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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20000706

Título: La Palabra de Dios se vuelve insoportable para el que esta viviendo de las ventajas del pecado

Original en audio: 7 min. 29 seg.


Jeroboam fue el nombre del primer rey que tuvo el Reino del Norte, cuando se dividieron. Salomón tuvo como hijo a Roboam, y en tiempos de Roboam surgió este que se llamaba Jeroboam, y ahí se dividieron en el Reino del Norte, que se llamó Israel, y el Reino del Sur, que se llamó Judá.

Pero el Jeroboam del que nos habla la primera lectura de hoy, tomada del profeta Amós, no es este primer Jeroboam sino otro, que no era ni pariente suyo. Porque resulta que ese Reino del Norte tuvo mucha inestabilidad política y muchos de los que hoy llamamos "golpes de Estado".

Este otro Jeroboam escucha las razones de un cierto sacerdote Amasías. Amasías le dice que ya la tierra no soporta la predicación de Amós. Y esto me hace acordar del final del evangelio según San Juan, cuando dice el Evangelista que "si se escribieran todas las cosas que hizo Cristo, la tierra no podría contener todos esos libros" San Juan 21,25.

Un prestigioso exegeta, meditando en esas palabras, dice: "No se trata de que no quepan los libros en el planeta Tierra, sino se trata más bien de que el mensaje entero de Jesucristo, toda la verdad profética, maravillosa y última que se muestra en Jesucristo, no la aguanta la Tierra en su estado actual, y sólo será capaz de soportar esa Palabra cuando la misma Tierra sea renovada y venga un Cielo nuevo y una Tierra nueva".

La Palabra de Dios se vuelve imposible de soportar, se vuelve insoportable para el que está viviendo de las ventajas del pecado. Y ese era el caso de Amasías y ese era el caso de Jeroboam.

Viene a cuento aquí la palabra de San Agustín: "Sólo niega a Dios, aquel a quien le conviene que Dios no exista", o también: "A quien no le conviene que Dios exista".

Cuando estamos viviendo de las ventajas del pecado, cuando los beneficios del crimen o de la infidelidad tiene poder en la propia vida, la predicación se vuelve insoportable, como se volvió insoportable el mismo Amós, y por eso querían echarlo; como se volvió insoportable San Juan Bautista, y por eso lo encarcelaron, lo pasaron del desierto a la cárcel; como se volvió insoportable Nuestro Señor Jesucristo, y por eso hubo que buscar manera de crucificarlo.

La Palabra de Dios se vuelve insoportable, se vuelve imposible para los oídos que viven de las ventajas del pecado. Y es muy interesante el reproche que le hace Amasías, o el consejo que le da: "Vete a tu tierra de Judá, come tu pan y profetiza allí" Amós 7,12. Hace de la profecía un oficio.

Y Amós, que tenía las cosas claras, le dice: "Este no es mi oficio; yo sí lo tenía, yo soy un campesino, soy un agricultor, yo sé trabajar, yo no estoy aquí por desocupado, ni estoy viviendo de las ventajas de esta palabra; yo mi oficio lo tengo; este no es un oficio que yo me haya inventado, es un encargo que viene de Dios y que está por encima de los demás oficios".

Aquí también hay una enseñanza para nosotros. Mientras que aquel que vive del pecado o de las ventajas del pecado, tiene que conservar su oficio, el que vive de Dios, es libre de las amenazas de esta tierra, porque sus intereses, porque sus bienes no tienen origen en las alianzas con los poderes de esta tierra. Y aquí está la fuente de la verdadera libertad.

Esto fue lo que quisieron profetas que Dios ha dado a la Iglesia, como Santo Domingo de Guzmán, cuando buscaron la absoluta pobreza, la vida en mendicancia, por una parte, la unión con el Crucificado.

Pero por otra parte, también esa libertad, ese no depender de nadie, ese saber que a "a mí no me detiene ningún Amasías", a mí no me mete miedo ningún Jeroboam; yo hablo por encargo del Rey del universo, y mi palabra es libre, porque es Él el que determina cuándo hablo y cuándo me callo y qué es lo que tengo que decir".

Así se mostró Nuestro Señor Jesucristo, cuando también fueron a meterle miedo: "Mira que Herodes,-Herodes era un salvaje torturador-, mira que Herodes te anda buscando" San Lucas 13,31, respondió Jesús con soberana libertad: "Id y decidle a ese zorro: hoy y mañana trabajo, pasado mañana llego a mi fin" San Lucas 13,32.

Estaba refiriéndose Jesucristo a que su misión no la determina, ni en el comienzo ni en el final,los intereses de los hombres. ¡Qué mensaje tan grande de libertad y qué mensaje tan grande de verdad! La libertad y la verdad, porque sólo la verdad nos hace libres.

Pidamos a Dios que estos vientos de libertad y de verdad estén siempre alentando las iniciativas de evangelización en la Iglesia. Pidamos libertad, libertad para la palabra de la Iglesia, libertad para los predicadores, esa libertad que nace de la unión estrecha con Dios, y de la confianza absoluta en el poder de Él.

Necesitamos predicadores libres, obispos libres, sacerdotes libres, catequistas libres.

Catalina de Siena fue indudablemente profetiza, mujer llena de espíritu de profecía en ese sentido; por encima de afectos humanos, de intereses económicos o de poderes políticos, la palabra de Catalina se despliega con libertad.

Si hay que decirle al Papa, si hay que decirle al cardenal, si hay que decirle al zapatero o hay que decirle a la mujer que lava las ropas en el pueblo; si hay que decirle al pariente, si hay que decirle al amigo.

Libertad, la libertad que sólo nace de la unión con Dios, esa es la libertad que nos hace profetas, y es la libertad que esparce generosamente la palabra de salvación.