I333001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19971119

Titulo: Reconocer el senorio de Jesucristo en las cosas pequenas

Original en audio: [4 min. 28 seg.]


Queridos Amigos:

De los relatos más conmovedores que tiene la Biblia, este que nos ofrece la liturgia en el día de hoy en la primera lectura, tomada del segundo libro de los Macabeos. Nos cuenta la persecución que sufrieron los judíos por un tirano terrible llamado Antíoco Cuarto Epífanes.

Este tirano no soportaba que se le llevara la contraria y quería tener dominio sobre las vidas, las costumbres y las haciendas de hombres y mujeres, hasta donde llegaran su autoridad, su dominio, su potestad.

Y él quería acabar con las costumbres de los pueblos adonde llegaba, y para él la Ley de los judíos era como una costumbre más, era como un modo de ser más, y no veía diferencia entre esa costumbre y las de otros pueblos, y él sentía que tenía que hacerse ganar autoridad y que no podía tolerar rebeldías. Por esta razón, inició una espantosa persecución contra todos aquellos judíos que pretendían respetar la Ley.

Uno se aterra de pensar que estos relatos de martirio, llenos de crueldad sangre y llenos de azotes, están motivados por algo tan elemental como comer o no comer carne de cerdo, cualquiera diría: "Se trata de una tontería".

Sí, una tontería, como era tontería lo que se le pidió a los cristianos en las persecuciones del Imperio Romano, se les pedía también una tontería: "Coge un puñado de incienso y arrójalo sobre una especie de hornilla que estaba ardiendo, delante de la hornilla, una imagen del ídolo, algo muy sencillo, coge un puñado de incienso y arrójalo a esa hornilla y di que juras por los dioses y listo, te libras del martirio".

Algo elemental, algo tan sencillo, algo tan sencillo como comer unos pocos de carne de cerdo, sin embargo, detrás de eso sencillo está la pretensión del tirano que quiere dominar sobre toda la vida y sobre todos los aspectos de sus sometidos, de sus súbditos.

Y es aquí donde lo pequeño no se vuelve tan pequeño, porque si realmente es tan pequeño eso de comer o no comer, en este caso de los Macabeos, comer o no comer carne de cerdo, si eso es realmente tan pequeño, ¿se justifica torturar, martirizar a una persona por eso?

De manera que el mismo argumento que llevaría a algunas personas a decir: “Hombre, pues por un poco de carne de cerdo no me voy a hacer matar; por un poco de carne de cerdo no estoy ofendiendo a Dios".

Ese mismo argumento vale para decir: "Pues por un poco de carne de cerdo no se justifica torturar a las otras personas; por unos granos de incienso no me voy a dejar echar a la arena a que me destrocen los leones", sí, ¿y por un poco de incienso entonces sí se te puede echar?"

Lo pequeño no es tan pequeño, lo pequeño tiene también su importancia; y nosotros los cristianos, en esas cosas pequeñas, también sabemos reconocer el señorío de Jesucristo, no hay que descartar la posibilidad de que espantosas persecuciones se ciernan sobre el pueblo cristiano para los próximos años, eso no debemos descartarlo del todo.

Porque efectivamente, tiranos como Antíoco, y tiranos como Diocleciano, y tiranos como Nerón, se siguen reproduciendo siempre que el poder humano siente que no tiene competencia y que puede considerarse a sí mismo como Dios.