K045003a
Fecha: 20010330
Título: ¡No hay que temer ser distintos!
Original en audio: 12 min. 59 seg.
La lectura del Libro de la Sabiduría nos ha presentado el pensamiento que algunos malvados tienen porque les tocó vivir cerca de algún justo.
Resulta que, cuando todos somos malos, no se ve la maldad; cuando todos somos malos, cuando todos somos mediocres, no se ve la maldad, no se ve la mediocridad, no se ve la suciedad.
Es lo mismo que pasa en una casa: si una casa está toda puerca, uno termina acostumbrándose a eso, pero qué tal que a una de las personas de la casa, por ejemplo, a la niña menor, se le ocurra que está aburrida con tanta porquería, y entonces se pone en la tarea de limpiar muy bien su cuarto.
Barre, trapea, quita el polvo, ordena todas las cosas y ha quedado muy bonita esa pieza. Ahora, cuando llega una persona a esa casa, y mira esa pieza tan bonita, ahí sí que se ve todo eldesorden de la casa, ahí sí se ve.
Otro ejemplo: había un grupo de amigos, eran todos trabajadores y eran todos bebedores. Trabajaban juntos, bebían juntos, juntos echaban los chistes vulgares, juntos se reía a carcajadas; juntos salían casi sin poder caminar, y así una semana y otra semana y otra semana.
Pero un día tuvieron la suerte que para ellos fue, según decían, mala suerte, de que unode los amigos se convirtió, este amigo entró a un grupo protestante, y resulta que muchas veces en esos grupos protestantes son más estrictos que en la Iglesia Católica.
Y allá el pastor de la iglesia protestante le dijo: "¡Usted va derecho para el infierno, porque usted ha rechazado la gracia de Dios; dedíquese a leer la Palabra de Dios y conviértase, hermano!".
Y este señor, que no había hecho sino trabajar como un burro y divertirse como un cerdo, entonces se puso a pensar y dijo: "Oiga, ¿y yo qué es lo que estoy haciendo? Y fue tanto lo que le impresionó, que dejó el trago, y ahí sí se le complicó la vida.
Porque cuando llegó el fin de semana los amigos ya sabían cuál era el programa: invitar a todos, otra vez ir a reunir toda la agenda de amigos, toda la barrita de los amigotes, "-y vamos a pegarnos la borrachera de esta semana".
Y él dijo: "-Yo no, yo no porque ahora creo en Jehová; yo me convertí a Jesucristo y al Evangelio, y yo sé que eso es pecado". "-¡Ay, no sea tan aburrido, hombre! ¡Ah, usted sí es! Ahora se volvió godo, se volvió vieja, ¿o qué le pasó? Venga, a ver, ¡vamos!" "-Que no".
"Yo ahora creo en Jehová, yo leo los salmos". "-No se nos embruteció, bueno, esperemos la otra semana a ver con qué sale este señor".
Y a la otra semana el hombre no solo seguía sin tomar trago sino que salía con una Biblia en mano, y: "Ay, hermanitos, y les abrió las páginas de la Biblia y les dijo: "Miren, ahí dice la Biblia lo que es la embriaguez. Yo no voy a cometer más ese pecado, yo ahora me convertí al Evangelio".
"-Nooo, pero usted sí, ah, estábamos mejor antes, pero ahora para qué, para qué tanta rezadera; ¡quédese más bien en la Iglesia Católica donde todos somos borrachos!"
Y el hombre no, hasta que lo echaron los amigos: "Si usted va a seguir con esa pendejada, si usted se nos atontó, si usted se atontó y se atortoló porque fue allá y le llenaron la cabeza esos protestantes, quédese con esos protestantes, porque a nosotros nos parece que son unos fanáticos, desgraciados, degenerados; venga para acá nos emborrachamos nosotros".
Dese cuenta de lo que pasó ahí. Mientras todos eran unos borrachos de miedo, todos contentos; pero cuando uno cambia, los demás se dan cuenta de lo que están haciendo.
