Interpretación de Pasajes Difíciles - 6
Original en audio.
En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El hecho de que demos algunas indicaciones para entender correctamente algunos textos difíciles de la escritura, ese hecho que la escritura deje de sorprendernos.
Debe haber siempre una especie de “desnivel” o si se quiere “choque”. La palabra de Dios nos impacta y ese impacto, como se decía hace algunos años -creo que esa expresión se utiliza menos ahora- nos desinstala. Cada uno de nosotros se va acostumbrando a lo que los sicólogos llaman ahora una zona de confort.
Una zona de confort es un espacio en el que las cosas pueden variar un poco, pero como yo ya sé de dónde van adonde van, ya no me siento incómodo.
La zona de confort corresponde normalmente a lo que vivimos en nuestras rutinas. Sabemos qué clase de personas tratamos, sabemos qué clase de problemas oímos, y nos mantenemos instalados en nuestra zona de confort.
Uno de los encargos que tiene la palabra de Dios es sacarnos de esa zona de confort, desinstalarnos.
Cuando uno lee en el libro de las Lamentaciones que las mujeres de Jerusalén cuando se vieron sitiadas, llegaron al extremo de matar a sus hijos para comérselos porque el hambre iba por encima de toda medida, ese versículo chocante produce en nosotros un impacto, seguramente de repulsión, de desaprobación, de asco. Pero ese impacto, no solamente quiere llegar hasta nuestra sensibilidad exterior, sino que quiere conmovernos. Finalmente el Señor necesita desarraigarnos, necesita arrancarnos. La vida entera, la vida de Dios en nosotros, la vida espiritual, es siempre peregrinación, y el llamado que escuchó Abraham lo tenemos que escuchar también nosotros: sal de tu tierra. La vida espiritual en buena parte es eso, salir, salir, moverse, pero moverse es muchas veces no entender. Moverse en pasar por la incertidumbre o pasar por la falta de claridad. La persona que nos guía en esa peregrinación, la persona humana que nos guía es la Santísima Virgen por supuesto. Es ella quien especialmente a la hora de la cruz, pasa por el misterio más hondo, por la hora más oscura y es ella que con la sola lámpara de una fe inquebrantable atraviesa esas tinieblas. Vence a ese desierto y luego puede escuchar lo que le hemos dicho en el tiempo de Pascua: “Alégrate porque el que mereciste llevar en tu seno ha resucitado”.
Así que, ni las explicaciones breves y en parte anecdóticas que yo les pueda ofrecer, ni ningún estudio bíblico puede arrancar completamente del corazón ese impacto, hay que conservar eso, hay que pasar por el no entender y a veces hay que luchar con los textos, a veces hay que luchar con ellos, así como luchó Jacob con aquél ángel, hasta obligar al texto a qué nos dé su jugo, su néctar, a que nos dé su bendición.
Hemos tenido cuatro sesiones sobre el Antiguo Testamento, por supuesto le hemos dedicado más tiempo porque son mayores las dificultades en la medida en que es más grande la distancia en tiempo, en espacio y en cultura.
Luego hemos tenido una sesión sobre los Evangelios y hemos dado algunos criterios que nos ayudan a entender mejor palabras difíciles del Evangelio.
Lo que vamos a hacer en esta sexta y última sesión de nuestra serie es un poco una miscelánea. Vamos a dar diversas explicaciones sobre diversos textos del Nuevo Testamento. Yo diría vamos a presentar una pequeña colección de textos que suelen interpretarse mal.
El objetivo es el mismo que tenemos desde el principio, que nosotros como enamorados de la palabra de Dios, no rechacemos estos textos y no nos limitemos a entender lo que ya entendíamos y a repetir lo que ya sabíamos.
Precisamente la predicación se anquilosa y pierde su lustre y su utilidad especialmente por eso, porque uno se limita a decir Ah esta es la parábola del sembrador que ya conozco y este el pasaje de la adúltera ya eso lo conozco., y el pasaje de los huesos secos, ya lo conozco, y el Apocalipsis ya lo conozco, Despachada la Biblia, el siguiente. Porque uno ya todo lo conoce. Ese es el pecado grande que comete el secularismo extremo en Europa. Yo ya conozco al cristianismo, yo ya lo sé, ya lo sé.
Los que se despiden de Cristo sin conocerlo tienen el grave riesgo de nunca llegar a conocerlo. Y sobre todo el riesgo que Cristo les diga un día “no los conozco” que es mucho más grave.
Por el contrario la actitud de un discípulo, la actitud de un enamorado es la de siempre aprender, la de siempre descubrir. Qué puedo atender de nuevo, que puedo descubrir de nuevo?
Cuando hay amor como que no se sacia nunca la atención, por eso las mamás miran y miran y miran a los bebés, que yo no sé ya que más les miran. Es una miradera. ¿Que más le van a mirar al bebé? que tiene un ojo, luego la nariz, y luego sigue el otro ojo.
Pero las mamás miran y miran y se aprenden al bebé, porque cada bebé tiene un diccionario en la cara. Entonces la mamá tiene que aprenderse el diccionario del bebé. Que cuando se mueve así es que siente esto y cuando se mueve así siente …
Por eso las mamás lo conocen tanto a uno, por eso es tan difícil engañar a una mamá. porque las mamás más que oírlo a uno lo leen. Leen la cara de uno, leen los gestos de uno.
