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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20020822

Título: El mundo no resiste el mensaje de Dios

Original en audio: 11 min. 55 seg.


Siempre es bueno aclarar, aunque ya lo hemos hecho otras veces, que cuando en la Biblia se habla de hermanos de hermanas de Jesús, no hay que dejarse confundir.

Lo que sucede ese que en esa lengua aramea no hay una palabra para decir primos, sino que todos los parientes se llaman hermanos. Entonces no hay que pensar en otros hijos de la Virgen y de José, como algunos cristianos no católicos hacen.

Nosotros sabemos que si hubiera habido otros hijos de María, pues hubieran estado con Ella en el momento de la cruz, y Jesús no hubiera tenido que decirle a María que se fuera a vivir a la casa del Apósotol Juan, porque Ella hubiera tenido adonde ir.

De manera que no dejarse confundir por esa interpretación. Pero ese es un tema lateral. Realmente, el tema principal de hoy está en esa frase que dice Cristo: "Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta" San Mateo 13,57.

Y eso fue lo mismo que nos mostró la primera lectura, la de Jeremías, nos mostró cómo era despreciado un profeta. Jeremías anuncia un oráculo terrible allá en el templo de Jerusalén les dice: "Mire, la suerte de este templo va a ser como la del templo de Silo".

Ese fue un templo que quedaba al norte de Palestina y que fue arrasado. Cuando se acabó el reino de Israel se acabó también el templo. Entonces Jeremías les dice: "Para allá vamos", realmente eso es lo que les dice Jeremías. Les está diciendo: ¿Ustedes han visto la destrucción de allá? Pues para allá vamos, vamos que corremos hacia el abismo, vamos mal".

Eso fue lo que dijo Jeremías, pero ¿cuál fue la respuesta de la gente? Ensañarse contra Jeremías, atraparlo, hacerle violencia y decirle: "Usted es reo de muerte", pues porque anuncia esas cosas.

Fíjate que esa manera de obra contrasta con lo que sucede en el evangelio. Jesús está enseñando en la sinagoga de su pueblo, Jesús está predicando y está haciendo milagros, porque la gente misma dice: "¿De dónde saca esa sabiduría y esos milagros?" San Mateo 13,54.

Entonces miremos el contraste: a Jeremías le tocaba anunciar cosas muy duras, y lo atraparon, le hicieron violencia, fueron agresivos con él le dijeron: "Eres reo de muerte". Eso con Jeremías que le tocó anunciar cosas malas.

Y con Jesús, que no traía cosas malas, sino una predicación del reino de Dios, del amor, de la reconciliación y milagros, ¿entonces qué paso? Que tampoco lo recibieron, sino que más bien desconfiaban de Él y no le creían.

Eso nos muestra que el problema no estaba en que se anunciaran cosas malas o se anunciaran cosas buenas, es un problema mucho más hondo. El rechazo a Jeremías profeta y el rechazo a Jesús, que es el profeta entre los profetas, no es un rechazo ni por las cosas malas ni por las cosas buenas, en el fondo, en el fondo, es un rechazo a Dios.

Por eso dirá Jesús en otro pasaje: "El que a vosotros recibe, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado" San Mateo 10,40. "El que a vosotros,-les dice a los discípulos-, rechaza, a mí me rechaza, y el que rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado" San Lucas 10,16.

De manera que la enseñanza profunda de este texto de hoy es que realmente hay un rechazo hacia Dios en el mundo, eso no es ni porque traigamos palabras blanditas o palabras duras, no es porque traigamos un mensaje amable o traigamos un mensaje de denuncia, es porque hay una incompatibilidad realmente, es porque el mundo no resiste el mensaje de Dios.

Así se ponga bonito o así se ponga feo, así se ponga duro o así se ponga blando, el mundo no resiste el mensaje de Dios, entra en conflicto, rechaza. El rechazo con Jeremías era: "Esa palabras son muy duras", y el rechazó con Jesús ¿cuál es? Envidia, "¿y este de dónde saca eso si ese es de los de nosotros?"

De manera que si anunciamos cosas buenas, no nos creen, porque "de dónde salió esa sabiduría y de dónde salen esos milagros", y si anunciamos cosas malas, "es que le estamos quitando la fuerza, y es que le estamos quitando la autoestima, y es que le estamos quitando la vida al pueblo". Hay un rechazo verdaderamente.

Y nosotros como evangelizadores, mis amigos, tenemos que saber que ese rechazo existe. Por ejemplo un papá. Ahora vamos a empezar a aplicar esta palabra a nuestra realidad. Hace unos años se decía que los papás no tienen que castigar a los hijos, porque si castigan a los hijos, los hijos se traumatizan, y si los hijos se traumatizan, entonces luego van a ser irreconciliables con los papás y quedan heridos de por vida y...

Yo reconozco que hay muchos castigos que eran excesivos en los papás, y en los profesores, y bueno, en quienes tienen que corregir en la sociedad. Hay muchos castigos que eran excesivos.

