Interpretación de Pasajes Difíciles - 3
Original en audio.
En el nombre del Padre del Hijo, y del Espíritu Santo. Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo
La palabra fundamental para entender los pasajes difíciles del Antiguo Testamento es la palabra proceso, Dios para salvar a la humanidad quiso valerse de un pueblo. Y ese pueblo lo encontró en medio de lo que hemos llamado aquí con un término muy duro, un basurero, es decir las circunstancias de agresividad, de muerte, que rodearon el nacimiento del pueblo de Israel, son algo que a uno lo espanta. Son algo que uno no se lo alcanza a imaginar.
Toma trabajo adaptar la mente porque nosotros desde que nacimos hemos estado en una situación diferente. Para nosotros los derechos humanos existen, para nosotros existe un marco legal, para nosotros hay instituciones que protegen al individuo, para nosotros está la policía está la ley, están los jueces, está la guardia civil, están las cárceles. Nada de eso existía en esta época.
Por ejemplo eso, no había cárceles. Esto quiere decir, sobre todo, me refiero a la condición semi nómada en tiempo de Abraham, ahí no había cárceles. Es decir, que el que se convierte en una amenaza para los demás tiene que ser castigado y de una manera que no pueda hacer más daño. Por eso la pena de muerte es de lo más frecuente, destruir, exterminar al enemigo, y como hay una conciencia de familia, como hay una conciencia de clan que es tan fuerte, entonces destruir al enemigo no es destruir al individuo que hizo mal, sino es destruir al clan, destruir a la familia, para evitar que haya una repaliación, que haya una venganza. Y como los peores enemigos van a ser los que tengan tiempo de prepararse, y los que van a tener ese tiempo son los niños, los primeros que hay que matar son los niños de mi enemigo. Esta es la lógica despiadada implacable, que rige la mayor parte de los pueblos del medio oriente.
El criterio de la pertenencia a la familia el clan, el criterio de sostener lo que ya tenemos, proteger nuestra tierra, nuestra cultura, nuestra lengua y nuestra religión, ese criterio rige por encima de cualquier otra cosa.
El individuo como tal, la persona individual no tiene el valor que para nosotros es obvio, o se supone que debe ser obvio.
En nuestro mundo, en nuestra sociedad occidental el sólo hecho de existir y de ser persona, por lo menos si a uno lo dejan nacer, porque otro problema es que lo aborten, pero si ya lo dejaron nacer, ya se supone que ése que ha nacido ya tiene, por el solo hecho de existir, ya tiene una cantidad de derechos. Eso es una conquista reciente que en buena parte se debe al cristianismo. Cuando digo reciente, estoy hablando de los últimos dos, tres siglos. Antes de eso, en muchas culturas en la humanidad el individuo no cuenta, el individuo no vale, y se toman medidas que exterminan la vida de pueblos enteros de modo que el genocidio es la norma en esta antigüedad.
Hace poco estaba oyendo un programa muy interesante de un historiador norteamericano que hablaba sobre Alejandro Magno. Bueno, este macedonio de por allá como el siglo IV antes de Cristo pues es famoso por sus conquistas. Pero resulta que la vida de Alejandro Magno, explica este historiador se parece extraordinariamente a la vida de Hittler, y cuando uno piensa en Adolfo Hittler uno piensa en un tirano, ególatra, cruel, bueno pero mira, cuál fue la vida de Alejandro? Y mira de qué manera conquistaba él a los pueblos?, y mira qué hacía el con los pueblos a los que conquistaba, y más o menos la norma era: “Lo que no sirve para engrandecer a Macedonia, no sirve, no sirve, y que se acabe, y exterminó pueblos enteros. Algunos de ellos diría uno casi por el placer de matar, esa es la norma en este mundo.
Es entonces explicable que en esas circunstancias, sobrevivir se convierta en buena parte, en un asunto de batallar, de guerrear, es la ley del más fuerte, la ley de la jungla, es matar o morir, y hemos venido desarrollando una parábola y es la parábola del español casado con la africana, que tiene que enviarla desde un pueblo A hasta un pueblo B, ella pertenece a la tribu X, que es enemiga de la tribu Z. Y entonces este hombre tiene que darle un consejo a ella, y ese consejo queda por escrito, por lo menos queda grabado en la memoria de ella y en la memoria de alguna amiga que viaja con ella. El consejo es muy sencillo: “Mira, tú estate dispuesta a utilizar esta arma, si te van a matar, tu mata primero.
Es muy extraño, es muy difícil para uno reconocer en semejante consigna una expresión de amor, pero si uno lo reflexiona un poco, ve que en esas circunstancias no parece haber otra alternativa. Pues lo mismo, cuando uno se pone a mirar lo que era la lógica de estos clanes en el medio oriente, cuando uno mira su modo de pensar, que hasta cierto punto lo podemos encontrar de un modo fosilizado en el Islam actual, por eso yo daba el ejemplo de la cultura pakistaní y en Londres en el año 2008 o siglo XXI, si uno mira todas esas circunstancias uno entiende que la revelación del amor de Dios empieza de un modo bastante extraño. Empieza de un modo que uno diría, “bueno, no es tan fácil encontrar amor en medio de toda esa carnicería y en medio de toda esa violencia, pero luego ser reflexiona un poco más y uno dice “es que Dios tiene que salvar al ser humano como lo encuentra”, y si lo encuentra metido en ese basurero de violencia, la primera reacción frente a la violencia es responder con más violencia.