Muchas veces más que las palabras escuchan el tono y en el tono adivinan adivinan muchas cosas, Me dices que están bien pero no estás bien. porque lo han oído mucho.
Eso es propio del que ama. Lo mismo les pasa a los novios, a los enamorados. Lo mismo les pasa a los esposos cuando se quieren.
Pues nosotros que queremos amar a Dios sobre todas las cosas también tenemos una mirada detenida, despaciosa, amorosa, esa es la contemplación. Una mirada despaciosa, amorosa, una mirada sin prisa sobre el amal. Esa es contemplación.
Por supuesto sabemos de dónde viene la palabra despacio: “de espacio”. Lo miró “de espacio”, es decir tomo su espacio, tomó su tiempo, de esa manera lo miró “de espacio”.
Entonces pues esa es la mirada nuestra. Una mirada que se detiene y que no se desespera no se preocupa de no entender. Muchas cosas la Santísima Virgen que es nuestro modelo de vida contemplativa, yo creo que las vino a entender a los años de los años.
Dice San Lucas que ella guardaba muchas cosas en el corazón y las meditaba. Muchas de esas cosas que ella meditaba vino a terminar de entenderlas, no sabemos cuándo, seguramente pasaron años. Lo mismo los discípulos.
En alguna ocasión nos dice el evangelista que Jesús les dijo tal o cual cosa, que ellos no entendieron y que después sí pudieron comprender, después entendieron. Eso de que el hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de los hombres, ellos ni lo entendían ni lo querían entender, pero pasa el tiempo y descubren, ayudados por uno o dos regaños de Cristo, descubren el sentido de esas palabras.
Bueno, vamos a nuestra pequeña miscelánea del Nuevo Testamento. Empezamos por los Hechos de los apóstoles.
En los Hechos de los apóstoles creo que el principal malentendido que hay es que mucha gente se imagina que los primeros cristianos no tenían problemas. Todos eran buenos, todos eran santos. Todos se entendían y todos vivían en unidad.
En parte ese malentendido ha servido, porque eso ha hecho que prácticamente todas las comunidades religiosas miren en los Hechos de los apóstoles, podríamos decir, el modelo de vida cristiana. Y es verdad que la comunidad que se describe en Hechos, sobre todo Hechos 2 42, tenían todo en común, participan de la fracción del pan, acudían a la enseñanza de los apóstoles, ninguno pasaba necesidad. Ese cuadro que se describía ahí, ese cuadro sirve de referencia continua para todos los cristianos. Pero una cosa es afirmar que Dios derramó con tanta abundancia su Espíritu Santo, su espíritu que santifica en aquellos primeros tiempos, y otra cosa es imaginarse uno que todos eran buenos y todos eran santos. Esas son dos cosas distintas. Hubo problemas.
Entonces es saludable recordar algunos de los primeros problemas de los primeros cristianos. ¿Para qué? para tener un rostro más real de aquélla época, en primer lugar, y para descubrir cómo, en medio de las dificultades, Dios va sacando adelante su plan.
Vamos a mencionar tres dificultades que tuvieron, tres dificultades internas. Primera, en Hechos de los Apóstoles Capítulo 6 se habla de la elección de los primeros diáconos. Y el origen de la decisión de los apóstoles, ¿el origen cuál fue? pues que los de lengua griega se quejaron porque sus personas necesitadas, su gente necesitada, ahí dice sus viudas, no recibían lo mismo que las viudas del judaísmo.
Entonces fíjate en teoría estaba claro que todos somos hermanos, y que todos ya creímos en Cristo y que todos ya nos hemos bautizado.
Pero, había una pequeña discriminación y la pequeña y de pronto no tan pequeña, Que la gente necesitada que eran judíos-judíos, entonces a esos se les daba más, se les atendía mejor se les prestaba mejor atención.
En cambio los que eran convertidos del paganismo, hmmm. un poco menos, menos atención, menos cantidad. Entonces, empieza un desasosiego, empieza una queja y finalmente los apóstoles tienen que intervenir.
Esto es interesante porque es una de las causas más frecuentes de dificultad y de tensión en las comunidades. Nosotros los religiosos tenemos tres votos pobreza, castidad, obediencia, que se refieren a tres tendencias del corazón humano, fuente de todo conflicto.
Los conflictos en los grupos humanos, sean del siglo primero o del siglo vigésimo primero son más o menos los mismos.
Los seres humanos peleamos por poder, peleamos por dinero, y peleamos por afectos Algunas personas pelean más por poder, otras pelean más por dinero y otras pelean más por afecto. Otras pelean más por que sí porque son así, peleonas … Pero la gente, las causas usuales de conflictos son ésas. Entonces ahí lo vemos, ahí lo vemos, ahí aparece eso, ahí está el problema.
Esto para que no idealicemos más de la cuenta a esas comunidades de primeros cristianos. Tenían esos problemas, esa clase de problemas los tenían, distribución de bienes. Ahí está un ejemplo.
Luego tenemos otro ejemplo, el exceso de política. Esto aparece en la Carta de los Gálatas. No me estoy inventando nada. San Pablo recuerda a los Gálatas su manera de dar testimonio de Cristo y cuenta que se tuvo que enfrentar ni más ni menos que con el Papa. Osea con Pedro.
