Nde6004a
Fecha: 20020112
Título: La perfeccion de nuestro bautismo esta en que le Senor crezca y nosotros disminuyamos
Original en audio: 3 min. 6 seg.
Llegamos al final de ciclo de lecturas propio de la Navidad, faltando la hermosa fiesta del Bautismo del Señor, que va a cerrar este tiempo de Navidad. ¿Por qué el Bautismo del Señor cierra el ciclo de Navidad? Esa explicación, Dios mediante, la daremos en la fiesta del Bautismo.
Pero por ahora estamos llegando al final de las lecturas que hemos hecho de la Primera Carta de Juan, y también de estos textos escogidos del evangelio, que nos han hecho una presentación de la gloria que resplandece en el Señor Jesucristo.
Los evangelios de estos días han sido como ecos epifánicos de la fiesta que celebramos el domingo pasado. Y termina la Carta de Juan invitándonos a una oración por los hermanos, invitándonos a la alegría, invitándonos a la confianza y a guardarnos de los ídolos.
Y me parece que estas recomendaciones, como decía el Señor Jesucristo, "el que tenga oídos para oír, que oiga" San Mateo 13,43; la oración por los hermanos, la alegría, la oración de petición y guardarnos de los ídolos.
Y el último evangelio que nos traen estas fiestas de Navidad, es el hermoso testimonio que da San Juan: "Que Él crezca y que yo disminuya" San Juan 3,30. Yo creo que ahí está la perfección de una consagración, creo que ahí está la perfección de nuestro bautismo.
Pero lo más hermoso es que Juan siente que su vida mengua y que él disminuye, pero lo siente con alegría, y dice: "Ahora mi alegría está colmada" San Juan 3,29.
Encontrar la perfección de la alegría en la manifestación de Jesucristo. Es decir, terminan estas lecturas diciéndonos: "También tú, desapareciendo con alegría, haces manifestación, realizas epifanía del Hijo de Dios, el que todo lo ha recibido desde lo alto del cielo."
Que Dios, con el poder de su Espíritu, nos dé una actitud semejante a la de Juan; y que los santos y sabios consejos del otro Juan, el Evangelista, sirvan de ruta para nuestra vida.
Amén.