Pero las cosas fueron cambiando. Como bien dice la cuarta plegaria eucarística del Misal Romano, Dios fue educando a su pueblo en la esperanza por medio de los profetas. Entonces, el punto inicial es esta violencia rampante, esta ley de la jungla, este es el punto de partida, perro las cosas no se quedaron ahí, las grandes etapas de esta historia de Dios con su pueblo son las que conocemos: Tiempo de las patriarcas, luego viene el tiempo de Egipto cuando ya viven allá como esclavos, luego viene el tiempo de los jueces, luego el tiempo de los reyes, luego viene el destierro, el retorno del destierro, queda un pequeño resto, y en ese pequeño resto, Jesús, Jesús que nace como siervo de Dios, como verdadera expresión de lo que significa ser un servidor de Dios. Esas son las grandes etapas. Entonces, miremos en esas etapas como Dios va, por decirlo así, mostrándose más, a medida que las cosas van evolucionando, a medida que su pueblo va caminando también Dios le puede decir más, que es lo mismo que sucede (esto es muy humano) es lo mismo que sucede con un padre y su hijo, resulta que (o una madre y su hijo), la madre al principio sólo puede dar instrucciones muy sencillas al bebé. La mamá no puede darle grandes explicaciones. No puede decirle “mira, estate atento que te voy a explicar, mira, a muchos kilómetros de aquí hay un generador de corriente alterna que produce 220 voltios, esos voltios, ese voltaje es peligroso para el organismo humano. Si tu metes tu dedo en ese enchufe va a ser, la corriente va intentar pasar a través de tu dedo y eso va a producir que tu seas electrocutado. No, la mamá no entra en toda esa explicación, la mamá le aparta la mano al niño si lo ve en peligro de electrocutarse, o le da un grito, o le dice no, o utiliza algún otro recurso, porque el niño en ese momento no puede entender nada. Lo que hay que salvar en ese momento es la integridad del niño. Lo primero es conservar, preservar la supervivencia, eso es lo primero. Ya llegará el día en el que se le pueda explicar “mira la electricidad funciona así”, y seguramente para esa época, el que era niño ya estará cerca de la edad en que tiene que pagar las cuentas de la electricidad y ya también ha descubierto esa otra cara de ese hecho social. Pero al principio las instrucciones son elementales., como la instrucción que le tuvo que dar ese esposo español a su esposa africana. Ten esto y si tienes que disparar, dispara, punto, no hay tiempo de decir más, eso es lo que hay que decir en ese momento, se trata de sobrevivir. Las cosas sin embargo van cambiando,
Cuando llega el tiempo de los jueces, hay un resumen muy interesante, es decir, estamos hablando ya del retorno a la tierra prometida, Hay un criterio muy interesante que resume ese tiempo de los jueces. Cuando ellos eran fieles a Dios, cuando encontraban dificultades, eran fieles a Dios, les iba bien y se olvidaban de Dios, entonces les iba mal y gritaban al Señor pidiendo auxilio, y Dios les ayudaba y les iba bien, y entonces se olvidaban de Dios, y entonces les iba mal, y ellos se quejaban que Dios no los ayudaba. Ese círculo lo aprendieron ellos en ese tiempo de los jueces, estamos hablando del tiempo de Jefté, y de Gedeón y de Sansón, y de todos estos personajes. Ya fíjate que esta es una lección un poco más completa, ya ellos se van dando cuenta de su manera de relacionarse con Dios. La primera reacción que tiene un bebé, yo creo que esa comparación es útil entre el crecimiento del bebé y el crecimiento de Israel, porque en la práctica es algo así realmente ….
Como dijo el profeta, tal vez fue Oseas, cuando Israel era niño lo amé. Es que es así, es como criar un niño, y al principio las instrucciones son “si”, “no”, “párate”, “siéntate”, “cállate”… esas son las instrucciones, ya después vendrá un poco más elaborado. Pues lo mismo sucede aquí, este niño empieza a descubrir cosas, Empieza a descubrir su propia ingratitud, su propia inconciencia y su propia inconsistencia. Ya ha habido una palabra, una gran palabra que se llama Moisés, que le ha dado como una primera claridad sobre los mandamientos de Dios, y ha habido otra palabra que es la palabra “guansa”. Ya el pueblo ha reconocido que tiene un vínculo, que tiene un lazo que le une como pueblo a su Dios.
Pero la primera imagen que tiene un niño es que él tiene todos los derechos y los papás tienen todos los deberes. En la reacción espontánea de un niño, sobre todo en un niño pequeño es “mi papá tiene que cuidarme, mi mamá tiene que alimentarme”. El niño no descubre sus deberes. El niño descubre más pronto los deberes de sus papás, y en cambio si descubre sus derechos. “Tengo derecho a gritar, a llorar, a pedir”. Por eso a los papás les toca, poco a poco irles enseñando los deberes a los hijos, por lo menos algunos deberes de urbanidad elementales, porque el niño es un tirano, todo niño en un tirano, y un tirano es un niño que no creció. El niño es un tirano, y el niño es “deme”, “dame”, “hazme”, “ven”. El niño lo primero, su reacción espontánea frente al mundo es “que las cosas funcionen para mí, que yo esté bien, que yo me sienta a gusto, que esté seguro, calientito, que esté protegido, bien alimentado, que todo lo mío funcione”. Entonces los papás tienen que empezar a enseñarle, “a ver, vas a decir por favor, ahora vas a decir gracias, a ver cómo se dice, entra, a ver saluda, llegaste aquí, a ver saluda, saluda” y el niño no quiere saludar a ver ¿cómo te dije?, saluda”, “saluda a tu tía”, “hola tía” pero grrrr, y el niño ahí forzado.