Porque resulta que Pedro llegó allá a Galacia estuvo predicando iba a todas partes, entonces lo invitaban los judíos, iba donde los judíos; lo invitaban los paganos convertidos al cristianismo y Pedro iba donde los paganos. Iba donde los judíos, iba donde los paganos. Y no había distinción.
Pero resulta que el más, llamémoslo así más conservador, más tradicionalista dentro de ese primer grupo de apóstoles, era Santiago.
Según las cuentas que yo entiendo se trata Santiago el Menor, no Santiago el Mayor que es patrono de aquí de España sino Santiago el Menor. Ese fue el que se quedó en Jerusalén y que vino a ser como cabeza de la comunidad cristiana allá en Jerusalén.
Ese tenía una consciencia muy muy clara de cómo Cristo era respuesta a todas las promesas del Antiguo Testamento y podemos decir que Santiago el Menor tenía esa tendencia un poco tradicional, un poco judaizante.
Y los discípulos de él iban en esa misma línea o un poquito más en esa misma línea. Discípulos de Santiago el menor llegaron a Galacia, cuando Pedro estaba ahí. Y entonces, como éstos eran de tendencia muy judaizante, y los judíos tu sabes que eras demasiado, demasiado precavidos en eso de quien entra y quien no entra a casa de un pagano, porque se supone que un judío respetuoso de la fé, de la ley, jamás entraría a casa de un pagano. Entonces cuando Pedro, que era Papa, según enseñamos nosotros los católicos, vió que empezaron a llegar estos discípulos, quién sabe en qué plan llegaban, quien sabe, parece que algunos de ellos llegaron al extremo de decirles a los Gálatas “si no os circuncidáis de nada vale el bautismo que habéis recibido”.
En todo caso llegaron éstos. No es que esa fuera la posición, repito, de Santiago el Menor, pero Santiago el Menor sí tenía esa línea. Y tu sabes que cuando una persona tiene una tendencia siempre hay alguien que la exagera.
Así como pasó con Juan XXIII. Juan XXIII tenía esa amplitud de miras, era un hombre amplio como sabemos, y él con toda esa amplitud, el quiso que la Iglesia fuera un poco más casa para todos. El papa de la sonrisa, el Papa bueno, pues han muchos que han tomado lo del Papa Juan XXIII para exagerar y entonces, pues le hacen decir a Juan XXIII lo que nunca dijo, o dicen representar el espíritu, la intención de Juan XXIII y se ponen el nombre de Juan XXIII.
Como una Asociación de Teólogos que existe aquí en España que se llama Asociación de Teólogos Juan XXIII y de 10 cosas que dicen 9 son en contra de la Iglesia. Eso es así y se llaman Asociación de Teólogos Juan XXIII, y la gran mayoría de lo que hacen es un desastre. Y lo digo así para que se sepa que lo dije. Asociación de Teólogos Juan XXIII. Están usurpando el nombre de Juan XXIII.
Juan XXIII, tenía esa actitud amplia, acogedora, amorosa, bondadosa, pero de ahí hacerle decir a Juan XXIII que él estaba yo no sé que pretendiendo con el Concilio Vaticano II, se está traicionando lo que quiso el Papa Bueno, el Beato Papa Juan XXIII.
Pues algo parecido podemos suponer que sucedió en el siglo primero. Santiago el Menor era un hombre, y se sentía feliz de su raíz judía como Pablo también. Acuérdate el conflicto que tiene Pablo en los Hechos de los apóstoles y dice “yo soy fariseo y soy hijo de fariseos, y estoy en cadenas porque enseño la resurrección”.
Pablo nunca negó su raíz judía, y el siempre que llegaba a predicar lo primero que hacía era predicar a los judíos. Pues así Santiago el Menor, se sentía feliz, podríamos decir, orgulloso de su raíz judía y veía en Cristo la respuestas a todo eso que venía desde le ley y los profetas. Pero siempre hay algunos que exagera más.
Entonces muchos de estos discípulos de Santiago el Menor cuando llegaron a Galacia, entonces empezaron a decir a la gente “mirad, mirad atención, si no os (bauti) circuncidáis de nada vale nuestro bautismo”. Y querían obligar a que los Gálatas practicaran toda la ley de Moisés.
Entonces Pedro, en ese panorama tan complicado, Pedro vió que llegaban éstos que eran como tan estrictos, tan puntillosos, “y la ley y la ley”. Esos discípulos de Santiago el Menor se sabían las constituciones de arriba abajo. Entonces, llegan estos, llegan estos allá a Galacia, y empiezan con su enseñanza, y que con que la ley, y con que quien entra y quien no entra a casa de paganos, y Pedro, entonces, ya no volvió a visitar paganos. Entonces ya predicaba para todos, oraba con todos, pero sólo iba a las casas de los judíos.
¿Y ustedes saben lo que le dice Pablo? “Bueno y si tú no estás bajo la ley ¿porqué pretendes hacer creer que sí estás? ¿Qué es esa simulación?” Confronta al Papa delante de todo el mundo. “¿qué es esa simulación? Qué es eso de estarte presentando ahí, eso se llama hipocresía”. Ese es Pablo confrontando a Pedro.
