Icor010a

De Wiki de FrayNelson
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El sábado posterior al viernes del Sagrado Corazón, nuestra Iglesia recuerda el otro corazón; porque está el corazón de Jesús que es el Sagrado Corazón, pero está también el corazón de María que es el Inmaculado Corazón.

Gracias a Dios hay varias comunidades laicales y también religiosas que han tomado en serio esta espiritualidad de los dos corazones, probablemente que yo sepa, el primer santo que específicamente relaciona estos dos corazones es un sacerdote francés de hace unos cuantos siglos llamado Juan Eudes, quien habla de esos dos corazones; de hecho la comunidad religiosa que él fundó, la fraternidad sacerdotal se llama De los Corazones de Jesús y de María.

Luego ha habido otras comunidades, por ejemplo en los Estados Unidos hay una comunidad muy bella de hombres y mujeres que lleva ese nombre de Los Corazones Traspasados de Jesús y de María. Ese adjetivo, el hecho de que sean corazones traspasados, está hablando de dolor, está hablando de martirio pero también está hablando de una entrega sin límites.

El corazón de Cristo está traspasado por la lanza, pero esa misma lanza que atravesó el corazón de Jesús, atravesó espiritual, místicamente el corazón de María, porque como bien explica San Bernardo de Claraval, no se puede lastimar a un hijo sin herir a la madre. Así que ahí está el mensaje de los corazones de Jesús y de María, no es simplemente dos corazones que caminaron juntos por esta tierra, lo que tenemos que ver en el corazón de Jesús es la fuente de la gracia y lo que tenemos que ver en el corazón de María es la “llena de gracia”, fíjate esa hermosa complementariedad que hay ahí; nosotros recibimos todo el amor de Dios, según aquello que nos dice el evangelista San Juan: “la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo” (1,17); “la gracia y la verdad”, esto indica que en Jesucristo está la fuente de la gracia; pero en el Evangelio de Lucas le da este nombre le da este nombre a la Santísima Virgen: “kejaritomene”, esa palabra está derivada del griego “chári” que quiere decir “gracia” y “kejaritomene” es la expresión que se suele traducir como “llena de gracia”. De manera que San Juan nos dice que por Jesucristo nos viene la gracia y San Lucas nos dice que María es la llena de gracia (cf. Lc 1,28), y el corazón de Jesús es la fuente de ese amor y el corazón de María es el recinto de ese amor, es decir que hay una relación íntima, innegable entre esos corazones.

El corazón de María que acoge el mensaje de salvación, que recibe ese amor cristalino, perfecto, vivificante de Dios es la imagen de lo que cada uno de nosotros ha de ser, es decir María en esta memoria tan bella del Inmaculado Corazón nos está mostrando lo que significa ser discípulos, ser discípulos es tener un corazón como el de ella, ser discípulos es abrir nuestro corazón para que el regalo de amor que está en el corazón de Jesús no se pierda, ¿la sangre que Cristo derramó en la cruz se va a perder? ¿la vas a dejar perder?, ¡fue derramada por tí!, salió de su corazón palpitante para que fuera redención tuya ¡la vas a dejar perder?.

María que vivió en la gratitud, en la obediencia, en la humildad y en la alabanza nos muestra con su camino y en su Inmaculado Corazón qué significa ser discípulos de Jesús. ¡Que ese modelo quede bien impreso en nosotros! y que Cristo pueda encontrar en cada uno de nosotros el eco precioso de alabanza que ya escuchó una vez de su propia madre y mejor discípula.