Entonces nos fuimos al otro extremo: todo tiene que ser es suavidad, todo tiene que ser bondad, nunca se puede castigar a los niños. Pregunta: ¿Ha aumentado el respeto de los hijos por los papás? Lo que nosotros vemos es cada vez menos, luego el problema no está ahí, el problema no es que, si uno no corrige, entonces ahí sí lo quieren, eso no es cierto, eso no es verdad.

Entonces ahí está un ejemplo. La verdad de Dios, la formación según Dios, que es lo que tiene que dar los papás a los hijos, siempre va a encontrar un rechazo, ¿por qué? Porque los hijos, lo mismo que nosotros, los hijos tienen la huella del pecado original, es que en el fondo la guerra viene de ahí.

San Pablo dice el la Carta a los Efesios: "Es que nuestra pelea no es contra la carne y la sangre, nosotros peleamos contra ele Espíritu del mal" Carta a los Efesios 6,12. Eso no significa que todo sean exorcismos, sino quiere decir que uno tiene que tener conciencia de eso, que ahí es donde nace la dificultad.

Lo mismo vale para estas otras cosas, por ejemplo con la Iglesia: Que la Iglesia es rigorista, que la Iglesia es intolerante, que la Iglesia, bueno, una cantidad de cosas. Eso se dice de la Iglesia Católica, porque en la Iglesia Católica no se toleran muchas cosas, aunque somos pecadores y somos débiles, la enseñanza es clara.

En la Iglesia Católica la enseñanza es clara: frente al aborto, frente a la homosexualidad, frente al divorcio, la Iglesia es muy clara, eso no quiere decir que nosotros seamos santos, no; hay errores y hay pecados en los sacerdotes y en los fieles, hay muchos pecados, pero la enseñanza es clara.

Y hay gente que dice: "No, con esa enseñanza tan dura, con esa enseñanza tan rigorista, pues ustedes perderán a toda la gente, la gente se les va a ir".

Ahh, y ahora miremos cómo es en otras partes, miremos por ejemplo los anglicanos. Los anglicanos se separaron de la Iglesia Católica por allá en los tiempos del rey Enrique VIII, una historia que ustedes, o conocen o conocerán en otro momento.

Los anglicanos tiene allá su propia Iglesia y ellos celebran la eucaristía, aunque no es una eucaristía válida, pero bueno, tienen los sacramentos y tiene una cantidad de cosas.

Entonces los anglicanos empezaron a ensanchar la manga, entonces los anglicanos sí admiten que no hay problema con el homosexualismo, que no hay problema con el divorcio, que no hay problema en la ordenación de mujeres, es decir, manga ancha, todo cabe.

Se hace una encuesta en Inglaterra: "Bueno, ¿cómo anda la fe aquí?" El ateísmo no ha hecho sino seguir creciendo, la desconfianza de la Iglesia, y la enemistad con Jesucristo, y la búsqueda de otras religiones, igual o peor que en todas partes.

¿Eso qué está indicando? Que el problema no es que porque las enseñanzas sean duras, fíjate, Jeremías decía cosas duras y lo rechazaban, entonces dice uno: "Pues si llega otro con una enseñanza llena de amor y misericordia, lo van a aceptar", vino Cristo con la enseñanza de amor y misericordia, y tampoco lo aceptaron.

Entonces no pensemos, hermanos, que ensanchando la manga, no pensemos que haciendo concesiones con el pecado se va a lograr la conversión del mundo, o se va a lograr que nos acepten el Evangelio, no pensemos eso.

Más bien lo que sucede es esto: que donde hay una comunidad religiosa, que la gente ve que es fiel a sus principios, que es estricta, que se sabe a qué entra la gente, ahí les llegan vocaciones. Donde hay una comunidad religiosa que se ve que es como un relajito, como que todo el mundo hace lo que se le da la gana, ni eso atrae a jóvenes, ni las familias quedan tranquilas si los muchachos entran ahí.

¿Qué quiere decir esto? Hermanos, enamorémonos de la verdad de Dios con todas sus consecuencias, enamorémonos de la propuesta de Dios con todas sus consecuencias, y tengamos una fe grande en el anuncio que tenemos que hacer, algunas veces nos lo van a rechazar, les va a aparecer que es muy duro; otras veces van a decir: "Y usted con qué derecho predica eso?", como le decían a Cristo.

Lo que sea, nosotros enamorémonos de la sabiduría de Dios, de la verdad de Dios, de la bondad de Dios, y seamos fieles en eso, que, a su tiempo, ese mensaje va dando fruto.

Aliviar el mensaje, empezar a hacer negociaciones y compromisos con nuestro pecado, no ayuda para evangelizar.

La verdad de Dios es como es, la verdad que propone la Iglesia es como es; si la Iglesia me dice tal o cual cosa sobre el matrimonio, sobre la planificación familiar, sobre el homosexualismo, sobre la justicia social, salirme de eso no es un favor que el hago a Cristo, ni es una red para ganarle almas al Señor.

Aceptemos la verdad del Señor como es, con todas sus consecuencias para nuestra vida, y tengamos el coraje de presentarla así, y veremos cómo, poco a poco, la Iglesia de Dios va a apareciendo con su belleza, con su fecundidad, con su eterna juventud.