Entonces, otra vez, no idealicemos que los primeros cristianos todos tomados de la mano danzaban felices todo el día y todos se entendían. No, no se entendían en todo, hubo tensiones, hubo discusiones y cómo os he contado éstas, podéis recorrer las páginas de Hechos de los Apóstoles y allí aparecen una cantidad de pasajes en los cuales hay esa clase de discusiones.
Mira por ejemplo cuando se da en lo que llamamos el Primer Concilio, el Concilio de Jerusalén, que era precisamente sobre esto mismo, que si los paganos tenían que obedecer o no obedecer, la Ley. Y los unos “que circuncidarlos”, “no, no circuncidarlos”, “volverlos a circuncidar”. Era una cosa un poco tensa, un poco complicada, y finalmente llegaron a una conclusión. Pero, (risas) pero, pero con toda esa discusión, lo que hay que destacar sobre todo ¿qué es?, que la cosa no era que hubiera perfecto acuerdo, hay discusión, hay tendencias, no?
Porque es que hay gente que se imagina que en la Iglesia todo el mundo tiene que pensar exactamente lo mismo, o que tenemos que entrar en una tendencia que se llama irenismo. Irenismo es la falta paz: Hacer de cuenta que yo no me he dado cuenta, que tú ya te diste cuenta, que los dos pensamos distinto. Eso es irenismo, falsa, falsa paz.
El Nuevo Testamento nos muestra que no, que no, que no lo cambies, que no lo cambies, que discutieron, que no se entendían, que hubo que confrontar a Pedro. Y que hizo Pedro después de eso?. Pues por lo visto cambió. Porque si uno lee por ejemplo la carta de Pedro, lo que hace muy al contrario es recomendar las cartas de San Pablo. Y las pone al mismo nivel que los textos del Antiguo Testamento.
El Capítulo de la segunda carta de Pedro donde eso sucede, está perfectamente claro ahí, en la mente de cada una de vosotras, no tengo que mencionarlo aquí. Segunda Carta de Pedro. Yo creo, cierto?. Si no hay esa claridad, no sé que estamos haciendo en un monasterio, eso está claro. No?
Tercer ejemplo de los primeros cristianos para que dejemos de idealizarlos.
Todo el mundo piensa que los primeros cristianos todos eran mártires. Pues no, ese dato lo tomamos de la época San Cripriano. Ustedes saben que San Cipriano, obispo y mártir de Cartago, fue martirizado en la segunda mitad de siglo II. No es tiempo bíblico, pero está muy cerca y nos ayuda a entender muchas cosas.
Y qué nos demuestra esto? que san Cipriano tuvo que lidiar con el problema de lo que en esa época se llamaban los lapsi. Los lapsi, eso viene del verbo laavere que es caer, son los que han traicionado la fe. Porque muchas veces en las persecuciones romanas esta gente necesitaba, esta gente son los romanos, necesitaban un criterio rápido, pero si eso no se puede estar haciendo exámenes a todo mundo. A ver tú crees, tu qué no crees, cuánto crees, no, sino que hacían un examen rápido, y el examen rápido era el siguiente mira, se pone una estatua, cierto, una estatua del emperador, y se pone un altar, y se pone aquí una bandeja, paila o lo que sean con incienso, y lo que tenía que hacer la gente era pasar, un puñado del incienso y se echaba ahí como ofrenda a ese dios, a ese ídolo que era el emperador. Entonces esa era una cosa rápida. Porque ellos tenían que examinar quien era y quien no era, y la manera muy sencilla era eso. Ellos sabían que uno que fuera auténticamente cristiano jamás haría una cosa de ésas, porque eso es pura idolatría. Entonces ellos ponían a la gente así.
Así como sucedió en los tiempos horrendos de persecución, por ejemplo aquí en España que se utilizaba un test semejante, poner a la gente a escupir a un crucifijo o algo así, y el que no lo haga pues ya se sabe que, y qué clase de cristiano es. Entonces ya se sabe que a ese hay que martirizarlo.
Pues lo que hacían los romanos, ponían ahí la estatua o lo que fuera del emperador y bueno a ver, la fila, la fila y a ver quién echa el incienso. Y muchos no echaban el incienso, pero la diferencia entre echar el incienso y no echar el incienso, era que o te matan, y te matan torturándote y te matan despedazándote, o no te matan
Entonces no vamos a imaginar que todos los cristianos eran héroes. Hubo muchísimos, muchísimos, por centenares, por miles, pero hubo también centenares o miles, que dijeron yo creo que esto mí Dios me lo perdonará. Yo creo que esto no será tan grave.
Y entonces hacían eso, hacían eso. Acuérdate del caso del martirio de Policarpo, acuérdate del martirio de Policarpo, donde le dicen ya pues reniega de lo tuyo. En realidad la persecución era eso. Una invitación a renegar y muchos renegaron.
Entonces tenemos que tener esa claridad, gente que le haya fallado a Jesucristo la ha habido desde el primer día.
Ultimo dato que no pertenece a Hechos de los Apóstoles sino que pertenece al libro del Apocalipsis. Tu recuerdas que los capítulos 2 y 3 del libro del Apocalipsis tienen las cartas a las siete comunidades, a las siete iglesias, cartas a las siete iglesias.