Y el último ejemplo. Había una familia donde había varias hijas. Vamos a suponer que eran, qué sé yo, cinco hijas y cuatro hijos, una familia muy numerosa.
Y las muchachitas empezaron a desfilar: les fueron saliendo las caderas, se les fue organizando el cuerpecito, y sale la primera, a vivir con un hombre; y sale la segunda, a vivir con otro hombre; sale la tercera, con otro hombre; ya le tocaba a la cuarta.
Ninguna casada, todas arrejuntadas, amancebadas. Y la cuarta, estaban celebrando la Navidad, y dice la cuarta, que tenía, hagamos de cuenta diesiséis, diecisiete años, o los que fueran, y dice: "Yo sí no voy a hacer eso".
Porque las otras estaban hablando de sus maridos, que no eran maridos, los amancebados que tenían, hablando de los amancebados que tenían: "Ay, que no se qué, que yo me voy a organizar no sé cuánto, que yo me voy a pintar, que yo me voy a despintar, que yo me voy a adelgazar, que yo me voy a engordar".
Y dice esta: "Yo no. Yo, si voy a vivir con un hombre, es un hombre que sea para toda la vida; y yo no me voy a ir a vivir así no más, yo quiero casarme, y quiero casarme por la Iglesia". "-¿Ayyy, tan pura, nos resultó la Virgen María aquí!". Es decir, las tres que estaban amancebadas, entre ellas, no hablaban del tema, ¿cierto? Ese tema se tapa.
Cuando todos estamos en pecado, todo se tapa; pero cuando ya resultó esta otra que dijo: "-Yo no quiero eso; yo no soy ni ua gallina, ni una perra, ni una marrana; soy una mujer y soy una bautizada, y si soy bautizada, a mí me enseñaron en la catequesis que yo soy templo de Dios".
"-¿No, pero qué exageración, qué fanatismo! Pues ahí se quedará solterona, mija, porque la que no está hoy en la onda, ahí se quedará. quédese esperando su príncipe y púdrase allá en su soltería; nosotras estamos disfrutando la vida".
¿No es así? ¿Ven? Mientras todos estamos en el pecado, nos tapamos unos con otros; cuando sale una persona que no lo hace, que no lo repite, todo el mundo la mira y la acusa; eso es lo que nos cuenta la primera lectura de hoy.
Esas son las burlas, esos son los ataques que le hacen al justo, esos son los ataques que se le hacen al justo, ataques duros, mire: "Acechemos al justo, el que no vive como nosotros, nos resulta incómodo, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada" Sabiduría 2,12.
¡Claro! Cuando un muchacho dice: "Yo prefiero mi estudio, prefiero prepararme bien, y yo no voy a dejar toda la plata de mi trabajo en una cantina"; cuando una muchacha dice: "Un momentico, yo soy templo del Espíritu Santo, y yo no estoy ni para el primero ni para el segundo que quiera manosearme".
¡Claro! Cuando un hombre dice eso que dije, o una mujer dice eso que dije, en ese momento se convierte en una denuncia, y eso es duro, de ahí vienen los ataques, de ahí vienen las burlas.
Pero yo quiero decir una enseñanza que predicó el Papa, ¿sabe a cuántas personas? La Misa más grande de todos los tiempos, en la ciudad de Roma; ¿sabe cuántas personas estaban? Dos millones de personas, en la Jornada Internacional de la juventud del año dos mil. El Papa les decía a los jóvenes: "¡No teman ser distintos!"
"-Es que en mi casa todos han sido borrachitos", "en mi casa todos han sido, pues, de esa prostituta fina que se llama la amancebada, y todos han sido así, entonces, ¿a mí qué me toca?¡Yo mismo!" "-¡No te toca! ¡Tú puedes escoger algo distinto! ¡Tú puedes ser diferente!"
Gracias a Dios tenemos aquí algunas jóvenes y algunos jóvenes, para ustedes en primer lugar son las palabras del Papa: ¡No teman ser distintas! ¡No teman ser distintos! ¡No teman! ¡Esa es la santa rebeldía!