N2en006a

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Fecha: 20120102

Título: Permanezcamos firmes en la fe que hemos recibido desde el principio

Original en audio: 4 min. 28 seg.


Una de las cosas buenas que trae el estudio de la historia, o en general, el recuerdo de tiempos pasados, es que nos ayuda a situar con mejor perspectiva el tiempo presente.

Por ejemplo, cuando una persona ha pasado por graves dificultades y tiene memoria muy clara de todo lo que tuvo que sufrir, pero también cómo salió adelante, esa persona seguramente no se va a dejar desanimar tan fácilmente cuando vengan de nuevo tiempos difíciles. Y esa persona puede ser la Iglesia como tal.

La Iglesia es como una santa señora que sin embargo ha tenido que pasar por toda clase de tiempos duros, tiempos de persecución externa, tiempos de división interna; tiempos de incomprensión desde fuera, y tiempos también de pecado adentro. Todo eso lo ha vivido nuestra Madre la Iglesia, y lo ha vivido desde el principio. Por eso, San Agustín aplicaba a la Iglesia aquel salmo que dice: "¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud!"Salmo 129,1. Así se cumple, en efecto: la Iglesia ha tenido que padecer desde fuera y desde dentro en muchas ocasiones.

En el Nuevo Testamento, y eso significa, pasados apenas unos pocos años, después de la primera predicación de los Apóstoles y del anuncio gozoso de la Resurrección del Señor, ya en esa época, en la época que se registra en el Nuevo Testamento, aparecen brotes de infidelidad, aparecen tensiones, divisiones, pecado, persecuciones.

¡Qué bueno mirar a esos tiempos, qué bueno mirar esos relatos y verlos no simplemente como cosas del pasado, sino más bien como el testimonio permanente de todo lo que el Cuerpo de Cristo ha vencido, todo lo que la Iglesia ha superado, para también nosotros sacar nueva fuerza en las dificultades, en las persecuciones, en las incoherencias que encontramos en nuestro propio ser de Iglesia!

Porque Iglesia somos todos, dejemos de pensar que Iglesia es únicamente el Papa, los obispos, los curas, las monjas; Iglesia somos los bautizados. Al ser bautizados llegamos a ser Cuerpo de Jesucristo. Y por eso, el número de bautizados es la visibilización de ese Cuerpo del Señor.

En la Primera Carta de Juan encontramos cómo el Apóstol tiene que decir a la gente a la que le está escribiendo, a esta comunidad, les tiene que decir: "No dejen que les cambien el Evangelio", porque ya en esa época se presentaban sectas. Tú has visto que también en nuestra época hay gente que anda de puerta en puerta invitándonos a que nos vayamos a otros grupos, a que nos volvamos de otras sectas: "Que mira, que ahora sí te voy a explicar el Evangelio, que mira..., y empiezan a citarnos una cantidad de textos de la Biblia.

Y a veces el católico, sobre todo si no está bien formado, el católico se queda perplejo y entonces se deja llevar, como ovejita, se deja llevar a otro rebaño, que ya no será el verdadero rebaño de Jesucristo.

"Permanezcan firmes en lo que recibieron desde el principio" 1 Juan 2,24, nos dice el Apóstol San Juan en su Primera Carta. Y ese mensaje debe permanecer firme hoy en nosotros.

Ya en en esa época estaba esa tentación,y hubo algunos que cayeron pero hubo muchos que la superaron; también en nuestra época puede llegar la tentación de irse para otra iglesia que parece más milagrosa, más espectacular, más fraterna, más alegre, más entusiasta. Nada de eso: permanecer firmes en lo que hemos recibido desde el principio