Es superfluo que yo pregunte los nombres de las siete iglesias porque yo pienso que una monja que ha estado, es cierto que tiene años de profesión se sabe los nombres de las siete iglesias al dedillo . De para atrás para adelante, Tiatira por ejemp ¿ no es cierto? Esta Tiatira, otra? Efeso, bueno ya con esas dos, yo creo, que con eso salvamos, no?. Esmirnia, Filadelfia, y bueno, la odisea, y todas aquéllas.
Son comunidades que quedaban en lo que es Siria y lo que es Turquía hoy, más o menos esa era la región en que quedaban las 7 comunidades, y si uno mira las cartas a las 7 comunidades tienen elogios, pero no solo elogios. Y son cartas de finales del siglo primero.
Entonces, conclusión de este primer punto de nuestra miscelánea: Demos gracias a Dios por la fe cristiana, demos gracias a Dios por la fe de los apóstoles, ¡pero por caridad! no imaginar no idealizar más de la cuenta. Eran seres humanos como nosotros, muchos de ellos héroes, héroes genuinos, santos grandísimos indudablemente, pero muchos de ellos no tanto, no tanto. Y como ya dijimos, hasta el mismo Pedro se dedicó a hacer política: “Aquí que no quede yo mal, a ver aquí cómo manejo esto, yo creo que no se han dado cuenta, entonces yo espero a que se vayan éstos, entonces yo vuelvo a hacer, yo organizo mi visita canónica de manera que después de que se vayan los de Santiago, entonces ahí si vuelvo adonde los paganos”.
Pablo era mucho más radical, mucho más celoso, mucho más ardiente en su fé y le dice mira tú déjate de hipocresías. Y encara al Papa.
Esto es bueno saberlo porque, a ver, yo no digo que necesariamente todo el que confronte, todo el que confronte al Papa tiene la razón, pero no nos extrañe que de vez en cuando haya voces que se levanten un poco y despierten.
No quiere decir que una voz por el hecho de ser altanera ya tiene la razón, o por el hecho de ser una voz alta, sonora, ya tiene la razón. Pero no nos extrañemos de que haya tendencias, haya discusiones y que alguna que otra vez alguien le tenga que decir a un Obispo, incluyendo al Obispo de Roma: “Mira que en esto puedes obrar mucho mejor que lo que estás haciendo”.
Yo tengo un amigo, precisamente de este país, que escribe a cada rato en Internet, el se llama Luis Fernando Pérez, lo puedo decir abiertamente porque el escribe también abiertamente.
Si ustedes entran a Internet a “Religión en Libertad”, se llama el portal donde el trabaja, religiónenlibertad.com. Pues ahí a cada rato está diciendo, ese parece que tiene vocación de Pablo, cada rato le está diciendo cosas a todo el mundo, y le escribe al Cardenal de Barcelona, y le escribe al Cardenal de Madrid, y le escribe a todo el mundo y les dice miren que aquí pasó esto.
No hace mucho el año pasado, pues, sabéis de ese escándalo que hubo en una parroquia en Madrid, y la manera como el cardenal manejó eso, pues uno no es nadie para juzgar, sobre todo yo que estoy lejos, pero este amigo que le duele la Iglesia, le duele en las entrañas, pues le ha escrito al Cardenal de Madrid y le dice “Pues mire lo que está usted haciendo Excelencia, mire lo que está pasando aquí”.
Yo creo que esto es interesante, porque nuestra iglesia tienen que ser una iglesia con humildad, tiene que ser una iglesia con mansedumbre pero no una iglesia de cobardes, ni tiene que ser una iglesia de cómplices. A veces hay que escribir. Y a veces hay que hacer oir la voz. Y a veces hay que decirle al maestro de la Orden o al Provincial o al Prior, hay que decir las cosas. Con el debido respeto, con el debido proceso, pero la Iglesia como la encontramos aquí no es una Iglesia de la mordaza, no es una iglesia del silencio es una Iglesia donde la verdad sólo termina resplandeciendo y eso sólo puede ser una buena noticia para nuestra orden de predicadores.
Bueno, Ahí tenemos todo ese capítulo sobre los primeros cristianos.
Hablemos de otro capítulo que suele entenderse regular o mal.
Aquí vamos a nuestro querido Santiago, que no lo hemos soltado todavía. Santiago llamado el menor es al cual se atribuye la Carta que lleva su nombre, la Carta de Santiago. Y hay dos malentendidos muy frecuentes con respecto a esta carta, que por estos días la estamos leyendo precisamente en la Santa Misa. Hay dos malentendidos.
El primer malentendido es ese tema de la fe y las obras. No sé por aquí, pero por lo menos en mi país, a cada rato, sobre todo los protestantes salen que con que la fé y las obras, que si uno se salva por la fe, que si se salva por las obras.
Partamos de la base de que Martín Lutero, el gran impulsor de la reforma protestante, no quería ni poquito la carta de Santiago. Más o menos le daba el título de un escrito de menor categoría. La tendencia que hemos dicho ¿no? Hacer canon dentro del Canon.