Entonces a través de Moisés el pueblo empieza a hacer un descubrimiento maravilloso. El pueblo como tal, hacemos alianza, el pueblo como tal, hacemos alianza. La palabra alianza es la palabra nueva que viene con Moisés, y es la alianza de todo el pueblo. Y hay un rasgo muy interesante, cuando se hace esa alianza por medio de un sacrificio, se sacrifican ahí algunos animales al pie del Sinaí, Moisés parte de la sangre la derrama junto al monte y parte de esa sangre la utiliza para rociar a la gente con un hisopo. Ese contacto entre el sacrificio que hizo Moisés y la sangre que cae sobre todos ellos, es un modo primitivo, medio salvaje si lo quieres mirar así, pero es un modo de reconocer que el compromiso de todos es también mi compromiso, la alianza de todos es también mi alianza, y este es un descubrimiento interesante. Además, esa ley que les da Moisés, es una ley que les empieza a enseñar la diferencia entre el bien y el mal, empieza a aclarar, empieza a sacar a luz la conciencia, y cuando se empieza a descubrir lo bueno y lo malo uno empieza a descubrir que no solamente tiene derechos como el niño pequeño, sino que tiene también deberes, Bueno, así llega este pueblo, atraviesa el desierto, hace alianza en el Sinaí, llega a la tierra prometida, la tierra que mana leche y miel, que a mí me parece una tierra pobrísima, pero bueno para ellos en ese momento era lo máximo, entonces claro, después de atravesar un desierto llegas ahí donde hay tal o cual fruto y un poco de agua y tu dices “esto es la maravilla”. Llegan ahí, pero de todas maneras tienen que luchar, tienen enfrentarse con todos esos pueblos que hemos mencionado antes, como lo gebuceos y los hititas y los idumeos, y todos esos.
El nombre general, el nombre genérico de ellos es precisamente filisteos. Filistín, de donde viene la palabra Palestina quiere decir, la tierra de los filisteos. Filisteo es un poco el nombre genérico de los que habitaban ahí, y por eso en el libro de los jueces se habla continuamente de las guerras con los filisteos.
En esas guerras, todavía rige mucho la lógica de la fuerza bruta, si me disparan disparo, si me pegan, yo golpeo si me agraden yo ataco, y no solamente si me agraden sino que yo llego aquí y aquí no hay manera de discutir con nadie, aquí no hay notaría, no hay hacienda pública, aquí no hay nada, esto es del que llegue y se establezca y pelee.
Pero, viene una historia, viene esa historia por ejemplo de Sansón. Esto es muy interesante, porque a partir de Sansón y luego con Samuel, y luego con David, Dios empieza a mostrar que el combate entre el bien y el mal no es el combate únicamente entre los buenos y los malos. Esa es la diferencia. Atención a esto, repito esa frase, el combate entre el bien y el mal, no es únicamente el combate entre los buenos y los malos. Es decir, es el descubrimiento que esa guerra que al principio es una guerra exterior, allá está el enemigo la tribu enemiga que me quiere matar a mí, entonces yo lo mato a él, ese combate que era exterior empieza a descubrirse en un combate interior a través de la Ley de Moisés, a través de la Alianza, a través de la conciencia del pecado, esto lo vamos a ver en unos minutos, en el caso de David, la gente se va dando cuenta, y gente somos nosotros también que el problema no es “ellos son los malos, nosotros somos los buenos. No, dentro de mi hay bondad y hay maldad. Dentro de mí hay conflicto, dentro. Ese descubrir la interioridad, eso no existe en el niño, para el niño su papá es lo máximo, su papá es perfecto, su familia es –bueno en condiciones normales, la mayoría de los niños estoy hablando- su familia es la familia de los buenos y los que atacan a su familia, bueno pues esos son malos. La cosa es así de sencilla. Mi país es el mejor del mundo, mi familia es la mejor familia y mi papá es perfecto. Pero pasa el tiempo y uno dice, amo a mi país, pero bueno, bueno mi país tiene sus problemas. Amo mi comunidad, pero bueno, mi comunidad tiene sus problemas. Me gusta el camino que yo he escogido en la vida, pero yo no he sido fiel en muchas cosas. Ese pero, ese matiz es algo que uno va descubriendo solo poco a poco en la vida, por eso uno tiene que pasar por la confusión de la adolescencia para llegar a la edad adulta. Y en buena parte, ese tiempo que en algunas personas es más confuso y más difícil que en otras pero casi todos tenemos algunas crisis en esa edad, es el tiempo en el que uno tiene que diferenciar, tiene que construir una identidad.
Y en la construcción de esta identidad uno tiene que llegar a la conclusión de que no todo es bueno en mi papá. Entonces uno anda dando bandazos de extremo a extremo. De niño mi papá era lo máximo, ahora mi papá no sabe nada. Mi familia era lo máximo, mi familia son unos retrasados o son unos cavernícolas o no entienden nada. Mi país es lo máximo, no mi país es una porquería, Europa es lo máximo, no ... Europa va al abismo. Es la edad de los extremos, en esos extremos el adolescente está tratando de definir su propia identidad.
Pues Israel también tuvo su infancia, Israel también tuvo su adolescencia y tuvo que descubrir también a través de excesos, a través de conflictos, de dificultades, tuvo que descubrir su propia realidad. Pero vamos por pasos, el ejemplo de Sansón es muy interesante. A ver, habíamos dicho que el primer escenario es pues guerra total es pues guerra total, la ley de la guerra: matar o morir, ese es el primer escenario. ¿Qué es lo que uno quiere cuando uno se encuentra en medio de matones? Pues que haya uno que sea bien fuerte que sea un jefe bien fuerte y que se las gane a todas, que gane todas las peleas. Eso es lo que uno quiere.
