O145001a
Fecha: 19960712
Título: Fiarse solo de Dios y no de los seres humanos
Original en audio: 5 min. 34seg.
Es un poco extraño este discurso misionero del capítulo décimo del evangelio según San Mateo. Venimos escuchándolo desde el miércoles, cuando Jesús llama a sus discípulos, y se da el nombre de los Apóstoles.
Y luego les dice: “No vayáis a los gentiles, sino a tierra de los judíos” San Mateo 10,5-6. Es extraño este discurso, porque Jesús les manda que hagan una cantidad de obras buenas, como las habíamos escuchado el jueves.
Mire lo que les dice: “Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos, expulsad los demonios; gratis lo recibís, dadlo gratis” San Mateo 10,8.
Bueno, pero hoy ya se nos dice que éstos que van hacer tantas obras buenas, van a tener en pago una cantidad de obras malas, y no sólo malas, sino terribles, y escandalosas, como lo que hemos oído que “los hermanos van entregar a los hermanos, y los hijos se volverán contra los padres, y los padres contra los hijos” San Mateo 10,21.
Y dice uno pero ¿a qué horas se puso eso tan terrible? Si habíamos empezado que se curaban los enfermos, y que se arrojaban los demonios, y que todo se daba gratis, ¿por qué esa oposición tan terrible? ¿Por qué ese cambio tan dramático?
Jesús dice: “Os envío como ovejas en medio de lobos” San Mateo 10,16. Ovejas por la humildad, ovejas porque tienen su pastor, ovejas por los servicios que van a prestar, ovejas en cierto modo por lo indefensos que son ellos en sí mismos.
De por sí son indefensos, por eso son ovejas. Los otros son lobos, porque si van a tener los beneficios de estas ovejas, de estos misioneros, de estos discípulos, por tanto van a tener los beneficios que, no contentos con la lana, van a querer también la carnecita.
Y esto supone la muerte de la oveja. El lobo cuando se encuentra con la oveja no le dice: “Quédese por aquí, y yo vendo a fulano, y con eso compro algún concentrado para alimentarme”. Sino el lobo ve a la ovejita como su concentrado, como su alimento; necesita llevar hasta las últimas consecuencias la ofrenda de esa ovejita; pues eso es lo que le va a suceder a todo el que predique el Reino de Dios.
Eso es lo que le sucede a todo el que predica a Jesús. Efectivamente, las personas necesitan tanto; en realidad hay tanta hambre del infinito, hay tanta hambre de amor, hay tanta hambre en el corazón humano.
Porque Dios hizo insaciable al corazón humano, y ese corazón además de insaciable está tan herido y oscurecido por el pecado, que el corazón del ser humano se vuelve un lobo. Aquel escritor, y pensador Tomas Hobbes tiene su famosa frase “Homo hominis lupus”, "el hombre es un lobo para el hombre".
Sí, es cierto, el hombre es un lobo para el hombre, porque es insaciable, porque el ser humano es insaciable, y en el momento del que espera recibir sus bienes de otra creatura humana, la exprime, y no contento, y no contenta con la lana, le pedirá también la carne hasta destruir al otro.
El que espera su salvación, el que espera sus bienes de una creatura humana la destruye, y por eso Jesús dice: “No os fiéis de los hombres; ustedes tiene que fiarse de Dios, de los seres humanos, no.Porque ellos intentarán llevarlos a ustedes hasta sus últimas consecuencias, y por eso llegarán hasta destruirlos". Esto lo sabía Cristo que se presenta así mismo no como oveja, sino como Cordero de Dios.
Y eso fue lo que le pasó a Cristo. Exprimido en la Cruz, dio el zumo de la salvación, dio el vino de la alegría.
Demos gracias a Cristo. No nos fiemos de las personas, ni esperemos más de la cuenta de ellas. Tenemos de quien alimentarnos, tenemos en quien confiar.
Amén.