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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo 12 de San Marcos. Consiste en un breve diálogo entre un maestro de la ley, es decir un escriba y Nuestro Señor Jesucristo. El escriba le hace esta pregunta al Señor:” ¿Cuál es el mandamiento más importante? (Mt 22,36). Esa pregunta tiene demasiado sentido cuando se trata de los escribas, el nombre que damos a estos estudiosos indica lo que les caracterizaba en un tiempo en que tantas personas eran analfabetas, los estimados cambian según los distintos estudios e hipótesis, pero es bastante probable que un 5% o menos de la población tuviera la capacidad de leer y escribir, eso en tiempos de Cristo, así que escribir, poder leer, pero sobre todo escribir significaba tener un nivel de cultura bastante alto.

Estas personas realizaban todo ese esfuerzo y todo ese aprendizaje por una razón, porque dedicaban muchas horas al conocimiento de la Ley, al conocimiento de los profetas y al conocimiento de los llamados escritos: La Ley , los Profetas y los Escritos, esa es la manera como los judíos tradicionales dividen el Antiguo Testamento, que en la época de Cristo era lo que podríamos llamar las Escrituras, o sea que los escribas estudiaban las Escrituras, la Ley, los Profetas y los Escritos, pero además de estudiar esa parte de lo que nosotros hoy llamamos la Biblia, estos escribas también estudiaban con gran detención, con una enorme dedicación, estudiaban las interpretaciones de esos textos de la Ley y de esos oráculos de los profetas, de modo que los escribas eran expertos en las Escrituras y en la multiplicidad de las interpretaciones de las éstas. Podemos decir que los escribas eran gente muy bien informada, que eran verdaderos eruditos de aquella época, podemos decir que eran el internet de la época, porque en su memoria prodigiosa tenían toneladas de información. Muchos de nosotros cuando necesitamos buscar información vamos a internet utilizamos un buscador como google, o una enciclopedia como la Wikipedia, y podemos sacar mucha información. Pero una de las lecciones que nos deja hoy el capítulo 12 de San Marcos, es que la sola información no basta, la sola erudición no es suficiente, necesitamos algo más y eso más que necesitamos es lo que aporta Jesucristo, ¡necesitamos sabiduría!.

El mensaje para hoy es, no te quedes con la información, no te quedes con la erudición, busca la sabiduría. Sabiduría según nos explica Santo Tomás de Aquino: “es poder relacionar las cosas, las afirmaciones, las verdades con sus causas primeras”, es decir lo que tiene un verdadero sabio es que es capaz de organizar y es capaz de priorizar, es capaz de darse cuenta que depende de qué y por tanto que va en primer lugar y eso es lo que Cristo nos recuerda en el pasaje de hoy, que toda la información religiosa que tenemos, que toda la formación que hemos recibido, que todas las enseñanzas doctrinas, conferencias, que hemos acogido no nos quiten la prioridad, la prioridad es primero amar a Dios con todo el corazón y ahí muy cerquita unido a ese mandamiento, amar al prójimo como a sí mismo. Que no perdamos esa capacidad, no basta tener montañas de conocimientos, el ideal del cristiano según la Sagrada Escritura no es el cristiano de Wikipedia y que tiene mucho en su cabeza, pero si tienes esa información y sabes priorizarla está bien, pero si solamente tienes colección de opiniones en tu mente corazón y en tu cabeza estás perdido, has perdido el camino, se dice de don Quijote las muchas letras le sorbieron el seso, eso nos puede pasar también a nosotros, no te limites a cumular opiniones, lo que dice este o aquel, lo que salió en un programa de televisión, lo que se lee en las noticias, lo que está en las redes sociales, no te quedes acumulando información, ¡busca prioridades, busca sabiduría, busca al Señor!.