Habíamos hablado de la importancia del Goel, el vengador de sangre. ¿qué es lo que uno quiere? Que el Goel, mi jefe sea más fuerte que el tuyo, así como dicen los niños, mi papito le pega a tu papito. Entonces, yo tengo uno que es más fuerte. Y eso es lo que sintió Israel cuando apareció este gigantón forzudo, Sansón. Sansón era el que podía con todos, se le echaban a esos filisteos y el mataba filisteos, como matar moscas. Este es el grandote. Pero aparece otra fuerza, una mujer: Dalila. Dalila no carga un garrote, pero carga un pomo de perfume, no utiliza una espada, sino que habla con dulzura, no ataca, sino que acaricia, y Sansón que resultó tan grande y tan fuerte frente a tantos hombres, resultó débil y resulto perdedor frente a una sola mujer. Esto empieza a enriquecer el esquema porque el primer escenario era simplemente: estamos todos en guerra contra todos. El que mate a los demás se queda con todo, esa era la primera lógica. Pero ahora ya se da un paso más en el ejemplo éste de Sansón y Dalila. Oye espérate, ¿ahí quien ganó? Pues es evidente que ganó Dalila, que al final Sansón se reivindicó inmolándose con la historia aquélla de que derribó la casa donde estaban no sé cuantos filisteos, y mató más filisteos con su muerte que con su vida. Bueno ahí le sirvió la fuerza, pero la imagen de que Sansón enceguecido era utilizado por los filisteos en una especie de novia o no sé qué le habían puesto, eso muestra de que a Sansón le ganaron, entonces no es la sola fuerza, entonces aparecen otros ingredientes. Aparece el ingrediente de la astucia. Dice el refrán: mas vale maña que fuerza, entonces ya aparece otro ingrediente, ya no es la sola fuerza, es también la inteligencia y ya no es el grito, es también el poder de la palabra y ya no es la sola violencia, es también la seducción.
Pero la lección principal que surge de esto de Dalila es que a uno no sólo lo ganan, a uno no sólo lo vencen cuando lo aplastan desde fuera sino cuando se le entran, o se le meten adentro, ahí aparece otra fuerza, la fuerza del corazón. Ese caso es interesante, ese caso es interesante. Bueno pero las cosas no cambian de un momento para otro.
Estos personajes se llamaban los jueces. Y ¿dónde tenían su despacho? Pues no tenían ningún despacho. La palabra juez es la traducción al español de una palabra en hebreo, que no conozco o no recuerdo en este momento. que significa lo que hemos llamado “los jefes”, es decir el grandulón de turno, el astuto de turno. Estos jueces, se les llamaba así porque eran los que juzgaban. ¿Y a qué llamaban ellos juzgar.? Juzgar es decidir un determinado caso.
Si dos personas están en contienda o tienen una discusión, ahí quien resuelve? es decir, entonces se necesita alguien que resuelva, que tome una decisión. Entonces viene un careo, viene un altercado seguramente, pero hay alguien que es el que trae el parecer de Dios, o así lo veían ellos, además era como una expresión de esa voluntad, de esa voluntad de Dios que saca adelante a su pueblo. De manera que los jueces, los llamados jueces en la Biblia eran lo que podríamos llamar líderes más o menos espontáneos que se miraban a sí mismos, y los demás los miraban como guiados, como conducidos, como guiados por el espíritu de Dios, conducidos por el espíritu del Señor, para sacar al pueblo de apuros.
El tiempo de los jueces también es importante por esa razón que mencioné antes, la gente se da cuenta de que su comportamiento trae consecuencias, este es el principio de toda maduración. Para que una persona madure tiene que experimentar las consecuencias de sus decisiones. Y esto es lo difícil de educar críos precisamente.
Lo que es difícil es que tú no puedes dejar que el niño meta la mano en la candela y se desfigure para siempre su mano, no se puede, o sea tampoco se trata que experimente consecuencias tan graves ¿no? Tu no puedes dejar que el niño se lance a la autopista, o a la autovía, o como le llamen aquí, donde están los están los automóviles a 100, 120, 150 kilómetros por hora y cuando lo atropella un automóvil, ya aprenderá que no tiene que cruzar, porque ya no va a aprender nada más tampoco en la vida.
Entonces, educar el difícil porque educar es ir soltando a la persona para que experimente, para que pruebe poco a poco su libertad y experimente las consecuencias de su libertad. Eso es educar. Pues algo parecido es lo que sucede aquí Dios va educando a su pueblo y le va mostrando las consecuencias de sus actos. Esto sucede en el tiempo de los jueces. Y ellos mismos sacan esa misma conclusión. “Oye es que nosotros estamos en el mismo círculo. Cuando tenemos problemas, y problemas significa que nos atacan los filisteos, cuando tenemos problemas “Ay Dios, Dios, ayúdanos”, entonces Dios inspiraba, suscitaba a uno de estos jefes que la gente llamó jueces, eran esos líderes, líderes medio militares, medio civiles, medio lo que sea, Dios inspiraba a estos jueces, entonces el juez se convertía en jefe y peleaba y no se qué y vencía, y después de eso ya hubo tranquilidad, y cuando ya hay tranquilidad y no hay problemas, entonces la gente se aparta de Dios.
Apartarse de Dios en ese contexto qué significa? Significa apartarse de cumplir sus mandamientos, sobre todo el mandamiento de no tener ídolos, porque como ellos seguían viviendo en una tierra que era difícil, les seguía tentando el Baal, el Dios de la fecundidad.
Haz de cuenta que en esa época “baal” era lo que para nosotros es encontrar seguridad, bienestar, prosperidad. Esos son los baales de nuestro tiempo. Para nosotros tener seguridad, que las cosas estén firmes, estables, que haya un orden y que haya bienestar, y que haya prosperidad y que se pueda disfrutar la vida. Eso es un poco lo que en nuestro tiempo pues queremos y la gente también hoy sacrifica a esos baales. No estamos en ese sentido, no estamos demasiado lejos de lo que acontecía en aquélla época, porque cuando uno dice “oye pero esos tontos ¿qué hacían esos tontos sacrificando a esos Dioses?” Pues toma la distancia apropiada y verás que nosotros seguimos en las mismas. Nuestros baales son la seguridad, el bienestar, el disfrute de la vida, el pasarla bien, y a eso se le sacrifica lo mismo que se sacrificaba a los baales de antes. Por ejemplo, ustedes disculparán que tantos ejemplos míos son con el aborto, y que creo que como es un crimen que clama al cielo es muy fácil ver ahí muchas de estas lecciones.
