O014003a
Fecha: 20120112
Título: Leamos la Palabra de Dios para conocer la historia del pueblo elegido, que es la historia de nuestra familia
Original en audio: 4 min. 50 seg.
Durante los primeros días de entre semana, en el tiempo Ordinario, para los años pares, lo que escuchamos es la historia de los reyes de Israel y de Judá.
Vamos a ubicar bien este período de la historia del pueblo de Dios, porque yo digo que conocer al pueblo de Dios es conocer nuestra propia familia. Y yo creo que uno aprende mucho cuando conoce mejor la familia, porque así entiende las costumbres y, sobre todo, porque así entiende mejor cuál es ese gran regalo que hemos recibido y que no es otro sino Jesús.
No sé si tú te has preguntado alguna vez por qué Jesús se demoró tanto en aparecer en la historia humana. Pues la mejor manera de responder a esa pregunta es mirar la historia del pueblo de Dios.
Las estabas básicas son fáciles de enumerar. Tenemos a un hombre llamado Abraham, llamado por Dios, y con él se abre un tiempo que podemos llamar "de los Patriarcas". Abraham, Isaac, Jacob, los doce hijos de Jacob que dan nombre a las doce tribus de Israel, esos doce hijos tiene que ir a Egipto por ocasión de una hambruna espantosa que se presentó, y en Egipto duran algo más de cuatrocientos años hasta que viene la opresión del faraón.
El faraón se endiosa, el faraón considera que merece tener disposición de vidas y haciendas y empieza a determinar que tienen que morir los niños israelitas.
De esta y de otras muchas maneras oprime a los hebreos y entonces Dios, por mano de Moisés, hacia el año mil trecientos antes de Cristo, libera a ese pueblo de Israel, lo saca del país de Egipto, lo lleva por el desierto, sella alianza con ellos y entonces los conduce a la tierra que le había prometido a Abraham.
Pero cuando llegan a a esa tierra no la encuentran desocupada, hay unos habitantes, que son los filisteos, y los filisteos que viven ahí, pues no están contentos con la llegada de los israelitas, sino que más bien lo atacan. Y así viene otro tiempo, después del tiempo de los Patriarcas y la estancia en Egipto y la liberación por mano de Moisés, entonces viene otro tiempo y ese otro tiempo es el de muchos combates, muchas luchas con esos que estaban en Palestina y esa es la etapa de los llamados "Jueces".
Los jueces eran como líderes carismáticos que cumplían muchas funciones, entre otras, a menudo servían de jefes, de líderes en el tiempo de batalla, en el tiempo de guerra.
Ente esos jefes, tal vez el más grande de los jueces fue un hombre llamado Samuel, estamos leyendo durante estos días en la primera lectura el Primer libro de Samuel. Entonces Samuel es uno de los jueces pero con él empezará una realidad nueva, y eso nuevo que va a empezar es que Samuel es también el profeta, él es un juez, viene como a cerrar el tiempo de los jueces, y en cierto sentido es como el que abre una etapa nueva, que es la etapa de los profetas y los reyes.
Porque a este hombre, a Samuel, le va corresponder ungir al primero y al segundo de los reyes del pueblo de Israel, esos dos reyes fueron Saúl y David, y resulta que Samuel es el que los va a ungir.
Pero durante ese recorrido los hebreos tienen que aprender muchas cosas, por ejemplo, tiene que aprender que las cosas de Dios no se tratan como si fueran un talismán que da buena suerte; no, a Dios no se la trata de esa manera; y ellos estaban tratando el arca como si fuera una especie de seguro de vida, o como su fuera un talismán de la victoria, y Dios tiene que enseñarles dolorosamente que no es así, y a través de esa catequesis los va preparando para que descubran su voluntad, para que aprendan a se fieles a Él.
Esta es la historia de tu familia y es la historia de mi familia, es la historia del pueblo de Dios.