K023005a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20110323

Título: Jesucristo no puede separarse de la Cruz, ni la Cruz debe separase de Jesucristo

Original en audio: 4 min. 7 seg.


El profeta Jeremía, entre todos los profetas del Antiguo Testamento, creo yo que es el que más se acerca a los aspectos más duros y a los momentos más torturantes del ministerio de Cristo.

Jeremías fue célibe, fue soltero como Jesucristo; Jeremías vivió la peor tragedia del Antiguo Testamento, es decir, el destierro a Babilonia. Así como Cristo tuvo que pasar por la Pasión, Jeremías fue traicionado, fue abandonado, lo mismo que Cristo.

Jeremías tuvo que ir hacia Egipto, que era el símbolo mismo de la perdición, el retroceso en la historia de la salvación, el descenso al caos, así como Cristo descendió a la muerte y decimos en el Credo: "Descendió a los infiernos".

Hay un verdadero paralelo entre Jeremías y Cristo, y más de una vez, en la Cuaresma, nos vamos a encontrar con este gran profeta, que nos ayuda a mirar con ojos más convencidos y más agradecidos el misterio dela vida del Señor.

Hoy el pasaje está tomado del capítulo dieciocho de Jeremías, y lo que encontramos es precisamente el lamento de este profeta cuando se encuentra con la dureza de la traición de sus amigos.

En el capítulo veinte de San Mateo está el evangelio de hoy; esta vez es Cristo también refiriéndose a su propia Pasión, hablando de cómo va a ser entregado en manos de sus enemigos.

Es un lenguaje que sus discípulos no quieren oír, ellos quieren seguir soñando con un imperio poderoso, e incluso en la escena de hoy, vemos que los dos hijos de Zebedeo buscan los primeros puestos.

Ellos se imaginan que todo esto del Reino de Dios finalmente equivale a los demás reinos que hay en esta tierra, ellos creen que se trata simplemente de un nombre religioso y sonoro pero que en el fondo las cosas siguen siendo iguales, con los mismos privilegios, con las mismas intrigas y envidias que uno conoce en los poderes de esta tierra.

Jesús tiene que despertarlos de ese engaño, Jesús tiene que hacerles descubrir que el camino del Evangelio, el camino de la redención es siempre el camino de la Cruz; porque aquel que entra seriamente en el servicio a los hermanos, aquel que entra en el amor sin límites, entra también en el dolor sin límites.

Porque como está lastimado, como está herido por el pecado el corazón humano, lamentablemente nos aprovechamos de las personas en su bondad.

Por eso Jesucristo no puede separarse de la Cruz, ni la Cruz debe separarse de Cristo, y es a través del misterio de ese despojo de la Cruz, a través de la desnudez de la Cruz, como va a aparecer la esencia, si pudiéramos hablara así, la esencia de Cristo, y en esa esencia, un amor sin fronteras, un amor pleno, un amor capaz de redimirnos.

Hay que ir acostumbrando los ojos a estos misterios, para que cuando llegue la Semana Santa, y cuando lleguemos al Viernes Santo, tengamos los ojos limpios y podamos descubrir a Nuestro Señor y descubrir nuestra salvación.