Cuando una persona dice, oye pues sí, yo tengo derecho a disfrutar mi sexualidad, tengo derecho a pasarla bien pero he quedado embarazada, pues yo no voy a arruinar mi futuro, yo no voy a arruinar mi carrera, yo no estoy preparada para esto, esto es un impacto en mi sicología y el Gobierno me lo permite pues, así como dicen aquí, ¡haga! A abortar, entonces a la muerte. Ese niño, ese bebé ha sido sacrificado a Baal, ese bebé. La inmensa mayoría por no decir todos los abortos son sacrificios a Baal. Siglo XXI. ¿Por qué?, porque es “yo no voy a perder el mundo que conozco, la seguridad que tengo, el bienestar que vivo, el placer que me puedo dar … yo no voy a perder eso”. “Para asegurarme eso, pues a matar”.
Y el político que aprueba leyes que matan niños, el político que aprueba leyes contra la familia, como estas cosas tontas que están sucediendo en España ahora. ¿qué es esa tontería de progenitor “a” y progenitor “b”, para que haya una ley donde quepa lo que sea, entonces dos hombres, hombre-mujer, dos mujeres, lo que sea, todo vale. ¿Por qué un político propone una ley de esas?, porque la ley de pan y circo sigue. El político se da cuenta, mira la gente quiere pasarla bien. La gente quiere divertirse y quiere tener sexo como le dé la gana!. Entonces, como eso es lo que ellos quieren, si yo se lo niego no me eligen. Entonces, para complacer a la gente, bueno y eso no es lo que aparece en el Exodo? ¿Eso no fue lo que hizo Aarón? Para complacer a la gente pues vamos a hacerles un becerro. Seguimos sacrificando a los Baales. Entonces en el libro de los jueces aparece eso, que sí, que somos fieles a Dios, que Dios es el único que nos libera, pero al mismo tiempo yo quiero tener las cosas seguras, y yo quiero tener bienestar, yo quiero darme unos cuantos gustos. Y eso parece que no le importa demasiado a Dios. En cambio hay un “dios” (entre comillas) que se llama Baal y ese dios me promete todo eso, entonces la gente empieza a sacrificar, a hacer sacrificios humanos. Y los sacrificios humanos son en primer lugar los abortos. Pero son muchos otros sacrificios, el suicidio, la eutanasia. Y son más sacrificios. Las vidas de muertos que siguen caminando por las calles en una crisis de depresión perpetua. La depresión se está tragando la vida de millones y millones de personas. Cada año crece de tal manera, de tal manera crece esa plaga que se llama la depresión, que en este momento se considera que si no es la primera, pronto será la primera causa o la primera enfermedad masiva, es decir en cuanto al número de personas afectadas, porque está declarada como enfermedad, entonces la depresión será la primera enfermedad en número de personas afectadas. Y las personas se llenan de tristeza, y las personas se encierran en su egoísmo, y la gente se llena de dolor pero no tiene ojos para nadie más, esa es una vida sacrificada. Así una persona no muera, no haya muerto todavía, físicamente de estar en un ataúd, ya esa persona está muerta. Está caminando por la calle pero esta muerta.
Ahí se cumple lo del Apocalipsis: “tienes nombre de vivo, pero estás muerto”. Y así hay mucha gente, así hay mucha gente. O si no, a divertirnos, con lo que sea. Por ejemplo, qué pasa si le prendo fuego a una casa? A ver qué pasa con eso, bueno, ¿en qué cabeza cabe eso?. Bueno, cabe en la cabeza de tres, cuatro, cinco o veinte irlandeses que ya han hecho eso.
Entonces hay gente, hay muchachos que ya han experimentado todo, ya se han drogado, ya han tenido sus orgías, ha se han emborrachado, ya han hecho todo, ahora cómo le pongo un poco más, un poco más de emoción a la vida. Ya me tiré por un puente con un cable de esos ¿no? Entonces, se tiran ahí para experimentar cosas, sentir la adrenalina, ya hice todo eso, ya tuve mis abortos, mi cuota de abortos ya estuvo, ahora ¿que más le saco yo a la vida? bueno pues, vamos a encender una casa, vamos, a ver si la gente sale corriendo o no. Y así han matado gente. Se queman, los queman vivos porque, a ver qué se siente matar a alguien. A ver qué se siente matar un niño, entonces un par de ingleses tomaron a un niño de cuatro o cinco años y querían hacer este experimento: A ver si el niño puede aprender a nadar solo, entonces lo tiraron a una piscina, el niño no aprendió a nadar y se ahogó delante de los ojos de ellos. Entonces, ya, mataron a un niño.
Entonces esa clase de sadismo, esa clase de perversiones que no está sucediendo en África, que no está sucediendo en Latinoamérica, que no está sucediendo en las tribus Tomboctú, o en no sé que isla en la Indonesia, eso que está pasando en Irlanda, en Inglaterra, ¿qué indica? Eso indica que el corazón humano en su fondo tiene unas capacidades de perversión inmensa y que nosotros seguimos sacrificando a los baales, seguimos buscando ¿qué? Sentir cosas!, sentir, sentir, sentir y seguimos buscando seguridad y seguimos buscando bienestar, seguimos sacrificando a Baal. Que si ese niño se ahogó en esa piscina, problema del niño, había que sacrificar algo para sentir algo.
Los niveles de violencia que van a seguir creciendo en nuestra calles, yo quisiera que esta profecía fuera falsa, pero todo indica que no, los niveles de violencia que van creciendo en nuestras calles, es una cosa aterradora.
Llegará más tarde y ojalá no llegue nunca a lugares tan tranquilos como este lugar donde estamos, este pueblo donde estamos. Pero, pero ya lo podrán ver, están las pandillas y está la agresividad y está la muerte.
