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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo quinto de San Mateo y es la continuación del Sermón de la Montaña que empezamos a escuchar el día de ayer. ¿Qué es lo que nos dice Cristo? su mensaje está cargado de poesía y de belleza, su mensaje es profundamente inspirado e inspirador, pero sobretodo es un mensaje que quiere traer un cambio a nuestra vida y que quiere traer un cambio definitivo a la historia humana en la dirección de Dios.

Tal vez el aspecto que sobresale más en las palabras de hoy es que el Evangelio es fuerza de Dios para salvación de todo el que crea, según una expresión muy querida por el Apóstol San Pablo; es fuerza que transforma (cf. Rom 1,16). Este dato no es evidente inmediatamente porque la palabra humana tiene muchos usos, uno puede valerse de la palabra humana por ejemplo, para entretener, un buen humorista puede mantener dos horas en atención a todo un auditorio; la palabra humana puede servir para hacer especulaciones quizás muy profundas como las que hacen los filósofos; la palabra también puede en cierto sentido, traer belleza a nuestra vida como cuando escuchamos una poesía que sentimos que eleva nuestro corazón. Aunque en el Evangelio de Cristo hay cosas interesantes, hay temas profundos y hay mucha belleza, el objetivo primordial de las palabras de Cristo es que nosotros seamos distintos, esto es lo que hay que destacar en primer lugar en este texto; el Evangelio existe para que nosotros lleguemos a ser distintos.

Hay un pasaje muy bello en el profeta Isaías donde dice Dios: “así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.” (Is 55,11); es decir, la palabra no vuelve al cielo sin fecundar la tierra, sin hacerla germinar .

Dios quiere que su Palabra haga algo en nosotros y esa transformación que sucede en nosotros en el pasaje de hoy aparece descrita por medio de dos imágenes que son fáciles de entender; una imagen es la “sal”, la sal que da sabor, la sal que conserva los alimentos, la sal que crea cierto escozor, pero escozor saludable, la sal: “ustedes son sal”. Y otra, también muy fácil de entender: “ustedes son luz del mundo”; es decir, capaces de manifestar una ruta, de mostrar la verdad, de señalar ese camino que lleva a la plenitud.

Sin embargo, si miramos nuestras vidas es posible que pensemos: “pues, yo a veces no me siento demasiado, demasiado como la luz, porque yo mismo estoy muy desorientado o a veces no soy como la sal porque le he dado sabor de Cristo al lugar donde me encuentro, a las amistades que tengo, a las cosas que me suceden”; ¡bueno! sí esa es tu condición, pues ya sabes lo que hay que hacer: acudir a Cristo para que sea Él quien le de sabor a tu vida y luego haga de ti sabor, haga de ti elemento que conserva y que renueva todo aquello donde se encuentra, ¡ese es el papel nuestro!.

La Palabra de Dios no es una distracción, no es un entretenimiento, no es simple especulación para intelectuales, no es simple belleza para poetas; la Palabra de Dios quiere transformarnos para que nosotros demos un sentido pleno a nuestra existencia y para que también iluminemos a nuestros hermanos. Así sea.