K031013a

De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo cuarto de san Lucas. Quizás recordamos que Cristo, según la versión de san Lucas estuvo predicando en la sinagoga de su propio pueblo, donde se había criado, es decir Nazaret. Y aunque es verdad que la gente recibió al principio de buena manera la enseñanza de Cristo, después les entró una gran desconfianza: “este es aquel que hemos visto crecer a nuestro lado, tenemos entre nosotros a sus parientes, y ahora este tipo predicando con gran elocuencia y sabiduría, realizando una gran cantidad de milagros”, de manera que a los paisanos de Cristo se les fue entrando un gran escepticismo y es ahí donde el Señor dice su famosa frase: “ningún profeta es bien recibido en su tierra”; rechazo hacia los profetas, pero también con ocasión de esto, Cristo recuerda algunos ejemplos del Antiguo Testamento en el que se da una verdad muy profunda que nos afecta también a nosotros, Cristo recuerda el caso del profeta Eliseo, quien curó a un famoso general llamado Naamán, quien era sirio, y los asirios fueron quienes eventualmente invadieron al reino del Norte, al reino de Israel; es decir de ninguna manera se puede hablar de un pueblo amigo o aliado, y sin embargo Eliseo realizó una maravillosa curación de la lepra en este general sirio, Naamán. Y también Cristo nos recuerda el caso del profeta Elías que hizo un milagro precioso en la casa de una viuda, en la región de Sarepta, fuera de los límites geográficos del pueblo de Dios. Creo que ahí está la lección, el horizonte de Dios es más amplio que nuestro horizonte, la mirada de Dios llega más lejos que la nuestra, lo que Dios conoce de cada corazón y de cada historia, sin duda nos rebasa; esta es una enseñanza muy importante, de permanente actualidad, porque lo mismo que hay en aquella gente de Nazaret, hay la tendencia a cerrarnos en nuestro grupo; yo por ejemplo vengo de una experiencia eclesial muy hermosa, que fue definitiva en los orígenes de mi vocación religiosa y sacerdotal, estoy hablando de la Renovación Carismática Católica, pero resulta que recuerdo bien algunos muy cercanos a la Renovación Carismática que decían: “bueno tocará ir a la Misa del padre tal, no es renovado, pero bueno, es la única Misa a la que puedo ir”, ya con ese lenguaje propio de algunos carismáticos que escuche, parecía decirse: “no es totalmente bueno, no es lo mejor, pero tocará ir ahí”, “ya está la tendencia a cerrarnos únicamente entre nosotros los que tenemos la experiencia carismática”. Lo mismo les puede pasar a los neocatecumenales, pueden cerrarse en su experiencia neocatecumenal y quien no haya hecho las catequesis del camino neocatecumenal no sabe nada. Otros dirán, “el que no haya hecho el cursillo de cristiandad no ve la vida de colores”, y otros dirán; “el que no haya hecho el retiro de Emaús, no ha tenido un encuentro con el Dios Vivo y con su misericordia”. Y así fácilmente podemos encerrarnos.

El llamado que nos hace el Evangelio de hoy es a comprender que el Evangelio mismo es mucho más amplio, el horizonte de Dios es más amplio; no significa que se pueda vivir de cualquier manera, no significa que dé lo mismo una cosa que otra, solamente significa que es bueno que recuerdes que los planes, la creatividad, la misericordia, la bondad de Dios van bastante más lejos de lo que a veces pensamos o incluso deseamos. Fiiemonos pues de esa misericordia y dejemos que Dios ensanche nuestro horizonte con su sabiduría.