O055003a
Fecha: 20120210
Título: No neguemos los milagros que realizo Jesucristo, porque el poder de Dios es grande y se ha manifestado en su Hijo
Original en audio: 4 min. 41 seg.
Siempre ha habido gente que quiere disminuir los milagros de Cristo. Disminuirlos, a veces simplemente negándolos, como aquella gente que dice que no hubo multiplicación de los panes sino que únicamente la gente se puso a compartir.
Yo no dudo que Cristo nos invita a compartir, pero ¿por qué hay que negar ese milagro? Con esa misma tónica, pues, nos van a decir que Jesús tampoco caminó por las aguas, sino que simplemente sabía dónde estaban las piedritas, o nos van a decir que Jesús no curó al paralítico, sino que el paralítico tenía un espasmo, estaba muy nervioso, y Jesús lo tranquilizó. Esas son tonterías.
Yo siempre digo a todos los que pretenden negar los milagros de Cristo que van a terminar negando hasta la existencia del mismo Cristo. Porque entonces si pretendes quitarle todo lo que resulta difícil admitir a tu razón, una racionalidad más bien científica o cientificista, si tu razón sufre de esa enfermedad que se llama cientificismo, entonces tu razón cientificista no va a poder admitir milagros, pero entonces vas a tener que negar también lo que dicen los Evangelios sobre cómo fue concebido Cristo, y vas a tener que negar también lo que dicen los Evangelios sobre la Resurrección del Señor.
Entonces yo le digo a los teólogos y a los predicadores que pretenden que negando unos cuantos milagros van a vender más fácil el mensaje del Evangelio, les digo: "Miren, no engañen a la gente, porque el que se mete por ese camino tendrá que terminar negándolo todo, no vale la pena".
Yo creo que más bien es conveniente reconocer que Jesús es la expresión viva del poder y del amor de Dios, por eso no tiene nada de extraño que haya milagros. De hecho, milagros siguen sucediendo: hay veces que la oración trae milagros. No me considero ni mucho menos una persona buena ni santa, pero yo he orado por personas, y hay personas que se han curado, que se han curado incluso instantáneamente de dolores que tenían.
Sí, ya sé que me van a decir,- si lo dijeron de Cristo, qué no dirán de este pobre pecador que yo soy-, pero van a decir que no, que sugestión, que histeria, pero esas cosas pasan y la gente se cura, hay testimonios maravillosos. Pero entonces viene otra idea: "Que no, que los milagros sí existen pero que son expresión del poder mental de la fuerza mental".
Existe, por ejemplo, esa famosa obra de la cual ha salido mucho dinero que se llama "Un Curso de Milagros", y esa obra se supone que le enseña a uno pues eso, lo que dice el título, y entonces se supone que es un asunto de concentración mental. Pero cuando uno lee los Evangelios, uno no ve a Cristo haciendo meditación, respirando profundo, ni dejando la mente en blanco, ni repitiendo mantras.
Esas cosas son de otro mundo que no es el mundo nuestro, el mundo de nuestra fe judeo cristiana. Ese no es el mundo de la Bilia, ese es otro mundo, ese es el mudo del esoterismo, ese es el mundo de la Nueva Era, ese es el mudo del Budismo Zen, ese es el mundo de la práctica del yoga, eso es otra cosa, eso no tiene que ver con nosotros.
Al contrario, lo que vemos en muchos milagros no es a Cristo haciendo grandes ejercicios de meditación, sino expresando, con vivísima elocuencia, con maravillosa elocuencia, expresando el poder de Dios, expresando la llegada del Reino de Dios.
A ver, ¿cuál es la gran concentración que tiene Cristo mientras le mete los dedos en los oídos a este sordomudo y mientras toca con su saliva la lengua de este hombre? ¿Qué tipo de Budismo, qué tipo de meditación es esa? ¡No cambiemos el Evangelio! ¡El poder de Dios es grande y no hay que negarlo, y ese poder se ha manifestado en Jesús de Nazaret, el Santo Hijo de Dios, el bendito Hijo de la Virgen María!