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Fecha: 20101225
Título: Ha nacido el Salvador, el esperado de los siglos, el que nos trae la salvacion
Original en audio: 4 min. 4 seg.
¡Sí, feliz Navidad! ¡Hoy es el día! Cielos y tierra se regocijan en el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. En Él brilla la misericordia y la fidelidad de Dios. Fidelidad ante todo para con su pueblo, el depositario de las promesas; misericordia, ante todo con nosotros, "los que estábamos alejados, como nos dice San Pablo, los que no pertenecíamos al pueblo de la Alianza" Carta a los Efesios 2,12,
Esta misma idea aparece en la primera lectura de hoy, tomada del capítulo 52 del profeta Isaías. Se habla ahí, con un lenguaje poético, sublime, de la llegada de Dios, y son los vigías de Jerusalén los encargados de cantar, de proclamar a coro el gozo por la llegada del Señor.
Pero en el mismo texto, Isaías nos habla también de cómo todas las naciones habrán de ser testigos de la victoria de Dios. Cómo este gozo, cómo esta victoria se extiende hasta los confines de la tierra.
Es decir, con el nacimiento de Cristo, al mismo tiempo se han cumplido las promesas para Israel, y se ha anunciado una puerta de salvación para todos los pueblos, incluyéndonos, por supuesto a nosotros, que por raza, por sangre, no somos del pueblo de la Alianza, pero que ahora, a través del regalo de la fe, podemos injertarnos en ese olivo, en ese árbol maduro que Dios preparó por tantos siglos. Ese es el mensaje de Isaías en el capítulo 52.
La segunda lectura para este día está tomada del capítulo primero de la Carta a los Hebreos; también aquí hay un lenguaje muy alto, un lenguaje solemne que recuerda cómo Dios, a través de los siglos, ha venido hablando.
"Muchas veces y de muchas maneras, habló Dios a nuestros padres , -dice la Carta a los Hebreos-, en estos tiempos, que son los últimos, nos ha hablado a través de su Hijo" Carta a los Hebreos 1,1. De ese modo comprendemos que la llegada de Cristo no es el nacimiento de un personaje más; no se trata de otro profeta, se trata del esperado de los siglos.
En Jesús, todo aquello que anunciaron los profetas habrá de alcanzar su plenitud. Jesucristo es aquella Palabra incomparable, aquella en la cual Dios nos ha dicho todo lo que nos podía decir. Por eso comenta el gran Doctor de la Iglesia, San Juan de la Cruz, que ahora Dios ha quedado como mudo, porque en su Palabra nos lo ha dicho todo.
Jesucristo es la plenitud de la revelación. Jesucristo es la cumbre hacia la que miraba todo el Antiguo Testamento.
La misma idea de "Palabra" aparece, y con el lenguaje más hermoso que podamos imaginar, en el llamado Prólogo del evangelio según San Juan, que es por supuesto el evangelio de hoy.
Se trata de los primeros dieciocho versículos de este evangelio, en el capítulo primero: “En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios” San Juan 1,1, así empieza. Pero luego en el versículo catorce agrega: “Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria” San Juan 1,14.
¡Feliz Navidad!