El hecho es que esa era la idolatría en la que caía el pueblo de Israel. ¿por qué caían en esa idolatría? Porque la vida se les volvía dura, y la vida se les volvía insípida, porque no encontraban … acuérdate, la queda del pueblo cuando iban a … cuando el pueblo de Israel, cuando iba por el desierto, este pan sin cuerpo ya nos tiene cansados, ¿te acuerdas de esa queja? Es decir, es el deseo no sólo de vivir sino de “a ver el sabor, la cosa que guste, una cosa que me mueva, que me emocione, quiero emocionarme, quiero sentirme vivo”. Bueno, eso hace que la gente cuando ya tiene tranquilidad, entonces busca y busca seguridad y busca sensaciones, busca emociones, y ahí cae en la idolatría. Y cuando caen en la idolatría se vuelven débiles y los filisteos los atacan.
Pero la humanidad parece que no aprendiera, esa es la sucesión de los imperios a lo largo de la historia. Crece una nación, crece un imperio, se corrompe por dentro los imperios, primero fracasan por dentro y luego sí, caen los enemigos de fuera.
Lecciones que deja ese tiempo de los jueces, muchísimas. Primera, que en la alianza estamos implicados todos y no únicamente nuestros jefes. Lección que deja el tiempo de los jueces: que la batalla también existe dentro. Lección que deja el tiempo de los jueces: que ese ciclo de “me sentía mal, Dios me ayudó, me sentí bien, yo traicioné a Dios”, “me sentía mal, Dios me ayudó, me sentía bien, Dios me ayudo .. esto …- yo le fallé a Dios”.
Ese ciclo, ese ciclo uno lo aprende y bueno no es eso lo mismo que la pasa también a uno muchas veces? No es eso lo que le pasa a la mayor parte de la gente, que precisamente busca a Dios cuando está en problemas?.
Pues eso seguimos haciendo también nosotros, o sea que, leer la Biblia, por eso … por eso decía que leer la Biblia para mí es, es algo que no puedo cambiar por ninguna otra obra, porque en todos estos personajes con todas su depravaciones, con todo su salvajismo yo ahí me voy viendo retratado. Bien decía algún francés “mira, la Biblia es el libro que me lee. No sólo es el libro que yo leo, la Biblia es el libro que me lee, y en ese sentido es irreemplazable”. Yo digo, cuando una persona puede leer la palabra de Dios y reconocerse en cada una de sus páginas llámala bienaventurada. Esa persona ya tiene el oído y el radar puesto en el corazón de Dios, cuando uno puede reconocerse en cada una de estas páginas.
Finalmente, después de dar y dar vueltas en esa noria, en ese círculo a ver si esta vez si lo puedo decir bien: “me va mal, llamo a Dios, Dios me ayuda, me va bien, yo traiciono a Dios”. “me va mal, llamo a Dios, Dios me ayuda, me va bien, yo me olvido de Dios”, es el círculo ¿no?,…
Entonces el pueblo se cansó de dar vueltas en ese círculo y sacó una conclusión, la conclusión es “Claro, claro, lo que nos hace falta es un rey!”, eso es lo que nos hace falta. No estar dependiendo de que aquí salió un juez, allá salió un juez, acuérdate que ese es el líder, no?, Esos líderes más o menos espontáneos. No dependamos de que aquí se suscitó un juez y allá se suscitó otro rey líder pues de esos. No dependamos de eso. Tengamos un rey estable.
Ese no era el problema, el problema era: aprendamos a ser fieles al Dios de la alianza cuando nos va bien, ese es el problema. Si tú analizas el círculo, que lo voy a repetir, sobre todo para que os quede bien grabado y pues ver si soy capaz de decirlo bien: “Me va mal, llamo a Dios, Dios me ayuda, me va bien, me olvido de Dios”, cinco, son cinco fases. Ahora, sí creo que me las aprendí bien. Me iba mal, llamé a Dios, Dios me ayudó, me fue bien, me olvidé de Dios”; “me va mal, llamo a Dios, Dios me ayuda, me va bien, me olvidé de Dios”, y vuelve y juega.
Dentro de ese círculo, el que está mal es este: me olvido de Dios. El problema es ése, que cuando me va bien me olvido de Dios, y me olvido de Dios por qué? Porque no tolero pasar por necesidad, y pasar por aburrimiento, porque no tolero pasar por esa dependencia de Dios, n de Dios, no tolero, no tolero depender de Dios, ahí no más está el problema.
Y sigue siendo el problema no de Israel, el cual, …¿el tiempo de los jueces cuando fue?, el tiempo de los jueces es algo así como mil, como mil trescientos, mil doscientos antes de Cristo. Moisés es como mil trescientos, Abraham es como mil ochocientos, Moisés como mil trescientos antes de Cristo, luego vienen los jueces, tiempo como mil doscientos, el rey David es fácil de recordar porque es cerca del año mil antes de Cristo, ese es fácil de recordar.
Entonces, el problema es que uno no quiere depender de Dios, ése es el problema. Que es el mismo problema de Adán y es el mismo problema de Lucifer. No quiero depender, no quiero, no quiero que El sea mi Señor, yo quiero tener mi prosperidad, quiero disfrutar a manos llenas o como decís aquí en España que me encanta disfrutar a tope, a tope aquí lo que yo encuentro en la creación quiero disfrutarlo a tope yo, para mí, quiero ser dueño, no quiero ser administrador y rendirle cuentas a nadie, quiero ser dueño, quiero ser dueño de esto, quiero disfrutarlo cuando me venga en gana y como me venga en gana. Ese es el problema, no quiero depender.
Ese fue el problema de Adán, ese es el problema que dio origen a todos los desastres y que sigue que dio origen a todos los desastres y que sigue dando origen a todos los desastres. Esto que se suele llamar ahora el secularismo extremo, la secularización extrema, esa especie de epidemia de agnosticismo que hay en Europa, la gente dice bueno, pero qué está pasando, por qué la gente se olvida de Dios. Se olvida de Dios por la misma razón que se ha olvidado siempre, porque no queremos depender de Dios, porque queremos sentir que somos los dueños de esto. Yo puedo disfrutar mi dinero, mi cuerpo, la naturaleza, la ciencia, el conocimiento, yo lo puedo utilizar como yo quiera, cuando yo quiera y hasta que yo quiera. Ese es el problema.
