K045002a
Fecha: 20010330
Título: Respondamos con bendiciones, incluso si nos maldicen
Original en audio: 7 min. 19 seg.
Queridos Hermanos:
En la primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, aparece el mal ambiente en el que tiene que vivir una persona recta; cuando lo lógico parece ser el mal, entonces aquel que dice ser bueno se va a encontrar con un mal ambiente.
Es una realidad que la Biblia nos la dice muchas veces; por ejemplo, en el capítulo segundo del libro Eclesiástico: "Hijo mío, si te acercas al servicio de Dios, al temor del Señor, prepárate para las pruebas" Eclesiástico 2,1.
La persona que se resuelva a ser verdaderamente como Dios quiere, va a tener que luchar consigo misma, con sus malas costumbres, con sus malas inclinaciones, con sus tentaciones, pero también se va a encontrar con un mal ambiente y esto desanima a muchos, ¿no? Ese mal ambiente es el que nos describe el libro de la Sabiduría a la manera de una especie de razonamiento que hacen los injustos, los impíos, los malvados.
Acechemos al justo que nos resulta incómodo. El que quiera ser recto, sincero, honrado, generoso, puro, humilde, se va a encontrar con esto.
Se va a encontrar con que resulta incómodo, claro que resulta incómodo porque su vida se convierte en una denuncia para las otras personas; por eso dice el discurso de esta gente malvada: "Es un reproche para nuestras ideas, lleva una vida distinta de los demás y su conducta es diferente" Sabiduría 2,14-15.
De manera que si queremos seguir la voz de Dios, a nuestro alrededor se va a dar ese mal ambiente.
Eso no debe ser una disculpa para detenernos ni tampoco para pagar el mal con el mal; nosotros somos cristianos y hemos aprendido del Apóstol San Pablo, y también lo dice Pedro: “Respondamos con bendiciones, incluso si nos maldicen” Carta a los Romanos 12,14.
El mal ambiente no debe ser una disculpa para que uno se vuelva orgulloso, o para que uno considere que puede condenar al resto de la humanidad, o para que uno se encierre en su egoísmo, o para que uno solamente trate a sus amigos.
Jesucristo es nuestro modelo, y no fue la vida de Cristo una vida aislada en el círculo de los que se creían buenos, sino una vida generosa aunque hubiera mal ambiente; o sea que las enseñanzas de hoy son dos.
Primera enseñanza: si una persona se resuelve a ser buena, a seguir el camino de Dios, se va a encontrar con que le hacen un mal ambiente, lo aíslan, se burlan de él: "Ahora se metió a santurrón", "¡ay, quien la ve tan buena!" La burla, el ataque, la indiferencia; incluso la persecución, la tortura y la muerte, en casos extremos.
Segunda enseñanza: ese mal ambiente no es una disculpa para nosotros; al contrario, nosotros sabiendo de quién procedemos, sabiendo que como dice el evangelio de Juan: “Nuestra vida cristiana no ha nacido ni de la carne ni de la sangre, sino de Dios” San Juan 1,13.
Y sabiendo cuál es el modelo que tenemos en Cristo, que es Dios con nosotros, pues tenemos esa oferta de amor para todos. Claro, eso le queda grande a uno, a uno se le acaba la paciencia; el que diga que le da lo mismo sufrir o no sufrir, que se burlen o que no se burlen está diciendo mentiras; todos somos sensibles a esas cosas y nos duelen.
Pero con la ayuda de Dios, saldremos adelante. Y muchas veces pasa que la misma gente que se burlaba de nosotros, después es la que nos pide ayuda, consejo, amistad, oraciones.
Recuerdo el caso de una amiga, muy cercana ella a grupos de oración y a las actividades piadosas, y en el trabajo las compañeras se burlaban de ella: tenemos un chiste buenísimo pero no lo podemos echara hora porque llego la santurrona, la burla, picante.
Sin embargo, cuando llegó el momento en que hubo problemas, por ejemplo, una de esas compañeras estaba en embarazo y su salud se deterioró mucho, incluso había peligro por la vida, entonces ahí sí iba donde la santurrona a decirle: "Mira, hazme el favor de orar por mí".
Y esta amiga mía tuvo la sensatez para no burlarse de nadie, para no echarle en cara nada a nadie sino acoger ese momento, darle la gloria a Dios y seguir su camino. Eso tenemos que hacer nosotros.