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Fecha: 20021007
Título: El Santo Rosario: un instrumento de perseverancia en la oracion
Original en audio: 5 min. 10 seg.
Todos sabemos que para alcanzar la meta se necesita perseverancia. Todos sabemos que no se recibe gloria por empezar, sino por concluir, por terminar. Y los aplausos no son para el que inició la carrera, sino para el que la terminó.
Jesús mismo dijo: “El que persevere hasta el fin, ése se salvará” San Mateo 10,22, indicando que es la perseverancia la única puerta que se nos ha dado para alcanzar nuestra meta, y nuestra meta no es otra sino la salvación eterna. Por eso, todos los recursos que podemos utilizar para buscar la perseverancia, son recursos que Dios bendice.
Pensemos, por ejemplo, qué es la vida comunitaria en los religiosos: es una manera de ayudarnos a perseverar.
Quienes hemos tenido ocasión de servir a los laicos, servir a los seglares en sus propósitos de santificación, de conversión, de servicio a Dios, encontramos que el laico tiene que estar continuamente como en un combate, porque todo va en una dirección contraria a sus anhelos de servicio a Nuestro Señor. El mundo va en una dirección opuesta.
Nosotros, los religiosos, a través de la vida comunitaria, estamos buscando espacios en los que compartimos unos mismos ideales, de manera que como dice nuestra Doctora de la Iglesia, Santa Catalina de Siena, “el religioso navega con los remos de la nave, no con sus propios brazos”. Ese es un ejemplo de cómo nos ayudamos en la perseverancia.
Hago esta reflexión de la perseverancia, pensando en lo que es el Santo Rosario. El Santo Rosario es un instrumento de perseverancia en la oración. Jesús nos invita a orar sin cesar. Pablo nos invita a orar sin cesar.
Pero, ¿cómo podemos ayudarnos para crecer en la oración? Es evidente que la pequeña fuente que cada uno tiene en el corazón es insuficiente para perseverar.
La gran mayoría, la inmensa mayoría de los seres humanos, no tenemos en el corazón sino una fuente, un cántaro muy pequeño. Y es verdad que a uno a veces le salen plegarias bonitas incluso. Mas, pronto se agotan las palabras y es muy difícil permanecer en la oración, especialmente si estamos iniciando los caminos de la vida espiritual.
Es ahí donde la lectura de los Salmos viene a prestar una gran ayuda en los monjes de tiempos antiguos. Ellos buscaron un instrumento de perseverancia y lo encontraron a través de los Salmos.
Heredado de esa práctica de los Salmos, viene el Santo Rosario. El Santo Rosario, que ha sido llamado Salterio de María, no es otra cosa sino una adaptación elemental del Libro de los Salmos para oración de todos. Es decir, es una manera de hacer ciento cincuenta oraciones de un modo perseverante, como al estilo, a la manera de los monjes, para ayudarnos a crecer en la oración.
Como todos sabemos, correspondió al Papa San Pío Quinto darle, podríamos decir, de un modo institucional a la Iglesia, este instrumento de perseverancia.
El Papa, con motivo de las luchas a veces difíciles de entender, por su crueldad y por otras razones, de las luchas con la invasión musulmana a la Europa cristiana, extiende sus brazos y siente que se necesita una oración perseverante, porque no son las armas materiales, físicas, sino sobre todo las armas espirituales, las que pueden darle la victoria a los hombres y mujeres de espíritu.
Por tanto, el Papa Pío Quinto convoca a toda la cristiandad, para que entre y permanezca en oración. Y el Papa encuentra en el Rosario de María un aliado para perseverar, como lo escuchábamos en la primera lectura: “Perseveraban en la oración con María” Hechos de los Apóstoles 1,14.
Luego, alegrémonos en esta fiesta del Santo Rosario y busquemos cada uno con su propia psicología, con sus propias limitaciones, la manera de aprovecharnos de este tesoro, que nos ayudará indudablemente a crecer en la oración y a permanecer en la gracia.