O031002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20120123

Título: Para que Dios obre a traves de mi, primero Dios tiene que reinar en mi

Original en audio: 4 min. 33 seg.


En más de una ocasión encontramos en los Evangelios que Jesús es relacionado con el rey David. La primera lectura de hoy nos ayuda a entender por qué esta asociación.

El Evangelista Mateo, por ejemplo, empieza su texto con una genealogía, una historia de los parientes de Jesús, los padres, abuelos y bisabuelos de Jesús. Y la verdad es que Mateo se remonta hasta Abraham, pero el título que le pone es: "Genealogía de Jesús, hijo de David, Hijo de Abraham" San Mateo 1,1. Ahí aparece el titulo: "Hijo de David" San Mateo 1,1.

También, cuando Jesús estaba entrando en Jerusalén, las aclamaciones de la gente repetían: "Hosanna al Hijo de de David" San Mateo 21,9. Algunos ciegos en el camino entre Jerusalén y Jericó, también invocaron la misericordia de Jesucristo llamándolo así. Se ve que esta es una expresión que tiene una carga muy fuerte, un contenido muy profundo y muy arraigado en el corazón del pueblo judío.

La razón, repito, la encontramos en la primera lectura de hoy, está tomada del capítulo quinto del Segundo libro de Samuel. Desde hace unos días venimos recorriendo los orígenes de la monarquía en Judá y en Israel, por eso empezamos con el profeta Samuel, porque Samuñel fue el hombre encargado por Dios para esa transición entre la época que llamamos de los "jueces" y esta nueva situación, la de los "reyes".

El primer rey fue Saúl, pero ese resultó desobediente, y al final su vida acabó en amargura y en fracaso. El contraste es enorme porque David, muy al contrario, va mostrando el esplendor de una vida en obediencia a Dios.

Podemos decir que lo más grande y lo más hermoso del reinado de David es que Dios reinaba en David, y por eso Dios podía reinar a través de David. Creo que es una lección preciosa, una lección que puede servirnos a todos. Para que Dios obre a través de mí, primero Dios tiene que reinar en mí. Y eso es lo que sucede en buena parte de la historia de este rey apasionante en sus logros, apasionante también en la manera como su corazón aprende la fidelidad, aprende el arrepentimiento, aprende la conversión, como lo veremos en textos posteriores.

Así que David está en las páginas de la Escritura como la gran referencia de lo que significa el reinado de Dios. Como la predicación central de Jesucristo es que ha llegado el Reino de Dios, en natural que la gente asociara ese mensaje de Jesús, y todo el poder de sus milagros, y toda la elocuencia de sus palabras, las asociara con la época que para ellos había sido "el reinado de Dios", porque David logró la cohesión interna del pueblo de Dios, y la defensa frente a los enemigos de Dios.

Además, fue David el que le dio una ciudad capital a ese reino. Como también oímos en la primera lectura de hoy, David conquistó la ciudad de Jerusalén, que entonces pasó a ser el centro espiritual, el corazón palpitante del pueblo de Dios.

Que el ejemplo de obediencia de David nos mueva a a atraer el Reino de Dios a nuestros corazones, para que también el Señor haga su preciosa y maravillosa voluntad a través de nosotros.