Pues bien, en la carta de Santiago es donde encontramos la famosa expresión “de qué sirve la fe si no tengo obras”. Pero resulta que en [la carta] el apóstol San Pablo, encontramos una expresión que parece contradictoria con ésa. Dice cuando cita el ejemplo de Abraham. Bueno ¿Abraham fue salvado por las obras o fue salvado por la fe?, y manifiesta, obviamente, que Abraham fue salvado por la fe. Entonces Ahí se presenta una dificultad.
Pero resulta que la dificultad es sólo aparente, y la podemos resolver muy fácilmente, las obras a las que se refiere el apóstol Santiago, son las obras que brotan del corazón que ya se dice creyente. Entonces el mensaje que nos está dando Santiago es: si tú dices que crees y tus frutos no se ven, cuidado porque te estas engañando. Y eso por supuesto que es así. Esa es la posición de Santiago. El se está refiriendo a las obras posteriores al acto de la fe, las obras que brotan de la fe.
¿De qué obras habla en cambio el apóstol San Pablo? De las obras que pretenden reemplazar la fe o que pretenden ir antes de la fe.
Ambos utilizan la misma expresión: ERGA en griego, las obras. Pero San Pablo se refiere a que las obras jamás pueden reemplazar a la fe. Lo cual dicho en otro lenguaje es: “nadie puede justificarse a si mismo”, “nadie puede salvarse a si mismo, nada que yo haga por su propio y único valor es suficiente para ponerme a paz y salvo con Dios”.
Entonces están hablando ambos de fe y de obras, y ambos hablan de la misma fe, pero no están hablando de las mismas obras, porque San Pablo está hablando de las obras cómo si pudieran reemplazar la fe, y dice: Ninguna obra puede reemplazar la fe. Lo que puso a Abraham en amistad con Dios no fue lo que él hizo, sino cómo creyó.
Entonces la comparación en San Pablo es: entre la fé y las obras que reemplazarían la fe y lo que está diciendo San Pablo es: ninguna cosa que yo haga puede reemplazar el que yo creo y confío en Dios. Eso es cierto,
Mientras que el lenguaje de Santiago es: Si yo digo que creo en Dios, tiene que notarse en lo que yo hago. Las dos afirmaciones son ciertas y no hay contradicción entre ellas.
Entonces, no es que San Pablo esté diciendo: que viva la fe y no importan las obras, Y no es que Santiago esté diciendo: Que vivan las obras, no importa la fe.
No, para ambos, ambas cosas son importantes, sino que están atacando dos problemas diferentes. San Pablo está atacando el problema de aquéllos que quieren apoyarse en las obras, sobre todo en las obras de la ley, para decir: como yo me porto bien, y como yo cumplo la ley yo no necesito del Evangelio, yo no necesito creer en Cristo.
Entonces, si tú vas a comparar la fé como confianza, como entrega a Dios y las obras como medio de justificarte a ti mismo, pues entonces queda claro que tus obras no pueden reemplazar a tu fe, porque lo único que te puede salvar es entregarte a Dios. Ese es el problema que ataca San Pablo.
Y cuál es el problema que ataca Santiago? Si ya dices que crees, que se te vea, que se vean los frutos. Que des frutos de vida.
Así se entienden estos pasajes y ahí no hay contradicción posible. Ambos están en el Nuevo Testamento, ambos hablan de la misma fe, pero no están hablando de las mismas obras. Esa es una dificultad que aparece con alguna frecuencia, no conozco el panorama aquí, pero por lo menos, allá en mi tierra y donde hay protestantes, esto surge una y otra vez.
El otro tema en la carta de Santiago que es antipático, es todo ese lenguaje.
La carta de Santiago tiene 5 capítulos entiendo yo, no sé si hayan aumentado últimamente, pero creo que no, hasta donde yo entiendo, yo lo dejé en cinco, cinco capítulos. La Carta de Santiago tiene cinco capítulos y de los cinco capítulos yo creo que por ahí unos cuatro son regaños. Regaño y regaño a todo el mundo: Y los ricos, y los maestros y los que enseñan, y ustedes no saben pedir,
Sale uno … Cuando ustedes sientan que se le sube así un poco el ego, leer la carta de Santiago. Inmediatamente uno se siente apaleado. La carta de Santiago da para la humildad. Entonces es un estilo que a nosotros nos parece extraño, pero ya también de esto dimos una explicación ¿Cuál era la explicación? Que entre los lenguajes, entre los varios lenguajes que eran comunes en los rabinos, uno de los lenguajes es éste, la diatriba se llama esto, ése género literario. Es un género literario que se utilizó también en la Iglesia.
Uno de los padres más ancianos de nuestra provincia dominicana de Colombia se llama José de Jesús Gamboa. El Padre Gamboa, más conocido como el Padre Gamboita, el Padre Gamboa, en sus tiempos, ya tiene más de noventa años, voy a ver si vengo con él la próxima vez, (risas) el Padre Gamboa ¿por qué esa risa? Son, pero mujeres de poca fe (risas), estas son mujeres de poca fe.
Bueno, el padre Gamboita (bis) fue predicador eximio en sus tiempos. Nosotros tenemos en Colombia, la administración del Santuario de la Nuestra Señora Virgen de Chiquinquirá, en Boyacá, es el Santuario Nacional, y él era famoso por su predicación en la Basílica. Dicen que en esa Basílica, unos dices que caben cerca de dos mil personas, otros dicen que hasta cinco mil, yo no sé a quien darle fe de eso, lo que sé es que le cabe realmente muchísima gente.