El último de los jueces, el último de estos líderes fue un hombre llamado Samuel, del cual dice la Sagrada Escritura este del cual dice la Sagrada Escritura este elogio: “Ninguna de sus palabras cayó” es decir, ninguna dejó de cumplirse. Es un gran elogio, era un verdadero, un verdadero hombre de Dios. Un hombre con una visión realmente dirigida por el espíritu de Dios.
Entonces la gente fue donde Samuel, “Oye, oye tú que ves tantas cosas, ya encontramos cuál era el problema, el problema es que no tenemos rey”.
A mí eso me hace acordar cuando la gente dice: “oye, ya sabemos cuál es el problema, que no tenemos democracia”, ya sabemos cuál es el problema, que nos hace falta que el Congreso apruebe tal cosa o que el Parlamento apruebe tal cosa”. Oye, uno siempre tiene la tendencia a señalar el problema afuera. Si consiguiéramos esta ley, si aprobáramos esta ley y si cambiáramos este jefe, si nombráramos esta institución, y la Biblia entera no es sino un dedo así gigante el problema no es ése. El problema está aquí, aquí, el problema está en tu corazón que no se rinde, ése es el problema, el problema no es si hay muchos o poquitos, si hay gran abundancia de bienes o mucha escasez, el problema no es ése. El problema no son las instituciones ni los gobiernos, ni siquiera el problema es si hay esclavitud o no hay esclavitud, esa es la enseñanza que nos da ese documentico que se llama “La carta a Filemón en el Nuevo Testamento.
El problema ni siquiera es que si hay esclavitud, o que si no hay esclavitud, el problema es que el corazón humano no se rinde delante de Dios, el corazón humano quiere adueñarse y quiere decir “esto es lo mío y ya lo tengo seguro y yo lo disfruto, disfrutaré como se me venga en gana y hasta que se me venga en gana”, ese es el problema, pero bueno, esta gente fue donde Samuel y le dijo “mira, descubrimos el problema!” “el problema es que necesitamos un jefe que sea estable”, no estar dependiendo de que Dios nos mande jefe –fíjate ese mensaje- no estar dependiendo que Dios nos mande jefe .. “no ahí que surgió uno que dijo, no, tengamos un rey estable, y hacen esta explicación: como los demás pueblos.
Cualquier parecido en España diciendo: “Como se hace en el resto de Europa” hace unos cuantos años, no es coincidencia. no es coincidencia. Y es muy gracioso, por que esto es España diciendo: “como se hace en los demás pueblos”, pero la legislación contra la familia que se está implementando en España no es como la que se hace en los demás pueblos …, es peor que la de los demás pueblos, mientras tanto, nosotros los latinoamericanos estamos mucho peor que vosotros,. Lo de nosotros es “pero mira, por ejemplo Colombia, …”si nosotros somos de las poquitas naciones que no permite el aborto en tales circunstancias”, como quien dice “como los demás”. Allá ya empezaron a matar, pues a ver, tenemos que ser “como los demás”.
Cuando uno dice “como los demás, uno está tomando como criterio lo que se ve así en este plan horizontal. Pero el problema no es lo que yo veo en mi enemigo, o en mi amigo así en el plano horizontal. El problema es “y qué es lo que Dios quiere de él y, o de mí, o de todos?”
Cuando se impone esa mirada horizontal que consiste en ser como los demás, cuando eso se impone en realidad se está diciendo no me interesa lo que Dios deje, no me interesa el plan de Dios, no nos interesa el plan de Dios, nos interesa lo que ven nuestros ojos, nos interesa lo que piensa nuestra mente. Eso es lo que nos interesa.
Samuel, por supuesto se da cuenta, y se queja ante Dios. Y Dios le responde algo que es una palabra preciosa … “mira Samuel, no te están rechazando a ti”. Porque claro, cuando ellos dicen “queremos un rey”, el que era jefe de ellos en ese momento era el mismo Samuel. Cuando le dicen “danos un rey”, ¿qué le están diciendo? ¡quítate tú!, ¡quítate tú!. Y la Biblia dice, “ninguna palabra de Samuel cayó, porque todo se le cumplía”. Ninguna cayó por tierra, todas se le cumplían. Era un hombre de Dios. Entonces Samuel se siente dolido porque en el fondo lo que le están diciendo es ¡quítate tú! Y nombran a Saúl. El poder del pueblo ¿no?, nombran a Saúl y Samuel siente dolor por sí mismo y por el Señor y el Señor le responde y le dice “mira, mira”, no te están rechazando a ti, me están rechazando a mi”. Me están rechazando a mi.
Entonces Samuel les dice “mira, o sea, ustedes quieren complicar la burocracia”, más o menos lo que le responde Samuel, “ustedes quieren complicar la burocracia”, “eso es lo que ustedes quieren hacer”. “Ustedes lo que pretenden es que ahora haya una Corte, y en esa Corte entonces ustedes verán como ese Rey empieza a tomar los más valientes y más fuertes de sus hijos para un ejército, y va a buscar a las más bonitas de sus mujeres para perfumistas y coperas y no sé qué más cosas”, tratando de hacer entrar en razón a la gente, tratando de decirle “mira, la manera vuestra de solucionar un problema es crear muchos otros problemas. En el fondo Samuel lo que les quiere decir es “daos cuenta de que el verdadero problema no es ése, el verdadero problema es que seamos fieles a la alianza, el verdadero problema no es crear más organismos” Aquí es donde a mí empieza a subírseme no? No sé que se me sube a la cabeza, porque es que yo veo en la sociedad y en la Iglesia una tendencia a hacer más oficinas y más organismos y más burocracia. Entonces pues hay un problema, entonces nombremos un alto funcionario que tenga una comisión de asesores con muchas secretarias, computadores, oficinas, tapetes, muebles, y que tenga unos comunicados de prensa, y que tenga, y y y …. Y en qué momento se solucionan los problemas?
