O041002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20120130

Título: La manera como reaccionamos ante las dificultades esta demostrando lo que llevamos dentro

Original en audio: 4 min. 38 seg.


En los años pares, como es este año, las lecturas del tiempo Ordinario empiezan llevándonos como de la mano hacia los orígenes de la monarquía, es decir, nos están ayudando a responder a esta pregunta: ¿Cómo se llegó a que hubiera reyes en el pueblo de Dios? O si queremos plantear la pregunta de una manera más completa: ¿Cómo es eso de que hay reyes en el pueblo elegido, siendo así que se supone que Dios es el único Rey?

Al fin y al cabo, quien los liberó de la mano del tirano, de la mano del faraón, fue Yahvé? Si Yahvé es el Rey poderoso, que ha realizado esa gran batalla y ha obtenido esa gran victoria, pues Dios ha de ser el único Rey.

Y por eso, desde el principio del tiempo Ordinario, en estos años pares, para las lecturas de entresemana, vamos viendo qué pasos se dieron. Todo empezó con aquel hombre llamado Samuel. Samuel, que era uno de los jueces de Israel, pero que fue llamado por Dios para un servicio muy especial, y como parte de ese servicio, Samuel tuvo que acoger la petición y la queja del pueblo hebreo, ¿petición de qué? "Queremos un rey" 1 Samuel 8,5. Queja, ¿por qué? Porque el pueblo quiere ver, el pueblo quiere ver un rey que salga delante de ellos cuando vayan al combate, es una época de continuos combates con los habitantes de Canaán.

Entonces el pueblo quiere tener esa certeza, esa presencia. Esto es muy interesante: el pueblo quiere ver; y por eso, el rey se supones que debe ser como la expresión visible del reinado de Dios.

Semejante ideal tan alto prácticamente no lo cumlió nadie, nadie lo cumplió completamente; pero quizás el que más se acercó fue el rey David. Y por eso, en tiempos de Jesús, la expresión "Hijo de David", era una expresión típicamente mesiánica, era una expresión reservada a aquel a quien se consideraba, no solamente de la línea del rey, sino representante, sucesor de ese rey, y no de cualquiera, sino del rey por antonomasia, David.

El pasaje de hoy, tomado de los capítulos quince y dieciséis del Segundo libro de Samuel, nos permite ver cómo se porta este gran rey en horas realmente malas. Y las horas malas no faltan en ninguna vida, esos momentos en que las cosas salen al revés, esos momentos en que la traición llega dentro de la propia familia, o en el círculo de los amigos más cercanos; ese momento en que los enemigos se crecen, como ese extraño hombre llamado Semeí.

Semeí era un pariente del rey Saúl y como David, por supuesto, no tenía ningún parentesco con Saúl, Semeí acusa a David de ser un usurpador, como diciéndole: "Tú te robaste el trono", y lo insulta, y le echa tierra, literalmente, y le arroja piedras, literalmente.

¿Cómo reacciona uno ante las dificultades? Eso es lo que muestra lo que uno tiene por dentro. Cuando pinchamos un globo que está lleno de Helio, del gas Helio, eso es lo que sale una vez que se revienta; si está lleno de Nitrógeno sale el Nitrógeno; y si está lleno de Hidrógeno o si está lleno de aire, eso es lo que sale. Lo mismo nos pasa a nosotros: cuando la vida nos "pincha", ahí sale lo que llevamos dentro.

Y la escena de hoy nos está presentando a ese momento en que David es "pinchado", y lo que sale de dentro es un gran deseo de unirse a la voluntad de Dios y de aceptar las cosas como Dios las ha traído.

Yo creo que es un lenguaje y es una enseñanza que todos necesitamos.