Y este padre era de los que llenaba la Basílica, a reventar, porque el Padre Gamboa va a predicar ¿cuál era la predicación del padre Gamboa? Demostrar de modo palmario, irrefutable y decisivo que todo mundo va para el infierno. Esa era, esa era la predicación de él., mandar a todo el mundo al infierno. Todos al infierno. Y a mi me dicen, yo pues obviamente como soy un párvulo pues yo no recuerdo esas predicaciones. A mí ya me tocó el Padre Gamboa amansado (risas) ya me tocó la versión, la versión dulcificada, la versión dulcificada. Y eso pasa en todos los monasterios, también ha habido en los monasterios personas que uyyy, que no se que, pero ya cuando uno los conoce, o las conoce, cuando ya uno las conoce ya le toca la versión suave, la versión dulcificada. A mí me tocó la versión dulce del Padre Gamboa, que de hecho ha sido confesor mío durante mucho tiempo, por eso les puedo decir que no parece quedar mayor rastro de eso que él fue, pero es que en esa época todos los Padres allá predicaban así. Eso era de regla. Era predicar duro y por qué, porque había que sacudir a la gente, sacudir a la gente, y la manera de sacudirla era mostrarle que van para el infierno, y San Luis Bertrand predicaba así, así predicaba San Luis Bertrand, y el sermón de Antón de Montesinos ¿cómo fue? declarar estáis todos en pecado mortal, así, así empieza el sermón de adviento de Pedro de Córdova y de Antón de Montesinos, allá, cuando en la isla de no sé donde que es el famoso sermón de mil quinientos, que, qué es eso como de mil quinientos diez, donde ellos predican y le dicen a los encomenderos “estáis en pecado mortal”, ¿qué os han hecho estas pobres gentes, (refiriéndose a los indígenas), para que los tratéis así? y no se qué. Pero sin entrar en el tema de la justicia social, fíjate, lo primero que hace es mandarlos al infierno, “estáis todos en pecado mortal”. Y es que era lógico, hasta cierto punto tiene lógica porque como todos estos predicadores eran también confesores, si yo llego a una misión, por ejemplo a un monasterio y les digo a las monjas “este es un monasterio donde indudablemente se respira la paz, y la liturgia es muy hermosa y hay gran fraternidad, entonces ninguna monja se confiesa, ninguna en cambio si yo hubiera hecho bien las cosas, yo he debido empezar por decir “al infierno todas”, vais mal, esto va muy mal porque ni siquiera os sabéis los salmos, no sabéis identificar los textos bíblicos,, estáis mal. Entonces claro, al segundo día que le estén diciendo a uno, estoy mal, estoy mal, Dios mío, estoy mal, correr a confesarse, corre, porque así funcionaba la misión, claro a uno, a uno le da risa eso, pero es que esa era la lógica, empezar por mandar a todo mundo al infierno, a todo mundo al infierno.
Entonces la gente …
Allá en Colombia tenemos una bebida, una bebida que se llama agua de panela, (si la habrán oído mencionar al agua). Agua de panela es un agua con miel, un agua con dulce, dulce de caña, no? Y eso pues es muy común, muy común. Se le echan a veces unas hierbas aromática, y es muy sabroso, y muchas veces se le utiliza para aliviar a las personas que están enfermas, o cuando alguien llega de la calle con mucho frío, un agua de panela la llamamos, abreviado “agüepanela”, un “agüepanela” con finas hierbas, “tómate esto” y la gente se toma eso. Yo no sé aquí en España qué se acostumbra, qué bebida es así frecuente, si una persona llega así que, se le quiere invitar algo, qué se le dá? Un qué, un café, o se le dá un vino, una leche caliente ¿no?, pero bueno, yo he hecho todo esta historia … una manzanilla, manzanilla, ese ejemplo me sirve. Bueno, entonces había un Padre en Colombia, el famoso Padre Higuera, ese era otro Padre que también mandaba a todo el mundo al infierno. A veces salían a predicar los dos: Gamboa, Higuera, entonces el uno lo subía a uno un poquito al Purgatorio, y el otro pon!, otra vez al infierno.(risas)
Entonces oiga, yo tengo un padre que fue profesor mío y este profesor cuenta cuando uno oía un sermón del Padre Higuera es que causaba tanto espanto, uno salía de ahí, de ahí a pedir agua de manzanilla (risas) porque era una cosa … sí ése era el modelo, ese era el modelo, no?, ese era el modelo. Luego se puso de moda, o se ha puesto de moda lo contrario. Ahora nadie, ningún sacerdote habla del infierno, claro, ahora ya el infierno no existe, ahora ya el demonio no existe, ahora el único problema que hay es la guerra, entonces, tenemos que volvernos facilistas, ecológicos, y no digo más por el lugar donde nos encontramos (risas), pero todos tenemos que ser pacifistas, y muy ecológicos y muy comprensivos,
Bueno, entonces el resultado de esto es que yo no sé si estamos haciendo las cosas mejor. La gente se está imaginando que no importa que yo crea o no.crea pues da lo mismo.
