K051002a

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Fecha: 19980330

Título: Solamente la verdad crea unidad

Original en audio: 6 min. 36 seg.


La frase enigmática que tiene Jesús en este evangelio a partir del versículo doce de ese capítulo octavo, es: "Mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y a dónde voy" San Juan 8,14.

Las palabras de Jesús en el evangelio de Juan suelen ser misteriosas, encierran como un enigma. Parece no dirigirse directamente al tema que se está conversando, pero estas salidas de Jesucristo contienen preciosas enseñanzas.

Y si nosotros, con la gracia del Espíritu, podemos entender ese pensamiento que nos deja Jesús, habremos logrado un poco más, un grado más en la comprensión de su misterio, un poco más de luz.

"Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y a dónde voy" San Juan 8,14. Luego manifiesta que ha venido del Padre, y como le preguntan: "¿Dónde está el Padre?" San Juan 8,19, pues el Padre está donde está Él.

"Ni me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocieras a mí, conoceríais también a mi Padre" San Juan 8,19.

Y sin embargo son dos, porque dice: "Está escrito en vuestra ley, que el testimonio de dos es válido" San Juan 8,17. Estos textos, -dicho sea entre paréntesis-, son muy importantes para el conocimiento y para el enunciado del misterio trinitario. Son dos, y a pesar de ello, el que conoce al Hijo, conoce al Padre.

Pero volvamos a lo que Jesús dice: "Mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y a dónde voy" San Juan 8,14. Jesús en el evangelio de Juan, sobre todo en este evangelio, muestra al mismo tiempo la grandeza y la relatividad del pueblo judío.

Por ejemplo, a la samaritana le dice abiertamente: "La salvación viene de los judíos" San Juan 4,22. Pero a los judíos que se sienten orgullosos del Templo, les dice: "Destrúyanlo, y yo lo reconstruyo en tres días" San Juan 2,19.

Jesús se presenta como un judío, plenamente judío, pero al mismo tiempo, como alguien que relativiza el judaísmo.

Algo parecido sucede aquí. Le dicen los fariseos argumentando desde la ley: "Si tú das testimonio de ti, tu testimonio no es válido" San Juan 8,13.

Ese texto no es un razonamiento nuevo, si ellos están aludiendo a un texto del Pentateuco, donde se dice que, "para que el testimonio sea válido, tiene que ser por lo menos de dos o tres" Números 35,30.

Pero así como Jesús se va a la esencia de la ley del sábado y muestra que el Hijo del Hombre es mayor que el sábado, que "el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado" San Marcos 2,27, así como Jesús se va al núcleo de lo del sábado, aquí se va al núcleo de esa prescripción de que haya dos o tres.

¿Qué era lo que se pretendía con eso de que el testimonio fuera de dos o tres? ¿Qué era lo que se pretendía? Pues se pretendía que se llegara a la verdad.

Se pretendía que, -como muestra la primera lectura en aquella historia dramática de los viejos y Susana-, dos personas no pueden ponerse completamente de acuerdo en la mentira. Siempre hay un momento en el que los que trabajan juntos para el mal, se separan, porque en el fondo cada uno pretende su interés. Lo que hay de fondo entonces, es que la mentira no tiene unidad. Sólo la verdad crea la unidad.

La mentira no tiene unidad. Y por tanto, si nosotros tomamos el testimonio de dos o tres, lo que estamos diciendo es: "Sólo la verdad tiene unidad. Los mentirosos no pueden llegar a ponerse de acuerdo en todo, porque finalmente, el pecado se destruye a sí mismo".

Por eso la sentencia que dice el joven Daniel: "El Ángel del Señor te va a partir por medio" Daniel 13,55, lo que no es sólo una descripción espectacular del castigo que le viene encima; es una manera de decir: "Has roto tu unidad.

La mentira te destruye, la mentira te resquebraja, te rompe por dentro. Has perdido tu unidad; ya no eres uno. Te has roto, porque has mentido".

De modo que el espíritu de esta ley que estaba en el Pentateuco, cuando se habla de dos o tres, lo que quería decir era eso: "Sólo la verdad tiene unidad, y por consiguiente, cuando se pregunta a dos o tres, no se pueden haber puesto de acuerdo en todo".

Jesús dice: "Mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y a dónde voy" San Juan 8,14. Él ha venido de la fuente misma de la verdad, y Él mismo expresa y manifiesta esa verdad.

Es decir, que cuando nos encontramos con la Fuente de la verdad, las muletas, los instrumentos, los requerimientos, como eso de los dos o tres testigos, ya no tienen nada que hacer. Eso, como el sábado y como las demás prescripciones judías, eran sólo herramientas, instrumentos, muletas provisionales, andamios provisionales, para buscar el querer de Dios.

Pero cuando Dios se está manifestando plenamente, cuando Dios se está mostrando plenamente, esos testigos adicionales y el sábado, el templo y la ley, todo debe quedar de lado, porque ahora es Dios el que se está mostrando.

Por eso les dice Jesús: "Este es el testimonio que realmente vale, porque esta es la plenitud de la revelación del Padre" San Juan 8,14-16.

Vamos a acoger nosotros ese testimonio, vamos a recibir ese testimonio, vamos a leer en la vida de Cristo todo lo que se puede saber del Padre Celestial.

Podemos decir, que Cristo es Dios dicho en lenguaje humano, pero es todo Dios; ya no queda más por expresar.

Por consiguiente, en la meditación, en la lectura, en la adoración del misterio del Verbo Encarnado, encontramos toda la teología que saben los Ángeles, encontramos toda la sabiduría, los abismos de sabiduría de que se gozan los Cielos.

Que el Señor nos dé ojos para leer este libro, oídos para escuchar este testimonio y para gozarnos en la verdad infinita del Verbo hecho carne.

Amén...