Vivimos en un mundo repleto de burocracia, repleto, porque seguimos siendo como ese pueblo, creyendo que si agregamos otra ley, creyendo que si cambiamos otra ley, creyendo que si agregamos otra oficina, entonces ahí sí se van a arreglar las cosas. Pues así estaban éstos. Y Samuel les dice “el problema no es la burocracia, el problema no es aumentar instituciones de poder, el problema es la fidelidad …” No, no, no, … que danos un rey, que danos un rey. Entonces Dios les dijo “Bueno, entonces vamos a darles un rey.
Sigue ese proceso de bebé, niño, adolescente que va viviendo Israel. Va aprendiendo. Entonces llega un primer rey que se llama Saúl, como sabemos, y Saúl pues era altísimo, dice la Biblia ¿no? Sobresalía de la cabeza por encima, era el más alto de la tribu de Benjamín, hijo de Quis.
Saúl era de gran presencia, pero Saúl soluciona, vamos a decir que soluciona un problema pero crea una multitud de problemas, porque con la pareja Samuel, Saúl, se inaugura una tensión que va a atravesar siglos y siglos de la historia de Israel. La tensión entre el profeta y el rey.
Tu mira como esa tensión está continuamente, no? Ahí está Isaías con Ajás, ahí está Oseas y está Amós con el otro, ahí está Elias, Elías con la que realmente mandaba que era Jesabel pero tenía un esposo que hacía de cuenta que era rey.
Entonces, eso viene del tiempo, eso viene del tiempo de Samuel, Samuel y Saúl. Entonces se supone, ya la burocracia ya se complicó. Se supone que Samuel es como el que tiene la inspiración, tiene la visión, tiene la visión del asunto. Y se supone que Saúl es el Director Ejecutivo. Saúl es como el poder ejecutivo, y se supone que Samuel es algo así como algo así como el poder legislativo y judicial, vamos a ponerlo de esa manera, y se supone que Saúl tiene que ser el poder ejecutivo. Pero el poder ejecutivo ya desde el tiempo de Saúl siempre ha querido hacer sus propias leyes, siempre. Entonces el poder ejecutivo que es Saúl empieza a no obedecer, y entonces Samuel en determinado caso le dice: “Saúl mira, nos van a atacar los amalecitas, y hay que acabar con esa gente, ya sabes ¿no?, por qué Samuel le habla de esa manera, porque estamos en este mundo, ya sabemos cuál es el panorama social cultural que hay y le dice algo que es muy interesante: “Hay que ofrecer todo en sacrificio a Dios”, porque ya Samuel veía por donde iba la codicia de este hombre. Este hombre ya veía por donde iba que él se iba asegurando sus cosas. Y Saúl entro en guerra contra Amalec. Y Saúl venció a Amalec, y Saúl decidió “bueno, pero se pueden conservar unos cuantos rebaños, y ahí los vamos ofreciendo, poco a poco. Entonces el que era poder ejecutivo, el que es rey, ya no quiere ser siervo, el que es rey ¿qué le pasa a los reyes? Le pasa que el que tiene el poder ya no quiere servir, Lo que dice Jesús, los que mandan a las naciones se creen dueños de ellas, no será así entre vosotros, dice Jesús, pero bueno, muchos siglos antes, en el siglo once antes de Cristo está Saúl, y entonces Saúl no quiere servir. Entonces Saúl dice “bueno, será como Dios quiere pero como yo lo entienda”. Yo si hago caso a Dios, pero a mi manera.
Fíjate como se va complicando la sicología, pero en el fondo la rebeldía del corazón humano sigue siendo la misma. Lo que antes era la rebeldía de todo el pueblo en el tiempo de los jueces, ahora se convierte, por decirlo así, se condensa, se encarna, en la persona del rey. Antes la rebeldía era de todos, porque la gente ofrecía sacrificios a los Baales en distintos sitios, ahora la rebeldía se concentra, se condensa en el rey, y el rey dice “pues sí, se le ofrecerá a Dios, pero se ofrecerá cuando yo quiera”. Samuel lo mira y le dice “mira, más vale obedecer que sacrificar” “Tú dices que tienes guardado eso para ofrecerlo en sacrificio, el verdadero sacrificio es la obediencia”. Esa frase nos sirve para terminar esta primera lección, porque va apuntando –fíjate como va el proceso- va apuntando a que uno descubra “oye, en todos esos otros pueblos lo que se sacrificaba era algo de fuera, pero el verdadero sacrificio que quiere Dios, es el cumplimiento de su voluntad, ese es el verdadero sacrificio, porque todo lo demás en el fondo ya pertenece a Dios, es el creador de todos, ya eso le pertenece . Hay algo que Dios no tiene pero que si quiere tener: Mi obediencia. Ese es el gran sacrificio. Eso no estaba claro antes de Saúl. Entonces Samuel se da cuenta, este reino va a servir, este reino sirve, este rey queda descartado. Y ahí es como Dios elige al sucesor de Saúl que va a ser David, el rey David. Y sobre el rey David y los descubrimientos que hace el rey David vamos a hablar en nuestra siguiente sesión, pidiéndole a Dios que todo esto que vamos recorriendo por las páginas de la Escritura sea también un recorrido por nuestras páginas, por las páginas de nuestra historia.
Repito, el día que te puedas reconocer en cada una de las páginas de la Biblia, considérate bienaventurada. Ese día tu oído y tu corazón serán como un maravilloso radar que está en sintonía con la palabra del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. –como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos, Amén.