la nueva alianza es también la eterna alianza.

Jesús dijo: "Este es el Cáliz de la alianza nueva y eterna". A esa nueva alianza, a la alianza de Jesús, ya no le siguen más alianzas, por una sola razón: porque es una alianza que sí resulta efectiva, y sí resulta efectiva porque ahora Dios está en los dos lados de la alianza.

Es decir, Él permanece fiel, desde luego, pero Él también concede su fidelidad obrando en nuestros corazones y transformándolos según su designio, según su voluntad, según su amor. Eso es lo que nos trae de nuevo esa alianza de la que nos ha hablado Jeremías.

Hermanos míos, el Sacrificio Eucarístico, la Santa Misa, ¿qué es la Santa Misa? Es precisamente la actualización, no es ni siquiera una renovación, no es que estemos repitiendo, es que estamos actualizando, nos estamos uniendo al sacrificio único de Jesucristo.

Como dijo San Juan Crisóstomo: "Es un solo sacrificio", porque no es que en cada Misa sacrifiquemos un Cordero distinto. Siempre es el único Cordero de Dios sacrificado en el Calvario, hecho presente para nosotros en este bendito y saludable sacramento.

Agradezcamos a Dios por su misericordia, agradezcamos a Dios por su piedad, y abramos ampliamente las puertas del corazón, para que el poder del Espíritu escriba las cláusulas de la nueva alianza, allí donde Dios quiere llegar a nosotros.