Ese estilo de los padres Higuera y Gamboa, y ustedes tendrán sus propios ejemplos por allá de años idos, ese estilo es lo que aparece en la carta de Santiago. Santiago es el Gamboita del Nuevo Testamento, es el estilo de regañar y es el estilo de mostrar y de cansar. En esas personas también hay amor, en esas personas no hay solamente amargura, hay un amor, hay un celo, hay que saber entender la carta de Santiago como el testimonio de una persona que sufre cuando ve injusticia, por ejemplo Santiago evidentemente se da cuenta que hay comunidades en las cuales a los ricos se les trata con qué preferencia y eso sigue sucediendo en nuestro tiempo. A los ricos “tu, tu, el puesto de honor aquí, por favor siéntate”, y no se qué, y al pobre “bueno pues quédate de pie, o siéntate aquí a mis pies, o quítate, o como dicen en algunas partes allá en Colombia “siéntate por ahí paradito” (risas) que no sé qué, que no sabe uno qué es eso (risas) Entonces, le dicen “siéntese por ahí paradito” le dicen a uno.
Eso que quiere decir que Santiago, Santiago o tiene ese ardor por la causa de Dios, tiene ese celo por la causa de Dios, y el quiere realmente que uno se corrija, que uno cambie.
Entonces no hay que tenerle miedo a la carta de Santiago, sino que hay que entender que ese es otro tipo de lenguaje, y que los distintos tipos de lenguaje son todos importantes, por ejemplo, repito, insisto, en nuestra época la moda es que sólo se puede hablar de misericordia.
Había un padre muy muy misericordioso allá en mi comunidad, entonces todo el mundo iba a confesarse allá. Y entonces llegó un muchacho. Padre, pues tengo que confesar algo horrendo, padre es que en un momento de ira pues he ahorcado a mi madre. Y el Padre dice ay, pero este muchacho, bueno, no lo vuelva a hacer entonces (risas)
Hombre, hombre, hombre (risas) a veces todo extremo es vicioso, mandar a la gente al infierno, y al infierno, está mal, pero hacer pensar que nuestro Dios es un Dios inocuo, es un Dios que da lo mismo creerle que no creerle, es un dios que pinta poco y que importa menos. Es un Dios que todo te lo justifica, es un Dios que piensa como tú, es un Dios, ese Dios tampoco es el Dios de la Biblia, ese Dios tampoco es el Dios de la Biblia.
Y el último malentendido pues obviamente tiene que venir del Apocalipsis, y este lo anunciamos de manera breve porque ya sonó la campana.
Mira, resulta que mucha gente no se acercan al libro del Apocalipsis, pues porque dice, -entre esa mucha gente está mi madre- no se acercan al libro del Apocalipsis porque les da miedo, les da miedo. Claro, eso no pasa en los monasterios. Yo sé que ustedes tienen la estructura del libro del Apocalipsis muy clara, porque han meditado en el libro del Apocalipsis. Si no, no sé que está haciendo uno en un monasterio. Si uno no conoce, si uno no ama el libro del Apocalipsis, entonces no sé.
El libro del Apocalipsis no es un libro de miedo. Es un libro al contrario, un libro de la esperanza. Este es el último malentendido de esta pequeña miscelánea.
El Apocalipsis no fue escrito para infundir miedo sino para contar que aún en las circunstancias más difíciles en las más duras, aquél que persevera encuentra el auxilio de Dios y encuentra la victoria que Dios le da.
El libro del Apocalipsis, no es un libro para asustarnos, es un libro para consolarnos. El libro del Apocalipsis no es un libro para confundirnos, es un libro para orientarnos.
Por supuesto que para entenderlo necesitamos mucha ayuda, porque está lleno de símbolos Todos esos números, todas esas piedras preciosas, todos esos colores, pues requieren explicación, pero una vez que uno va entrando en la explicación, una vez que se va sabiendo cuál es el significado de esos números, por qué quiere decir el 12, qué quiere decir el 4, qué quiere decir el 7, qué quiere decir el 1, que son, que es una simbología más o menos estándar en la Biblia, no es una simbología ad-hoc para este libro.
Cuando uno llega a empezar a descubrir, cuando uno empieza a descubrir eso, y luego los colores, qué significan los colores, y las piedras preciosas, cuando se descubre todo eso, entonces se va viendo que en ese ropaje, que es un ropaje complejo, podríamos decir que es una escritura un poco barroca, en ese ropaje hay un mensaje precioso que es un mensaje de la victoria de Dios, victoria que trasciende todos los tiempos todas las culturas, y que se sobrepone a todas las dificultades.
De manera que entre las muchas tareas que podemos sacar de estas reflexiones de estos días, una de ellas es apreciar, apreciar el libro del Apocalipsis, Y si puedo terminar con esa invitación y también invitaros a practicar una lectura más amorosa, todavía más atenta a la palabra de Dios Realmente, lo que nos dá la palabra, sólo nos da la palabra. No la podemos reemplazar por nada. No hay escrito de autor místico, no hay escrito de teólogo clásico o contemporáneo, no hay poeta ni autor de moda, nada puede reemplazar la vitamina, nada puede reemplazar el alimento que sólo nos da esta palabra.
Y si alguna vez encontramos dificultades, pues saber que ésas dificultades nos recuerdan nuestros propios límites nos ponen en marcha como Abraham y finalmente nos conducen a frutos precioso de sabiduría y de salvación.