Inma010a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20021208

Título: ¿Por que celebramos la Inmaculada Concepcion de la Virgen Maria?

Original en audio: 13 min. 43 seg.


Hermanos:

Tienen una belleza especial, tienen un perfume especial, tienen un aroma especial las fiestas de la Virgen. ¡Qué bueno es celebrar la belleza de María, la santidad de María, la gracia de María!

¡Qué bueno es encontrar un lugar, qué bueno es encontrar una persona en donde puedan descansar nuestros ojos! ¡Una belleza que no nos lastima, una belleza que no nos ensucia, una belleza que no nos cansa, no nos traiciona, que no nos lleva al pecado, sino a la paz, a la alegría, al amor! ¡Esta es la belleza de María!

En el mundo hay muchas cosas bellas y hay muchas personas bellas, pero por obra del pecado muchas veces la belleza es un instrumento para el mismo pecado.

Cuántas veces un rostro bonito se convierte en ocasión de un pensamiento impuro; cuántas veces un cuerpo bonito se convierte en pretexto para una relación impura; cuántas veces una voz hermosa se convierte en anzuelo que atrapa al corazón y lo conduce a ensuciarse. En María no sucede así.

En María tenemos un cuerpo que es bello, porque es templo; un rostro que es bello, porque es espejo de la gloria divina; una voz que es bella, porque ha hablado con Dios. Y esa belleza no traiciona, no engaña, no nos lleva al mal. Belleza que es instrumento del bien, belleza que enamora el corazón, pero, no para el mal, sino para el bien.

Esa es la paz, esa es la alegría que se siente cerca de la Virgen. Y sin embargo, más que a María, hoy estamos celebrando a Jesucristo. Nuestras fiestas de María son ante todo fiestas de Cristo. Y eso hay que predicarlo en cada caso y en cada casa.

¿Por qué celebramos a María como Inmaculada? Esta afirmación que pertenece a nuestra fe católica y sin la cual no se puede ser católico, tiene una historia: durante muchos años, durante siglos enteros los cristianos no tenían completamente clara esta afirmación que hoy nosotros podemos festejar a boca llena.

Hay una historia, hay un camino que finalmente condujo a esta afirmación. María fue concebida sin pecado original. Y fue el pueblo de Dios el que sintió, fue el corazón del pueblo que presintió que había un misterio de redención maravilloso, singular, altísimo en María.

¿Cómo condujo el Espíritu Santo el corazón de los fieles para llegar a entender que María era la Inmaculada, la concebida sin pecado? Vamos a tratar de resumirlo en unas pocas frases, todas basadas en la Escritura.

Porque la Escritura no dice que María fue concebida sin pecado original, pero sí nos da la sólida base sobre la cual, obrando el Espíritu Santo, el pueblo de Dios llegó a afirmar María fue concebida sin pecado.

¿Cuál es esa base bíblica? Primera: Jesucristo verdadero hombre. Jesucristo verdadero hombre quiere decir, Jesucristo verdadero adolescente, Jesucristo verdadero joven, Jesucristo verdadero niño, Jesucristo verdadero bebé.

Afirmar la humanidad de Cristo, no es afirmar que tuvo un cuerpo como nuestro cuerpo, y que tenia húmero, radio, tibia, peroné, cadera. No es una afirmación sobre la biología de Cristo, sino una afirmación más allá de la biología, sobre el ser y la historia de Cristo.

Eso es bíblico, y es bíblico también afirmar que Jesús creció en edad, en sabiduría y en gracia. El evangelio de San Lucas nos dice que "Jesús crecía en la gracia" San Lucas 2,52. Verdadero hombre, verdadero bebé, verdadero feto, verdadero embrión; entonces Jesús recibió como todos los bebés, como todos los embriones, como todos los fetos, Jesús recibió.

Si nosotros miramos la vida publica del Señor, encontramos a Cristo dando, pero Jesús recibió. Y esta afirmación, hermanos, es fundamental: Jesús recibió.

¿Qué hemos sacado de la Biblia? La verdadera humanidad de Cristo. Que Cristo crecía en sabiduría y en gracia y que, por consiguiente, recibió.

Por otra parte, la Carta a los Hebreos nos dice clarísimamente que en Jesús no hubo pecado. Juntemos esas dos afirmaciones que hemos dicho: Lucas nos dice que Cristo creció en la gracia. Nuestra fe, basada en la Biblia, nos dice que Cristo fue verdadero bebé, verdadero hombre; y la Carta a los Hebreos nos dice que "Cristo jamás tuvo pecado" Carta a los Hebreos 4,15.

Juntemos en nuestra mente esas dos afirmaciones, ¿y qué aprendemos ahí? Que de donde Jesús recibió no había pecado.

Si Jesús recibió, si Jesús estaba inerme, moldeable, como un bebé, no pensemos en Jesús ya grandecito, está ya criado. Pensemos en Jesús bebé. Jesús bebé recibe. Un bebé, un párvulo recibe.

Para que un bebé crezca sin pecado, y al mismo tiempo para que ese mismo niño reciba de otro cómo hablar, cómo amar, cómo orar, tenemos que afirmar que de allí, de donde Jesús recibía cómo vivir, cómo hablar, cómo orar, allí de donde Jesús recibía, allí no había pecado.

¿Y en manos y brazos de quién está el bebé? ¿En manos y brazos de quién está el niño? ¿De quién recibe fundamentalmente el niño? De los papás, sobre todo de la mamá.

Aquí entendemos que si el Perfecto entre los perfectos, que si el Santo de los santos, si Nuestro Señor Jesucristo es verdadero hombre que necesita cuidado, no solamente que le cambien los pañales, sino también que le enseñen a orar.

Si Jesús necesitaba que le enseñaran a hablar y que le enseñaran a orar, y en Jesús no hubo pecado, allí de donde Jesús recibió, allí estaba obrando la santidad de Dios, allí no había pecado.

Así es como el corazón humano puede entender un poquito, puede asomarse un poquito a la santidad de María. ¿Cuál ha de ser la santidad de María para brindar una vida sin pecado, una enseñanza sin pecado para el Hijo del Dios vivo? Así entendemos un poquito quién es María; así entendemos un poquito qué misterio hay en ese corazón.

Ahora bien, una mamá no se reserva en amor ante sus hijos. Si San Pablo pudo decirle a una comunidad cristiana: "Queríamos darle no sólo nuestra predicación, sino incluso nuestra propia vida" 1 Tesalonicenses 2,8, si eso dijo San Pablo que estuvo bajo el poder del pecado, ¿qué entendemos nosotros de María? Que la capacidad de donación, que la capacidad de amar de la Virgen era y es total.

María entrega de su corazón y de su amor, María entrega de su vida sin reservas. Hasta el fondo mismo de su existencia está entregado de obediencia a Dios. Este es el misterio de la virginidad y de la obediencia de María, y esa es María. Y Ella dio todo lo que tenía a Jesús, porque no sabía amar de otro modo.

No podemos suponer, no podemos admitir ningún poder del pecado en María. Y cuando uno dice que el pecado nunca tuvo poder en el corazón de María, uno dice que Ella es la Inmaculada Concepción, o dice que Ella fue concebida sin pecado, que Ella vive sin pecado, y que Ella, desde el Cielo, ama sin mancha de pecado.

Desde la victoria perfecta sobre la antigua serpiente, María es el modelo de la Iglesia, y a la vez es la gran señal que atrae a todos nosotros, hermanos, hacia el destino común: la patria del Cielo.