I336004a
Fecha: 20111119
Título: el que cree verderamente en la resurreccion no siente miedo ante nada
Original en audio: [4 min. 41 seg.]
Capítulo veinte de San Lucas, llegando estamos al final de este evangelio y también al final de Año Litúrgico.
No perdamos de vista que esa gran fiesta, la fiesta de Cristo Rey, es el punto focal, hacia allá van nuestras miradas durante el Año Litúrgico, pero especialmente durante estos últimos días.
Y encontramos a Cristo confrontando de un modo muy directo los poderes políticos y religiosos de su época. En concreto, en el evangelio de hoy vemos que la incomodidad que sentían esos personajes llamados los saduceos, es inconformidad ya no se queda como un puro sentimiento, están decididos a neutralizar al Señor, están decididos a detener a este extraño, exótico Profeta de Galilea; y por eso, pues intentarán varias cosas.
Lo primeo sería que se le pudiera hacer quedar en ridículo, desacreditarlo, destruir su fama, eso es lo que vemos en el evangelio de hoy. Luego utilizarán otra estrategia: presentarlo como un revoltoso y enviar a la policía del templo para que lo agarre. Una vez que esté apresado, una vez que su voz ya no se escuche, una vez que Él haya desaparecido de la escena pública, pues ya se podrá disponer de Él en su debido momento.
Recuerda que esto fue lo que le hicieron a Juan Bautista: lo primero fue desaparecerlo de la escena pública, lo encarcelaron y después, en el curso de un banquete, uno de esos fiestonones que daba Herodes, pues resultó que hubo que decapitar a Juan Bautista, y ante el hecho cumplido los discípulos de Juan lo único que pueden hacer es ir a recoger el cuerpo.
Así que los saduceos, que son la casta sacerdotal de aquella época, intentan distintas estrategias. La primera, desacreditar al profeta, quitarle fuerza, que es un modo de amordazar su mensaje; la segunda, enviar la policía del templo, "porque este es un revoltoso". Ninguna de las dos cosas le va a funcionar, entonces intentarán la tercera, y la tercera es infiltrarse, para eso necesitaban un traidor, y hubo uno que se prestó para ello, ese se llama Judas Iscariote.
Entonces fueron varios los intentos, estaban claramente fastidiados, ¿y qué era lo que tanto les fastidiaba del mensaje de Jesucristo? Pues muchas cosas, pero una es el mensaje de la resurrección. Cuando Cristo predica la resurrección, su mensaje adquiere una fuerza incalculable, ¿por qué? Porque la herramienta que han utilizado los tiranos de todos los tiempos es la amenaza, es el miedo, ¿y el miedo es finalmente miedo a qué? Miedo al sufrimiento y miedo a la muerte.
Pero aquellos que creemos en la resurrección adquirimos de esa palabra y de esa esperanza una fuerza que ya es mayor que la de cualquier régimen abusivo. El que verdaderamente cree en la resurrección ya no se deja amordazar porque sabe que ni siquiera la muerte tendrá la última palabra.
Y por eso los saduceos sienten que este Cristo es un personaje realmente peligroso, lo que ellos no saben es que eso que tanto temían se iba a realizar. Este Cristo que ahora vive resucitado de entre los muertos, efectivamente es invencible, señores saduceos.